Nota que abuso de la confianza que depositas en mi por saberte desconocedor de los terribles hechos que se te atribuyen y que, de un tiempo a esta parte, van de boca en boca. Aunque te confío que las personas de tu círculo no prestan oído a tales tejemanejes y, más aún, alejan de ti las sombras de cualquier duda, son los menos, insisto, los que perseveran en poner el foco en circunstancias que favorecen sus propósitos y empañan tus méritos. No entraré en detalles, perversos en sí, pues me avergüenza tener tal conocimiento.
Por ello, amigo mío (me siento ahora más cercano, si cabe) te recomiendo y casi te apremio a que tomes cartas en el asunto y desbarates la infamia urdida, desvelando lo que, por prudencia, llevas tiempo callando. Piensa en la acusación como parte fundamental en el devenir de la justicia y, ¡por Dios!, guarda tu buen nombre, como haría cualquiera, de la iniquidad. Piensa en los tuyos y en los que no entenderían otro proceder.
Por último, desconfía de tomar consejo de los que no han desvelado por tu bien ganada reputación y vence tu natural cautela asestando un golpe de gracia. Sabe que tienes la verdad de tu lado y el respaldo de quienes admiran tu determinación y te suscriben.
Como regalo improvisado de cumpleaños. Como homenaje a los viejos tiempos, los gozosos tiempos pasados y a la buena vida que ya no nos dejan paladear. Por nuestro bien, observaremos las restricciones y seguiremos los sabios consejos, con prudencia. Casi al pie de la letra. ¡Levanto mi taza de grano germinado!
Acabó, se acabará, quizás acabe. (Pausa.) Los granos se juntan a los granos, uno a uno, y un día de repente, forman un montón, un montoncito, el imposible montón. (Pausa.) Ya no se me puede castigar. (Pausa.)
Jorge Guillén, "La muralla" en La paloma de vuelo popular (1958)
Quién no ha oído aquello de que el hombre tropieza dos veces en la misma piedra. A lo que debería añadirse que la existencia misma de la piedra impele la pronta llegada de otro animal dispuesto a toparse con ella, pero esto nos alejaría de la propia naturaleza del problema, la bestia. Por si esto no fuera bastante, parece que han descubierto un espécimen que a estas alturas de la historia aspira a recuperar todos los malditos tropezones para construir un muro en rededor suyo, hito a su mayor gloria.
Aquellos que tengan simpatía con los argumentos de estos constructores deberían plantearse si les parecería lo mismo estando al otro lado de la valla. Y no hace falta que sea por error, vale un simple arbitrio. Aunque, por otra parte, tampoco eso importará tanto como el hecho de que alguien haya querido erigir un monumento a la irreconciliación visible desde la estratosfera —en las noches claras destacará su iluminación subrayando la impresión—.
Y defiendo que no importará, porque quién dice cuál es el lado correcto, qué parte queda al resguardo y dónde termina la libertad. Un fortín adquiere ser en sus defensas y éstas se levantan cual muros de una prisión. De hecho, muchas fortalezas acaban siendo usadas como cárceles, porque lo que se necesita son paredes infranqueables.
Pero no es un caso aislado. Y no me refiero sólo a las barreras físicas. Constantemente se nos pide un posicionamiento sobre cualquier cuestión, sin que nos planteemos a qué obedece esa insistencia machacona. La estrategia (me temo) consiste en obligar al individuo a tomar partido en un juego infinito de opciones banales —no quiero poner binarias, aunque lo sean, para evitar confusiones—. De esta forma se le acostumbra a dar respuestas simples, antes incluso de que se plantee dudas que propiciarían un parecer. El elector termina creyendo tener una opinión, por el hecho de poder elegirla. Y con ello, se consigue reducir los resultados no deseados —¿hace cuanto que no haces una búsqueda avanzada en un buscador? ¿porqué esa opción no se encuentra fácilmente? ¿tienes activadas las predicciones de google instant? ¿recuerdas haberlo hecho?—. Dicho de otra forma, el objetivo radica en economizar esfuerzos, anticipando una ventaja, incluso en los escenarios más desfavorables.
