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domingo, 26 de mayo de 2019

₰30 Entrantes y primeros platos

LEAR
... Sabed que he dividido
en tres mi reino y que es mi firme decisión
liberar mi vejez de tareas y cuidados,
asignándolos a sangre más joven, mientras yo,
descargado, camino hacia la muerte.
Mi yerno de Cornwall y tú, mi no menos querido
yerno de Albany, es mi voluntad en esta hora
hacer pública la dote de mis hijas
para evitar futuras disensiones. Los príncipes
de Francia y de Borgoña, rivales pretendientes
de mi hija menor, hacen amorosa permanencia
en esta corte y es forzoso responderles.

William Shakespeare, El rey Lear, Acto I
Tengo una teoría, seguramente absurda, sobre el verbo repartir: se le tuvo que añadir un prefijo para resaltar lo arduo que puede llegar a ser, cuando se quiere dar contento a todos. Lo que no tengo claro es si la reiteración a la que alude se debe tanto al número de fracasos en el intento, como a la cantidad de fragmentos que suelen resultar, en el bien y en los afectos.
Una de las causas de tal dificultad estriba en llevar implícita una valoración del individuo, que no suele coincidir con la que tiene de si mismo. Y por ello se ha generalizado el uso de las partes iguales; argumento falaz difícil de rebatir al encerrar el siempre esquivo concepto de la igualdad.
No me malinterpretes, no abogo por la preeminencia de facción alguna. Me refiero a la estimación que tiene cada uno de los demás, que solo aspira a ser igualitaria (se diga lo que se diga), y a la justeza en el reparto, que no tiene porqué implicar una forma de justicia.
Hay varios paradigmas a este respecto. En un intento de amenizarlos me voy a apoyar en una hipotética comida que se produce regularmente entre tres personajes, que podrían ser un abogado, un banquero y un contable (lo que me interesan son las iniciales, por lo que podrían ser un árabe, un británico y un chipriota), semanalmente en un mesón. Allí, entre plato y plato, hablan y se escuchan, sobre materiales previstos y aquello que les pasa por las mientes.
Un mediodía se aborda este tema con el siguiente resultado; la reescritura (¡otra más!) de un acertijo clásico, que he rastreado hasta Niccolò Fontana, "Tartaglia", matemático del siglo XVI, y que suele citarse para ilustrar la diferencia entre erudición y saber.
  • La herencia de Abbas
Hubo un hombre, que había dedicado su vida a la cría de caballos, que al ver finalizar sus días dejó estipulado cómo distribuirlos: la mitad al mayor, que tenía familia propia, un tercio al segundo, para que pudiera crear la suya y una novena parte para el menor, que aún disfrutaría de la protección prevista para su esposa y demás miembros de la casa.
Esta disposición no fue bien recibida por los legatarios, que no encontraban una buena solución con el número de animales disponibles.
Según se dijo, consultaron a múltiples expertos que se demostraron igualmente incapaces, hasta que la viuda (y esta es la opción que más me satisface) cedió una yegua, de nombre Aquedah, que tenía para sus desplazamientos. Que si había que sacrificar un animal, fuera el suyo, que era viejo y habiendo cumplido su función en la vida, su fin evitara una contienda.
Y así cada uno pudo recibir lo suyo y se dio por satisfecho, animal alguno tuvo sacrificio y el donado pudo regresar al establo al que pertenecía, demostrando que un mal reparto puede contentar a todo el mundo.

Al terminar el relato, el contable repasaba sus cálculos sobre el tamaño que tendría la yeguada y el banquero protestaba por que no se había tenido en cuenta el valor individual de los caballos, su edad, su sexo o la función a la que se podían dedicar, fallando que se trataba de un reparto francamente desafortunado e impropio de un criador.
Por mi parte, solo añadir que he leído varias versiones sobre el mismo esquema (y se me ocurre otra con los sillones azules del hemiciclo) que me animaron a componer una pequeña adivinanza para aquellos que o bien conocían la anécdota o bien les ha parecido un testamento:
Qué es más grande que todos tienen, todos temen perder y es imposible repartir.
Estudio de caballos de Théodore Géricault




domingo, 19 de mayo de 2019

₰29 El rey Pelasgo

Tantas idas
y venidas,
tantas vueltas
y revueltas
(quiero, amiga,
que me diga),
¿son de alguna utilidad?
Tomas DE IRIARTE. Fábula de La ardilla y el caballo
Tomo prestado el siguiente acertijo y le añado una coda:

El rey de las ardillas entrena a las tres candidatas a sucederle, a saber, roja, negra y gris, escondiendo una bellota dorada bajo una casilla de un tablero de 6x6 que deben averiguar. Para ello entrega una tarjeta a cada una (que no deben revelar, so pena de castigo) en que está escrito un número del 0 al 9, diferente para cada una. El dígito representa las casillas que distan entre las que ocupan al inicio y la que oculta el tesoro siguiendo un recorrido de movimientos horizontales y verticales, no estando permitido usar diagonales, y siempre dentro del tablero (por ejemplo, si la bellota estuviera bajo la casilla de la ardilla negra su tarjeta pondría 0, la de la gris 4 y la de la roja 5).


En la ocasión que ilustra la imagen, el monarca les preguntó, como siempre: ­—¿Ya sabéis dónde está la bellota dorada?­— Y las tres ardillas contestaron: —¡No!— Al unísono. Un instante después la ardilla roja exclamó: —¡Un momento! Sí, ahora ya se donde está.

Evidentemente, en ese momento las otras también supieron dónde se encontraba la bellota. ¿Y tú?

CODA: Si hubiera pasado sólo un poco más de tiempo sin que la roja hubiera cambiado su respuesta, la gris, dotada, además de gran inteligencia, de una vista extraordinaria (en realidad todas se habían percatado de que el rey no había dispuesto ninguna tarjeta con el 6 o el 9, para evitar confusiones), también habría replicado: ­—¡Un momento! Sí, ahora ya se donde está.

Evidentemente, las otras todavía no sabrían dónde situar la bellota. ¡Ni yo! Mi vista ya no es lo que era.



domingo, 6 de enero de 2019

₰25 La ardilla de Estrabón

Esto es el Oeste, Señor. Cuando la leyenda se convierte en hecho, se imprime la leyenda”.
JOHN FORD, El hombre que mató a Liberty Valance (1962)

No se si la leí o la escuché, pero recuerdo de mi infancia la historia de la ardilla que podía recorrer de parte a parte la península ibérica sin necesidad de tocar el suelo. Para mi, más allá de su exactitud, representaba el lugar perfecto que necesariamente tuvo que romperse para dar entrada al progreso.
Años más tarde me fui topando con textos que desmontaban uno por uno los cimientos de aquella leyenda, desde su mismo origen, ilocalizable en la obra de Estrabón; aunque la mayor parte de ésta se haya perdido en el tiempo. O por el hecho de que hubiera osado escribir su Geografía de Iberia sin poner un pie sobre ella. Pero la mejor, sin duda, la inutilidad de los planes de reforestación retratada por Delibes en Las ratas. Entonces sospeché que pudo ser una forma de propaganda y las diatribas, su oposición. Y me posicioné.
Y así, como si de Cartago tras la derrota se tratara, el tema pasó un tiempo en mi olvido. Resurgiría, cual fénix, con la película La ardilla roja (1993). Calculo que Julio Medem pudo tener la misma asociación de ideas, ya que va de una impostura que termina imponiéndose. Era la posmodernidad  y, en ella, el lenguaje creaba la realidad. No es seguro, pero en ella, nada lo era.
Y si ahora estoy escribiendo es porque la he visto citada para explicar cómo las nuevas conexiones sociales pueden determinar el devenir (o ya lo hacen), al escapar a todo control y estar expuestas a todo tipo de influencias. La ardilla vuelve a tener a su alcance todas las ramas, proclaman los vendedores de hachas.

Todo es mentira y todo es verdad.

