Es tanta su majestad, aunque son sus duelos hartos, que aun con estar hecho cuartos no pierde su calidad.
Francisco de Quevedo
La debilidad que todo el mundo
siente por los acertijos me llevó, un día que navegaba azarosamente por la red,
a visitar la página de un diario que retaba a descubrir entre doce monedas
aparentemente iguales, una falsificación, un poco más pesada, utilizando una
balanza de platillos un máximo de tres veces. Recordé, casi al instante, una
historia que siendo niño me había contado mi padrino; uno de los pocos
vestigios de él que me quedan hoy.
Versaba sobre un comerciante
que había solicitado la hospitalidad de su hogar a un hombre al que se
consideraba el más sabio de la región. Tras alabar la cena y como muestra de
agradecimiento planteó como divertimento el problema de las monedas, sacando
unas relucientes que tenía guardadas en una bolsita de terciopelo; que bien
pudieran ser doce y de cobre en aquella versión.
Al cabo de unos minutos, el
hijo mayor, que se sentaba a su diestra, expuso que había varias posibles
soluciones, aunque si de nueve se hubiera tratado se resolvía con dos intentos,
ni uno menos.
A su lado, otro de los hijos
añadió que, para una docena bastaban dos mediciones si era conocido el incremento de peso de la falsa sobre una verdadera, partiendo dos, eso sí, con
gran exactitud, y aportando una fracción de cada una, por ejemplo la mitad.
Frente a él en la mesa, el
menor de los hijos, no había dejado de moverse adelante y hacia atrás. Había
calculado que, si no importaba la integridad de las piezas y con diferentes
divisiones hechas con igual precisión, se podía deducir del resultado de una única
pesada. Dijo simplemente: UNA.
Entonces la mujer, que había
estado atenta, aun cuando todavía estaba atareada con el cacharrerío, concluyó
que no hacía falta tal despilfarro, ni del uso del tanteo, si se contaba con un
fluido lo suficientemente denso para que flotaran las auténticas y que seguramente
había otros procedimientos menos arduos con los que observar la diferencia.
Unos y otros comenzaron a discutir
en defensa de sus propuestas cuando súbitamente, el padre, que se había
mantenido hasta entonces impasible, dio en el tablero un golpe, tan certero que
volteó once de las monedas, descubriendo a la intrusa.
Tras la sorpresa inicial
y sopesando lo acontecido, el mercader anunció que era hora de retirarse y que
partiría temprano, para aprovechar el alba; convencido como estaba de que más
le valdría buscar mejor plaza para sus negocios.
Anverso de moneda de cuatro maravedís (cobre),
acuñada a nombre de los Reyes Católicos con ceca de Cuenca.
P. S.: No habían pasado ni diez días cuando un buhonero pasó por su puerta. Entre otras bagatelas llevaba un estuche con doce monedas de bronce, incluidas dos inapreciables imitaciones...
Hasta donde se, Alejandro estaba harto de que sus
victorias se atribuyeran a la posición de la luna en su nacimiento o el color
de vísceras recién extraídas. Sin embargo, siguió consultando los arcanos
antes de cada empresa. Algo parecido debía pensar Esquilo, superviviente de
Maratón, Siracusa y Platea y galardonado en numerosas competiciones dramáticas.
Pero tras consultar el Oráculo de Delfos se mudó a Sicilia, donde un día que se
encontraba meditando le partió la crisma una tortuga arrojada por un águila o más
probablemente un quebrantahuesos. Se dice que le habían vaticinado que una casa le
caería encima.
Hacía meses que había enrollado su relato para enviarlo a All
the year round, el célebre semanario que había publicado Historia de dos
ciudades y ostentaba orgulloso el título "Dirigido por Charles Dickens",
incluso diez años después de su fallecimiento, al heredar el puesto el primero
de sus hijos, del mismo nombre. Ya lo había dado por perdido, cuando llegó a vuelta
de correo un cheque por 2,5 libras, la mitad de lo que había calculado. El
empleado del banco le hizo ver que estaba posdatado en cuatro días, indicio de
escasa solvencia y mal augurio para su nueva ocupación.
P. D.: Algún tiempo después Arthur Conan Doyle tuvo que vender los derechos de Estudio en escarlata para poder verla publicada —lección que sus descendientes debieron aprender, asumo—.
Humpty Dumpty sat on a wall, Humpty Dumpty had a great fall. All the king's horses and all the king's men Couldn't put Humpty together again.
Humpty Dumpty en un muro se sentó,
Humpty Dumpty de él se cayó.
Ni todos los caballos ni todos los hombres del Rey
pudieron a Humpty recomponer.
(originalmente no se decía que Humpty Dumpty era un huevo)
Al cine siempre le han fascinado las fronteras. Eso es tanto como decir que al hombre siempre le ha interesado hasta dónde podía llegar. Sin esa capacidad, es difícil que se hubiera producido avance alguno. Pero por necesaria no deja de ser una arbitrariedad más. Cada uno establece unos límites y, de alguna forma, se llega a un acuerdo sobre dónde quedan. La frontera establece desde entonces la seguridad del ser y el no ser, del bien y del mal, del yin y del yang. El dualismo intrínseco a todo lo existente en el universo, si nos atenemos al taoísmo, traído a lo cotidiano.
Ahora bien, en el mundo real no es fácil distinguir en qué lado estamos. Vemos la frontera como el borde de una silueta demasiado grande para saber a qué pertenece. Vivimos en la tranquilidad de la existencia de unos límites, ignorantes de todo, de lo que contienen y de lo frágiles que pueden llegar a ser. El drama está servido. Por eso al cine le gustan tanto.
Escena de Sicario, de Denis Villeneuve (2015)
Inevitablemente las tomas cenitales de esta película recuerdan, al menos al espectador español, las estampas de los créditos de La isla mínima, de Alberto Rodríguez (2014). Pero discrepo de los que ven una misma intención en ambos realizadores, lo que sería como decir que el recurso tiene una única lectura. Al menos en este caso, la elección queda justificada en un primer apunte de un personaje omnipresente, Juárez (México), la Bestia, anunciado con una llamada amenazadora, que se extiende por todo el más allá de la frontera: una malla de alambre que no logra contener el ansia del zorro, que antes o después encontrará un hueco para su zarpa o excavará una madriguera por la que colarse en el gallinero.
Si no fuera por las trompas apocalípticas y la parafernalia de la administración americana, tendríamos dificultades para saber si estamos del lado de los raposos o de las plumíferas. Por eso tras una escena inicial demoledora, que determina en qué lado debemos estar, despegan los helicópteros y ya nada está tan claro, si perdemos de vista por un instante el norte, puede que ya no sepamos a qué atenernos.
No se trata de un descenso a los infiernos —como he leído, aunque reconozco que subir y bajar también puede llevar a la desorientación— al modo griego, entre otras cosas por que el héroe (debería poner heroína pero podría inducir a confusión) no llega a establecer un contacto directo con Hades. El mito del descenso se puede estructurar en tres fases diferenciadas: la separación, la iniciación a través de las pruebas y el retorno, que no se cumplen en esta ocasión. Su papel está más cerca de los chicos que en otra escena juegan al fútbol: lanzas la moneda y te toca un lado del campo. Quizás de ahí esa sensación de haber sido manipulados, sobre todo con respecto al protagonismo, pese a que el título ya lo advertía.
“La muerte es democrática, ya que a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera”- José Guadalupe Posada
También me llama la atención que uno de los carteles de la película utilizara un grafo de una calavera. Durante el gobiernos de Benito Juárez ésta acompañaba a escritos críticos y de denuncia. Precisamente el director decía en una rueda de prensa durante la presentación en Cannes que se deberían hacer más y más películas sobre la frontera mexicana, hablando de la violencia omnipresente y su sentimiento de responsabilidad como americano (cf. La Vanguardia).
"No está lejano el día en que tres banderas de barras y estrellas señalen en tres sitios equidistantes la extensión de nuestro territorio: una en el Polo Norte, otra en el Canal de Panamá y la tercera en el Polo Sur. Todo el hemisferio será nuestro, de hecho como, en virtud de nuestra superioridad racial, ya es nuestro moralmente" William Howard Taft, vigesimoséptimo presidente de EE.UU.
Cierto es que estas palabras las pronunciaría años después del encuentro con Porfirio Díaz —sino le pegan el tiro seguro—, cuando estaba sin resolver el tema de la frontera del río Bravo, que marcaba la frontera entre ambos países, por la mala costumbre del río de cambiar de cauce con el tiempo: había dejado parte de México al norte del río y parte de Estados Unidos al sur, una zona llamada El Chamizal, disputada por ambos países.
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La historia de La Catrina empieza durante los gobiernos de Benito Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada y Porfirio Díaz, cuando se empezaron a popularizar textos escritos por la clase media que criticaban la situación del país y la actitud de las clases privilegiadas. Redactados de manera burlona y acompañados de dibujos de esqueletos vestidos con ropas de gala se empezaron a reproducir en los periódicos llamados de combate.
La versión original procede de un grabado en metal del caricaturista José Guadalupe Posada. Originariamente es conocida como la Calavera Garbancera. «Garbancera» es la palabra con la que se conocía entonces a las personas que vendían garbanza, que teniendo sangre indígena pretendían ser europeos, ya fueran españoles o franceses (esto último más común durante el Porfiriato) y renegaban de su propia raza, herencia y cultura.
