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domingo, 26 de mayo de 2019

₰30 Entrantes y primeros platos

LEAR
... Sabed que he dividido
en tres mi reino y que es mi firme decisión
liberar mi vejez de tareas y cuidados,
asignándolos a sangre más joven, mientras yo,
descargado, camino hacia la muerte.
Mi yerno de Cornwall y tú, mi no menos querido
yerno de Albany, es mi voluntad en esta hora
hacer pública la dote de mis hijas
para evitar futuras disensiones. Los príncipes
de Francia y de Borgoña, rivales pretendientes
de mi hija menor, hacen amorosa permanencia
en esta corte y es forzoso responderles.

William Shakespeare, El rey Lear, Acto I
Tengo una teoría, seguramente absurda, sobre el verbo repartir: se le tuvo que añadir un prefijo para resaltar lo arduo que puede llegar a ser, cuando se quiere dar contento a todos. Lo que no tengo claro es si la reiteración a la que alude se debe tanto al número de fracasos en el intento, como a la cantidad de fragmentos que suelen resultar, en el bien y en los afectos.
Una de las causas de tal dificultad estriba en llevar implícita una valoración del individuo, que no suele coincidir con la que tiene de si mismo. Y por ello se ha generalizado el uso de las partes iguales; argumento falaz difícil de rebatir al encerrar el siempre esquivo concepto de la igualdad.
No me malinterpretes, no abogo por la preeminencia de facción alguna. Me refiero a la estimación que tiene cada uno de los demás, que solo aspira a ser igualitaria (se diga lo que se diga), y a la justeza en el reparto, que no tiene porqué implicar una forma de justicia.
Hay varios paradigmas a este respecto. En un intento de amenizarlos me voy a apoyar en una hipotética comida que se produce regularmente entre tres personajes, que podrían ser un abogado, un banquero y un contable (lo que me interesan son las iniciales, por lo que podrían ser un árabe, un británico y un chipriota), semanalmente en un mesón. Allí, entre plato y plato, hablan y se escuchan, sobre materiales previstos y aquello que les pasa por las mientes.
Un mediodía se aborda este tema con el siguiente resultado; la reescritura (¡otra más!) de un acertijo clásico, que he rastreado hasta Niccolò Fontana, "Tartaglia", matemático del siglo XVI, y que suele citarse para ilustrar la diferencia entre erudición y saber.
  • La herencia de Abbas
Hubo un hombre, que había dedicado su vida a la cría de caballos, que al ver finalizar sus días dejó estipulado cómo distribuirlos: la mitad al mayor, que tenía familia propia, un tercio al segundo, para que pudiera crear la suya y una novena parte para el menor, que aún disfrutaría de la protección prevista para su esposa y demás miembros de la casa.
Esta disposición no fue bien recibida por los legatarios, que no encontraban una buena solución con el número de animales disponibles.
Según se dijo, consultaron a múltiples expertos que se demostraron igualmente incapaces, hasta que la viuda (y esta es la opción que más me satisface) cedió una yegua, de nombre Aquedah, que tenía para sus desplazamientos. Que si había que sacrificar un animal, fuera el suyo, que era viejo y habiendo cumplido su función en la vida, su fin evitara una contienda.
Y así cada uno pudo recibir lo suyo y se dio por satisfecho, animal alguno tuvo sacrificio y el donado pudo regresar al establo al que pertenecía, demostrando que un mal reparto puede contentar a todo el mundo.

Al terminar el relato, el contable repasaba sus cálculos sobre el tamaño que tendría la yeguada y el banquero protestaba por que no se había tenido en cuenta el valor individual de los caballos, su edad, su sexo o la función a la que se podían dedicar, fallando que se trataba de un reparto francamente desafortunado e impropio de un criador.
Por mi parte, solo añadir que he leído varias versiones sobre el mismo esquema (y se me ocurre otra con los sillones azules del hemiciclo) que me animaron a componer una pequeña adivinanza para aquellos que o bien conocían la anécdota o bien les ha parecido un testamento:
Qué es más grande que todos tienen, todos temen perder y es imposible repartir.
Estudio de caballos de Théodore Géricault




martes, 28 de agosto de 2018

₰16 Pro Cicerón

Se dice que Petrarca lloró de emoción cuando descubrió, entre un montón, el legajo que contenía el alegato en favor de Arquias, preceptor griego al que se había acusado de falsear su ciudadanía y que se enfrentaba a la expulsión. En su defensa, Cicerón ponderaba con elocuencia sus aportes a la cultura. Ganó el pleito, pero sus argumentos se perdieron tras la caída de Roma. Y habrían alimentado la cocina de un monasterio de Lieja de haberse demorado un poco el renacimiento en el rescate de aquellos autores paganos, emigrantes a merced de las procelosas aguas del tiempo.

De Officiis fue el segundo libro publicado por la imprenta de Gutemberg.

miércoles, 1 de agosto de 2018

₰14: Medias tintas

Maggie D. sin duda había perdido el sentido. Había sido condenada a la horca por el asesinato de su hijo recién nacido y ajusticiada en Grassmarket. Así que cuando despertó entre exabruptos y estertores, para pasmo de aquellos que descolgaron su cuerpo, no pudo negarse que, en justicia, la sentencia se había cumplido y podía proseguir su mísera existencia. Eso sí, desde entonces, en Escocia se instauró la coletilla “hasta la muerte” en prevención de repeticiones. Lo que puede considerarse un fallo poco piadoso.

Shadow of the gibbet, Grassmarket Edimburgh

domingo, 13 de mayo de 2018

₰4: Caribdis

Con los años he adaptado algunos temas a mi aire, como el de Caribdis y Escila. Para elegir entre dos malas opciones empleo el más popular “salir de Guatemala” y si no hay alternativa, “entre la espada y la pared”.
Prefiero la roca expuesta al ímpetu de la ola como símbolo de que toda organización, por sólidos que sean sus fundamentos (o gracias a ellos precisamente), tiene en la corrupción su contraparte. No olvidemos que Caribdis, antes de ser castigada, fue una ninfa que quiso ampliar el reino de su padre inundando unas tierras. Una recalificación en toda regla.

* * * * *
₰5: Corrupción
Una vez leídos los cargos, ¿cómo se declara el acusado?
—Insolvente.

Johann Heinrich Füssli 054
Odiseo luchando contra Caribdis y Escila por Heinrich Füssli (1794-1796) 

miércoles, 18 de abril de 2018

Un microrrelato

Hace ya bastante tiempo que no publicaba nada. Estudios (¡a mi edad!), cambios en el trabajo y la ubicación. Excusas, excusas, excusas.
El otro día se me ocurrió un argumento, una pequeña pieza que me planteé sintetizar en 100 palabras y una imagen. Este es el resultado. Espero que os haga reflexionar.