¡feliz año 2019!



domingo, 30 de septiembre de 2018

₰18 Menudos calambures

Uno de los eventos que más disfruté en las pasadas fiestas de Salamanca fue la marcha de constelaciones con que deleitó el grupo Spasmo Teatro. Su alusión al Cielo de las Escuelas Menores estuvo llena de ingenio y belleza plástica. Y por eso envié una foto, a modo de invitación, sin sospechar que algo de ella volvería a presentarse en pocos días, en otro lugar, a más de dos mil kilómetros:

Astros en Compañía

Por aquello de la carne transparente, elige: Burro o Paco
Quizás por su influjo, la coincidencia o qué se yo, pero quise componer algo y, como estaba en harina de calambures, pergeñé el siguiente:

El asno alado de uno,
culto, ilucido vecino.

domingo, 26 de agosto de 2018

₰15 Posdata

Hacía meses que había enrollado su relato para enviarlo a All the year round, el célebre semanario que había publicado Historia de dos ciudades y ostentaba orgulloso el título "Dirigido por Charles Dickens", incluso diez años después de su fallecimiento, al heredar el puesto el primero de sus hijos, del mismo nombre. Ya lo había dado por perdido, cuando llegó a vuelta de correo un cheque por 2,5 libras, la mitad de lo que había calculado. El empleado del banco le hizo ver que estaba posdatado en cuatro días, indicio de escasa solvencia y mal augurio para su nueva ocupación.

P. D.: Algún tiempo después Arthur Conan Doyle tuvo que vender los derechos de Estudio en escarlata para poder verla publicada lección que sus descendientes debieron aprender, asumo.


miércoles, 1 de agosto de 2018

₰14: Medias tintas

Maggie D. sin duda había perdido el sentido. Había sido condenada a la horca por el asesinato de su hijo recién nacido y ajusticiada en Grassmarket. Así que cuando despertó entre exabruptos y estertores, para pasmo de aquellos que descolgaron su cuerpo, no pudo negarse que, en justicia, la sentencia se había cumplido y podía proseguir su mísera existencia. Eso sí, desde entonces, en Escocia se instauró la coletilla “hasta la muerte” en prevención de repeticiones. Lo que puede considerarse un fallo poco piadoso.

Shadow of the gibbet, Grassmarket Edimburgh

jueves, 14 de junio de 2018

₰10: Declaración de impuestos


Ernesto ha recopilado los justificantes de todas sus rentas en un cartapacio otrora azul y, con el pistoletazo, se los lleva a Clara, su gestora desde hace ya veintiún años. En los prolegómenos, ella se interesa por si se ha producido algún cambio relevante en su situación y él responde que no, con suspensivos. Tras revisar los documentos, ordenados en montoncitos, calcula los parciales que llenarán las casillas del programa. Los facilitados por la Administración serán correctos, pero quiere convencerle de que todo está en regla. El resultado será invariablemente que no está obligado a su presentación, otro año más.


... para poder seguir declarándome. A ver cuándo me toca inspección.

martes, 6 de diciembre de 2016

§85 Delirio de negación

- ¿Quién eres tú?
- La muerte.
- ¿Es que vienes por mí?
- Hace ya tiempo que camino a tu lado.
- Ya lo sé.
- ¿Estás preparado?
- El espíritu está pronto, pero la carne es débil. Espera un momento.
- Es lo que todos decís, pero yo no concedo prorrogas.
- Tú juegas al ajedrez, ¿verdad?
- ¿Cómo lo sabes?
- Lo he visto en pinturas y lo he oído en canciones.
- Pues sí, realmente soy un excelente jugador de ajedrez.
- No creo que seas tan bueno como yo.
- ¿Para qué quieres jugar conmigo?
- Es cuenta mía.
- Por supuesto.
- Juguemos con una condición, si me ganas me llevarás contigo, si pierdes la partida me dejarás vivir.
- Las negras para tí.
- Era lo lógico, ¿no te parece?
Diálogo de Antonius Block y la Muerte en El Séptimo Sello (Ingmar Bergman, 1957)

—¡Qué cosas!— Un día escucho en una emisora la incredulidad del locutor de que pueda existir algo como el síndrome de Cotard —volvía a casa escuchando música ochentera, cuando de pronto salta con lo del trastorno, ¡lo juro!—. El también llamado delirio de negación o nihilista es una enfermedad mental relacionada con la hipocondría, en la que el afectado cree estar muerto (que sus órganos se pudren) o que simplemente no existe, vaga como un espectro o es incapaz de tener una muerte. Fuente wikipedia.
Esto no hubiera pasado de curiosidad enciclopédica, de las que me gusta guardar para luego, de no estar atando cabos tras ver El hombre de Londres (Béla Tarr, 2007). Su argumento me parecía que se articulaba en torno al dinero como elemento maléfico —que sea robado le da ese carácter y que de los ricos se diga que están "podridos de dinero", me parece una genial coincidencia— que lastra la vida de con quienes se cruza. Y esto se relacionaba con algunos acontecimientos recientes míos y el destino de una herencia familiar —no por latrocinio, ¡valga Dios!, sino por monetización—. Aunque más tarde que pronto me di cuenta de que se trata de un mcguffin y que los personajes sólo tienen la ilusión de poseer, pero no pueden disfrutar, algo valioso; en castellano, la expresión "papel mojado", lleva implícita la pérdida de valor o el menosprecio, semejante al efecto que suele tener el agua para el director.

Escena de El hombre de Londres

La escena comienza con un descenso vertical de la cámara sobre Maloin y su hija, a quien acaba de sacar del trabajo para evitar que la sigan explotando. Cuando se corra la voz, no tendrá muchas posibilidades de encontrar otro trabajo y, de propina, tendrán que afrontar una demanda por incumplimiento de contrato. Luego la chica le pregunta por la pipa nueva (de espuma de mar, como la de Holmes), el único lujo personal que se ha permitido tras encontrar el maletín, que ha pagado con parte de los ahorros sustraídos de un cajón de su casa. Cuando salgan de la taberna irán a comprar una bufanda de piel de zorro para la chica (en la novela la viste a capricho de arriba abajo). Mientras, el tabernero se lamenta del dinero perdido con el inglés, al tiempo que manosea a la prostituta del muelle al precio de una copa. Ella, impasible, le acompañará sólo si no encuentra otro partido mejor. De la juerga de los parroquianos hablo más adelante.
El autor se toma su tiempo (es la marca de la casa) en encuadrar la decadencia. No esa decadencia romántica que rezuma estilo propio, sino la de los objetos viejos, los que nunca llegarán a antigüedades. Para dar testimonio de que el mundo se ha extinguido y ha quedado en un estado de ruina perpetua.
Todo me lleva a pensar que los personajes han llegado a un punto sin retorno, marcado por el fracaso de sus posibilidades (si es que las tuvieron alguna vez). En la agonía de un eterno presente, en el que no se vive, se padece: el cuarto círculo del infierno. El mundo actual. El fracaso universal de la humanidad.
Tarr por primera vez adapta una obra de un autor tan alejado de su concepción artística como pueda ser George Simenon y la desubica en tiempo y geografía para hacerla espectral: el detalle de que los extranjeros procedan de Londres, lo que podría ser otro mundo, habla de una distancia no solo física —el Brexit no surgió porque sí—. Prioriza la sensación de estar atrapado permanentemente por un pasado, por las decisiones, por todos los compromisos, por los horarios, su familia, el trabajo, la ley ... De forma que sus personajes deambulan por un continuo de días y noches brumosos, donde han de realizar las mismas tareas, una y otra vez. Como Sísifo, quien disfruta irónicamente de la inmortalidad (literalmente se negó a morir), condenado a empujar una piedra hasta la cima de la montaña, en un frustrante proceso que no puede culminar; tenido por astuto, también por mentiroso, se cree que utilizaba a menudo métodos ilícitos para hacerse con las riquezas de los viajeros.
De aquí podría deducirse que se aleja del texto literario (1933), pero hay muy pocas variaciones (la habitual simplificación de diálogos y personajes, y el desenlace, aunque solo por su mensaje). Solo es una sensación. Es la forma que tiene Tarr de narrar, centrado en inmanencia de los personajes, dejando en segundo plano el argumento: para evitar que el espectador se quede con la superficialidad, sitúa los personajes de espaldas a la cámara, obligando al espectador a tomar su lugar si quiere comprender qué le ocurre (en lugar de qué ocurre). Otras veces, mantiene el encuadre, aún cuando el audio advierte que la acción se realiza fuera de campo.
Por ello, al final de la escena, gira la cámara para mostrar algo que llevamos tiempo oyendo, unos figurantes que juegan y bailan al son de un acordeonista que no había sido presentado —al igual que Velázquez en Las Meninas (La familia de Felipe IV, 1656), revela qué ven los monarcas mientras están siendo retratados—. Las escasas notas y la repetición machacona del tema rom, en accelerando, hasta culminar en la danza de taberna, que es otro de los elementos recurrentes del director. Produce cierto extrañamiento y sensación de danza macabra —me viene el recuerdo, tres círculos más abajo, del infierno de Calvario (Fabrice du Welz, 2004)—.