Esto se hace notable por el hecho de que la calavera no tiene ropa sino únicamente el sombrero; desde el punto de vista de Posada, es una crítica a muchos mexicanos del pueblo que son pobres, pero que aun así quieren aparentar un estilo de vida europeo que no les corresponde.
«...en los huesos pero con sombrero francés con sus plumas de avestruz».
Diego Rivera fue quien además del nuevo nombre (de catrín, hombre elegante y bien vestido) le dio su atuendo característico, con su estola de plumas, al plasmarla en su mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central (1947), donde aparece con su creador, José Guadalupe Posada, una versión infantil de Rivera y Frida Kahlo.
Las calaveras literarias, son composiciones en verso tradicionalmente mexicanas que en vísperas del día de muertos se suelen escribir como otra de las manifestaciones de la cultura popular para hacer burla tanto a los vivos como a los muertos, y recordar que todos nos vamos a morir. Están escritas con un lenguaje satírico o burlesco y son textos muy breves pero que reflejan todo el espíritu y festividad del mexicano frente a la muerte. Hoy en día se acostumbra que desde que los niños son pequeños, en la escuela, hagan burla o crítica de algún personaje o situación de interés general o moda con este formato. Fuente wikipedia
Las Marcelas y las Saras
que al cine van a gozar,
vendiendo hasta las cucharas,
y se embadurnan las caras
porque pretenden gustar,
serán indudablemente,
sin ninguna discursión,
de improviso o lentamente
esqueleto pestilente,
calaveras del montón.
No hay más felicidad para el hombre que comer y beber y gozar él mismo del bienestar de su trabajo. Y yo considero que esto viene de la mano de Dios.
Eclesiastés 2-24
El cine bélico, en general, y el que narra distintos episodios de la Segunda Guerra Mundial aglutinan tantos títulos que renuncio a dedicarle tan poco espacio que me obligaría a enumerar sólo los tópicos. Por ello me centraré en una escena que me ha llamado la atención (se puede encontrar el mismo corte en la red en versión original, pero no en castellano) que pertenece al metraje de Corazones de Acero. La película, aunque no puede dejar de mostrar los horrores del conflicto, se centra en las relaciones del pequeño equipo que forma un tanque con la excusa de la incorporación de un soldado bisoño. No parece muy original, pero si destacable, al menos para mi, porque he sido parte (y lo sigo siendo) de numerosas unidades de tamaño similar al del que se habla.
Escena de Corazones de Acero (2014) de David Ayer
Esta convivencia, en el mejor de los casos, deriva en un tipo de amistad muy particular que nace de la camaradería y se sustenta en la consecución de objetivos comunes —con frecuencia recuerdo haber comentado que "no tenemos porqué ser amigos, ya somos compañeros"—. Y cuando se alcanzan los resultados (o cambian) se pueden formar nuevos equipos y las relaciones tienden a desaparecer, sin que medie disensión: la camaradería itinerante en la ejecución de un destino común a la luz fría y penetrante de la inexorable e irrebasable posibilidad del propio morir (Pedro Laín Entralgo).
Por cierto, el origen de camarada está en la estrecha amistad que se forjaba entre soldados y oficiales que vivían en la misma cámara, en el ejército Español del siglo XVI. La función del camarada era, entre otras, la de hacerse cargo del testamento en caso de fallecimiento en combate de uno de los integrantes, amén de otras responsabilidades personales de las que la organización del Ejército no se hacía cargo. Las cámaras solían estar integradas por un capitán y cinco o seis oficiales. Y en el caso de la tropa en igual número de soldados.
Los camaradas vivían juntos, compartiendo beneficios, pertenencias, peligros e infortunios. La organización de la camaradería se extendió en Europa por la influencia de la Infantería Española en las guerras de Flandes.
Por eso los integrantes del Fury acogen al novato con generosidad, esperando que les recompense rápidamente con la precisión que necesitan de su puesto: matar alemanes. No solo nazis. Cualquier elemento armado que suponga una amenaza para la supervivencia, incluidos los niños. Lo que prima es acabar con el enemigo. Así es el trabajo y, cuando se hace bien, es el mejor de todos. El único que tenemos. Nuestra existencia. Por eso interpreto la frase "el mejor trabajo que he tenido" como una exaltación de la vida (y, en este caso, a pesar de ser o precisamente por ser precaria, terrible y probablemente corta).
Ese momento es tan fulgurante como efímero. Cuando ocurre, ya ha pasado. Como al hacer repaso del año. En el momento que termina la celebración hay que empezar con el siguiente trabajo y el contador de logros pasa a marcar cero de nuevo. La vida continúa.
El Panzer I, antepasado del Panther y el Tiger, no parece visto así muy temible. ¿Qué pensaría Franco cuando Hitler le envió 4 unidades al comienzo de la Guerra Civil?
A esta dura realidad se suma lo inevitable de la intimidad en el tanque, más claustrofóbico que un submarino, más constreñido que una celda y lo menos ergonómico que pueda haber —¡frío, viciado, incómodo, alguien da más? He leído, no se dónde, que Patton ordenó que llevaran una escoba—; es difícil algún virtuosismo de cámara en tal espacio, pero el operador ha conseguido que El Biblia parezca dentro de un confesionario, donde una manilla simula una cruz y que el sargento esté imbuido por una aureola casi premonitoria.
Pero en la guerra no hay bandos buenos.
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[Los préstamos lingüísticos se refieren a una palabra o morfema de un idioma, tomada o prestada con poca o ninguna adaptación por la influencia cultural que supone. Tienen las formas de extranjerismos (en este caso, germanismos), más o menos adaptados, y calcos semánticos (lo que se adopta es la traducción literal).]
Los nazis consiguieron sacar provecho de la insatisfacción generalizada de su país por la crisis económica y el resultado de la guerra partiendo de la base del ideal Volksgemeinschaft (‘comunidad del pueblo’), una sociedad armoniosa, libre de conflictos y de barreras entre las clases sociales, que se había hecho popular durante la Primera Guerra Mundial, convirtiéndolo en la clave de su pensamiento. Propugnaba una unidad casi mística relacionada con la doctrina del Blut und Boden (‘sangre y tierra), la relación del campesino con su tierra.
Utilizaron políticas populistas como el Winterhilfswerk (‘auxilio de invierno del pueblo alemán’), campaña para financiar obras de caridad que aliviaran las necesidades de los menos privilegiados y contribuyeran a la estabilización interna. El movimiento Kraft durch Freude (‘fuerza a través de la alegría’) fue una organización nazi dedicada a estructurar, vigilar y uniformar el tiempo libre de la población; era parte de la Deutsche Arbeitsfront (‘frente alemán del trabajo’), sindicato unificado nacionalsocialista. Organizaba viajes, excursiones y vacaciones, como una agencia de viajes del Tercer Reich. En realidad la más grande del mundo de los años 30.
Y consiguieron convencer al pueblo alemán de que ellos les llevarían los cambios que necesitaban. Primero otorgándoles una nutrida representación en las urnas, luego permitiéndoles subvertirlas tras el incendio del Reichstag con el Gleichschaltung (‘coordinación, unificación’) proceso mediante el cual se estableció el control totalitario sobre el individuo, la sociedad y la economía, que culminó con el nombramiento de Hitler como Canciller.
Todos estos términos, aparentemente progresistas, pero en realidad vehículo de difusión del nacionalsocialismo, han quedado en el olvido de las buenas intenciones. Al período que le siguió, en cambio, le debemos otros préstamos que lograron más proyección.
GESTAPO (contracción de Geheime Staatspolizei, ‘policía secreta del estado’) formada por oficiales de carrera y profesionales del derecho, cuya función fue investigar y combatir todas las tendencias peligrosas para el nuevo estado: los casos de traición, espionaje y sabotaje, además de los ataques criminales al partido nazi; lo que de facto le otorgó carta blanca, situándola por encima de la ley y cualquier control jurisdiccional.
Schutzhaft (‘custodia preventiva’) era un procedimiento de la Gestapo que le permitía ordenar el encarcelamiento sin procedimientos legales, incluso en campos de concentración, con el "simple" consentimiento firmado de la persona acusada.
Reichsministerium für Volksaufklärung und Propaganda (‘Ministerio del Reich para la ilustración pública y propaganda’) fue el departamento responsable de la regulación de la prensa, la literatura, el arte visual, el cine, el teatro, la música y la radiodifusión. Aunque la palabra propaganda es usada a veces como sinónimo de exageración o abuso, en realidad significa expansión, diseminación; tomaron el nombre de una institución poco conocida de la Iglesia orientada a la propaganda de la fe (Sacra Congregatio de Propaganda Fide), fundada en 1622 por el papa Gregorio XV (hoy Congregación para la evangelización de los pueblos).
La Blitzkrieg (literalmente ‘guerra relámpago’) nombre que recibe una táctica militar de ataque que implica un bombardeo inicial, seguido del uso de fuerzas móviles atacando con velocidad y sorpresa para impedir que el enemigo pueda llevar a cabo una defensa coherente.