₰1: Atropello
Podría haberla acompañado y acelerado su paso.
Podría haber tomado otro camino o haberse entretenido, como solía.
Podría haber circulado más despacio. Pudo parar. Pedir auxilio.
Intenté por todos los medios a mi alcance que siguieran buscando al conductor. Removí cielo y tierra. Cuando pasó un tiempo y ya nadie recordaba el accidente, acudí al único que entonces podía ayudarme.
No pregunté de qué medios se sirvió. Y no hizo falta que me advirtiera que de nada serviría ante un tribunal. Solo era un nombre y ninguna prueba.
Aunque gracias a él conseguí que la justicia volviera la vista atrás.



jueves, 19 de mayo de 2016

§73 Frontera garbancera

Humpty Dumpty sat on a wall,
Humpty Dumpty had a great fall.
All the king's horses and all the king's men
Couldn't put Humpty together again.
Humpty Dumpty en un muro se sentó,
Humpty Dumpty de él se cayó.
Ni todos los caballos ni todos los hombres del Rey
pudieron a Humpty recomponer.
(originalmente no se decía que Humpty Dumpty era un huevo)
Al cine siempre le han fascinado las fronteras. Eso es tanto como decir que al hombre siempre le ha interesado hasta dónde podía llegar. Sin esa capacidad, es difícil que se hubiera producido avance alguno. Pero por necesaria no deja de ser una arbitrariedad más. Cada uno establece unos límites y, de alguna forma, se llega a un acuerdo sobre dónde quedan. La frontera establece desde entonces la seguridad del ser y el no ser, del bien y del mal, del yin y del yang. El dualismo intrínseco a todo lo existente en el universo, si nos atenemos al taoísmo, traído a lo cotidiano.
Ahora bien, en el mundo real no es fácil distinguir en qué lado estamos. Vemos la frontera como el borde de una silueta demasiado grande para saber a qué pertenece. Vivimos en la tranquilidad de la existencia de unos límites, ignorantes de todo, de lo que contienen y de lo frágiles que pueden llegar a ser. El drama está servido. Por eso al cine le gustan tanto.

Escena de Sicario, de Denis Villeneuve (2015)

Inevitablemente las tomas cenitales de esta película recuerdan, al menos al espectador español, las estampas de los créditos de La isla mínima, de Alberto Rodríguez (2014). Pero discrepo de los que ven una misma intención en ambos realizadores, lo que sería como decir que el recurso tiene una única lectura. Al menos en este caso, la elección queda justificada en un primer apunte de un personaje omnipresente, Juárez (México), la Bestia, anunciado con una llamada amenazadora, que se extiende por todo el más allá de la frontera: una malla de alambre que no logra contener el ansia del zorro, que antes o después encontrará un hueco para su zarpa o excavará una madriguera por la que colarse en el gallinero.
Si no fuera por las trompas apocalípticas y la parafernalia de la administración americana, tendríamos dificultades para saber si estamos del lado de los raposos o de las plumíferas. Por eso tras una escena inicial demoledora, que determina en qué lado debemos estar, despegan los helicópteros y ya nada está tan claro, si perdemos de vista por un instante el norte, puede que ya no sepamos a qué atenernos.
No se trata de un descenso a los infiernos —como he leído, aunque reconozco que subir y bajar también puede llevar a la desorientación— al modo griego, entre otras cosas por que el héroe (debería poner heroína pero podría inducir a confusión) no llega a establecer un contacto directo con Hades. El mito del descenso se puede estructurar en tres fases diferenciadas: la separación, la iniciación a través de las pruebas y el retorno, que no se cumplen en esta ocasión. Su papel está más cerca de los chicos que en otra escena juegan al fútbol: lanzas la moneda y te toca un lado del campo. Quizás de ahí esa sensación de haber sido manipulados, sobre todo con respecto al protagonismo, pese a que el título ya lo advertía.

“La muerte es democrática, ya que a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera”-  José Guadalupe Posada
También me llama la atención que uno de los carteles de la película utilizara un grafo de una calavera. Durante el gobiernos de Benito Juárez ésta acompañaba a escritos críticos y de denuncia. Precisamente el director decía en una rueda de prensa durante la presentación en Cannes que se deberían hacer más y más películas sobre la frontera mexicana, hablando de la violencia omnipresente y su sentimiento de responsabilidad como americano (cf. La Vanguardia).
"No está lejano el día en que tres banderas de barras y estrellas señalen en tres sitios equidistantes la extensión de nuestro territorio: una en el Polo Norte, otra en el Canal de Panamá y la tercera en el Polo Sur. Todo el hemisferio será nuestro, de hecho como, en virtud de nuestra superioridad racial, ya es nuestro moralmente" William Howard Taft, vigesimoséptimo presidente de EE.UU.
Cierto es que estas palabras las pronunciaría años después del encuentro con Porfirio Díaz —sino le pegan el tiro seguro—, cuando estaba sin resolver el tema de la frontera del río Bravo, que marcaba la frontera entre ambos países, por la mala costumbre del río de cambiar de cauce con el tiempo: había dejado parte de México al norte del río y parte de Estados Unidos al sur, una zona llamada El Chamizal, disputada por ambos países.

__________
La historia de La Catrina empieza durante los gobiernos de Benito Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada y Porfirio Díaz, cuando se empezaron a popularizar textos escritos por la clase media que criticaban la situación del país y la actitud de las clases privilegiadas. Redactados de manera burlona y acompañados de dibujos de esqueletos vestidos con ropas de gala se empezaron a reproducir en los periódicos llamados de combate.
La versión original procede de un grabado en metal del caricaturista José Guadalupe Posada. Originariamente es conocida como la Calavera Garbancera. «Garbancera» es la palabra con la que se conocía entonces a las personas que vendían garbanza, que teniendo sangre indígena pretendían ser europeos, ya fueran españoles o franceses (esto último más común durante el Porfiriato) y renegaban de su propia raza, herencia y cultura.
Esto se hace notable por el hecho de que la calavera no tiene ropa sino únicamente el sombrero; desde el punto de vista de Posada, es una crítica a muchos mexicanos del pueblo que son pobres, pero que aun así quieren aparentar un estilo de vida europeo que no les corresponde.
«...en los huesos pero con sombrero francés con sus plumas de avestruz».
Diego Rivera fue quien además del nuevo nombre (de catrín, hombre elegante y bien vestido) le dio su atuendo característico, con su estola de plumas, al plasmarla en su mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central (1947), donde aparece con su creador, José Guadalupe Posada, una versión infantil de Rivera y Frida Kahlo.
Las calaveras literarias, son composiciones en verso tradicionalmente mexicanas que en vísperas del día de muertos se suelen escribir como otra de las manifestaciones de la cultura popular para hacer burla tanto a los vivos como a los muertos, y recordar que todos nos vamos a morir. Están escritas con un lenguaje satírico o burlesco y son textos muy breves pero que reflejan todo el espíritu y festividad del mexicano frente a la muerte. Hoy en día se acostumbra que desde que los niños son pequeños, en la escuela, hagan burla o crítica de algún personaje o situación de interés general o moda con este formato. Fuente wikipedia
   Las Marcelas y las Saras
que al cine van a gozar,
vendiendo hasta las cucharas,
y se embadurnan las caras
porque pretenden gustar,
   serán indudablemente,
sin ninguna discursión,
de improviso o lentamente
esqueleto pestilente,
calaveras del montón.
José Guadalupe Posada 

domingo, 31 de enero de 2016

§58 Ferula communis

Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector. Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti. Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu santuario; yo, pues, saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y te puse en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran. Todos los que te conocieron de entre los pueblos se maravillarán sobre ti; espanto serás, y para siempre dejarás de ser.
Ezequiel 28: 14-19