Escena de Calvario

De hecho, la repetición es el tropo que proporciona esta sensación de eternidad. Maloin no solo vive de forma rutinaria, sino que, cuando intenta cambiar su destino no puede obviar los errores de los personajes que ha observado (Brown, sobre todo). Morrison también reconstruye los hechos como buen investigador, hasta llegar a la pista de Maloin, y al final se las apaña para que todo pueda "solucionarse", como si nada hubiera ocurrido. Todo refuerza esa idea tan posmoderna de la "extinción de los acontecimientos" cuando ya no se puede evitar la redundancia —resulta inevitable la comparación con la "buenista" Atrapado en el tiempo (Harold Ramis, 1993)—. 

Trailer de Atrapado en el tiempo


P.S.: En la novela se dice que Maloin lleva treinta años en su oficio de guardagujas y que antes trabajó en la marina. Luego responde que los ferroviarios se jubilan a los 55 años, cuando charla con un gendarme. También recuerda que al subjefe Mordavin le condecoraron a los treinta y cinco años de servicio. De todo ello puede deducirse que le debían quedar pocos años para el retiro. Una eternidad en el tiempo, similar a la condena que le cae al final de la novela, incluso más que los tres o cuatro años que dura una bufanda de piel de zorro, si solo se pone los domingos. ¡Por favor, no calculen!

__________
La Danza de la muerte o Danza macabra es un género artístico tardo-medieval cuyo tema era la universalidad de la muerte. Se trata de un diálogo en verso y por tanto representable, en que una personificación alegórica de la Muerte, como un esqueleto humano, llama a personas de distinta posición social o en diferentes etapas en la vida para bailar alrededor de una tumba. Era usual que fueran el Papa, el Obispo, el Emperador, el Sacristán, el Labrador, Cortesanos y Posaderos. La muerte les recuerda que los goces mundanos tienen su fin y que todos han de morir. Se cree que las danzas macabras se bailaban durante las representaciones teatrales en el siglo XIV.
Este macabro espectáculo, que se prodigó en toda la literatura europea, tuvo su origen en Francia. El tema dominó la Baja Edad Media y frente a ella no había resignación cristiana, sino terror ante la pérdida de los placeres terrenales. Presenta, por un lado, una intención religiosa: recordar que los goces del mundo son perecederos y que hay que estar preparado para morir cristianamente; por otro lado, una intención satírica, al hacer que todos caigan muertos, con independencia de su edad o su posición social, por el poder igualatorio de la muerte.
Una de las referencias más famosas a la Danza de la Muerte es la que se hace en el citado film de Ingmar Bergman, en la que el personaje Fran Marley (Jof en la versión original) dice a su esposa: "Ya marchan todos, hacia la oscuridad, en una extraña danza. Ya marchan huyendo del amanecer, mientras la lluvia lava sus rostros, surcados por la sal de las lágrimas."
Fuente wikipedia

Wolgemut (1493) Tanz der gerippe. coloriert


domingo, 19 de junio de 2016

§76 Teatro catróptico

Claudio, rey de una tarde, rey soñado,
no sintió que era un sueño hasta aquel día
en que un actor mimó su felonía
con arte silencioso, en un tablado.
(fr. del poema Los espejos, de Jorge Luis Borges)
Pueda parecer al visitante despistado que hay bastante de esnobismo y de búsqueda de la originalidad por la originalidad en este blog. Más es al contrario, pues no sólo no son un fin, sino que son el resultado del descarte de lugares que, por más de frecuentados, espantan al interés. Y no tanto en lo referido a los datos (que más que ineludibles, son imprescindibles), como a su interpretación. Intentar ejercer de original es, como mínimo, una quimera, cuando el mundo es, cada vez más, un salón de espejos que se multiplican hasta lo indefinible.
Esto —que en absoluto es una disculpa— me sirve para enfocar la atención sobre uno de esos procesos que inconsciente y constantemente realizamos y que tanto ocupan a los semiólogos, la mera comparación de algo con una idea previa o conjunto de símbolos. Cuando se trata de la adaptación literaria puede superponerse el texto original a nuestra visión y, a veces, a una interpretación histórica contrastada. Las semejanzas y diferencias que resultan añaden una intencionalidad de la que pueden extraerse conclusiones, a lo mejor distintas. Y quizás alguna contenga algo original.
Desde el punto de vista filosófico, la emisión del mensaje ya lo transforma en una obra nueva, pero esta línea la dejo para otro día más nublado.
Anamorfismo de Istvan Orosz
La biografía de un escritor está en sus obras; en pocas como en Tristana está don Benito, al tiempo que juega con espejos y bambalinas.
Pedro Ortiz-Armengol, Vida de Galdós (2000) p.309.
Me parece curiosa la frase sobre todo porque las bambalinas laterales son las "patas" del telón de un escenario, un espacio protegido de la mirada del público por donde se mueven el traspunte, el regidor o el director de escena entre un nutrido grupo de tramoyistas, utileros, racionistas o avisadores, comparsas y actores en tránsito (de aquí "entre bambalinas") y que desear que se rompa una "pata" sea de buen agüero en el teatro (deseo de tantas representaciones que se rompa por el uso).
Cuando seleccioné Tristana, fue la de Buñuel, pero acaso canjeé un sambenito por un sanluis. Me explico: suele considerarse Tristana (1892) una obra de su tiempo, decimonónica, exégesis española de Casa de Muñecas de Ibsen (1879); a Buñuel no le gustaba especialmente, pero veía facilidades en su adaptación a la pantalla. Y por ello, aunque se ajusta con bastante fidelidad al argumento original, al menos hasta la mitad —“hasta la rodilla”, permítamese el juego— con sutiles cambios, consigue con un simple gesto dar la campanada para que pueda interpretarse como la (des)ilusión por un futuro (im)posible.
Mire usted señorita. En los tiempos aquellos de mucha religión la gente sabía las cosas por las campanas, y las obedecía. Había toque de agonía, toque de muerto, el de fuego, bandera de gloria, llamado a misa y repliques de gran devoción. La gente oía y allá iban a visitar al agonizante, a enterrar al muerto o a buscar los trabucos cuando tocábamos arrebatos. Hoy ya son otros tiempos. La gente tiene prisa por buscar dinero, no escuchan, hasta se quejan del municipio cuando tocamos a misa porque dicen, fíjese usted, que los despertamos.
Ibid, Buñuel.
Aunque los elementos ya estaban presentes en el texto de Galdós, la visión de Buñuel es más moderna —¡por supuesto!—. Tanto que consiguió la "indiferencia" de D. Manuel Fraga, que sorprendentemente no cambió nada de nada, a pesar de su oposición inicial y el recuerdo del escándalo provocado por Viridiana (1961); algo provocaría que D. Manuel fuera destituido a finales de 1969, aunque tal vez no tenga nada que ver con esta película.