Cierro este pequeño repaso con los sobradamente conocidos Panzerkampfwagen, abreviado Panzer (‘vehículo blindado de combate’), Waffen Schutzstaffel o Waffen-SS (‘escuadras de protección armadas’), Sonderkommandos (‘comandos especiales’),Konzentrationslager(‘campo de concentración’), Zyklon B (un pesticida con base de cianuro), Endlösung (‘solución final, Holocausto’), bunker y Totalen Krieg de Goebbels (‘guerra total’); aunque ésta fuera una contribución a la guerra de secesión americana de W. T. Sherman, a quien homenajearon bautizando con su nombre los carros de combate.
Ustedes no pueden calificar la guerra en términos más duros de lo que yo haré. La guerra es crueldad, y ustedes no la pueden civilizar; y aquellos que llevaron la guerra a nuestro país merecen todas las maldiciones y condenas que la gente pueda verter sobre ellos.
(...) Quiero la paz, y creo que sólo se puede alcanzar a través de la unión y de la guerra, y conduciré siempre la guerra con el propósito de un éxito temprano y perfecto. Fragmentos de la carta del mayor general William T. Sherman al alcalde y Consejo de la ciudad de Atlanta, 12 de septiembre de 1864.
En la anterior entrada había dejado premeditadamente de hablar de la portada del tríptico de El carro de heno. La intención no era tanto crear intriga, que desapareció con los buscadores de internet, como encabalgar con la siguiente escena, de una película que tiene el aliciente de que su realizador sea un lama de Bután: también autor de La copa (1999), largometraje inaugural para este país (eso creo) que sorprendió a propios y extraños en su día y posibilitó esta nueva aventura. En ambas, sin querer parecer demasiado condescendiente, predomina la sencillez y conocimiento de lo que se narra, no exento de un cierto proselitismo ─¿qué otra cosa cabría esperar de un monje?─
Escena de Viajeros y Magos (2003) de Khyentse Norbu
La ética que propone es tan universal que puede ilustrarse no solo con una película de iniciación budista. Porque si se trata de referencias, creo que no es más que otra paráfrasis de Las mil y una noches (el cuento de la noche número 351), en definitiva las aventuras de un héroe ─la broma maliciosa, ajena a la película, no acaba en que sea funcionario─ que busca su tesoro lejos de su hogar, para terminar regresando al punto de partida una vez ha sido transformado por el viaje; como ya hiciera Paulo Coelho en su conocidísimo El alquimista (1988) y antes condensara admirablemente Jorge Luis Borges en "Historia de dos que soñaron" (Historia universal de la infamia, 1935), que por elegante y conciso, bien merece dos minutos de lectura:
Cuentan hombres dignos de fe que hubo en El Cairo un hombre poseedor de riquezas, pero tan magnánimo y liberal que todas las perdió menos la casa de su padre, y que se vio forzado a trabajar para ganarse el pan.
Trabajó tanto que el sueño lo rindió una noche debajo de una higuera de su jardín y vio en el sueño un hombre empapado que se sacó de la boca una moneda de oro y le dijo: "Tu fortuna está en Persia, en Isfaján; vete a buscarla". A la madrugada siguiente se despertó y emprendió el largo viaje y afrontó los peligros del desierto, de las naves, de los piratas, de los idólatras, de los ríos, de las fieras y de los hombres.
Llegó al fin a Isfaján, pero en el recinto de esa ciudad lo sorprendió la noche y se tendió a dormir en el patio de una mezquita. Había, junto a la mezquita, una casa y por decreto de Alá Todopoderoso, una pandilla de ladrones atravesó la mezquita y se metió en la casa, y las personas que dormían se despertaron con el estruendo de los ladrones y pidieron socorro. Los vecinos también gritaron, hasta que el capitán de los serenos de aquel distrito acudió con sus hombres y los bandoleros huyeron por la azotea.
El capitán hizo registrar la mezquita y en ella dieron con el hombre de El Cairo y le menudearon tales azotes con varas de bambú que estuvo cerca de la muerte. A los dos días recobró el sentido en la cárcel. El capitán lo mandó buscar y le dijo: "¿Quién eres y cuál es tu patria?" El otro declaró: "Soy de la ciudad famosa de El Cairo y mi nombre es Mohamed El Magrebí". El Capitán le preguntó: "¿Qué te trajo a Persia?" El otro optó por la verdad y le dijo: "Un hombre me ordenó en un sueño que viniera a Isfaján, porque ahí estaba mi fortuna. Ya estoy en Isfaján y veo que esa fortuna que prometió deben ser los azotes que tan generosamente me diste".
Ante semejantes palabras, el capitán se rió hasta descubrir las muelas del juicio y acabó por decirle: "Hombre desatinado y crédulo, tres veces he soñado con una casa en la ciudad de El Cairo, en cuyo fondo hay un jardín, y en el jardín un reloj de sol y después del reloj de sol una higuera y luego de la higuera una fuente, y bajo la fuente un tesoro. No he dado el menor crédito a esa mentira. Tú, sin embargo, engendro de mula con un demonio, has ido errando de ciudad en ciudad, bajo la sola fe de tu sueño. Que no te vuelva a ver en Isfaján. Toma estas monedas y vete."
El hombre las tomó y regresó a su patria. Debajo de la fuente de su jardín (que era la del sueño del capitán) desenterró el tesoro. Así Alá le dio bendición y lo recompensó.
"Dijo el loco en su corazón: No hay Dios.
Se corrompieron, hicieron obras abominables; no hay quien haga bien."
(Salmo XIV)
Con esto he gastado casi todo el espacio de la entrada sin apenas aportar nada. Se me habrá pegado algo de aquel que quería buscar manzanas cuando estaba sentado junto a uno que tenía el cuévano lleno; del fabricante de papel de arroz consciente de que el importado es más barato lo que le abocará a la precariedad; de su hija, que también lo sabe y sacrifica un futuro universitario que podría aliviar la vejez de su padre; del monje ─he estado a punto de llamarle "butanero", por los colores chillones, pero sonaba irrespetuoso─ de actitud contemplativa; del radiocassette que funcionaría con un montón de pilas D, de no tenerlas agotadas y la maleta que no cierra sin cincha ─Manolo Tena († 4/4/2016) con acompañamiento de dranyen─.
Elogio, al fin y al cabo, de ese hombre sencillo que, como el del cuadro, logra no inmiscuirse en los negocios de sus acompañantes y llegar a su destino.
Prefiero esta interpretación desenfocada en este viajero anónimo, que a la postre es al que todos echarán de menos, que la muy realista de que si partes en pos de tus sueños y no los alcanzas a una determinada edad, reconoces en la apacibilidad tu consuelo.
Será mi vena romántica.
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El loco es la carta sin número del tarot (prosigo con el artículo de Isidro G. Bango Torviso sobre El carro de heno, en Museo del Prado):
"Las dos caras externas del tríptico cerradas configuran una única escena: el hombre en el proceloso camino de la vida, próximo en su intención al caminante extraviado en el canto primero de la Divina Comedia: «A la mitad del camino de nuestra vida, perdido el recto sendero, me encontré en una oscura selva [...] así mi ánimo, aún fugitivo, volviose a mirar aquellos parajes».
El estado físico y material del caminante es lamentable, el deambular vital lo ha dejado tan abatido que se vuelve con un rictus de amargura y melancolía, dando la espalda a unos bandidos, a una pareja de lujuriosos —los aldeanos que danzan al son de la gaita—, defendiéndose con el bastón de un fiero perro. Su lastimoso caminar se ensombrece aún más por la presencia de unos cuervos revoloteando sobre unos huesos y, especialmente, por la existencia de una horca cuya silueta se recorta sobre el celaje del fondo.
Nuestro personaje, aunque malparado, ha salido triunfante sobre los males que le acechaban. No le atrae ninguna de las necedades humanas; los hombres, no comprendiendo esto, le llaman loco, pues para ellos es inconcebible que no se deje arrastrar por las pasiones tal como muestran las imágenes del interior del tríptico.
El mensaje moralizador resulta evidente; pero ¿de dónde procede el iconograma y la exégesis de la idea? El personaje ha sido casi siempre relacionado con el vigésimo segundo Arcano Mayor de los naipes (Combe, 1946). Representa el final del juego; aquí, de la vida. Su iconografía en la baraja es un hombre con hatillo al hombro y bastón a la diestra; un perro intenta morderle. No dudamos de que el iconograma del viejo peregrino coincide con el vigésimo segundo Arcano, pero solo en tanto en cuanto que está definiendo la imagen de un loco tal como se concebía en el siglo XV. Nuestro loco y todo el desarrollo iconográfico del tríptico corresponden a la ilustración plástica del salmo XIV (XIII)."
Hace unos días leí un homenaje dedicado a Ettore Scola por su fallecimiento. Es casi una obligación moral que las publicaciones tengan un obituario y que las especializadas encarguen un panegírico, sobre todo si no han tenido presente al difunto desde hace tiempo. Luego legiones de aficionados se suman al homenaje público y se cuelgan estampitas hasta que se agotan los pábilos del recuerdo. Si no surge antes un nuevo foco de atención.
No me malinterpreten. No condeno esta idolatría. Es algo connatural y pasa constantemente. Solo es la amargura del día siguiente por la infalibilidad del olvido. La auténtica celebración debería estar en poder compartir lo que sea en vida del autor y lacerarse sino por lo que no se haya hecho. En cambio se procesionan multitudes por mera participación. Por pertenencia.