Que El corredor del Laberinto (Wes Ball, 2014) haya sido mi siguiente elección no podía ser casual. Cuando la semana pasada señalé los antecedentes de Los Juegos del Hambre (Gary Ross, 2012) en la mitología griega (argumento que también sostiene la autora), ya tenía en mente que otro tanto ocurría con esta trilogía; pero, aunque el título parezca indicar lo contrario, no tanto en el mito del Laberinto como el de Prometeo.
José de Ribera, Prometeo (ca. 1630)
Prometeo era uno de los titanes, dioses enfrentados a los dioses olímpicos. Bien por simpatía hacia los humanos, bien porque servía a su capricho, urdió un engaño para escatimar a Zeus el beneficio de los sacrificios que le ofrecían. Indignado por la añagaza, decidió privar a los hombres del beneficio del fuego, es decir, de un futuro próspero. Esto determinó que Prometeo lo robara del carro de Helios (o de la fragua de Hefesto, según Platón) y se lo devolviera a los hombres con el tallo de una cañaheja (ferula communis) encendida —origen de la antorcha olímpica—. La venganza por esta nueva ofensa se servirá con la entrada en escena de Pandora —la de la caja— y con el perpetuo suplicio de Prometeo.
No me quiero extender en este punto, pero entre líneas se puede ver por dónde van los tiros.
Mi interés camina por otras lindes: cuáles son los primeros pasos de una sociedad.
Aunque muy por encima, los clarianos cuentan que, aunque tenían cubiertas las necesidades básicas, muy pronto tuvieron la necesidad de establecer una serie de reglas y sanciones. De hecho, la escena que tenía seleccionada (que la Fox no me ha permitido publicar) era la expulsión de Ben del Claro. Podría haber sido por infringir la ley (atacar a otro clariano) o como drástica medida profiláctica (evitar la proliferación del destello), pero extraña, tanto en el libro como en la película, que no se detengan mucho a investigar sobre los recuerdos que reciben a cambio los infectados. O precisamente eso es lo que lleva al protagonista a cuestionar los fundamentos mismos de la comunidad y desencadenar su escisión.

Después de denegarme la publicación de la escena encontré este video en el que el autor la identifica como una de las favoritas por los lectores.

Mucho más interesante que la pérdida del Paraíso bíblico —que siempre me he preguntado cómo desapareció de este mundo, porque destruirlo hubiera sido de una crueldad injustificable para con el resto de sus criaturas— me parece este escenario de la nación exiliada por conveniencia. 
La bula Exigit sincerae devotionis de 1478 permitió la creación de la Inquisición Española como instrumento para investigar los casos de contaminación dentro de la comunidad cristiana; que si bien inicialmente no iba destinada contra judíos y moriscos (que evidentemente no eran cristianos), pronto determinará su expulsión de los distintos territorios. Y una vez probada su eficacia fue aplicada contra toda desviación posible de la ortodoxia. Y su catálogo fue extenso… Aunque en honor a la verdad, los procesos de la Inquisición en aquella época no permitían algunas formas de tortura que si hacía la justicia ordinaria, que además suponían un gran avance sobre las ordalías o juicios de Dios. En ambas jurisdicciones, las garantías para el procesado eran paupérrimas. Por ejemplo, el reo no conocía el contenido de la acusación, ni quién la formulaba, hasta el mismo día del juicio. La prueba (su peso normalmente recae en la acusación, salvo si se trata de algunas áreas de la administración, como la recaudación de impuestos, incluso actualmente) se establecía con su propio testimonio durante los interrogatorios —¡y qué interrogatorios!— donde ya se había alcanzado, en numerosos casos, la meta del arrepentimiento. Es más, en rigor, había pocas diferencias procesales entre los distintos países civilizados.
Las condenas podían ir desde la hoguera y pena de muerte (o mutilación) en los casos más graves, a galeras, el escarnio público o la requisa de bienes, así que el destierro (del territorio hasta donde se extiendía la soberanía de quien lo imponía) no parece un resultado desdeñable. Y en la Grecia Antigua era una práctica democrática saludable.
En España, es cierto, tenemos una larga tradición en expulsar. Pero, como todo en esta vida, se puede interpretar desde puntos de vista dispares: como signo de intransigencia, pero también como indicio de inconformismo. Me consuela pensar que éste último es el factor dominante, porque de otra forma no hubiera resurgido periódicamente en la historia (como el hígado de Prometeo).
En mi vida he tenido que sufrir varias exclusiones (algunas pude evitarlas con contrición) debido a mi tendencia indómita y he de reconocer que, como los sefardíes con la llave de su vivienda, guardo el recuerdo con la esperanza de algún día recibir la redención (esto último con razonables cargas de ironía).
El montaje siguiente está destinado a los amantes de las reglas al estilo de Columbus.


__________
Se conoce con el nombre de Diáspora sefardí a las diversas comunidades de los judíos que fueron expulsados de España en 1492 por orden de los Reyes Católicos. Como por tradición identificaban la península ibérica con la Sefarad bíblica, recibieron el nombre de sefardíes. Además de su religión, mantuvieron muchas de sus costumbres y particularmente la lengua, conocida como judeoespañol, que deriva del castellano que se hablaba en el siglo XV.
Los sefardíes nunca se olvidaron de la tierra de sus padres, abrigando para ella sentimientos encontrados: por una parte, el rencor por los trágicos acontecimientos de 1492; por otra parte, andando el tiempo, la nostalgia de la patria perdida…
Joseph Perez, Los judíos en España (2009), p.117
Aunque en el edicto no se hacía referencia a una posible conversión, esta alternativa estaba implícita. De hecho muchos judíos se bautizaron, especialmente los ricos y los más cultos. Los que no tuvieron que marchar al exilio en unas condiciones muy duras: malvender sus propiedades a cambio de cantidades a veces ridículas en formas que pudieran portar, porque la salida de oro y de plata del reino estaba prohibida —la posibilidad de llevarse letras de cambio no les fue de mucha ayuda porque los banqueros, italianos en su mayoría, les exigieron enormes intereses—. También tuvieron grandes dificultades para recuperar el dinero prestado a los cristianos. Además de tener que hacerse cargo de todos los gastos del viaje: transporte, manutención, fletes de los barcos, peajes, etc…
Inicialmente la mayoría se instalaron en el norte de África o en los estados cristianos cercanos: de Navarra fueron expulsados en 1498 y se trasladaron a Bayona; los de Portugal, obligados a convertirse al cristianismo en 1497, acabaron en el norte de Europa, especialmente en los Países Bajos; y finalmente buena parte de los sefardíes terminaron viviendo en los territorios del Imperio Otomano de los Balcanes y Oriente Próximo.
En la República de Venecia los judíos fueron obligados a vivir en un barrio separado llamado ghetto –la palabra gueto pasaría a designar a partir de entonces a las juderías europeas donde se recluía a los judíos–, a llevar una indumentaria que los identificara, a pagar unos impuestos muy altos, a no poder adquirir inmuebles, y a no prestar dinero con un interés superior al 12 por ciento, además de no poder ejercer determinados oficios. En varias ocasiones se intentó expulsarlos, pero los judíos de Venecia siempre encontraron la manera de volver. En el novissimo ghetto, uno de los tres con que contó la ciudad en los siglos XVI y XVII, eran donde probablemente vivían los judíos sefardíes.
Miles de judíos regresaron a la península para convertirse, a causa del maltrato que sufrieron en algunos de los lugares de acogida. Su situación se regularizó con una orden del 10 de noviembre de 1492 que establecía que las autoridades civiles y eclesiásticas tenían que ser testigos del bautismo y, en el caso de que se hubiesen bautizado antes de volver, se exigieran pruebas o testimonios que lo confirmasen. Asimismo que pudieran recuperar todos sus bienes por el mismo precio que hubieran recibido. Los retornos están documentados hasta 1499 por lo menos. Por otro lado, una provisión del Consejo Real de 24 de octubre de 1493 determinó duras sanciones para aquellos que injuriasen a estos cristianos nuevos (llamándolos tornadizos, por ejemplo). Fuente wikipedia

