Maggie D. sin duda había perdido el sentido. Había sido condenada a la horca por el asesinato de su hijo recién nacido y ajusticiada en Grassmarket. Así que cuando despertó entre exabruptos y estertores, para pasmo de aquellos que descolgaron su cuerpo, no pudo negarse que, en justicia, la sentencia se había cumplido y podía proseguir su mísera existencia. Eso sí, desde entonces, en Escocia se instauró la coletilla “hasta la muerte” en prevención de repeticiones. Lo que puede considerarse un fallo poco piadoso.
| Shadow of the gibbet, Grassmarket Edimburgh |
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