Algunos de los films de Scola influyeron decisivamente durante mis años universitarios: mixtura de humanismo y comunismo con mucho de comedia. Aquellos y él me resultan lejanos y entrañables y me maldigo por haberlos recluido tanto tiempo. Por eso no hubiera cedido tan fácil a la tentación si alguien no me hubiera pedido que escribiera sobre un tema tan universal como (supuestamente) inefable: la familia.
Bueno, hubiera podido esquivar (como suelo hacer con las peticiones, ya que los encargos me gusta cobrarlos) el compromiso eligiendo una buena película sobre la mafia o la camorra, centrándome en las relaciones entre sus miembros y sus códigos. Al fin y al cabo se autodenominan "familia" por algo. Pero me lo reservo para cuando le toque al trabajo.
Como empiezo a conocer las argucias de mi contertulio para provocarme, he decidido aceptar su guante y transcribir como preámbulo de mi diatriba:
Hogar, hogar... Unos pocos cuartitos, superpoblados por un hombre, una mujer periódicamente embarazada, y una turbamulta de niños y niñas de todas las edades. Sin aire, sin espacio; una prisión no esterilizada; oscuridad, enfermedades y malos olores.
Aldous Huxley, Un mundo feliz (1932) cap.3
Esta descripción de Su Fordería Mustafá Mond, evocando el pasado superado por la sociedad (¿utópica, distópica?) imaginada por Huxley, es un fragmento de una clase magistral a jóvenes adolescentes. ─¡Es didáctica! ¿Lo imaginan?─ Crea un contrapunto interesante de intenciones con la escena de Scola. Quien aunque rechaza frontalmente la ridícula complacencia por los delirios del Duce (del Führer y de todos los dictadores que en el mundo han sido, dicho sea de paso), su humanismo le lleva a excusar paternalmente a sus compatriotas, acaso sus padres, tíos o abuelos; a diferencia de las películas hechas dentro del régimen, como ocurre con La gran familia (1962) de Fernando Palacios, que seguramente a más de uno le haya venido a la mente. Por eso se toma el tiempo de planificar una bella toma sin cortes en el que nos presenta a toda la familia de Antonietta (Sofía Loren) en su ser natural ─huele a café expreso y ropa de plancha─. Aunque su intención sea quitarlos de en medio cuanto antes, como si fueran un ruido, para poder centrar la atención en el interludio de Gabriele y la susodicha -¡vaya ocurrencia la mía de utilizar esta película cuando el mismo autor tiene otra más propia, La Familia (1987)-.
Escena de Una jornada particular (1977) de Ettore Scola
Lo cierto es que la etimología de la palabra familia no ha podido ser establecida de modo preciso. Hay quienes afirman que procede del latín fames (“hambre”) ─aspecto interesante para comentar sobre la conocida trilogía de Suzanne Collins─, y otros del término famulus (“sirviente”). Por eso, se cree que, en sus orígenes, se utilizaba el concepto de familia para hacer referencia al grupo formado por los criados y los esclavos que un mismo hombre (pater familias) tenía como propiedad. Sea como fuere con el tiempo ha evolucionado de la convivencia al parentesco ─y al paso que vamos, si nada lo remedia, a la conveniencia administrativa─.
En realidad no se muy bien quién fue antes, ni quién la gallina. La sociedad y su germen, la familia, o el individuo, el primero en degenerarse. Y que la familia desestructurada es un sinsentido propiciatorio que ignora que la familia es la estructura y que sin una función es una carcasa vacía.
La familia bantú en pleno de la baraja Fournier
Creo que la persistencia de la familia ha radicado en establecer un "entorno controlado" donde poder criar a los hijos y prepararlos para el auténtico desastre que es el mundo exterior. Esto a pesar de la enorme cantidad de recursos que se tienen que destinar para mantenerla en pie (abogados, terapeutas y médicos entre otros) y deshacer los males que se hayan podido perpetrar dentro de ella ─personalmente creo que aún así compensa en ausencia de una alternativa viable─.
Nuestro Freud fue el primero en revelar los terribles peligros de la vida familiar. El mundo estaba lleno de padres, y, por consiguiente, estaba lleno de miseria; lleno de madres, y, por consiguiente, de todas las formas de perversión, desde el sadismo hasta la castidad; lleno de hermanos, hermanas, tíos, tías, y, por ende, lleno de locura y de suicidios.
Ibid
Es muy posible que el título se otorgue con tanta gratuidad como la amistad. No cuando es real y sincero. Entonces los parientes son como los amigos, que se cuentan con los dedos de una mano. Scola ironiza sobre ello cuando en otra escena llaman al timbre y ella se pregunta quién será, a lo que él responde “Amigos. ¿No es lo que dicen siempre?”
Y no es que tenga problemas con mi familia (sólo me hablo con unos pocos, a los que adoro), ni que haya tenido una mala infancia (río y lloro por igual al recordarla). Es que no hemos tenido tapujos en hacernos un homenaje en vida.
__________ Aldous Leonard Huxley (1894-1963), novelista y ensayista inglés de prosa enciclopédica y a la vez visionaria. Pertenece a una familia de sólida tradición intelectual. A los 16 años sufrió un ataque grave de queratitis punctata que le dejó prácticamente ciego durante 18 meses; sus esfuerzos por recuperar la visión quedaron plasmados en El arte de ver (1942). Debido a ello hubo de abandonar la idea de estudiar medicina, se graduó en literatura inglesa en el Balliol College de Oxford y trabajó para la célebre revista Athenaeum y como crítico de teatro en la Westminster Gazzette.
Sus primeras publicaciones fueron colecciones de versos y cuentos como los de La envoltura humana (1922). Ya en 1921 publicó su primera novela, Los escándalos de Crome, crítica mordaz de los ambientes intelectuales. Viajó constantemente con su esposa, tanto por Europa como por América y la India. Residió en Italia, donde escribió una de sus obras notables, Contrapunto (1928), en la cual despliega su solidez intelectual y técnicas novedosas del arte de la novela.
En 1932 publicó Un mundo feliz, tal vez su libro más conocido: una ficción futurista de carácter visionario y pesimista de una sociedad regida por un sistema de castas con ayuda de una sustancia, que llama soma. En 1936 publicó Ciego en Gaza, de carácter autobiográfico, en el que desarrolló la contraposición entre intelecto y sexo.
Tras ello comenzó su "época mística"; en 1941 se acercó a la literatura religiosa de la India, tuvo contactos con La Sociedad Vedanta de Los Ángeles y colaboró en la revista Vedanta and the West hasta 1960. En 1944 publicó El Tiempo debe detenerse, inspirada por El Libro Tibetano de los muertos, y en 1946 una colección comentada de textos místicos de todos los tiempos, La filosofía perenne, libro que ha ejercido influencia por el punto de vista tan abierto adoptado para sustentar la idea de lo sagrado; aquí contrapuso la espiritualidad mística a la técnica y pragmatismo modernos.
A partir de la década de 1950 inició una nueva etapa de su vida relacionada con las experiencias con las drogas, de las que resultó su popular libro Las puertas de la percepción (1954), que tuvo mucha influencia en la sociedad norteamericana (The Doors tomaron de aquí su nombre).
En 1960 le diagnosticaron un tumor en la lengua, que logra contener durante dos años a base de radioterapia. A pesar de su extrema debilidad por los duros tratamientos, continúa con los compromisos adquiridos impartiendo conferencias y asistiendo a congresos. Termina su último libro, Literatura y ciencia (1963), publicado dos meses antes de su muerte y en el que trata de aproximar el mundo del arte y el de la ciencia.
Muere el 22 de noviembre de 1963, el mismo día del asesinato del presidente John F. Kennedy (suceso por el que su fallecimiento pasó inadvertido). Según su propio deseo, le fue leído al oído, El Libro tibetano de los muertos. Fue incinerado y sus cenizas fueron trasladadas ocho años más tarde a Inglaterra, donde descansan junto a las de su familia.
Aldous Huxley tenía un saber enciclopédico, fruto de una gran curiosidad intelectual. Era un hombre de ingenio incisivo y pensamiento abierto que, además de interesarse profundamente por el misticismo y la psicodelia, lo hizo también por el mundo cotidiano y sus exigencias: la paz, la ciencia y la conservación de los recursos naturales. Su mentalidad no aceptó nunca el juego gratuito de las ideas, y en su pensamiento puede encontrarse la necesidad de aportar al mundo una estructura útil. Fuente Biografías y vidas y Wikipedia
¡Roto el encanto del himno
que las contenía esclavas,
de nuevo las negras Furias
a Eurídice le arrebatan! Poema Orfeo de Vicente Wenceslao Querol
Tenía unos siete años cuando mi padre regaló a mi hermana una postal con una geisha que, dependiendo desde donde la miraras, sonreía y guiñaba un ojo por coquetería o complicidad. Fue la primera vez que me enfrenté a una imagen indecidible. Desde entonces he sentido una gran curiosidad sobre todo lo relacionado con las ilusiones ópticas y los objetos imposibles.
El ascensor pertenece a la categoría (que llamo) de espacios indecidibles. No pertenece a ninguno de los pisos y pertenece a todos. ¡Bien!, se puede considerar como un sistema independiente en virtud de su verticalidad, por oposición a la horizontalidad de los niveles. Y también es cierto que tiene reglas propias. La cortesía dice que se debe ceder el acceso de entrada a las demás personas, salvo en los ascensores, donde se invierte el algoritmo —he introducido intencionadamente este término porque es el que rige el comportamiento del propio aparato— de las normas sociales.