sábado, 12 de diciembre de 2015

§5 El ronqueo del atún

No comas ni ajos ni cebollas, porque no saquen por el olor tu villanería.
El Quijote (p. 872)

[Tras reflexionar sobre la misma, he decidido reeditar mis comentarios sobre este corte, que publiqué allá por el 03/05/2015]

No recuerdo la serie que inspira el personaje de Robert McCall y no he encontrado referencias, salvo en alguna televisión autonómica y en cadenas latinoamericanas, por lo que es posible que no se emitiera en el resto de España. Pero está considerada una de las mejores series de su época (1985-89). Su protagonista, Edward Woodward, recogió por su trabajo un Globo de Oro en 1986 (por el que competían series de éxito con actores tan conocidos como John Forsythe, Blake Carrinton de Dinastía; Don Johnson, Sony Crockett de Corrupción en Miami; y Tom Sellec, de Magnum) y fue escogido a los 50 años como uno de los hombres más sexis de Estados Unidos —aunque para mi, su mejor papel fue el de Sargento Howie de El Hombre de Mimbre (Robin Hardy, 1973)—.
La película se sitúa en un tiempo anterior al de la serie y tiene suficientes diferencias con ella para considerarla como una simple precuela (previa, deberíamos decir). Narra la historia de un individuo que ha comenzado de cero y se esfuerza por continuar con su vida de la forma más anónima posible. Pero ésto, que los demás conseguimos con suma facilidad, se antoja casi imposible si está encarnado por Denzel Washington. En serio, lo que hace especial a este personaje es que no puede evitar involucrarse en las vidas de las personas de su entorno, aún a riesgo de perder su precioso estatus de donnadie. Su pasado como sicario de alguna agencia estatal le dejó un vacío interior que prueba a rellenar con esas amistades ocasionales y 100 lecturas obligatorias, que completa como sustituto de su esposa; éstas y otras cosas le acercan mucho al Quijote, uno de los títulos de su lista.
La escena que he seleccionado ilustra la relación Quijote-Sancho que establece con un aspirante a guardia de seguridad, donde el tono condescendiente da las notas de color a una realidad bastante sórdida.

Escena de El Protector (2014) de Antoine Fuqua

El crisp sandwich o chipwich es un bocadillo de pan de molde, que incluye patatas fritas como relleno, muy popular entre los americanos como almuerzo. El resto de sus ingredientes pueden ser los de cualquier otro tipo de emparedado —¡me moría por incluir esta palabra en una entrada sin tener que encerrar a alguien!—. El de atún en lata, en concreto, es un clásico desde los tiempos de la I Guerra Mundial, cuando se revelo ideal como fuente de proteínas para los soldados. The New York Times lo denominó la "quintaesencia" de los sandwiches y el Daily Mail, "la base de los acelerados almuerzos de oficina para toda una generación". Fuente wikipedia
Pero el detalle que llama la atención —ese destello que desata mis reflexiones— es el huesecillo de atún. Lo más curioso del despiece manual del atún, llamado ronqueo por el sonido del manejo del cuchillo contra el espinazo, es que se realiza en función del grado de engrasamiento del músculo y no necesariamente siguiendo partes anatómicas diferenciadas. La parpatana, que abarca desde el collar hasta la mandíbula inferior de los grandes atunes, comienza a ser apreciada en la actualidad como elemento gastronómico. Hasta hace poco pertenecía al desecho que, junto con otras partes de la cabeza, se destinaba a migas para el enlatado más económico, donde pueden encontrarse trazas óseas. Otra de las partes, la ventresca, en cambio, tiene una gran reputación por su textura y sabor. Aunque lo que justamente debe valorarse en primer lugar es la especie del ejemplar al que pertenece la tajada. Las más valoradas son las variedades blanco o bonito del norte (Thunnus alalunga) y rojo o de aleta azul (Thunnus thynnus) con el que los japoneses elaboran el sushi y el sashimi; pueden llegar a pagar miles de euros por ejemplares selectos engordados en tanques salinos. 


Si Ralphie hubiera llevado sorropotún, seguro que habría alabado su progreso, se habían repartido las patatas y luego hubieran ido a hacer running para equilibrar las calorías. El sabor es para el que sabe.

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El bocadillo, según la segunda acepción de la RAE, es un refrigerio que los trabajadores y estudiantes suelen tomar entre el desayuno y la comida, que se compone, según la primera, de un panecillo partido longitudinalmente en dos mitades entre las cuales se colocan alimentos variados; a diferencia del sandwich en el que el pan es del llamado blando o de molde.
Ambos poseen las cinco características de cualquier comida común: fácil de preparar, variado, rápido, cómodo y barato. Se dice que lo que cansa de un bocadillo no es el pan, sino el contenido —mi experiencia me dice que lo que cansa es la monotonía; después de un tiempo, nada más glorioso que un bocadillo de tortilla de patata, y si es la de tu madre, incomparable—.
Probablemente su invento sea tan antiguo como la panificación. El pan plano con el que se elaboran bocadillos como el shawarm o bocadilo turco ya era conocido en el Antiguo Egipto y Sumeria.
En la era precolombina, las poblaciones indígenas ya elaboraban tortillas de maíz. La pupusa, una tortilla gruesa de maíz rellena con uno o más ingredientes, era parte fundamental de la dieta de asentamientos precolombinos, como los quichés en Ahuachapán. 
En España, el bocadillo fue siempre un uso propio de las clases bajas populares (jornaleros y trabajadores) que no tenían el tiempo de parar a comer de otra manera. Su uso fue también muy extendido por el ejército. En las crónicas de Indias está documentado que en 1519 ya se conocía la tortilla de maíz y la tortilla de huevo, tanto en Europa, por los conquistadores españoles, como en América, al menos por los aztecas, quienes las preparaban y vendían en los mercados de Tenochtitlan. Desde el siglo XV los bocadillos, un «chusco» de pan y algo de fiambre, queso, huevo, tomate o cebolla fueron bastante comunes en algunas campañas, dando origen a la palabra «chusquero». 
En el África colonial magrebí, (Tanger, Ceuta y Melilla) se le denominaba tradicionalmente entre la tropa «bocata» por la influencia de la población autóctona. La Real Academia de la Lengua Castellana, ya a finales del siglo XX, la aceptó en su Diccionario: los quintos licenciados llevaban la costumbre de comer «chuscos» de vuelta con ellos; por desgracia, cayó progresivamente en desuso a favor de la más aséptica bocata.
A mediados del siglo XIX se describen fórmulas llamadas choripán en los territorios gauchos de la región de Río de la Plata.
La denominación bocadillo es similar en otros países europeos: en la cocina italiana, a una variante similar se la denomina panino, que emplea dos rebanadas de pan crujiente; en Grecia, el gyro; en Bélgica, mitraillette (metralleta); kanapka en Polonia; se pueden considerar parientes los blinis rusos; sin olvidar los populares kebab, que tienen su origen en Turquía. En la mayoría de los países latinoamericanos se denominan aperitivos, tentempiés, matahambres, emparedados o sánduches a diversas preparaciones usadas como comidas auxiliares.
En Estados Unidos, la tradición del bocadillo se atribuye legendariamente a la ciudad de Seymour, Wisconsin. En 1885 Charlie Nagreen, de quince años, que trabajaba en un puesto de la Feria Estatal, resolvió el problema de sus clientes, que querían pasear por la feria mientras comían: puso un filete de carne picada entre dos panes, dando así lugar a una de sus formas más conocidas: la hamburguesa, aunque desde muy antiguo existen variantes en forma de aro que se denominan roscas.
En Inglaterra, atribuyen su invención a John Montagu, IV conde de Sandwich, que mientras jugaba una partida de cartas pidió que le sirvieran unas rebanadas de roast beef unos panes cortados transversalmente, para poderlos coger con una mano sin mancharse y no por ello dejar de apostar. Fuente wikipedia 