Escena de Tristana (Luis Buñuel, 1970)

Una de las cosas que me llama la atención de las películas de Buñuel es el montaje encabalgado de ciertas escenas, con un diálogo o un narrador que se mete en el siguiente plano, algo que permite una transición dinámica sin introductorias, que lleva directamente a la acción. Esto es tanto más llamativo al comienzo de una película, que es cuando se presenta a los personajes principales: Tristana, Saturna y Saturno, primero que a Don Lope, lo que ya es en sí una diferencia sutil y efectiva.
Que la historia se desarrolle en Toledo y no en las zonas de Cuatro Caminos o Chamberí responde, es de suponer, a la lógica del presupuesto. Toledo encuadra mejor una sociedad tradicionalista que cualquier reconstrucción que se hiciera en aquel momento de Madrid (que también nos parecería provinciana, pero no entonces).
Ya comenté, a propósito de una escena de Buñuel y la Mesa del rey Salomón (Carlos Saura, 2001), el conocimiento y ¿porqué no? cariño de Buñuel por Toledo, por haberse conservado tal y como la llegó a conocer tiempos ha, por sus cuestas y su empedrado, que hace de cualquier avance sea algo más trabajoso, hasta insufrible para un impedido y por si hiciera falta énfasis sobre el desafortunado dicho de que “la mujer honrada la pierna quebrada y en casa”.
Los quites taurinos han evolucionado hacia regates y remates balompédicos, mucho más lógicos para la explanada del colegio y que le permiten poner una zancadilla, como ejemplo de rivalidad, pero también de inmovilismo —mi padre me contó que en sus años, cuando no había otra, componían una pelota de trapo y cualquier cosa, y las porterías, de libros y ladrillos, que para señalar valían, pero lo del juez de línea con banderita es todo un lujo—.
En Galdós, los chicos eran solo huérfanos y habrían alborotado lo suyo (el silencio se hace notar más), y Saturno un mero apunte comparado con el protagonismo que le otorga Buñuel cuando le obsequia con la manzana, sustituto de una naranja y una perra chica —el cambio de fruta no puede ser casual y, por cierto, la moza también come un huevo pasado por agua—. Representa la primera edad de los hombres de Tristana, aunque es tan imperfecto como los siguientes. Como dice su maestro, es vago y anda "papando moscas" (con la boca abierta), pero ¿quién sabe?
A renglón seguido se presenta a Lope, vividor y seductor, de los que van a menos por méritos propios, la tentación de dejarse llevar (Horacio, el tercero, también la defraudará con su fuga mundi) al precio de dejarle colarse entre sus sábanas. Saturna llama a Tristana " la entenada de Don Lope", lo que en principio significa ahijada o pupila, pero que en realidad es la fórmula social que consiente en que vivan bajo el mismo techo.
En la estructura de la película parte de la escena se repite al final, cerrando un anillo en torno a Don Lope, con una intención muy dispar a la literaria, que concluye de esta forma:
Por aquellos días, entrole a la cojita una nueva afición: el arte culinario en su rama importante de repostería. Una maestra muy hábil enseñole dos o tres tipos de pasteles, y los hacía tan bien, tan bien, que D. Lope, después de catarlos, se chupaba los dedos, y no cesaba de alabar a Dios. ¿Eran felices uno y otro?... Tal vez..
Benito Pérez Galdós, Tristana (Madrid, Enero de 1892)
__________
La anamorfosis es una técnica para la distorsión de una imagen mediante un dispositivo óptico (como por ejemplo utilizando un espejo curvo), o a través de un procedimiento matemático. Su resultado se ha utilizado en arte para forzar al observador a un determinado punto de vista preestablecido o privilegiado (también una forma de esconderlo), desde el que el elemento cobra una forma proporcionada y clara. La anamorfosis fue descrita en los estudios de Piero della Francesca sobre perspectiva.
Esta técnica se utiliza en el cine, como por ejemplo en el Cinemascope, en el que mediante lentes anamórficas se graban imágenes comprimidas que producen una pantalla ancha durante la proyección.
Inicialmente se utilizó para mejorar la estética de los edificios debido a la distorsión por acercamiento del espectador, como en los templos griegos y romanos, como para ampliar los espacios interiores (trampantojos). El espectacular resultado de Bramante para la Iglesia de Santa María presso San Satiro (1488, Milan) popularizó esta técnica en las iglesias renacentistas.
En la pintura, el más conocido es el efecto en el cuadro Los Embajadores, de Hans Holbein (Jean de Dinteville y Georges de Selve, c.1533) donde hay una calavera anamórfica, interpretada por unos como vanidad, por otros firma del autor (hohle bein, en alemán hueso hueco, recuerda a Holbein).
El afán de captar la imagen de las cosas llevó a los artistas del XVI y XVII a diseñar instrumentos como las pirámides visuales, las linternas mágicas y las cámaras oscuras, cuyos efectos todavía asombran a muchos espectadores (el año pasado pude disfrutar de que hay en la Plaza Vieja de La Habana).
Durante el diecinueve, la anamorfosis ayudó a los artistas románticos a expresar sus sentimientos. En este período surgen nuevos técnicas más complejas, como los espejos mágicos, dibujos distorsionados que difícilmente pueden reconstruirse sin ayuda de un espejo específico.

La solución es Julio Verne
En 1991 los hermanos Quay hicieron el mayor homenaje fílmico en su Anamorphosis o De Artificiali Perspectiva.

Algunos dibujantes de excepcional imaginación, como Piranesi en el siglo XVIII (época de la arquitectura visionaria) y Escher en el XX (época del surrealismo), han utilizado las perspectivas de tal modo que falsean el propio concepto de realidad visible. Las escaleras, muy utilizadas por ambos (en Escher, invirtiendo su sentido de forma extrañamente verosímil, pero imposible), son un recurso habitual en los trampantojos, debido a su complejidad (líneas y planos proyectándose y rotando en el espacio). Su dinamismo también se ha utilizado en el cine (Escaleras de Odessa en Acorazado Potemkin, de Serguei Eisenstein, de 1925, las que utiliza recurrentemente Alfred Hitchcock o las móviles del Colegio Hogwarts en la serie de Harry Potter).
La decoración urbana, que comenzó a utilizar el trampantojo en el Renacimiento, y especialmente con la arquitectura efímera del Barroco, sigue usándolo, tanto en su vertiente regular-institucional (Richard Haas) como en su vertiente irregular (por artistas callejeros más o menos espontáneos, como Julian Beever, Banksy Eduardo Relero o Zilda). Fuente wikipedia


sábado, 5 de marzo de 2016

§62 Heterochromia iridum

 [Pierre Coffin dotó a Bob de un ojo de cada color como homenaje a David Bowie, a quien echamos de menos]
Abrió la espaciosa caja y Dorothy vio que estaba llena de anteojos de todo tamaño y forma... y todos ellos tenían vidrios verdes. El guardián halló uno apropiado para la niña y se lo puso. Estaba asegurado por dos bandas doradas que rodeaban la cabeza, donde se aseguraba con una cerradura cuya llave llevaba el hombrecillo colgada del cuello. Cuando los tuvo puestos, Dorothy comprobó que no podría sacárselos de ningún modo; pero, claro está, no deseaba que la cegara el resplandor de la Ciudad Esmeralda, razón por la cual no dijo nada.
Lyman Frank Baum, El maravilloso mago de Oz (1900), capitulo 10: El guardián de la puerta.
Los minions me parecen unos perfectos robaplanos. Ya en su primera aparición en Gru, mi villano favorito (Pierre Coffin y Chris Renaud, 2010) quedó patente que la cámara les adoraba y que tarde o temprano les llegaría el estrellato. Porque pertenecen a esa casta de personajes que mejoran cualquier producción, con ese je ne sais quoi que vende —¡ya lo creo que vende!—. Y por eso esta tercera entrega, de la que son los protagonistas oficiales, fue la primera película de animación en la que no participaban ni Disney ni Pixar que obtenía una recaudación de más de 1 billón de dólares. Una minucia.
Su historia comienza en los títulos de crédito (inspirados en los peces piloto que acompañan a los tiburones), que se remontan al origen de la vida para contarnos qué les diferencia del resto de los seres vivos: su perseverancia por servir y acompañar a un líder, estableciendo una relación simbiótica de la que no sabemos muy bien qué obtienen a cambio. Quizás llenar un vacío existencial. Yo tengo la excéntrica teoría de que se trata de algo laboral y que son víctimas del síndrome de Maripili —¡lo siento, no le puse yo el nombre, sino Carmen García Ribas (ibidem, 2006)!— Según la doctora, el/la sumis@ Maripili quiere agradar a todo el mundo, lucha para ser buen@ en cada uno de los papeles que le ha tocado ejercer durante su vida, aunque esto implique un desgaste extremo tanto físico como psíquico, y se desmorona cuando recibe un mensaje de rechazo o de censura.
Tampoco es que sean muy exigentes en cuanto a cualidades para la jefatura. Sólo que tenga la útil capacidad de sobrevivir(les), o de quedar en pie el último en caso de duda. Pero esto es precisamente lo que les hace tan difícil encontrar uno duradero y no la “carta de villanía” que pueda acreditar; a la que incomprensiblemente se alude en toda la saga. Todo ello desemboca finalmente en su liberación del anfitrión, y por tanto del personaje de Gru (si así lo desean en un futuro), toda vez que han logrado cerrar el círculo argumental demostrando que su filiación se debe solo a su propia determinación. Así que en el fondo se trata de una declaración de igualdad.
Para poder llegar a esta revelación el autor optó por precisar algún personaje de esta peculiar horda, siendo tres los elegidos (en el proceso se pidieron voluntarios) con un claro paralelismo entre Kevin, Stuart y Bob y las tres huerfanitas del primer filme (Margo, Edith y Agnes), incluido el detalle de la mascota de peluche. Este mimetismo se volverá a repetir de forma evidente en el fragmento del concurso.