Pero no hay que olvidar lo importante: forma parte del edificio.
Para lograr un funcionamiento más eficaz, los ascensores poseen una memoria que almacena las peticiones de llamada, que atiende priorizando las que responden al sentido de movimiento de la cabina en cada momento. Parece simple, aunque en los hoteles siempre vemos a personas que se empeñan en dar al botón de bajar, cuando en realidad lo que quieren es subir, o viceversa; así se aumenta el caos de pasajeros, sobre todo a la hora del desayuno —esto último, que pensamos todos, bien lo podría haber dicho un habitante de Mundodisco (Terry Pratchett).
Imagen del curioso ascensor llamado paternoster
Dentro del ascensor, también se establecen directrices propias, como renunciar al espacio personal para dar cabida a más viajeros. Cosa que facilita tener un encargado con autoridad suficiente. Recuerdo en especial mi experiencia en el ascensor de las minas de sal de Wieliczka (cerca de Cracovia), en la que descubrí que no tengo atisbo de claustrofobia.
Otro tema es la dilatación del tiempo en el trayecto y la incomodidad de los silencios que, como dice el Capitán, se soluciona con un poco de música.
Volviendo a las fobias, Woody Allen ya había sacado partido del ascensor como vehículo para el descenso a los infiernos o catábasis en Desmontando a Harry (1997).
Escena de Capitán América: El soldado de invierno (2014) de Anthony y Joe Russo
En esta escena (para mi crucial para la película), Nick Furia ejerce de trasunto de Mefistófeles en un monólogo que Samuel L. Jackson recita como si se tratara de un film de Tarantino, mientras bajan al inframundo de Cleveland. De hecho el abuelo bien podría ser el padre de Jules Winnfield (Pulp Fiction, 1994) y la pistola (la Cobra Derringer cabría perfectamente en la fiambrera), la habría heredado de Django (Django desencadenado, 2012) —aunque habla de una Magnum 22, se refiere a la munición, de un calibre pequeño y barato, popular en armas de defensa personal—.
Sus sibilinos argumentos son los mismos que se utilizaron tras los atentados del 11-S, que han derivado en la renuncia voluntaria de los ciudadanos a parte de sus derechos en pro de la seguridad. El peligro que representa priorizar esta línea de pensamiento es uno de los temas centrales de la película.
Cobra Derringer
Sin embargo, la catábasis debe ir seguida de una anábasis o resurrección para que pueda ser considerada distinta de una simple muerte:
... fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos ...
Credo católico
La imagen de Jesucristo en los infiernos ha constituido uno de los debates más encarnizados de la fe cristiana y origen de algunas herejías, como la de Pelagio. Sin profundizar demasiado, una de las consecuencias de su pensamiento es la definición del "limbo" (medius locus), espacio indecidible, que no es el cielo ni el infierno, que acoge las almas de los nonatos y los que no han cometido pecados personales, pero que, como no han recibido el bautismo, no están libres del pecado original.
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El desarrollo del pelagianismo fue posible gracias a la amistad que el heresiarca contrajo en Roma con Celestio, abogado de noble ascendencia y asceta entusiasta. Quien, en su condición de hermano lego, se esforzó por convertir sus máximas prácticas, en principios teóricos que fueron propagados en Roma con éxito.
Tras la entrada de Alarico en Roma (410) embarcó para África del Norte, donde fue acusado por las tesis de su obra Contra traducem peccati (perdida), quintaesencia del pelagianismo:
Aun si Adán no hubiera pecado, habría muerto.
El pecado de Adán lo perjudicó sólo a él, no a la humanidad entera.
Los niños recién nacidos se encuentran en el mismo estado que Adán antes de la caída.
La humanidad entera ni murió a través del pecado o de la muerte de Adán, ni resucitó a través de la resurrección de Cristo.
La ley mosaica es tan buena guía para el cielo como el Evangelio.
Antes de la venida de Cristo hubo hombres que se mantuvieron sin pecado.
Aunque hoy no parezcan demasiado peligrosas, la controversia sobre la Gracia divina y el libre albedrío suponía el ser o no ser para la Iglesia como institución tal y como la conocemos.
El Concilio de Cartago (418) dejaría zanjada la disputa teológica y la Epístola tractoria del papa Zósimo, resumen de la causa, enviada a todos los obispos para su confirmación firmada, no lograron acabar con el movimiento, aunque dieron comienzo a la persecución de sus adeptos hasta su fin, aproximadamente un siglo después.
La figura de Pelagio aparece empleada como macguffin en la película El rey Arturo: La verdadera historia que inspiró la leyenda (Antoine Fuqua, 2004), donde se menciona que fue el mentor del joven Arturo. Fuente wikipedia
[Ahora si, puedo incluir sin peligro la hilarante escena de Woody Allen]
Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector. Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti. Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu santuario; yo, pues, saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y te puse en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran. Todos los que te conocieron de entre los pueblos se maravillarán sobre ti; espanto serás, y para siempre dejarás de ser.
Ezequiel 28: 14-19
Que El corredor del Laberinto (Wes Ball, 2014) haya sido mi siguiente elección no podía ser casual. Cuando la semana pasada señalé los antecedentes de Los Juegos del Hambre (Gary Ross, 2012) en la mitología griega (argumento que también sostiene la autora), ya tenía en mente que otro tanto ocurría con esta trilogía; pero, aunque el título parezca indicar lo contrario, no tanto en el mito del Laberinto como el de Prometeo.
José de Ribera, Prometeo (ca. 1630)
Prometeo era uno de los titanes, dioses enfrentados a los dioses olímpicos. Bien por simpatía hacia los humanos, bien porque servía a su capricho, urdió un engaño para escatimar a Zeus el beneficio de los sacrificios que le ofrecían. Indignado por la añagaza, decidió privar a los hombres del beneficio del fuego, es decir, de un futuro próspero. Esto determinó que Prometeo lo robara del carro de Helios (o de la fragua de Hefesto, según Platón) y se lo devolviera a los hombres con el tallo de una cañaheja (ferula communis) encendida —origen de la antorcha olímpica—. La venganza por esta nueva ofensa se servirá con la entrada en escena de Pandora —la de la caja— y con el perpetuo suplicio de Prometeo.
No me quiero extender en este punto, pero entre líneas se puede ver por dónde van los tiros.
Mi interés camina por otras lindes: cuáles son los primeros pasos de una sociedad.
Aunque muy por encima, los clarianos cuentan que, aunque tenían cubiertas las necesidades básicas, muy pronto tuvieron la necesidad de establecer una serie de reglas y sanciones. De hecho, la escena que tenía seleccionada (que la Fox no me ha permitido publicar) era la expulsión de Ben del Claro. Podría haber sido por infringir la ley (atacar a otro clariano) o como drástica medida profiláctica (evitar la proliferación del destello), pero extraña, tanto en el libro como en la película, que no se detengan mucho a investigar sobre los recuerdos que reciben a cambio los infectados. O precisamente eso es lo que lleva al protagonista a cuestionar los fundamentos mismos de la comunidad y desencadenar su escisión.
Después de denegarme la publicación de la escena encontré este video en el que el autor la identifica como una de las favoritas por los lectores.
Mucho más interesante que la pérdida del Paraíso bíblico —que siempre me he preguntado cómo desapareció de este mundo, porque destruirlo hubiera sido de una crueldad injustificable para con el resto de sus criaturas— me parece este escenario de la nación exiliada por conveniencia.
La bula Exigit sincerae devotionis de 1478 permitió la creación de la Inquisición Española como instrumento para investigar los casos de contaminación dentro de la comunidad cristiana; que si bien inicialmente no iba destinada contra judíos y moriscos (que evidentemente no eran cristianos), pronto determinará su expulsión de los distintos territorios. Y una vez probada su eficacia fue aplicada contra toda desviación posible de la ortodoxia. Y su catálogo fue extenso… Aunque en honor a la verdad, los procesos de la Inquisición en aquella época no permitían algunas formas de tortura que si hacía la justicia ordinaria, que además suponían un gran avance sobre las ordalías o juicios de Dios. En ambas jurisdicciones, las garantías para el procesado eran paupérrimas. Por ejemplo, el reo no conocía el contenido de la acusación, ni quién la formulaba, hasta el mismo día del juicio. La prueba (su peso normalmente recae en la acusación, salvo si se trata de algunas áreas de la administración, como la recaudación de impuestos, incluso actualmente) se establecía con su propio testimonio durante los interrogatorios —¡y qué interrogatorios!— donde ya se había alcanzado, en numerosos casos, la meta del arrepentimiento. Es más, en rigor, había pocas diferencias procesales entre los distintos países civilizados.
Las condenas podían ir desde la hoguera y pena de muerte (o mutilación) en los casos más graves, a galeras, el escarnio público o la requisa de bienes, así que el destierro (del territorio hasta donde se extiendía la soberanía de quien lo imponía) no parece un resultado desdeñable. Y en la Grecia Antigua era una práctica democrática saludable.
En España, es cierto, tenemos una larga tradición en expulsar. Pero, como todo en esta vida, se puede interpretar desde puntos de vista dispares: como signo de intransigencia, pero también como indicio de inconformismo. Me consuela pensar que éste último es el factor dominante, porque de otra forma no hubiera resurgido periódicamente en la historia (como el hígado de Prometeo).