sábado, 17 de octubre de 2015

§43 Versión y perversión

¿Dijiste media verdad?, dirán que mientes dos veces si dices la otra mitad.
Antonio Machado

Que no engañe a priori la etiqueta de film para la TV o telefilm. Estamos ante una producción de la BBC y un caso de Sherlock Holmes (aunque no del canon) y eso ya la hace merecedora de la presunción de calidad, que, en este caso ya adelanto, se cumple. Y si el director es de los que se podrían llamar televisivos por su trayectoria, también es cierto que entre sus trabajos se encuentra algún episodio de la HBO, como Boardwalk Empire y Treme. Palabras mayores.

Escena de Sherlock Holmes y el caso de la media de seda (2004) de Simon Cellan-Jones

No voy a ocultar que la presencia de un actor muy conocido ha determinado la elección de esta escena —es una curiosidad, un precedente y además hace una buena interpretación, no olvidemos que hasta destacar en Inglorious Basterds (2009) era un perfecto desconocido—, que, por otra parte, incluye algunos de los detalles que más me han interesado de la cinta.
La escena presenta, en un alambicado montaje paralelo, un doble interrogatorio. Cada uno con tres figuras, de las que dos protagonizan el diálogo y otra asiste pasiva. Esto por si mismo ya sugiere perversión. Y es que siempre me ha inquietado la presencia de un espejo o la grabación misma en la sala de interrogatorios, amplificado por el hecho de que el espectador ve lo que ocurre en ambos lados a través de un segundo espejo, la pantalla. Aquí los espejos tienen otra función.
Aunque hay cierta violencia en lo que se dice, los personajes se mantienen ceñidos dentro de las convenciones sociales victorianas o de lo que se espera de ellos, por ejemplo, por la edad. El perverso es el que va quitando partes, aflojando cordones y mordiendo medias. Ese es Holmes, perdon, Sr. Holmes. Mientras, la cámara gira en todo momento, evitando el plano-contraplano, en torno a la ¿verdad? En puridad los personajes son todo menos semejantes (esto no es del todo cierto, se parecen más al que tienen en frente de lo que les gustaría) y, al final, como en toda buena serie, las respuestas solo nos llevan a otra pista que hay que seguir (hitch, enganche). Muchos detalles que me recuerdan los suspenses de De Palma y su fascinación voyeur por el asesinato, solo que aquí es relatado, sin que la ausencia de imágenes reste un ápice de tensión.
Además está el trasfondo sexual, que siempre se caracteriza por un grado de ocultación de la verdad, la del yo. Este va a diferenciar el interés por las prácticas inusuales de la patología. Y aquí entramos en el resbaladizo mundo de las parafilias y fetiches, donde los límites dependen de las normas sociales imperantes en la época. Y la consideración de trastorno, de múltiples factores como la frecuencia, exclusividad, daño, consenso o seguridad.
¿Qué, da morbo aún en el siglo XXI?

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Parafilias. En 1987 la Asociación Estadounidense de Psiquiatría eliminó el término «perversión» del DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) y de la terminología psiquiátrica mundial. Desde esa fecha en adelante se denominan «parafilias». Su número y taxonomía es controvertido; algunas fuentes listan hasta 549 tipos. Sin aspirar a exhaustivo, me parece interesante añadir la relación que aparece en la wikipedia:

  • Abasiofilia: excitación sexual por personas discapacitadas.
  • Acrofilia: por parejas sexuales muy altas.
  • Acrotomofilia: por parejas sexuales con miembros amputados.
  • Agrexofilia: producida por el hecho de que la actividad sexual sea oída por otras personas.
  • Algofilia: producida por el dolor. Se diferencia del masoquismo por la ausencia del componente erótico.
  • Agorafilia: atracción por la actividad sexual en lugares públicos.
  • Ailurofilia: por los gatos.
  • Aloerastia: excitación de la pareja mediante la desnudez de un tercero.
  • Alopelia: excitación al ver a otros teniendo una relación sexual.
  • Alorgasmia: proveniente de fantasear durante el acto sexual con otra persona que no sea la pareja.
  • Altocalcifilia: atracción por los zapatos de tacón alto.
  • Amokoscisia: excitación por el deseo de castigar a la pareja sexual.
  • Amomaxia: sólo al realizar una relación sexual dentro de un automóvil estacionado.
  • Androginofilia: atracción sexual por personas andróginas.
  • Androidismo: por muñecos o robots con aspecto humano.
  • Andromimetofilia: sólo por las mujeres vestidas de hombres. Una mujer representa y se comporta sexualmente como hombre y el hombre adopta el rol de la mujer (andromimetofilia y ginemimetofilia).
  • Anisonogamia: por una pareja sexual mucho más joven o mucho mayor.
  • Anortografofilia: excitación por las faltas de ortografía.
  • Astenolagnia: atracción por la humildad, la humillación o la debilidad sexual ajena.
  • Asfixiofilia (estrangulación erótica): por estrangular, asfixiar o ahogar a la pareja durante el acto sexual, con su consentimiento y sin llegar a matarla.
  • Audiolagnia: el estímulo principal proviene de la audición.
  • Autagonistofilia: atracción por ser visto por otras personas durante el acto sexual.
  • Autoginefilia: excitación de los hombres con el pensamiento o la imagen de sí mismos siendo mujeres.
  • Autonepiofilia: atracción por usar pañales.
  • Autocoitus: aquellos hombres que encuentran placer insertando su pene en su propio ano.
  • Basorexia: excitación sólo producida por los besos.
  • Belonefilia: producida por el uso de agujas.
  • Bestialismo: acto sexual que involucra animales.
  • Blastolagnia: atracción por mujeres muy jóvenes.
  • Bukkake: excitación sexual sólo al recibir eyaculaciones encima, generalmente en la cara.
  • Candalagnia o candaulismo: al ver a la pareja copulando con otra persona.
  • Capnolagnia: excitación por la gente fumadora.
  • Catafilia: la excitación sexual se produce sólo cuando el hombre se somete a su pareja.
  • Clastomanía: al romperle a la pareja la ropa que lleve puesta.
  • Clismafilia: placer sexual obtenido al inyectar líquido en la cavidad anal; esta práctica incluye el uso de enemas.
  • Coprofília: excitación sexual producida por heces.
  • Cratolagnia: provocada por la fuerza de la pareja.
  • Crurofilia: atracción sexual por las piernas.
  • Dacrifilia: excitación por las lágrimas o el llanto.
  • Dogging: al ser observado practicando sexo en un lugar público, o bien mirar a otros mientras lo hacen. Suele hacerse en coches y aparcamientos.
  • Efebofilia: atracción hacia adolescentes o personas que pasan por la pubertad.
  • Electrofilia (electrocutofilia): la excitación sólo se produce al usar choques eléctricos.
  • Fetichismo: intensas fantasías y deseos a partir del uso de objetos o partes del cuerpo que son el centro de su atención.
  • Fisting: práctica sexual consistente en la introducción parcial o total de la mano en el ano o la vagina de la pareja.
  • Formicofilia: excitación sexual al reptar hormigas (también otros insectos —caracoles, gusanos— o animales pequeños) sobre los genitales.
  • Fratrilagnia: atracción por las relaciones sexuales incestuosas (fratri: ‘hermano’).
  • Frotismo (froteurismo): excitación sexual sólo al refregar los genitales contra personas desconocidas.
  • Furtling: excitación al introducir el pene a través de un agujero cortado en la zona genital de una foto o dibujo. Existe también, en su versión femenina, lo que se conoce como fúrtling regresivo o inverso y consiste en incorporar un pene artificial a la foto o dibujo para que pueda ser introducida.
  • Gerontofilia: atracción por personas de mucha mayor edad que uno mismo.
  • Gimnofilia o nudomanía: excitación por la desnudez.
  • Graofilia: atracción sexual de una persona joven por mujeres maduras.
  • Grafolagnia, iconolagnia opictofilia: excitación sólo ante fotos o cuadros eróticos.
  • Hematofilia: proveniente de la extracción de sangre.
  • Hifefilia: por la posesión de algún objeto ajeno, ropa, cabellos, piel, etc.
  • Hipnofilia: al contemplar personas dormidas.
  • Hipoxifília: consiste en impedir la respiración de la pareja o la propia, ya sea mediante la obstrucción de las vías respiratorias cubriendo la cabeza con elementos plásticos o de látex o recurriendo a la semiestrangulación.
  • Hirsutofilia: atracción por el vello.
  • Ipsofilia: excitación sólo por uno mismo. No es lo mismo que masturbación, donde el objeto sexual puede ser una persona presente, una fotografía o una fantasía.
  • Lactafilia: por los pechos en periodo de amamantamiento.
  • Ligofilia: atracción por lugares oscuros o lúgubres.
  • Macrofilia: placer con hombres o mujeres grandes.
  • Microfilia: con hombres o mujeres pequeños/as.
  • Maieusiofilia: atracción por las mujeres embarazadas.
  • Masoquismo (duololagnia): placer ligado a la propia humillación o sufrimiento físico (cachetadas, latigazos, pellizcos) o moral (humillación). Se diferencia de la algomanía por la presencia del componente erótico.
  • Menstruofilia o menofilia: atracción sexual por mujeres menstruantes.
  • Misofilia: atracción sexual por la ropa sucia.
  • Nafefilia: excitación por tocar o ser tocado.
  • Necrofilia: por los cadáveres.
  • Oculofilia: atracción sexual por los ojos.
  • Plushofilia: excitación al tener "sexo" con algún peluche o restregar las partes intimas con algún muñeco de felpa.
  • Pedofilia: atracción hacia personas pre púberes (niños y o niñas)
  • Pigofilia: excitación por las nalgas humanas.
  • Podofilia o podolatria: por pies humanos. La excitación se produce al acariciar, besar, chupar, lamer, oler, tocar o ver los pies de otra persona.
  • Pubefilia o ginelofilia: excitación producida al contemplar vello púbico.
  • Retifismo: fetiche por los zapatos.
  • Sadismo: experimentar placer erótico al provocar dolor físico o humillación en la pareja. Se diferencia de la algolagnia por la presencia del componente erótico.
  • Somnofilia: tener relaciones sexuales con una persona desconocida mientras aquella duerme.
  • Tricofilia: excitación por el cabello humano. Deriva en varias parafilias según color, cantidad, largo del cabello, estilo, peinados determinados... Masturbación utilizando el cabello de otra persona. Excitación por ver el acicalamiento del cabello (peinado, corte, etc.)
  • Urofilia (urolagnia, ondinismo): exclusivamente con el uso de la orina durante la práctica sexual (lluvia dorada).
  • Vorarefilia: la idea de comer o ser comido por los demás; generalmente tragado entero, en una sola pieza.
  • Zoofilia: atracción sexual hacia animales.
La Parafobia viene a ser el temor a tener una perversión sexual y puede que ya la estés experimentando.

domingo, 13 de septiembre de 2015

§39 La debilidad

En España se tituló Escalofrío, claramente con el fin de explotarla como película de terror y de ahí que sea hoy un film casi desconocido. El original Frailty se traduce como debilidad (Del lat. debilitas, -atis) que, al menos en castellano, tiene dos significados aparentemente contrapuestos: uno, etimológico, la falta de fuerza o carácter; el otro —que me gusta más—, afecto. Cuando sentimos debilidad por alguien somos capaces de perdonar sus faltas, sin que haya relación con la falta de carácter. Creo que este significado puede dar luz a una película de implicaciones muy escurridizas.
La tensión dramática principal se sitúa en cómo puede asimilar un niño las consecuencias de las revelaciones hechas a su padre. No puede. La pérdida de la figura materna ha hecho que madure más rápidamente al tener que responsabilizarse de su hermano, mientras su padre trabaja, y que tenga una cierta iniciativa. Pero el entorno social y familiar, caracterizados por la rigurosidad, la religiosidad, la pobreza y una educación incompleta, ahogan su resistencia, eso sí, in extremis. Solo hará falta un suceso traumático para transformarlo en un psicópata, o un milagro para que no lo sea (deberíamos cuestionar cada cosa que nos diga). 
La escena recrea como Fenton relata sucesos de su infancia, justo antes del verano de 1979. Mejor dicho, su recuerdo de la recreación de lo que les contó su padre cuando les despertó en medio de la noche y lo que pasó a continuación. Todo podría tranquilamente tomarse como una pesadilla, o peor, una justificación.