Escena de Los minions (2015) de Pierre Coffin


El trío cómico es un esquema que está plenamente desarrollado en el circo moderno desde 1870, con los estereotipos del Oliver o clown blanco, dominante e inteligente, al que acompaña el Augusto, impertinente y travieso, y el Contraugusto o Augusto del Augusto, que nada entiende y termina desastrando todo. Del espectáculo ambulante y el vodevil pasaron al cine y la televisión, caso de los hermanos Marx y, en España, Gaby, Fofo y Miliki son Los payasos de la tele.
También hay buenos ejemplos en la literatura, como en El maravilloso mago de Oz, obra de Lyman Frank Baum (1900); aunque sea más conocida la versión cinematográfica de Victor Fleming (y otros tres), El Mago de Oz (1939), donde en los tres pintorescos peones —villanos, al fin y al cabo— de la granja del tío Henry se reconoce al espantapájaros, al león cobarde y al hombre de hojalata, que acompañarán a Dorita a la Ciudad Esmeralda.
Ahora que lo pienso, el trío también fue utilizado por J.K. Rowling para su serie sobre Harry Potter (1997-2007). Su protagonista también presenta los mismos síntomas: miedo a no complacer a los demás, miedo a no ser querido, al éxito y a no cumplir con los estereotipos de la sociedad. Pero esta es otra historia con una intencionalidad diferente.
Todos estos ejemplos tienen, creo, su origen común en la Comedia del Arte, género teatral tragicómico y popular del siglo XVI. En la que aunque sus argumentos eran generalmente repetitivos, construidos a partir de una improvisada farsa amorosa, se popularizó por reproducir las tensiones sociales a partir de una trupe de personalidades reconocibles: amos y criados. Todos ellos enmascarados como en el Carnaval, lo que simboliza o facilita el engaño y la confusión que iguala a todos los estamentos.
David Robert Jones, The Thin White Duke, Ziggy Stardust,
siempre Bowie
Volviendo a la escena, ésta me interesó irremediablemente por la travesura de poder quedar atrapado una noche en un centro comercial para disfrutar de todas sus posibilidades —¡quién no lo ha imaginado alguna vez esconderse en una juguetería?—. Entre las que está, por supuesto, la de ver la programación televisiva más allá del umbral de las nueve, que en mi época señalaba la familia Telerín y su ¡vamos a la cama!
Recuerdo la programación de El Santo, una especie de James Bond televisivo que utilizaba el nombre y los atributos de santos católicos, según requería la ocasión (elección acertada para la tribu amarilla, que seguro también utiliza el santoral cuando se alumbra un nuevo minion) y Embrujada —otro caso del síndrome de Maripili, y seguramente más reconocible para el público americano que El Santo, que era inglés—. Respecto a la escenificación del concurso The Dating Game, no creo que se hiciera algo parecido en España hasta Contacto con tacto (1992-94), a su vez traslación de la fórmula de Studs de la Fox, presentado por Bertín Osborne —quien, por cierto, hubiera hecho un Gru memorable, "¡pisha, de la que no hemo librao!"— y que se recostaba en el sillón como el presentador de la cadena villana.
Según esta interpretación no resulta extraña la fascinación instantánea que les causa Scarlett y su éxito en el competitivo mundo de los villanos —“hay un hombre malo en la ciudad y ese hombre es una mujer”—. 
En definitiva, los minions no quieren ser pitufos (su color es diametralmente opuesto), pero tampoco Gargamel, quien, por cierto, asiste a la convención, aunque no esté acreditado. Son mucho más trendy que Scarlett y Herb juntos. Y me gusta pensar que su torpeza y simplicidad son artificios, las armas con que pueden derrotar a cualquier oponente, y que, como en la mencionada Comedia del Arte, se ríen del espectador al que parodian, que termina riéndose de si mismo y de lo absurdo de la vida... donde todos somos minions.

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La Comedia del Arte (Commedia dell'Arte) es un tipo de teatro popular nacido a mediados del siglo XVI en Italia. Normalmente no tenía más guión que un leve boceto o canovacci (una trama neutra y uniforme en la que se puede bordar todo lo que se quiera) al que agregaban improvisaciones e incorporaban máscaras y en la que cada actor tenía un repertorio de latiguillos y bromas a partir de las cuales construía su papel. En esto se diferencia de las representaciones literarias de la Corte, donde los jugadores eran aristócratas y académicos (Comedia Sostenuta), y las del teatro sagrado, interpretado por clérigos de la iglesia.
También se la conoce por los nombres de comedia all'improviso (que utiliza la improvisación), comedia popolare o comedia de maschere (de máscaras). Sus artífices, mezcla de saltimbanquis, mimos, músicos, espadachines, malabaristas y cantantes callejeros, son los primeros artistas profesionales. Se agrupaban en pequeñas compañías itinerantes de las que tenían cierta independencia e incluso podían cambiar a otras o fundar nuevas. Inicialmente utilizaron repertorios más o menos adaptados: comedias, fábulas, pastorales y tragicomedias. Pero la necesidad de tener que divertir a los espectadores para que pagaran por verlos hizo que cambiaran los esquemas de acuerdo a los gustos populares.
Poco a poco fueron dando a las mujeres la oportunidad de subir al escenario, pues desde los griegos, el escenario había sido un lugar reservado para los hombres en todos los roles. Así, inicialmente, el papel de Columbine fue interpretado por un hombre. Una vez asumida la participación de las mujeres, el teatro alcanzó una formulación moderna.
Hay tres tipos de personajes en la comedia del arte: los zannis o bufones que representan a los sirvientes, los vecchios u hombres viejos y los enamorados. Los únicos que usan máscara son los dos primeros, que también simbolizaban la lucha entre ricos y pobres. Cada uno tenía particularidades físicas: una joroba, una pierna más corta o un gran vientre, un vestuario fijo y hablaban simulando la lengua o el acento de su lugar de origen.