En mi vida he tenido que sufrir varias exclusiones (algunas pude evitarlas con contrición) debido a mi tendencia indómita y he de reconocer que, como los sefardíes con la llave de su vivienda, guardo el recuerdo con la esperanza de algún día recibir la redención (esto último con razonables cargas de ironía).
El montaje siguiente está destinado a los amantes de las reglas al estilo de Columbus.
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Se conoce con el nombre de Diáspora sefardí a las diversas comunidades de los judíos que fueron expulsados de España en 1492 por orden de los Reyes Católicos. Como por tradición identificaban la península ibérica con la Sefarad bíblica, recibieron el nombre de sefardíes. Además de su religión, mantuvieron muchas de sus costumbres y particularmente la lengua, conocida como judeoespañol, que deriva del castellano que se hablaba en el siglo XV.
Los sefardíes nunca se olvidaron de la tierra de sus padres, abrigando para ella sentimientos encontrados: por una parte, el rencor por los trágicos acontecimientos de 1492; por otra parte, andando el tiempo, la nostalgia de la patria perdida…
Joseph Perez, Los judíos en España (2009), p.117
Aunque en el edicto no se hacía referencia a una posible conversión, esta alternativa estaba implícita. De hecho muchos judíos se bautizaron, especialmente los ricos y los más cultos. Los que no tuvieron que marchar al exilio en unas condiciones muy duras: malvender sus propiedades a cambio de cantidades a veces ridículas en formas que pudieran portar, porque la salida de oro y de plata del reino estaba prohibida —la posibilidad de llevarse letras de cambio no les fue de mucha ayuda porque los banqueros, italianos en su mayoría, les exigieron enormes intereses—. También tuvieron grandes dificultades para recuperar el dinero prestado a los cristianos. Además de tener que hacerse cargo de todos los gastos del viaje: transporte, manutención, fletes de los barcos, peajes, etc…
Inicialmente la mayoría se instalaron en el norte de África o en los estados cristianos cercanos: de Navarra fueron expulsados en 1498 y se trasladaron a Bayona; los de Portugal, obligados a convertirse al cristianismo en 1497, acabaron en el norte de Europa, especialmente en los Países Bajos; y finalmente buena parte de los sefardíes terminaron viviendo en los territorios del Imperio Otomano de los Balcanes y Oriente Próximo.
En la República de Venecia los judíos fueron obligados a vivir en un barrio separado llamado ghetto –la palabra gueto pasaría a designar a partir de entonces a las juderías europeas donde se recluía a los judíos–, a llevar una indumentaria que los identificara, a pagar unos impuestos muy altos, a no poder adquirir inmuebles, y a no prestar dinero con un interés superior al 12 por ciento, además de no poder ejercer determinados oficios. En varias ocasiones se intentó expulsarlos, pero los judíos de Venecia siempre encontraron la manera de volver. En el novissimo ghetto, uno de los tres con que contó la ciudad en los siglos XVI y XVII, eran donde probablemente vivían los judíos sefardíes.
Miles de judíos regresaron a la península para convertirse, a causa del maltrato que sufrieron en algunos de los lugares de acogida. Su situación se regularizó con una orden del 10 de noviembre de 1492 que establecía que las autoridades civiles y eclesiásticas tenían que ser testigos del bautismo y, en el caso de que se hubiesen bautizado antes de volver, se exigieran pruebas o testimonios que lo confirmasen. Asimismo que pudieran recuperar todos sus bienes por el mismo precio que hubieran recibido. Los retornos están documentados hasta 1499 por lo menos. Por otro lado, una provisión del Consejo Real de 24 de octubre de 1493 determinó duras sanciones para aquellos que injuriasen a estos cristianos nuevos (llamándolos tornadizos, por ejemplo). Fuente wikipedia
Allí estaban sus abejas: el mundo seguía cambiando, como lo hacía él mismo, pero ellas permanecían inmutables. Y después de que cerrara los ojos y su respiración se relajara, sería una abeja la que le daría la bienvenida a casa; una obrera que se materializó en su pensamiento, lo encontró en alguna otra parte, se posó sobre su garganta y le picó.
Mitch Cullin, Mr. Holmes (2005) c.1
El cine, como generador de imágenes muy poderosas, pronto
fue utilizado como medio de difusión ideológica. Su primer decidido impulsor
fue Joseph Goebbels, desde el Ministerio de Propaganda en la Alemania Nazi; de
aquí que la propaganda suela considerarse como algo negativo. Los americanos,
por su parte, también hicieron sus pinitos para facilitar la colocación de
bonos de guerra, un instrumento de financiación del Estado, como la deuda pública.
Una de las formas derivadas de aquel cine comenzó casi inmediatamente después y
se desarrollo durante la Guerra Fría: una vez eliminada la amenaza era
importante mantener vivo su recuerdo y en las películas el mensaje llegaba más
rápidamente y a mayor cantidad de público, sobre todo a las clases
populares. Después pasó a la televisión, al mercado de vídeo doméstico y vídeo
por demanda (on demand) que es como se ha difundido principalmente la que me
ocupa.
Bond, Liberty Bond
Tras ver Survivor tengo la sensación de que intenta retener el recuerdo del horror del 11 de septiembre, revelando la existencia de una red global que relaciona toda actividad terrorista —no niego que la desestabilización sea un poderoso nexo de unión, además la película añade otros posibles: la ambición, la venganza y el oficio—.
Una vez pasado el cine de los abnegados bomberos y policías, le ha llegado el turno protagonista al personal de las embajadas, en concreto a los encargados de emitir los visados de entrada para Estados Unidos, que son como las abejas que guardan la piquera de la colmena.
Escena de Survivor (2015) de James McTeigue
Su papel se puede resumir en dos palabras identificación
y seguridad. En la escena, que sigue al título, podemos reconocer, sin gran dificultad, Londres, su zona centro y el barrio de Mayfair, donde se
encuentra la embajada americana. Después, los objetivos, incluida la jefa de Seguridad (el
vigilante debe tenerle hecha una ficha biométrica o reconoce la moto que, por
cierto, deja sobre la acera, como si la embajada no tuviera aparcamiento), para
finalmente terminar con una reunión donde se nos informa de un mecanismo de
control que identifica las falsificaciones.
La palabra identificar tiene una de las definiciones Rae más
curiosas con las que me he encontrado últimamente: “Hacer que dos o más cosas,
en realidad distintas, aparezcan y se consideren como una misma”. No es el
concepto que asumimos normalmente, el que destaca la individualidad y se deriva
del uso que le damos a documentos o claves particulares, sino el orgánico, que
nos define como unidades que forman un conjunto organizado u ordenado, como larvas en las celdas del panal.
O dicho de otra forma, preferimos pensar que el sistema
preserva nuestra diversidad, idea probablemente derivada del concepto derechos
individuales que surgió en la Ilustración, cuando en realidad solo nos señala
como miembros de un enjambre en particular. Además nuestra primera intuición se
identifica progresivamente con esta otra cuando entra en peligro nuestra
seguridad —nuevamente ambos conceptos aparecen relacionados—.
La pirámide de Maslow es una representación gráfica en
cinco niveles jerárquicos de las necesidades humanas. La teoría defiende que,
conforme se satisfacen las más básicas, se acometen las inmediatamente
superiores. Los cuatro primeros se suelen agrupar como necesidades de déficit o
primordiales, estando la seguridad en el segundo escalón. El superior es el de
autorrealización, el primero que se sacrifica cuando las cosas se ponen feas.
En la película el sicario está a salvo de controles por que se sabe demasiado poco de él. Solo es visible su trabajo. Se le conoce, indudablemente por su precisión, como el
relojero y tiene su tapadera ¡en una relojería!
—¡Lo siento! No pude evitar asociar ésto con el discurso
de Orson Welles, en la noria del Prater, de El Tercer Hombre (Carol Reed, 1949):
Recuerda lo que dijo no sé quién. En Italia, en treinta años
de dominación de los Borgia no hubo más que terror, guerras, terror y matanzas,
pero surgieron Miguel Angel, Leonardo da Vinci y el Renacimiento. En Suiza, por
el contrario, tuvieron quinientos años de amor, democracia y paz. ¿Y cuál fue
el resultado? El reloj de cuco.
Ironías aparte, la consecuencia de la identificación
positiva del potencial agresor es la picadura, que en las abejas
lleva acarreada la muerte del defensor, que se auto sacrifica por su comunidad,
y la automática y eficaz limpieza de todo resto de la agresión. Como en ocasiones no son capaces de trasladar los restos (si se trata de un roedor o de una
polilla grande) los envuelven de una sustancia llamada propóleo (de pro y polis, algo
así como para bien de la ciudad), un potente antibiótico que
puede aislar definitivamente el foco de infección, convirtiéndolo en una momia —este
verano pude ver unos ejemplares en un una granja-museo en Poyales del Hoyo,
provincia de Avila, visita que recomiendo—.
Moraleja: no saquen ninguna del último párrafo.
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El documento nacional de identidad (dni) o carnet de
identidad se crea a instancias del General Franco en 1944 para todos los ciudadanos
de nacionalidad española, aunque él no estrenó el suyo, que tenía el número uno,
hasta 1951. Reservó los siguientes para su esposa e hija (del cuarto al noveno han
quedado vacantes). En 1961 al permitirse el regreso de la Familia Real se
asignaron al futuro rey y su esposa los números 10 y 11, reservándose hasta el 99
para sus descendientes en la sucesión. El número 13, que hubiera correspondido
a la infanta Cristina, fue descartado por la superstición. El actual rey Felipe
tiene el 15 y sus hijas Leonor y Sofía, respectivamente 16 y 17.