Por ello, contra la simplificación impuesta, no cabe la oposición (utilizando el mismo razonamiento), sino el ejercicio de la tolerancia: en primer lugar reconocer que haya otros puntos de vista, que coexisten y aportan, como mínimo, la riqueza de la diversidad; y seguido, ponerse en su piel, aunque solo sea de prestado y por un rato.
Escena de Dallas, ciudad fronteriza (Stuart Heisler, 1950)
Una conversación casual me recordó la endiablada retórica de Reb Hollister, que siempre me hizo mucha gracia. Su parlamento, que en nada debe envidiar a uno de los hermanos Marx, preludia uno de los temas más utilizados y efectivos de la comedia americana, el intercambio de identidades y cómo resulta ser la forma más acertada de resolver los conflictos —me pregunto si es gracioso por poco habitual en el western—.
Los dos personajes, que han convenido cambiar de chaqueta —sin mucho convencimiento, cierto, ya que comporta el cambio de bando en su guerra civil, además reciente—, se comportan de forma tan inequívoca que no se comprende fuera de la comedia. Y sin embargo, tras un sutil encadenado (que no supone que hayan pasado mucho tiempo cabalgando) alcanzan tal grado de camaradería que se sinceran sobre sus intenciones, sin asumir las consecuencias de lo que están a punto de emprender. Me costó un poco darme cuenta de que son dos combatientes y que en situaciones extremas se confraterniza con facilidad.
Que haya tenido que madurar esta escena fue lo que me llevó descubrir un elemento inesperado —no es nuevo, pero me había pasado indiferente—: el "insulto irrelevante". El uso de una imagen inconexa como calificativo genera tal desconcierto que se sofoca la respuesta más allá del "no me llames tal cosa" o "a qué te refieres con eso". Podría ser otra muestra de compañerismo o mera discreción entre sujetos armados, un desahogo o simple mala costumbre, como las diatribas y exabruptos que espeta el Capitán Haddock: troglodita, ectoplasma, anacoluto o vegetariano, que no quieren ser realmente ofensivas. Aunque, evidentemente Hergé estaba condicionado por la opinión de su público familiar.
Pero, lo que son las cosas —a lo que lleva rebuscar un poco—, Haddock es como se conoce en Gran Bretaña a un tipo de bacalao, el eglefino, cuya característica física más notable (según la wikipedia) es una línea lateral negra a ambos lados —si llega a ser amarilla es la repanocha— y que desgraciadamente ha sido esquilmado por el hombre. El de la piedra. Al que habría que llamar "bacalao", "merluzo" (alambolo, carioca, cría, ilus, legatza, pijotilla, pitillo) o cosas peores. Sí, sí, también el del muro, que por haber perdido el norte, quiere que perdamos el sur.
Perder el norte, perder el sur, pareciendo cosas tan distintas, significan lo mismo: arrancarnos lo que nos hace mejores, el equilibrio entre libertad personal y solidaridad.
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El Capitán Archibaldo Haddock es un personaje ficticio de la serie de historietas de Las aventuras de Tintín, creada por el dibujante belga Hergé. Como mejor amigo de Tintín, el capitán Haddock se dio a conocer en el episodio de El cangrejo de las pinzas de oro y poco a poco fue ganando protagonismo en las aventuras del reportero.
Una de sus características es actuar como contrapeso de Tintín gracias a su sarcasmo tosco, en momentos en los que el protagonista se vuelve demasiado "idealista".
El nombre de pila del personaje no fue revelado a los lectores hasta el último álbum que Hergé publicó, Tintín y los Pícaros. El apellido del marino surgió en una conversación que el autor había mantenido con su esposa, en la cual ella mencionó que el haddock "era un triste pez inglés".