Los zanni
  • Polichinela (Pulcinella): vestido siempre de blanco y con un gorro puntiagudo. Tenía una nariz aguileña y barbilla prominente, con voz nasal y de elevado volumen. A veces tenía joroba. Era un astuto matón que no se separaba de su garrote para darle una paliza a quien no pensara como él.
  • Arlequín: es quizá el personaje más famoso de la comedia del arte. Su vestimenta es un traje hecho de parches y remiendos de colores que representaba su bajo estatus. Arlequín complica la historia, siendo muy mal mensajero pues siempre se distrae cambiando los planes y equivocándose en las órdenes recibidas. 
  • Brighella: viste con una camiseta blanca pantalones negros y una gorra verde. Es uno de los zannis más astutos, es cínico y sarcástico. 
  • Colombina: es la doncella de la enamorada y amante de Arlequín, es inteligente y astuta. Y siempre se veía envuelta en la intriga. 
  • Zanni: era el sirviente más pobre, hambriento y tonto de todos. Servia a Dottore, Capitano o Pantalone y nunca hacia un buen trabajo, pues se la pasaba durmiendo durante el trabajo o se escapaba buscando comida. En un principio era un solo personaje, pero después su nombre se usaría para designar a todos los sirvientes. 
Los vecchios
  • Pantalone: es un rico mercader veneciano, avaro, mezquino y enemigo de los jóvenes. Se caracteriza por tener una nariz ganchuda, barba puntiaguda y zapatos con las puntas levantadas. Es una típica mascara veneciana de la mitad del siglo XVI. Un señor inocente y crédulo, al que siempre buscaban burlar. Es rival de Arlequín. Para ocultar su edad en su afán de atraer a las mujeres, Pantaleone llevaba una extraña indumentaria turca, que consistía en un calzón ajustado a las piernas y ceñido hasta las rodillas. Curiosamente, del recorrido de la "comedia italiana por Europa y especialmente a su paso por Inglaterra, fue la imagen de Pantaleón la que puso de moda este tipo de calzones a finales del siglo XVII, y en su honor se los llamó "pantaloons".
  • Capitano: es arrogante y egocéntrico, arquetipo del fanfarrón. Detrás de su fachada de coraje siempre terminaba exhibido como un cobarde que le tiene miedo a casi todo. Abundaban los personajes de este tipo con nombres como Matamore, Fracassa, Spavento (espanto), Rodomonte, Spezza-Monti (fiende-montañas), Rinoceronte, Scarabombardon, Cerimonia, Giangurgolo (Juan Bocazas), Rogantino o Scaramouche con características propias y orígenes diversos.
  • Dottore: representa el arquetipo del que sabe, es feliz de saber y de enseñar sus ciencias. Relacionado a los libros (doctor de doctorados más que de medicina), representa a aquellos que dicen saber y no saben nada. Su verborrea denuncia su limitado conocimiento y su gran barriga demuestra que más que el intelecto cultiva su sibarismo. Llamado también Dottore Graziano o Dottore Balanzone, mantenía una imagen de erudito porque sabía aparentarlo aunque al final de la obra siempre se evidenciaban sus errores y su ignorancia siendo castigado al igual que Pantalone y Capitano.
Los enamorados
  • No suelen estar definidos psicológicamente, se limitan a suspirar y dejarse enredar por sus criados. Están siempre muy distraídos por el frenesí de su pasión. De entre todos destaca Isabella que tomó el nombre de Isabel Andreini, una de las más grandes actrices de la comedia, famosa por su talento, belleza y virtud. Vanidosos, siempre esperan al príncipe azul y son incapaces de ver que lo tienen al lado. Preocupados en exceso por el día en que consumarán el amor, revisan sus posturas y su apariencia, la pureza de sus sentimientos, su poesía, pero no miran la realidad tangible. No usaban máscara pero utilizaban maquillaje, por lo general una base blanca con los labios pintados de rojo.

sábado, 17 de octubre de 2015

§43 Versión y perversión

¿Dijiste media verdad?, dirán que mientes dos veces si dices la otra mitad.
Antonio Machado

Que no engañe a priori la etiqueta de film para la TV o telefilm. Estamos ante una producción de la BBC y un caso de Sherlock Holmes (aunque no del canon) y eso ya la hace merecedora de la presunción de calidad, que, en este caso ya adelanto, se cumple. Y si el director es de los que se podrían llamar televisivos por su trayectoria, también es cierto que entre sus trabajos se encuentra algún episodio de la HBO, como Boardwalk Empire y Treme. Palabras mayores.

Escena de Sherlock Holmes y el caso de la media de seda (2004) de Simon Cellan-Jones

No voy a ocultar que la presencia de un actor muy conocido ha determinado la elección de esta escena —es una curiosidad, un precedente y además hace una buena interpretación, no olvidemos que hasta destacar en Inglorious Basterds (2009) era un perfecto desconocido—, que, por otra parte, incluye algunos de los detalles que más me han interesado de la cinta.
La escena presenta, en un alambicado montaje paralelo, un doble interrogatorio. Cada uno con tres figuras, de las que dos protagonizan el diálogo y otra asiste pasiva. Esto por si mismo ya sugiere perversión. Y es que siempre me ha inquietado la presencia de un espejo o la grabación misma en la sala de interrogatorios, amplificado por el hecho de que el espectador ve lo que ocurre en ambos lados a través de un segundo espejo, la pantalla. Aquí los espejos tienen otra función.
Aunque hay cierta violencia en lo que se dice, los personajes se mantienen ceñidos dentro de las convenciones sociales victorianas o de lo que se espera de ellos, por ejemplo, por la edad. El perverso es el que va quitando partes, aflojando cordones y mordiendo medias. Ese es Holmes, perdon, Sr. Holmes. Mientras, la cámara gira en todo momento, evitando el plano-contraplano, en torno a la ¿verdad? En puridad los personajes son todo menos semejantes (esto no es del todo cierto, se parecen más al que tienen en frente de lo que les gustaría) y, al final, como en toda buena serie, las respuestas solo nos llevan a otra pista que hay que seguir (hitch, enganche). Muchos detalles que me recuerdan los suspenses de De Palma y su fascinación voyeur por el asesinato, solo que aquí es relatado, sin que la ausencia de imágenes reste un ápice de tensión.
Además está el trasfondo sexual, que siempre se caracteriza por un grado de ocultación de la verdad, la del yo. Este va a diferenciar el interés por las prácticas inusuales de la patología. Y aquí entramos en el resbaladizo mundo de las parafilias y fetiches, donde los límites dependen de las normas sociales imperantes en la época. Y la consideración de trastorno, de múltiples factores como la frecuencia, exclusividad, daño, consenso o seguridad.
¿Qué, da morbo aún en el siglo XXI?

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Parafilias. En 1987 la Asociación Estadounidense de Psiquiatría eliminó el término «perversión» del DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) y de la terminología psiquiátrica mundial. Desde esa fecha en adelante se denominan «parafilias». Su número y taxonomía es controvertido; algunas fuentes listan hasta 549 tipos. Sin aspirar a exhaustivo, me parece interesante añadir la relación que aparece en la wikipedia:

  • Abasiofilia: excitación sexual por personas discapacitadas.
  • Acrofilia: por parejas sexuales muy altas.
  • Acrotomofilia: por parejas sexuales con miembros amputados.
  • Agrexofilia: producida por el hecho de que la actividad sexual sea oída por otras personas.
  • Algofilia: producida por el dolor. Se diferencia del masoquismo por la ausencia del componente erótico.
  • Agorafilia: atracción por la actividad sexual en lugares públicos.
  • Ailurofilia: por los gatos.
  • Aloerastia: excitación de la pareja mediante la desnudez de un tercero.
  • Alopelia: excitación al ver a otros teniendo una relación sexual.
  • Alorgasmia: proveniente de fantasear durante el acto sexual con otra persona que no sea la pareja.
  • Altocalcifilia: atracción por los zapatos de tacón alto.
  • Amokoscisia: excitación por el deseo de castigar a la pareja sexual.
  • Amomaxia: sólo al realizar una relación sexual dentro de un automóvil estacionado.
  • Androginofilia: atracción sexual por personas andróginas.
  • Androidismo: por muñecos o robots con aspecto humano.
  • Andromimetofilia: sólo por las mujeres vestidas de hombres. Una mujer representa y se comporta sexualmente como hombre y el hombre adopta el rol de la mujer (andromimetofilia y ginemimetofilia).
  • Anisonogamia: por una pareja sexual mucho más joven o mucho mayor.
  • Anortografofilia: excitación por las faltas de ortografía.
  • Astenolagnia: atracción por la humildad, la humillación o la debilidad sexual ajena.
  • Asfixiofilia (estrangulación erótica): por estrangular, asfixiar o ahogar a la pareja durante el acto sexual, con su consentimiento y sin llegar a matarla.
  • Audiolagnia: el estímulo principal proviene de la audición.
  • Autagonistofilia: atracción por ser visto por otras personas durante el acto sexual.
  • Autoginefilia: excitación de los hombres con el pensamiento o la imagen de sí mismos siendo mujeres.
  • Autonepiofilia: atracción por usar pañales.
  • Autocoitus: aquellos hombres que encuentran placer insertando su pene en su propio ano.
  • Basorexia: excitación sólo producida por los besos.
  • Belonefilia: producida por el uso de agujas.
  • Bestialismo: acto sexual que involucra animales.
  • Blastolagnia: atracción por mujeres muy jóvenes.
  • Bukkake: excitación sexual sólo al recibir eyaculaciones encima, generalmente en la cara.
  • Candalagnia o candaulismo: al ver a la pareja copulando con otra persona.
  • Capnolagnia: excitación por la gente fumadora.
  • Catafilia: la excitación sexual se produce sólo cuando el hombre se somete a su pareja.
  • Clastomanía: al romperle a la pareja la ropa que lleve puesta.
  • Clismafilia: placer sexual obtenido al inyectar líquido en la cavidad anal; esta práctica incluye el uso de enemas.
  • Coprofília: excitación sexual producida por heces.
  • Cratolagnia: provocada por la fuerza de la pareja.
  • Crurofilia: atracción sexual por las piernas.
  • Dacrifilia: excitación por las lágrimas o el llanto.
  • Dogging: al ser observado practicando sexo en un lugar público, o bien mirar a otros mientras lo hacen. Suele hacerse en coches y aparcamientos.
  • Efebofilia: atracción hacia adolescentes o personas que pasan por la pubertad.
  • Electrofilia (electrocutofilia): la excitación sólo se produce al usar choques eléctricos.
  • Fetichismo: intensas fantasías y deseos a partir del uso de objetos o partes del cuerpo que son el centro de su atención.
  • Fisting: práctica sexual consistente en la introducción parcial o total de la mano en el ano o la vagina de la pareja.
  • Formicofilia: excitación sexual al reptar hormigas (también otros insectos —caracoles, gusanos— o animales pequeños) sobre los genitales.
  • Fratrilagnia: atracción por las relaciones sexuales incestuosas (fratri: ‘hermano’).
  • Frotismo (froteurismo): excitación sexual sólo al refregar los genitales contra personas desconocidas.
  • Furtling: excitación al introducir el pene a través de un agujero cortado en la zona genital de una foto o dibujo. Existe también, en su versión femenina, lo que se conoce como fúrtling regresivo o inverso y consiste en incorporar un pene artificial a la foto o dibujo para que pueda ser introducida.
  • Gerontofilia: atracción por personas de mucha mayor edad que uno mismo.
  • Gimnofilia o nudomanía: excitación por la desnudez.
  • Graofilia: atracción sexual de una persona joven por mujeres maduras.
  • Grafolagnia, iconolagnia opictofilia: excitación sólo ante fotos o cuadros eróticos.
  • Hematofilia: proveniente de la extracción de sangre.
  • Hifefilia: por la posesión de algún objeto ajeno, ropa, cabellos, piel, etc.
  • Hipnofilia: al contemplar personas dormidas.
  • Hipoxifília: consiste en impedir la respiración de la pareja o la propia, ya sea mediante la obstrucción de las vías respiratorias cubriendo la cabeza con elementos plásticos o de látex o recurriendo a la semiestrangulación.
  • Hirsutofilia: atracción por el vello.
  • Ipsofilia: excitación sólo por uno mismo. No es lo mismo que masturbación, donde el objeto sexual puede ser una persona presente, una fotografía o una fantasía.
  • Lactafilia: por los pechos en periodo de amamantamiento.
  • Ligofilia: atracción por lugares oscuros o lúgubres.
  • Macrofilia: placer con hombres o mujeres grandes.
  • Microfilia: con hombres o mujeres pequeños/as.
  • Maieusiofilia: atracción por las mujeres embarazadas.
  • Masoquismo (duololagnia): placer ligado a la propia humillación o sufrimiento físico (cachetadas, latigazos, pellizcos) o moral (humillación). Se diferencia de la algomanía por la presencia del componente erótico.
  • Menstruofilia o menofilia: atracción sexual por mujeres menstruantes.
  • Misofilia: atracción sexual por la ropa sucia.
  • Nafefilia: excitación por tocar o ser tocado.
  • Necrofilia: por los cadáveres.
  • Oculofilia: atracción sexual por los ojos.
  • Plushofilia: excitación al tener "sexo" con algún peluche o restregar las partes intimas con algún muñeco de felpa.
  • Pedofilia: atracción hacia personas pre púberes (niños y o niñas)
  • Pigofilia: excitación por las nalgas humanas.
  • Podofilia o podolatria: por pies humanos. La excitación se produce al acariciar, besar, chupar, lamer, oler, tocar o ver los pies de otra persona.
  • Pubefilia o ginelofilia: excitación producida al contemplar vello púbico.
  • Retifismo: fetiche por los zapatos.
  • Sadismo: experimentar placer erótico al provocar dolor físico o humillación en la pareja. Se diferencia de la algolagnia por la presencia del componente erótico.
  • Somnofilia: tener relaciones sexuales con una persona desconocida mientras aquella duerme.
  • Tricofilia: excitación por el cabello humano. Deriva en varias parafilias según color, cantidad, largo del cabello, estilo, peinados determinados... Masturbación utilizando el cabello de otra persona. Excitación por ver el acicalamiento del cabello (peinado, corte, etc.)
  • Urofilia (urolagnia, ondinismo): exclusivamente con el uso de la orina durante la práctica sexual (lluvia dorada).
  • Vorarefilia: la idea de comer o ser comido por los demás; generalmente tragado entero, en una sola pieza.
  • Zoofilia: atracción sexual hacia animales.
La Parafobia viene a ser el temor a tener una perversión sexual y puede que ya la estés experimentando.

domingo, 23 de agosto de 2015

§34 El insomnio productivo

(Dedicado a mi amigo J.A.P.)

Poder echar una cabezada siempre me ha sentado bien. Algunas de las soluciones a problemas que me surgían se me han revelado tras consultar con la almohada. Pero desde hace un tiempo me he dado cuenta de que en los fines de semana, cuando necesito menos tiempo de descanso, es rara la noche que no se interrumpe el sueño al menos una vez.
Últimamente (desde que me dedico a ésto que lees) empleo estos momentos en desentrañar las películas que he visto la víspera. Bueno, como hace Jake Gyllenhaal en esta escena. Aunque él tiene un problema que difícilmente desaparecerá con el nuevo día (fuera de contexto parece que sus interpretaciones no le dejan dormir, lo que no deja de ser un chiste doble).

Escena de Enemy (2013) de Denis Villeneuve

La película, aunque basada en una obra de José Saramago, El hombre duplicado (2002), explora aparentemente la crisis de los cuarenta, el miedo al compromiso y la paternidad, pero bajo su "caótica" estructura ("El caos es el orden aún sin descifrar" se puede traducir la célebre cita del escritor con la que comienza la película), perfectamente deliberada, se esconde una grave esquizofrenia (la psiquiatría no es mi especialidad, por lo que intentaré no decir demasiado sobre el tema) de origen posiblemente traumático y agravada por una difícil relación con la figura materna.
Después de verla con detenimiento, tras un par de noches de darle vueltas y (¿por qué no?) de leer algunos análisis ajenos, creo que se convertirá en centro de no pocas discursiones y film de culto. Yo ya tengo mi interpretación. Para que tengas la tuya bien fundamentada te recomiendo que te fijes en arañas y tacones, cabeceros de cama y pizarras, llaves y anillos, en un par de cortes, bien resaltados, del desarrollo y en esta escena, donde el personaje A. Bell, se descubre como botones (bellman, en inglés). Pero es que también la traducción al español es sobresaliente. Me encanta cuando la mujer le pregunta primero si la está viendo (!) y después si la ha vuelto a ver, no desvelando si se refiere a la infidelidad o una visión (hay un cartel de Vértigo -De entre los muertos- de 1958, de Alfred Hitchcook, al fondo del video-club).
Y podría seguir. 

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Doppelgänger es el vocablo alemán para definir el doble fantasmagórico de una persona viva. La palabra proviene de doppel, que significa «doble», y gänger, traducida como «andante». El término se utiliza para designar a cualquier doble de una persona, comúnmente en referencia al «gemelo malvado» o al fenómeno de la bilocación.
En las leyendas nórdica y germánica, ver el doble de uno es un augurio de muerte. Y visto por amigos o parientes de una persona puede a veces traer mala suerte, ser un mal augurio o una indicación de una enfermedad o un problema de salud inminentes. Fuente wikipedia


domingo, 16 de agosto de 2015

§33 El polímata imperfecto

Escena de Academia Rushmore (1998) de Wes Anderson

El refranero popular dice que hombre de muchos oficios, pobre seguro. En el terreno académico, le viene al pelo al inclasificable Max Fischer. Aunque no creo que por ello sea un personaje abocado al fracaso, más al contrario. Su seguridad, que puede rayar con la desfachatez, seguro que le proporcionará un lugar cómodo allá donde se establezca. Ese es su problema. Tiene determinación, pero no ambición. Su inconstancia es admirable y siempre anda en titulillos. Este arte de no querer terminar nada es nuestra felicidad (parafraseando a Elias Canetti hablando de Lichtenberg).
Seguramente en el siglo XXI tenga un blog como éste. O media docena. A lo mejor yo soy Max. Y todos somos Max (Rossmary Cross se equivoca al decir que no ha conocido a nadie como él). La cultura del tuit y el selfi son el caldo de cultivo.
En otra escena se le verá leyendo (al menos tiene páginas marcadas) "The Powers that be" -los poderes fácticos- (1979) de David Halberstam, que aborda el poder de los medios de comunicación de masas. 
Pero él se ve como un auténtico prodigio (incomprendido). Por eso sueña que resuelve ecuaciones imposibles. Por cierto, en ese sueño se ven detrás cuatro fotos realizadas por Jacques Lartigue (1894-1986), que ya realizaba instantáneas a los siete años. Y el cineasta reproduce otra utilizando a Jason Schwartzman como modelo. Fuente Aphelis