A lo largo de 2006-7 se implantó la evolución lógica al dni electrónico, que se diferencia del tradicional por un chip que pretende garantizar la identidad de la
persona que lleva a cabo las gestiones y transacciones electrónicas que se
realicen con él.
En cuanto a la unicidad de la numeración de estos
documentos la administración encargada de su gestión vela por la asignación de
números únicos. No obstante, desde la creación de este documento en España se
han producido diferentes situaciones que han derivado en la asignación de un
mismo número a múltiples ciudadanos. Así para el año 1992 había en España unos
200.000 ciudadanos con un número de dni no único. El hecho de que este número
no sea único es bien conocido en las profesiones relacionadas con las bases de
datos informatizadas, en donde no se utiliza este campo como identificador
único pues existen colisiones (números repetidos). Este error se
corregirá al fallecer los afectados puesto que es perpetuo por motivos legales.
Los números más bajos no correspondieron en el pasado a
personas ya fallecidas. Nadie ostenta “un número de un muerto”, como se suele
decir.
Los primeros obligados a formalizarlo fueron los presos y
los que permanecían en libertad vigilada.
Zaragoza fue la primera capital de provincia donde se
expidió el documento y Burgos en acoger el proyecto electrónico.
Durante la conquista de América existió un antecedente,
llamado cédula de composición, que acreditaba la identidad del que se embarcaba
hacia el Nuevo Mundo. Fuente dni.zeo.es
No es radio macuto, no, dijeron. Que se lo han oído decir al tonto l´haba del comandante.
Luis Goytisolo, Recuento (1973), p. 137.
Ver en 2015 de nuevo Grease (Randal Kleiser, 1978) da la que probablemente sea la visión más ajustada sobre la película, el musical de época, que se disfruta más o menos según el gusto personal por el género, la estética y la propia música. Para mi generación, la de las carpetas decoradas con profusión de recortes y posters de revista, el estreno de Brillantina, que es como se la dio en llamar durante un tiempo, fue un acontecimiento cifrado en meses de continuadas colas ante las taquillas. Si la memoria no me falla, todavía no se llevaban los minicines y se proyectó en un teatro (hoy desaparecido) de mi ciudad. Y le dieron una calificación de menores de 14 años acompañados, lo que te obligaba a convencer al hermano mayor o a tu madre para que te llevaran. Yo me tuve que pegar a un grupo, como último recurso —sí, yo fui a la EGB—.
Circularon sobre la película todo tipo de rumores, anécdotas y chismes varios que te llegaban por radio macuto —se decía: "Aquí radio macuto, mil paridas por minuto", rima facilona que pensabamos había inventado algun amigo nuestro, pero que ya se decía durante la Guerra Civil, nada menos—. En realidad, todo te llegaba por radio macuto en aquella España donde lo nuevo era tabú, y si eras adolescente, lo viejo también. El whatsapp es el nuevo radio patio.
Escena de Grease (1978) de Randal Kleiser
En la escena se menciona uno de los mitos más célebres de la época y no es John Travolta, sino la aspirina mezclada con Coca-Cola. He llegado a oír —como todo el mundo— que era un afrodisíaco, sentido que se le da en la película, una droga super-adictiva y un veneno que te fulmina horas después de ingerirla, sin dejar rastro.
Parece que la versión original del infundio parte de una supuesta carta que en 1930 un médico de Illinois habría dirigido a una revista de una Asociación Médica americana, advirtiendo de que los adolescentes mezclaban estos ingredientes para crear una bebida embriagadora. La denuncia, sin fundamento, habría provocado la suspensión del buen doctor. No he encontrado rastro de la carta, ni del galeno, pero el bulo debió mutar para encontrar otra fórmula, que se demostró más eficaz. Lo que si he encontrado es una noticia en El País de 21/12/1992:
El entrenador de una selección infantil de fútbol de Uruguay, Ruiz Martínez, fue expulsado y suspendido de por vida después de admitir haberle suministrado coca-cola con aspirinas a sus muchachos para mejorar su rendimiento.
¡Y el tal Martínez tenía 41 años por aquel entonces! Lo que me quita un gran peso de encima por la cantidad de tonterías que he creído, las que hecho y las porquerías que he tomado por dar pábulo a un rumor —¡me encanta esta expresión! Por si no lo sabes, la definición de pábulo es alimento que se toma para subsistir, que era precisamente lo que hacíamos cuando le dábamos crédito—.
Un dato curioso: los productores de la película no consiguieron que la multinacional pagara por sacar a Sandy (Olivia Newton-John) bebiendo su refresco (product placement), fundamentalmente porque no creyeron que triunfara, la película. Por ello en post-producción se borraron groseramente los anuncios de la marca de casi todos los planos. La paradoja es que para la remasterización la empresa quiso pagar para que se no se volvieran a difuminar.
La más y Lamas
No había vuelto a ver Grease desde el estreno de Pulp Fiction (Tarantino, 1995), y solo algunas escenas por referencias obvias, hasta que me ofrecí a buscar fundamento para el disfraz de un amigo —esa es otra historia—. Pero, además de reafirmar mi opinión sobre ella, ha hecho que descubra esta pequeña joya, que justifica este recordatorio: cómo corre el chisme en el auto-cine, mostrado en un precioso y preciso travelling lateral. Rizzo, que camina por detrás de los coches, no puede evitar que la noticia la alcance. No hay vehículo de transmisión que corra más que un rumor.
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El marketing viral emplea técnicas de mercadotecnia para intentar explotar redes sociales y otros medios electrónicos tratando de producir incrementos exponenciales en "reconocimiento de marca" (brand awareness), mediante procesos de autorreplicación viral análogos a la expansión de un virus informático. Se suele basar en el boca a boca mediante medios electrónicos; usa el efecto de "red social" creado por Internet y los modernos servicios de telefonía móvil para llegar a una gran cantidad de personas rápidamente.
Además, la actividad de los usuarios en los medios sociales permite conocer aspectos del comportamiento de los consumidores que, hasta ahora, no habían podido ser observados ni medidos de forma tan directa. Esta información resulta de gran valor para las marcas, ya que permite que los responsables de su gestión posean nuevos y diferentes criterios para tomar decisiones en sus estrategias, tanto en la comunicación en su entorno online, como en las decisiones que afecten al resto de niveles de la gestión de su negocio.
La popularidad creciente del marketing viral se debe a la facilidad de ejecución de la campaña, su coste relativamente bajo, (comparado con campañas de correo directo), buen "targeting", y una tasa de respuesta alta y elevada. La principal ventaja de esta forma de marketing consiste en su capacidad de conseguir una gran cantidad de posibles clientes interesados, a un bajo costo.
Por lo anterior, podemos afirmar que las relaciones con los usuarios se convierten en un componente mucho más importante para los negocios y las marcas que los precios bajos o las promociones llamativas. Para el marketing de relaciones los usuarios son el activo más importante de la organización. Esto resulta interesante desde el punto de vista de la investigación de mercados, ya que el conocimiento del consumidor, de forma directa, facilita la definición del público objetivo hacia el que se destinan las acciones de marketing, así como la forma de dirigirse a él. Igualmente, propicia información relevante para el diseño de productos, acciones promocionales y estrategias de comunicación.
¿Cómo crees que consiguió Barack Obama ser el candidato presidencial que más dinero ha recaudado en la historia estadounidense con una donación media por debajo de los 100 dólares? ¿Crees posible que Starbucks España emplee a una persona para seguir todas las conversaciones que se generan en las redes sociales y así detectar nuevas ideas para sus establecimientos y productos?
La tarea más difícil para cualquier compañía consiste en adquirir y retener una gran base de clientes. Mediante el uso de Internet y los efectos de la publicidad por e-mail, los esfuerzos de comunicación negocio-a-cliente (business-to-consumer o B2C) consiguen mucho mayor impacto que muchas otras herramientas. El marketing viral es una técnica que evita las molestias del spam: impulsa a los usuarios de un producto/servicio específico a contárselo a sus amigos. Esa es una recomendación "boca a boca" positiva.
Tipos de campaña viral:
Pásalo: un mensaje que alienta al usuario a pasarlo a otros. La forma más burda del mismo son las cadenas de correo.
Viral incentivado: ofrece una recompensa por reenviar el mensaje o por dar la dirección de correo de alguien. Es mucho más efectivo cuando la oferta requiere que un tercero haga algo.
Marketing encubierto: un mensaje viral que se presenta como una página, actividad, o noticia atractiva o inusual. Se realiza un esfuerzo especial para que parezca que el descubrimiento es espontáneo, para promover el comportamiento memético natural.
Clubes de fans o asociaciones amigas: en esta estrategia algún usuario crea un entorno para comentar promociones y atraer las críticas. En algunos casos se lleva a cabo por personas ajenas a la empresa, a las que se recompensa de forma directa o con promociones especiales.
Marketing del rumor: se entiende como tal a anuncios, noticias o mensajes que rozan los límites de lo apropiado o de buen gusto, como los líos amorosos de los actores que protagonizan una película.