El capitán es descendiente de otro famoso hombre de mar, el caballero Francisco (François) de Hadoque, marino al servicio del rey de Francia y gran enemigo del pirata Rackham el Rojo.
Haddock suele presentar una vocación de caballero a la antigua usanza, opuesta a un hombre de la alta sociedad europea, sobre todo tras el descubrimiento del tesoro de sus antepasados y su establecimiento en el castillo de Moulinsart (traducido como Mansión Pasador). En efecto, un whisky y una buena pipa cerca de la chimenea parecen representar sus ideales de vida más profundos.
Otra de las características de este personaje es su gusto por el alcohol (sobre todo el whisky), aunque aquí hay que diferenciar dos etapas de su vida claramente distintas: antes de su encuentro con Tintín, el marino era un borracho digno de lástima, maltratado por su lugarteniente Allan Thompson. Tras conocer al reportero, las cosas cambian (aunque no de forma inmediata) para el capitán, aunque no siempre haga honor a su título de Presidente de la Liga de Marinos Antialcohólicos.
Sin embargo, es su lenguaje lo que ha hecho famoso a este personaje, sobre todo los exabruptos que lanza. En el momento de la caracterización del personaje se le presentó un problema a Hergé. Como navegante, Haddock debía tener un vocabulario muy variopinto, pero Hergé no podría usar palabras gruesas, ya que sabía que parte de su público lector incluía niños. La solución le vino cuando recordó alrededor de 1933, poco después de que se firmara el Pacto de las Cuatro Potencias, haber escuchado a un comerciante usar la expresión "pacto de las cuatro potencias" como un insulto. Pulsado por este uso de un "insulto irrelevante", Hergé hizo que el capitán usara palabras extrañas o esotéricas que no eran realmente ofensivas, pero que proyectaría con gran enfado, como si fueran insultos muy graves. Estas palabras abarcaban una variedad de áreas, a menudo relacionadas con términos específicos de los campos de estudio científico.
La idea tomó forma rápidamente; la primera aparición del argot "Haddockiano" fue en El cangrejo de las pinzas de oro, cuando el capitán se enfrenta a una banda de jinetes bereberes gritando expresiones como "troglodita" y "ectoplasma". Este uso de insultos variopintos probó ser un éxito y fue un pilar en futuros libros. Consecuentemente, Hergé empezó a recolectar este tipo de palabras para usarlas en los estallidos de Haddock, en ocasiones incluso buscando en diccionarios para inspirarse. Como resultado, los insultos del capitán Haddock empezaron a incluir "bachi-bazuk", "visigodos", "cleptómano", "anacoluto", "parásitos", "vegetarianos" y "ectomorfo", entre muchos otros, pero ninguno considerado realmente un insulto.
En una ocasión, Hergé hizo que el capitán gritara la palabra "neumotórax" (una emergencia médica causada por el colapso del pulmón contra el pecho). Una semana después de que la escena apareciera en la revista de Tintín, Hergé recibió una carta de un padre cuyo hijo tenía tuberculosis y había sufrido un colapso de pulmón. Según la carta, el niño estaba destrozado porque su cómic favorito hiciera burla de su propia condición. Hergé escribió una disculpa y retiró la palabra del cómic. Más tarde se descubrió que la carta era falsa, escrita y mandada por su amigo y colaborador Jacques Van Melkebeke.
Además de sus muchos insultos, las expresiones más famosas del capitán Haddock consisten en varias permutaciones de dos frases: ¡Mil millones de millares de mil demonios! y ¡Mil millones de rayos y centellas! (o rayos y truenos). Haddock usa tanto estas expresiones que Abdallah se dirige a él como Mil rayos. Fuente wikipedia
Los chinos utilizan dos pinceladas para escribir la palabra crisis. Una pincelada significa peligro, la otra, oportunidad. En una crisis toma conciencia del peligro, pero reconoce la oportunidad.
In the Chinese language, the word "crisis" is composed of two characters, one representing danger and the other, opportunity.