Escena de Escalofrío (2001) de Bill Paxton

El autor del guión se inspiró en el caso real de Joseph Kallinger, asesino en serie que obligó a su hijo Michael, de apenas 13 años de edad, a que lo acompañara en sus crímenes por Baltimore, Maryland y New Jersey, entre 1974 y 1975. Joseph sostuvo ante los tribunales que había matado a las personas por mandato de Dios y por ello fue condenado a cadena perpetua. Su hijo fue enviado a un reformatorio.
En la película al asesino se le conoce con el nombre de La Mano de Dios. El apelativo en sí es ya una declaración de elusión de responabilidad: Dios envía las armas y los datos de las víctimas y protege de ser descubierto; a cambio, solo exige determinación y discreción absoluta. Al coincidir este nombre con los recuerdos de Fenton somos incitados a dar verosimilitud a todo su relato al FBI sobre la identidad del asesino. Pero dentro de este cuento hay errores y omisiones deliberados, que deberemos replantearnos cuando tengamos todos los datos sobre la mesa. 
Aquellos más inclinados a las explicaciones fantásticas pueden ver en esta película un antecedente de la serie Supernatural (2005-). Para más escépticos voy a señalar solo algunos detalles que aparecen en la escena:
  • Se dice que la marca de OTIS grabada en el labrys podría significar: Only The Innocent Survive. . El caso es que Bill Paxton la añadió para que no hubiera dudas sobre que es el hacha (normalmente se asocia el doble hacha con el dios del trueno, aunque Robert Graves la interpreta como un símbolo de la luna, con los dos filos curvados representando las fases creciente y menguante).
  • Cuando lleva la barra a casa están viendo un episodio de la serie Turnabout (fuente IMDb), comedia de situación de la CBS, emitida el mismo año de los hechos (1979). Su trama se centraba en las peripecias de un matrimonio que intercambia por un hechizo sus personalidades. La serie apenas duró 7 episodios al emitirse en el mismo horario que una de las temporadas de Dallas (1978-1991); un padre religioso habría prohibido a sus hijos ver esta última.
  • Otro de los elementos introducidos intencionadamente es la cerveza de marca Hamm's. Esta marca de Minnesota se introdujo en Texas al comprar la fábrica de Gulf brewing, creada por Howard Hughes (el visionario industrial) en 1933, y por aquellos años estaría clausurada o a punto de cerrar. El caso es que Bill Paxton solo pudo encontrar una para el rodaje de todas las escenas.
  • A diferencia del resto de los cristianos, los Adventistas creen en un único Arcángel, que es Dios: del mismo modo que Jesús se hizo hombre para redimir a la Humanidad, tomó las armas del Arcángel para dirigir a los ángeles.
  • Cuando Fenton despierta sobresaltado, en la pizarra se puede leer un nombre escrito, DAVID (posible alusión al rey David o a los Davidianos; hay otras en el film y son pertinentes ya que estamos en su área de influencia y por aquellos años, al morir su lider Benjamin Roden, esta rama adventista se divide en luchas fratricidas). Fuente wikipedia
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El hombre del hacha de New Orleans fue un asesino en serie que actuó en Nueva Orleans, Luisiana, entre el mayo de 1918 y el octubre de 1919. No fue detenido, ni identificado, nunca y sus delitos terminaron tan misteriosamente como comenzaron. El 13 de marzo de 1919, fue publicada en la prensa una pretendida carta suya, en la cual declaraba que mataría de nuevo quince minutos después de la medianoche del 19 de marzo (para los católicos el Día del Padre), aunque perdonaría a la gente que se encontrara en lugares donde sonara música jazz. Esa noche todos los salones de baile de Nueva Orleans se llenaron de gente, y bandas amateur y profesionales tocaron jazz en cientos de casas por toda la ciudad. Nadie murió esa noche bajo el hacha. Fuente wikipedia
Recientemente se ha recuperado este personaje para la tercera temporada de American Horror Story: Coven (2013), tomando la identidad de un músico.
He encontrado una traducción de la carta en mitos, monstruos y leyendas:

Infierno, Marzo 13, 1919.
Estimado Mortal:
Nunca me han atrapado y nunca lo harán. Nunca me han visto, pues soy invisible; tanto como el éter que rodea tu tierra. No soy un humano, soy un espíritu y un demonio del infierno más caliente. Soy lo que ustedes, Orleanenses y su estúpida policía llaman el Asesino del hacha.
Cuando sienta que es adecuado, vendré y reclamaré otras víctimas. Y solo yo sé quienes serán. No dejaré pista alguna además de mi hacha ensangrentada, manchada con la sangre y cerebros de quienes haya yo mandado al infierno para hacerme compañía.
Si deseas, puedes decirle a la policía que sea cautelosa de no molestarme. Por supuesto, soy un espíritu razonable. Y no me ofendo por el hecho de que hayan elaborado investigaciones en el pasado. De hecho, han sido tan increíblemente estúpidos que no solo me entretienen a mí; si no a su Satánica Majestad, Francis Josef, etc. Pero díganles que tengan cuidado.
No los dejen descubrir qué soy, porque sería mejor que no hubiesen nacido si es que llegan a incurrir en la furia del Asesino del hacha. No creo que haya necesidad de soltar tal advertencia, pues estoy seguro que la policía siempre me va a evitar, como han hecho en el pasado. Son sabios y saben como mantenerse alejados de cualquier posible daño.
Indudablemente, ustedes Orleanenses, creen que soy el asesino más horrible de todos; lo que de hecho soy, pero podría ser mucho peor si así lo deseara. Si lo deseara, podría visitarlos a todos y cada uno de ustedes cada noche. A voluntad, podría matar a miles de sus mejores ciudadanos; pues tengo una relación cercana con el Ángel de la Muerte.
Ahora, para ser exacto, a las 12:15 (tiempo de la tierra) de la noche del próximo Martes, voy a pasar de nuevo por Nueva Orléans. En mi infinita piedad, les haré una proposición. Y aquí está: soy fanático de la música jazz, y juro por todos los demonios de las regiones inferiores que cada persona será perdonada, siempre y cuando en sus hogares toque una banda de jazz en dicho momento. Si todos tienen una banda de jazz tocando, bueno, digamos que será lo mejor para ustedes.
Algo es seguro, y eso es que aquellos de ustedes que no toquen jazz en la noche del Martes, sin duda recibirán un golpe de mi hacha.
Bueno, tengo frío y ansío el calor de mi nativo Tártaro; por lo que es tiempo de que deje su hogar terrenal y cese mis acciones. Esperando que publiquen esto, y que todo les salga bien; soy, he sido y seré el peor espíritu que jamás ha existido tanto en la realidad como el reino de la ficción.
El Asesino del hacha.

jueves, 27 de agosto de 2015

§19 Hikikomori, aislamiento social

Al ver la escena del carteo entre los niños de Moonrise Kingdom (2012) de Wes Anderson, que nos sitúa en 1965, pensé que su montaje encabalgado le daba la modernidad adecuada, sin alterar su aspecto, digamos vintage. Una escena de dos jóvenes conversando por Guasap se hubiera mostrado de igual forma sin que pareciera una manipulación. En este otro corte, podemos ver otra faceta de los cambios que han supuesto la implantación de nuevas tecnologías: el factor en tiempo real, aquí por cortesía de Yutuf.
No creo que a nadie sorprenda hoy la noticia de algún proceso que haya ido de la denuncia al linchamiento, en un todo-en-uno más propio del Oeste americano.
La escena, con una planificación más elaborada de lo que parece, sobre todo para lo que esperaríamos de una cinta israelita, me parece notable. En ella se presenta a ambos profesores en lados opuestos del encuadre, lo que ya es bastante significativo. Pero es más, mientras que al acusado se le mantiene en un plano inferior, con una pose casi suplicante, el contraplano no corresponde al del otro personaje, sino al de los acusadores, los alumnos y, probablemente, nosotros. Al eliminar la cabeza del director enfatiza que su opinión no importa, sea la que sea.
Más allá de los elogios de Tarantino, cuya publicidad ha tenido un efecto multiplicador y, en este caso, beneficioso para su distribución mundial, se nos plantea un contrapunto interesante con la cinta Prisioneros (2013) de Denis Villeneuve.