Zissou’s bobsled with wheels, after the bend by the gate”, Rouzat, Agosto 1908

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Georg Christoph Lichtenberg (1742-1799) no sólo se dedicó a inventar y a ser científico y a sentir nostalgia de la cultura de Londres, sino también a trabajar en escritos satíricos y ser redactor de un humilde Almanaque de bolsillo (nadie pudo llegar a imaginar que doscientos años después se haría mundialmente famoso como escritor de aforismos, en realidad el conjunto de notas dispersas en sus cuadernos, notas descubiertas por su casero y posteriormente sancionadas con admiración por Goethe, Nietzsche, Freud, Breton, Karl Kraus y Canetti, entre otros). Siempre espoleado por su enérgica curiosidad -es marca de la casa Lichtenberg su inmensa curiosidad por todo y su tendencia a la dispersión de su inteligencia en un permanente fisgoneo enciclopédico-, fue también un gran estudioso de las tormentas de su región y un coleccionista de descripciones de las mismas, además de sempiterno profesor de matemáticas, hipocondriaco hasta límites insospechados (llegó a imaginar treinta enfermedades en un solo minuto), gran bebedor de vino, precursor del psicoanálisis y también del positivismo lógico, del neopositivismo, de la filosofía del lenguaje, del surrealismo y del existencialismo. Pero antes fue becario. Fuente El Pais

sábado, 15 de agosto de 2015

§32 La mueca de la foto

Existe la leyenda de que las máquinas fotográficas tienen la propiedad de robar el alma. Como en todas, es posible que haya un poso de verdad. Yo mismo pensé un día que la polaroid era mágica. Pero no he encontrado a ningún autor que defienda esa postura con seriedad. Por tanto, quienes la mencionan lo hacen como una referencia prestada. Incluso me viene la imagen de los indios huyendo de las máquinas. Que se lo digan a Edward Sheriff Curtis (1968-1952), el llamado fotógrafo de los indios, que se pasó la vida retratando el oeste americano. Paradógicamente preferirá destruir la mayoría antes que entregárselas a su esposa Clara, cuando el juez le otorgue la titularidad de su estudio y la posesión de todos los negativos en la sentencia de divorcio. 

Escena de Conociendo a Matsuko (2006) de Tetsuya Nakashima

El caso es que, tras reflexionar sobre la película, no podía dejar de pensar que la foto de Matsuko no solo había captado su esencia. La niña había aprendido que en su mueca residía el poder de arrancar una sonrisa a su padre. Y únicamente en ese momento podía sentir ella el calor del hogar. Pero tras la instantánea, su eficacia quedó transferida al papel y el gesto no le traerá sino complicaciones. Al final, solo queda esa imagen, de significado ininteligible (Rosebud, además de la última famosa palabra del magnate en Ciudadano Kane de 1941, de Orson Welles, es el nombre de una reserva siux creada en 1889 en Dakota del Sur).
La repetición es un recurso narrativo simple, pero realmente efectivo. El autor se vale de ella para remarcar el drama en cada uno de los actos de su película, en los que la protagonista se esfuerza al máximo y no recibe más que golpes, lo que la emparenta más con Justine (1791) del marqués de Sade, que con Amélie (2001) de Jean-Pierre Jeunet (curiosamente Matsuko viene a sonar como machuco, de machucar, que significa maltratar o machacar).

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Guido Boggiani (1861-1901) registró con su cámara las tribus angaites, leguas, sanapanás, caduveos, tobas, payaguás, bororo y chamacocos. Para estos pueblos las fotos representaban un verdadero peligro, pues en ese acto se "robaba" el alma o la voluntad del sujeto, que a partir de ese momento quedaba en posesión del fotógrafo. Estas tribus, con las cuales convivía directamente, empezaron a pensar que los males y enfermedades que padecían se debían a la actividad del nuevo “brujo”. Se lo vio por última vez el 24 de octubre de 1901, junto a su peón Félix Gavilán, cuando salió desde Asunción hacia el Gran Chaco.
Al no tenerse noticias de él, la comunidad italiana de Asunción organizó una expedición guiada por el explorador español José Fernández Cancio, que halló los restos del científico el 20 de octubre de 1904. Los indios habían separado la cabeza del cuerpo en ambos cadáveres. La cámara fotográfica fue enterrada con ellos. Fuente wikipedia

Nikomat: En 1.965, seis años después del nacimiento del sistema profesional Nikon F, se presentó la Nikkormat FT. Su introducción permitió al público general, amateurs, comprar una cámara Nikon a un precio asequible. Dado que estas cámaras fueron extremadamente bien construidas —dan la sensación de tener una roca entre las manos, algo que se ha perdido con los cuerpos actuales de policarbonato, siendo del tipo de cámara que aúna la solidez con una altísima precisión mecánica— hoy se encuentran muchas en el mercado de segunda mano tras haber pasado el test de dureza del paso del tiempo. El bloqueo del espejo está presente en todas, excepto en el modelo FS, un lujo que sólo se tenía en las cámaras de tipo profesional. Fuente arturogonzalez.net

domingo, 26 de abril de 2015

§1 Las reglas de Zombieland

Para mi segunda entrada tuve pocas dudas. En el momento que vi Bienvenidos a Zombieland (2009), de Ruben Fleisher, tuve muy claro que el germen de la película estaba en los comentarios sobre alguna escena de zombis desde un punto de vista lógico-paranoide. ¿Quién no se vuelve paranoico ante tal perspectiva?
Pero al mismo tiempo consiguen atrapar la atención del espectador al presentar de forma novedosa (?) un universo que parecía trillado. Los carteles que presentan-señalan las famosas reglas de Columbus* son un buen uso de un recurso de forma recurrente. La reiteración de ideas le da comicidad, al modo en que Charles Schluz lo hacía en los cumpleaños de Charlie Brown. Columbus me recuerda a Carlitos.
Volviendo a la película, quizá en el montaje de este comienzo está también el fallo, al presentar las reglas casi de forma paralela a como se las va a encontrar el personaje acto seguido. Me llamó mucho la atención que la regla #1 se presentara en un campo de futbol y poco después en un parking, con una similitud absoluta de marcas.

Escena de Bienvenidos a Zombieland (2009) de Ruben Fleisher


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Para los curiosos, en Wikipedia se han recopilado el resto de las reglas, que reproduzco:

1. Cardio.
2. Mata y remata.
3. Cuidado con los baños.
4. Usa cinturón de seguridad.

6. Sartén de hierro fundido.
7. Viaja ligero. Además de con pocas cosas se refiere a viajar solo.
8. Pégate a un tipo duro (Columbus crea esta regla y anula la anterior al conocer a Tallahassee).

12. Toallas de papel Bounty.

15. Bola de bolos.
16. Agilitarse.
17. No seas un héroe, cambiado hacia el final de la película por Sé un héroe (Cuando Columbus se enfrenta a los zombis para rescatar a Wichita y Little Rock enfrentándose además a su fobia a los payasos.)
18. Entrar en calor (Calienta).
19. Bolsas Ziploc.

21. Evita los clubs de strip-tease (Aparece en un póster)
22. Por tu vida, asegura la salida.

29. El sistema de compañeros.

31. Revisa el asiento de atrás (es añadida por Columbus al estar a punto de morir por no hacerlo).
32. Disfruta de las pequeñas cosas, aunque eso signifique destruir muchas cosas (la añade inspirado por Tallahassee.)
33. La navaja suiza.
34. Calcetines limpios.

48. Higiene.
49. Siempre ten copias de seguridad.

Las demás no se, pero esta última es muy útil cuando tienes un blog.