John F. Kennedy (discurso en Indianapolis, 12-04-1959)
LISA: —The Chinese have the same word for crisis as opportunity.
HOMER: —Yes, Crisitunity, you're right!
Todos hemos sido niños alguna vez. Y por ello, crédulos.
Durante un tiempo la fórmula [crisis = peligro + oportunidad] tuvo tanto predicamento que parecía una moraleja sacada de una fábula de Esopo o Samaniego o de El arte de la guerra —para mantener el toque oriental—.
Aunque cuando alguien me suelta del tirón la cita le concedo un tiempo adicional para que la culmine haciendo referencia a Lisa o Los Simpson en un guiño a mi complicidad. En su defecto, deseo con fervor que apunte el socorrido "alguien dijo", restándole la seriedad justa para que lo pueda tomar como una muestra más de la sabiduría popular —no es desprecio, simplemente que no está lejos de la cháchara insustancial—. Lo que me parece lamentable es que se conozca la autoría de Kennedy —tampoco es desprecio, sino tristeza, por lo que prosigue—.
La era de los buscadores de Internet nos ha privado de muchos momentos de animada controversia y algún que otro 'qué te juegas' que nunca debió producirse en un bar. Pero creo a pocos tertulianos rebuscando la cita en el discurso de Indianápolis del 12/04/1959. Y aquí incluyo a los auténticos culpables, a todos los que han copiado la decorativa traducción de las pinceladas en sus libros, sus clases y sus webs y que por pereza la han reducido al contenido de una galletita de la fortuna —cuyo origen no es China, sino San Francisco y Los Angeles (ver wikipedia)—.
When written in Chinese, the word "crisis" is composed of two characters - one represents danger and one represents opportunity. The danger signs are all around us. With less than half our productive capacity the Soviet Union has at least equalled us in several crucial areas of military science and technology. Since World War II a devastated Russia has rebuilt its factories, harnessed its rivers and regimented its manpower in such a way as to challenge us in many fields of science and technology where we were for so long supreme. Sputnik is a symbol - the symbol of Soviet concentration on scientific education and development - at the expense, it is true, of the immediate needs of the Russian people. Fuente jfklibrary.org
¿No es esto un panfleto?
Lo que me lleva a concluir que la mayoría, durante esta crisis hemos tenido que buscar motivación o consuelo en algún consultor. O nos lo ha procurado la empresa para la que trabajamos.
Sin tener que acudir los argumentos que desmontan su lógica (se cita un artículo de Victor H. Mair, de la Universidad de Pennsylvania, p.e. en la wikipedia) y que ésta pueda llevar a conclusiones dañinas del tipo: ¿cómo puedo utilizar la crisis en mi beneficio? me pregunto ¿qué rigor le supone cómo se escriba en China? La frase sólo es ejemplo de una oratoria brillante y, fuera de contexto, un buen mantra para repetir en una sesión de "emprendizaje".
Como decía, crédulos. Pero también muy influenciables.
He repasado el concepto de coaching, y me voy a aventurar a resumirlo, asumiendo los riesgos de tal práctica, como complemento de la escena siguiente:
se basa en el compromiso de un entrenador en que el alumno, dispuesto a realizar los esfuerzos necesarios, conseguirá ciertos logros en un plazo establecido;
se han de elegir unos objetivos concretos, diseñar un plan específico de acción y hacer comprobaciones periódicas para corregir dificultades particulares del sujeto
y la máxima efectividad exige un elevado grado de confianza recíproca.
Escena de Los intocables de Eliot Ness (Brian de Palma, 1987):
Ya he comentado en alguna ocasión que, seguramente por algún desajuste de mi historia, tiendo a relacionar las relaciones laborales —solo puedo hablar de las que conozco— con el cine de gangsters. Si bien, en esta ocasión, los personajes están en el lado de los buenos (de los que no son gangsters, se entiende).
Y que me gustan las manzanas:
If you're afraid of getting a rotten apple, don't go to the barrel.