Escena de Big Bad Wolves (2013) de Aharon Keshales y Navot Papushado


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Phantly Roy Bean, llamado "el juez de la horca" (c. 1825 – 16 de marzo de 1903) fue un personaje del Far West, dueño de un saloon y juez, elegido en 1884 y reelegido muchas veces, que se hacía llamar a sí mismo "The Law West of the Pecos" ("la ley al Oeste del Pecos").
Sus métodos para impartir justicia eran arbitrarios y cómicos e inspiraron muchas anécdotas e historias extravagantes:
  • El equipamiento de su juzgado consistía en un revólver, un libro de leyes y su oso mascota (probablemente inofensivo, pues según parece le encantaba la cerveza).
  • Se cuenta que una vez encontró muerto a un hombre que llevaba una pistola y $40 en el bolsillo... y decidió ponerle al cadáver una multa de $40 por llevar un arma oculta.
  • No sabía casi nada sobre Derecho; según dicen, pensaba que el habeas corpus era un paganismo. Al celebrar ceremonias de boda, siempre terminaba la celebración diciendo "Y que Dios se apiade de vuestra alma".
  • Uno de los fallos más extravagantes de Bean ocurrió cuando un irlandés fue acusado de asesinar a un obrero chino. Los amigos del acusado amenazaron con destruir el Jersey Lily si lo declaraban culpable. Iniciada la sesión, Bean pasaba las páginas de su libro de leyes buscando un precedente legal. Finalmente, agarrando su rifle proclamó, "Caballeros, la ley es muy explícita por lo que se refiere al asesinato de vuestro compañero, pero aquí no se dice nada sobre el asesinato de un Chinaman. Caso cerrado."
  • Su saloon estaba situado cerca del ferrocarril, donde los trenes paraban 10 minutos para repostar, parada que los viajeros aprovechaban para bajar a tomar una cerveza. Un día, apremiado por la marcha del tren, un viajero pagó su cerveza de 30 centavos con un billete de $20. Viendo que no le devolvían el cambio, se impacientó y trató a Bean de ladrón, el cual igualó las cuentas imponiéndole una multa de $19,70 por insultos a la autoridad.
  • En 1896, Bean organizó un combate del campeonato mundial de boxeo entre Bob Fitzsimmons y Peter Maher en una isla del Río Grande City, porque los combates de boxeo eran ilegales en Texas. Las noticias deportivas que siguieron difundieron la fama de Bean por todo EE.UU.
En su libro "Judge Roy Bean Country" (1996), Jack Skiles afirma que aunque amenazaba con ahorcar a cientos, "no hay indicios de que el juez Roy Bean llegara a ahorcar a alguien". Fuente wikipedia



domingo, 9 de agosto de 2015

§31 Duelos y quebrantos

(Dedico la entrada a Jesús, el de Yébenes, así que, yebenoso)

La película se compone de seis historias, vendidas por el aliciente de la pérdida de control, pero que encuentran su unidad en las diferencias con las que han sido construidas. Me trae al recuerdo las Suites para Violonchelo solo de Johann Sebastian Bach (y que mi idolatrado Pau Casals hizo famosas), que se componen de seis movimientos, pero sobre todo por que hasta ese momento el violonchelo era un mero instrumento de acompañamiento y partes melódicas. De forma similar, los personajes de estas historias toman el protagonismo.

Escena de Relatos Salvajes (2014) de Damián Szifron

La escena debe su selección al detalle de la localización de la cámara que, sinceramente, me sorprendió. Es cuando se coloca fuera de la cocina para recoger a Rita Cortese fumando a la puerta. Como si fuera el colofón de un acto de amor. Eso sí, inconscientemente le preocupa fumar en el centro de trabajo (no a la distancia legal, ciertamente). Vemos tantos a diario. Este detalle elimina la tentación de calificarla de sociópata o psicópata. Conoce las reglas sociales y las acata. Su respuesta justiciera es por simpatía y, como los héroes, desinteresada (a lo mejor si busca un poquito que la descubran). Ella es la variante de este corto. La historia no va con ella, pero decide tomar el protagonismo. Irónicamente las reglas no siempre nos ayudan: el fabricante debería incluir la fecha de caducidad en un lugar visible.
El otro detalle que me interesó inmediatamente fue el plato de "papas a caballo", denominación argentina de los que aquí conocemos como huevos rotos o estrellados. 

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Papas al caballo: He leído que toman su nombre en una fonda del barrio de Chacarita.
Cerca de ahí, estaba la primer fabrica de heladeras a gas que existió en el país. Los obreros iban a esta fonda a almorzar, la dueña, ya agobiada por alimentar tantas bocas al mismo tiempo, decidió freír anticipadamente grandes cantidades de papas y huevos. Cuando los trabajadores llegaron, lo que hizo fue poner en platos las papas fritas y arriba los huevos ya cocidos. Y así servirlos.
El nombre "a caballo" fue por que el hombre que repartía papas y huevos era tan pobre que no tenia carro propio y hacia el reparto arriba de un caballo viejo. Detalle que casi, no tiene nada que ver. Desde ese momento todo plato que tenga papas fritas y huevos fritos, se lo denomina "a caballo"
. Fuente historiasculinarias
Otro plato que hubiera venido de perlas es el que propongo en el título. Los duelos y quebrantos es un plato tradicional de la cocina manchega, cuyos ingredientes principales son huevo revuelto, chorizo y tocino de cerdo entreverado, todo ello preparado en la sartén. Hoy en día es muy popular en los restaurantes de la región de Castilla-La Mancha, donde suele servirse en cazuela de barro. Se trata de un plato de alto contenido calórico, conocido internacionalmente por aparecer referencias de él en El Quijote (Capítulo 1), de Miguel de Cervantes:
"Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lantejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda"
En un manuscrito de la Biblioteca Nacional (M.S. 16291) titulado mojiganga del pésame (-¡qué título!-) y atribuido a Calderón de la Barca aparece mujer que quiere consolar a una amiga con una taza de chocolate:
Vnos hueuos y torreznos;
¡ay!, que para una cuitada
triste, mísera viuda,
hueuos y torreznos bastan,
que son duelos y quebrantos ...
Si cambiamos a la viuda por la huérfana de padre... perfecto.
Fuente Wikipedia