Bases de datos gestionada por el usuario: al invitar a otros miembros a participar en su comunidad crean una cadena de contactos que alienta a otros a registrarse, típica de los servicios de contactos.
Este vídeo musical Amo a Laura (2006) de Los Happiness es un ejemplo de campaña viral, en este caso de la MTV España, y aparece citado en el mismo artículo. Una de las chicas es la WAG (acrónimo de wifes and girlfriends) Lara Alvarez.
El te librará del lazo del cazador,
de la peste destructora.
Con sus plumas te cubrirá,
Y debajo de sus alas hallarás refugio;
escudo y adarga es su verdad.
No temerás el terror nocturno,
ni la saeta que vuele de día,
ni la pestilencia que ande en la oscuridad,
ni la plaga que en pleno día destruya.
Caerán a tu lado mil,
y diez mil a tu diestra;
mas a ti no llegará.
Salmo 91: 3-7
Asociamos automáticamente la entrega de una llave como privilegio, el poder de abrir. Y cuando se trata de una llave maestra, que hemos ascendido de categoría (es cierto que entregar las llaves también simboliza rendir o abandonar un lugar, pero en ese caso se trata del final de algo y aquí estamos hablando del comienzo). Parece, pero no siempre es así. Fueron creadas para accionar mecanismos de protección de accesos no deseados, es decir, tanto abren como cierran. El poder de cerrar las cosas ya no parece tan atractivo —¿verdad?—. Si meditamos un poco más nos damos cuenta de que se entregaban llaves maestras a los sirvientes para que pudieran realizar todas las tareas. Otro ejemplo, los serenos.
Los anglosajones llaman skeleton (calavera, el título original de la película es The Skeleton Key) a la llave maestra, por la forma de los ojos de las cerraduras que parecen un cráneo.
Aunque se reservaban llaves particulares para los lugares realmente importantes. La auténtica seguridad se encuentra en la llave única. Hace un par de meses comenté una escena de Enemy(2013) de Denis Villeneuve. En otra escena del film se muestra una llave de la marca UNICA, que tiene la clave del asunto (en realidad llave procede del latin clavis, clave). Mas Hitchcock ya había utilizado este recurso en Encadenados, donde Alicia (Ingrid Bergman) recibe todas las llaves, salvo la de la bodega. Así que en realidad, contradiciendo muchas opiniones, son un símbolo de sometimiento. No obstante, implican un grado de confianza o responsabilidad.
Fotograma de Encadenados (1946)
Se me ocurre que el mismo grado de dominio se ejerce sobre todos cuando una compañía nos da las claves para que podamos acceder a nuestra cuenta. También pensamos que nos están dando algún tipo de privilegio —dejo esta línea de pensamiento, cual simiente perniciosa, que me estoy desviando del tema—.
Volviendo a la escena, Caroline tiene que subir al desván en busca de unas semillas de trillium. La elección de esta especie —siempre lo específico despierta mi curiosidad— puede deberse a que esta planta contiene fuertes alcaloides; por ello se usa con fines medicinales o como insecticida, aunque hay alguna variante ornamental.
Escena de La llave del mal (2005) de Iain Softley
Hay un bello plano a través del ojo de la cerradura, seguido de uno cenital muy inquietante que subraya la importancia de esta zona concreta de la casa: el desván es la memoria de la casa, y éste tiene además una puerta escondida tras una estantería de cacharros, que la llave maestra no puede descandar —bien podría representar su subconsciente—. El uso de la iluminación y los ruidos provocados por la corriente y la madera seca logran concentrar la tensión de cada paso. La lógica invitaría a no avanzar, pero el deseo de saber qué hay después es la semilla que nos han mandado buscar. Funciona. También para el espectador.
Los primeros planos de la protagonista en contraplano con la puerta, que parece pequeña enmarcada por el estante, hacen recordar un célebre episodio de Alicia en el País de las Maravillas (1865) de Lewis Carrol.
Alicia en el País de las Maravillas (Disney, 1951)
Una película de terror tiene que mostrar alguna de las cosas que provocan miedo al espectador (además de los socorridos sustos). En esta el motivo es la vejez (gerascofobia se denomina), pero llevada al extremo de la pérdida de facultades, del libre albedrío y de quedar confinados en un cuerpo que se ha convertido en una auténtica cárcel. Existen pocas cosas tan pavorosas. Pero creo que el autor utiliza esta historia para hablarnos de la relación que tenemos con las personas mayores, de la que no tenemos o de la que deberíamos tener.
Se han hecho grandes avances en gerontología: la esperanza de vida es cada vez mayor y, por ello precisamente, cada vez están más marginados. Esto se debe a que no asimilan los cambios con la rapidez que exige la modernidad. Y bajo la apariencia de cuidarlos mejor o protegerlos, los alejamos de nuestra vida diaria. En el mejor de los casos, nos contentamos en pensar que nos ocuparemos de ellos cuando haga falta y cuando llega el día descubrimos a una persona totalmente distinta a la que dejamos en el olvidadero (adoro este concepto que por vez primera descubrí en Dentro del Laberinto, 1986, de Jim Henson con guión de Terry Jones, el galés de los Monty Python).
El lenguaje también refleja esa situación, pues hablamos de longevidad, y no de ancianidad, al referirnos al límite de la vida, y antes he utilizado, no sin ironía, el concepto "esperanza de vida" —al ver la película hoy creo que es más un eufemismo que un indicador demográfico—.
__________ Hoodoo o Vudú de Nueva Orleans es una forma de magia utilizada por la población afroamericana del sur de los EE.UU. Esta magia, también conocida como conjure, se desarrolló a partir del sincretismo de diferentes culturas y tradiciones mágicas traídas de África y el Grimorio europeo. Si bien lo que es especialmente innovador en esta tradición es la "extraordinariamente eficaz utilización de figuras bíblicas," en sus prácticas.
No debe confundirse, por ejemplo, con la brujería ya que podría interpretarse como moralmente negativo sobre la práctica, ni con la religión Wicca (la historia de la ménade, tema central de la estupenda segunda temporada de True Blood, de 2009). Fuente wikipedia
Básicamente el Hoodoo es, en principio, un intento por alterar la realidad en beneficio de sus practicantes. El único detalle que lo diferencia de otras tradiciones mágicas consiste en que sus ritos no pueden realizarse sin una entrega absoluta.
El cristianismo tuvo una influencia determinante sobre el pensamiento Hoodoo. La idea de que el Dios bíblico recompensa y castiga a sus hijos fue recogida por los esclavos africanos y adaptada a su propio sistema ético: si el Dios de los blancos castiga y recompensa justamente, la única maldición efectiva es la que se realiza con la aprobación divina.
El relato del Éxodo de Egipto causó un poderoso impacto en sus raíces. Moisés opera no solo como un lider militar y espiritual, sino como un mago que "canaliza la justicia divina" para castigar a las tropas del Faraón y beneficiar a los esclavos que buscan una tierra de libertad. Para el Hoodoo, Moisés es solo un conductor, un catalizador de esa justicia que procede inevitablemente de Dios.
El mago Hoodoo, en menor escala, opera siguiendo este principio. Teniendo en cuenta esto, no resulta extraño que el libro de conjuros y hechizos de cabecera del Hoodoo sea, justamente, la Biblia, en especial el Antiguo Testamento. El vínculo es tan fuerte que la iniciación al Hoodoo se realiza leyendo el libro de Salmos. Fuente elespejogotico.
¿Que enseñan los maestros salmistas? Todo su programa puede resumirse en una sola palabra: "Justicia". Procuran educar al pueblo en la práctica de la justicia. Pero, ¿qué quiere decir una palabra tan elástica? Respondamos distinguiendo nuestro propio lenguaje del Antiguo Testamento en general y del salterio en particular.
1ª. Para nosotros, hoy, la justicia es la virtud que regula el intercambio entre personas (justicia distributiva), las obligaciones de las personas con el Estado (justicia legal) y la de los dirigentes para con el pueblo (justicia social). Y acostumbramos relacionar, de preferencia con la caridad, el deber imperioso de socorrer a los necesitados.
2ª En el Antiguo Testamento, el término "justicia" significa mucho más. Dicho con sencillez, "practicar la justicia" equivalía a vivir conforme a la Alianza, a respetar todos los compromisos que implicaba la relación privilegiada con Dios. La noción de "justicia", se acercaba pues a la de "fidelidad".
3ª En los Salmos, no obstante, la enseñanza de los maestros recalca fertemente el aspecto de la justicia social. La presentan ellos como una necesidad absoluta para que el pueblo permanezca fiel a la Alianza. En diferentes ocasiones son interpelados y censurados los dirigentes, los jueces y los ricos. Por el contrario, esa enseñanza hace muy poco caso de las relaciones de justicia entre las personas que poseen e intercambian entre sí (justicia destributiva). Y calla prácticamente la responsabilidad del pueblo con el Estado (justicia legal). Solo enfoca el deber general de alivar la miseria de cualquier pobre que se presente. Estrictamente hablando, ello forma parta de las exigencias de la propia "justicia". Por tanto, el salterio contribuyo mucho a convencernos de la importancia máxima que asume la preocupación por los necesitados entre las obligaciones básicas de la Alianza. La justicia social es uno de los temas clave de los salmos de instrucción.
Marc Girard. Cómo leer el libro de los Salmos, pp.54-55