Get it off the tree. (En mi opinión, barril queda mejor que cesto por aludir sutilmente al modo de almacenar alcohol)
Claro que la estupenda Infiltrados (Martin Scorsese, 2006) se encargaría de probar que ni del árbol; algo que, por cierto, ya habían dicho unos chinos de Hong Kong en la no inferior, Juego Sucio (Andrew Lau y Alan Mak, 2002) en la que basa su trama.
El fragmento seleccionado contiene dos instantáneas, parte de una sucesión que concede a Sean Connery todo el protagonismo de un perfecto instructor (una relación tipo jedi-padawan). En ese momento siempre me pregunto ¿dónde se ha escondido este tío todo el tiempo? Porque con su carisma, si sigue vivo, tendría que ser el jefe de todos los corruptos.
Connery ganaría su Oscar por este personaje "secundario", aunque hay que recordar que sus anteriores trabajos en El nombre de la Rosa (Jean Jacques Annaud, 1986) y Highlander (Russell Mulcahy, 1986) le habían preparado convenientemente.
Y el personaje de Kevin Costner sí que queda en un segundo plano, lo que, por cierto, encaja muy bien con el hecho de que, si bien sus acciones hicieron mella, sobre todo económica, en la organización de Al Capone, fue Andrew Mellon quien logró llevarle finalmente ante la justicia y la condena por evasión de impuestos.
Pero hay que reconocer que la elección de Los Intocables como lema (es el principal motivo por el que se le recuerda) demuestra su gran aprovechamiento del curso y le hubiera capacitado para impartir.
Una de las críticas que suelen recibir los seminarios de liderazgo se centra en la superficialidad del método, que tiende a exacerbar los sentimientos de superación y competitividad a corto plazo, alimentando cierto grado de euforia casi etílica, pero que rinde resultados estériles a largo. Lo cierto es que Eliot Ness fue ascendido a jefe de investigación mientras su unidad era desmantelada, tras la operación, para hacer hueco a la Administración Federal del Alcohol en el año 1935.
En 1968, con la aprobación del Acta de Control de Armas, la agencia cambió de nombre a División de Armas de fuego, Alcohol y Tabaco, más conocida por las iniciales "ATF" (Alcohol, Tobacco y Firearms). En 1972, el Presidente Nixon firmó una Orden Ejecutiva que creaba una oficina separada para el Alcohol, el Tabaco, y las Armas de fuego dentro del Ministerio de Hacienda.
¿Y qué fue de Ness?
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En 1935 Eliot Ness fue nombrado Director de Seguridad por el alcalde de Cleveland. Allí se tuvo que enfrentar a los espeluznantes crímenes de El asesino del Torso, entre 1934 y 1938; que no solo no pudo resolver, sino que fue duramente criticado por utilizar prácticas propias de "los intocables", como prender fuego a un campamento de desocupados (wikipedia) o del brutal interrogatorio al que fue sometido Frank Dolezal, que aparecería convenientemente ahorcado antes de ser juzgado (El Español). En 1942 se trasladó a Washington para luchar contra la prostitución (no encontré nada de sus logros). En 1947 se presentó para la alcaldía de Cleveland, tras una serie de infructuosos negocios. También sin éxito. Se divorció por segunda vez y comenzó a pasar la mayor parte de su tiempo libre en bares bebiendo y contando sus viejas historias sobre sus años luchando contra el crimen organizado. Por aquella época trabajaba como electricista, dependiente e incluso vendiendo hamburguesas congeladas para ganarse la vida, hasta que una empresa, en 1953, especializada en poner marcas de agua en documentos y papeles oficiales le contrató por su experiencia como agente de la ley. Se trasladaría con posterioridad a Pensilvanía tras una reubicación de la empresa, para morir el 16 de mayo de 1957 de un ataque al corazón.
Casi cuarenta años más tarde, sus cenizas, olvidadas en el garaje de un pariente lejano, fueron arrojadas en la laguna del cementerio Lake View de Cleveland. Fuente La historia compartida de César del Campo de Acuña.
P.S.: Por cierto, Sputnik, Спутник, puede traducirse como 'compañero de viaje' —¡no sabía dónde ponerlo!— y el término blueness no es ninguna contracción de blues de Eliot Ness.
... más triste que un torero al otro lado del telón de acero
Como afirmó en cierta ocasión Sherlock Holmes: «Es un craso error elaborar teorías antes de contar con los datos».
Katherine Neville, El Ocho (1988), p.141
Hace aproximadamente un año comencé a extraer escenas de películas, intentando ilustrar que también a veces el bosque no deja ver las ramas, a raíz de un comentario desatinado de entre cientos de ellos del mismo tipo. Como hacía poco que había visto El último concierto (2013) de Yaron Zilberman, donde Christopher Walken obsequiaba a sus alumnos con una lección magistral, de dos supuestos encuentros con Pau Casals, en la que se alababa cualquier pequeño detalle sobresaliente que, por aportar un algo de belleza, singularidad o qué sé yo (ese je ne se qua tan difícil de traducir), por encima de cualquier comentario de los que sólo juzgan contando los errores, me pareció una forma concisa y elegante de zanjar el asunto. Tenía los conocimientos y los medios no serían un problema —alguna que otra concesión sin importancia, me dije—. Entonces me topé de bruces con el muro de los derechos de autor, el propietario legal y otras cortapisas que hicieron que tuviera que estrujarme la sesera para no dejar a aquél sin una respuesta. [Ahora me comunican que el video no se verá en algunos tipos de dispositivo, pero sí en YouTube]
Visto ahora, reconozco que nunca creí que el esfuerzo sirviera para algo más que calmar mi desencanto y que aquel comentario junto con mi réplica estarán reposando en el pozo sin fondo de las discusiones pasadas. Pero el ejercicio no fue del todo en balde (al menos para mi), y ahora sigo entresacando momentos cinematográficos y esforzándome en darles un contenido personal —sin mucho ruido, cierto, pero no es lo que busco— como forma de airear mis demonios.
Así que gracias a la historia del violonchelista había encontrado un camino entre mis errores, que disfruto sorteando casi cada semana. No puedo ufanarme de haber pronunciado una sola frase trascendental, pero quedar impasible tampoco me parece una alternativa aceptable.
En estos tiempos, la posibilidad de acceder inmediatamente a cientos o miles de películas ha convertido al espectador habitual en un crítico implacable por la simple acumulación de títulos. El número de comentaristas ha crecido de forma exponencial (hay casi tantos como seleccionadores nacionales) y tienen un abrumador denominador común: la opinión de que cada vez se hace peor cine, que no hay creadores, que se repiten las fórmulas y que se reciclan ideas. Algo de eso hay, pero también lo hubo, pues la historia del cine está repleta de nuevas versiones de viejas historias que por mor de probar algo nuevo, suponen un avance (los retrocesos también lo son, vistos con la suficiente perspectiva).
Quizás sólo los aspectos técnicos más sofisticados se salven de la quema, justo el tiempo que media hasta que alguien saca una aplicación que hace lo mismo con la disponibilidad de un móvil, por poner un ejemplo.
El tiempo es lo que hace que todo vaya tan rápido.
No puedo estar de acuerdo.
Escena de Backtrack (2015) de Michael Petroni
Cuando una película transita el territorio de la psiquiatría, los sueños y los fantasmas del pasado, es fácil esgrimir varias referencias cinéfilas y que muchas veces sea acertado conectarse con esta nueva mitología postmoderna; el buscador de originalidades debe ser consciente de la trampa de hacer juicios precipitados y la contradicción implícita que supone.
Por ello el controvertido personaje que interpreta Sam Neill (doblado por Manolo García, que también dobla a Walken en la mencionada cinta) resulta ser un recurso conveniente para que el protagonista pueda analizar lo que le está ocurriendo, sin tener que recurrir a la narración interior, estableciendo una relación médico-enfermo paralela a la que Adrian Brody mantiene con sus pacientes.
Desde las primeras líneas se establece la jerarquía de personalidades en un diálogo que comienza como un interrogatorio: el profesor indaga en los síntomas describiendo una trayectoria envolvente mientras que el alumno evita el enfrentamiento, hasta que termina sentado en el banquillo, reconociendo que tiene un problema.
La cita a Jung evita tener que utilizar el término psicoanálisis y sugiere la represión como el mecanismo de defensa utilizado frente al trauma (no necesariamente sexual, como defendía Freud), la importancia de los sueños y la necesidad de profundizar en ellos para su correcta interpretación. Justo en este momento, el protagonista se sumerge y trasciende la terapia —la precipitación hace que parezca un poco forzado—, lo que da pie a comentar la imagen de Pieter Brueghel, Paisaje nevado con trampa para pájaros (1565), que sirve como punto de inflexión en la trama y fija el quid en un suceso del pasado del protagonista, lejos de todo aquello que hemos visto y sobre todo del acontecimiento que marca su tragedia.
Como anécdota, hay dos anomalías que serían borrones en otro tipo de película: la pared y los cuadros entre los que está el Brueguel no concuerdan con la sala que hemos visto y, sobre todo, que el cámara confunda la ventana dentro del cuadro con el hueco por el que se oculta el extremo de la cuerda —quiero pensar que puede explicarse como fruto del desarreglo del personaje y que aún no pueda mirar directamente la causa, como no pudo recordar qué le distrajo justo antes del accidente; pero es una disculpa que se me ocurre a vuelapluma—.
Esta es la copia del Prado realizada por Brueghel el Joven en 1601
Curiosamente este cuadro también fue retratado en El Espejo (1975), de Andrei Tarkovski, donde el pájaro representa el alma vital (o alguna de sus cualidades, como la inocencia); aunque siempre es resbaladizo interpretar los elementos introducidos por este director, que defendía que sus imágenes no significaban más allá de ellas mismas y que quedaban justificadas en su excepcionalidad. Y la trampa puede aludir a la indefensión frente la sociedad, que continúa con sus juegos, ignorante (o no).
Inquietante imagen, máxime por su naturalidad apacible.
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Paisaje nevado con patinadores y trampa para pájaros (hacia 1601. Óleo sobre tabla, 40 x 57 cm.) del Museo del Prado es una de las copias del original pintado por Pieter Brueghel el Viejo en 1565 hechas por su hijo, Pieter Brueghel el Joven, a partir de 1601, puesto que la copia del Kunsthistorisches Museum de Viena, que se considera la más antigua de estas copias del hijo, está firmada y fechada ese año. A los pies del espectador se abre un amplio panorama ocupado por una aldea con un canal helado que serpentea entre las casas. A lo lejos, en el horizonte, se recorta el perfil de una ciudad. Sobre el hielo figuran numerosos personajes patinando o jugando al colf —veo también un grupo practicando curling—, un juego que tiene su origen en el siglo XIII y que hizo furor en el XVII, hasta el punto de que los gobiernos municipales se vieron obligados a publicar numerosas regulaciones para restringirlo a determinadas áreas fuera de la ciudad. Finalmente quedó prohibido. Sobrevivió en Escocia y desde allí volvería al continente en el siglo XIX transformado en el golf actual. La unidad y la exactitud descriptiva invitan a pensar que Pieter Bruegel el Viejo copió un paisaje real. Sin embargo, como es habitual en este pintor, el naturalismo es aparente. El papel preponderante de la jaula de pájaros a los pies del árbol que se eleva en el primer plano y la presencia de los patinadores han llevado a algunos autores a interpretar esta escena como una alegoría moralizante sobre la fragilidad de la existencia humana, que está expuesta a peligrosas trampas. Fuente Museo del Prado
About an old proverb, the words that say:
“A rotten apple‘s better thrown away
Before it spoils the barrel.” That is true
When dealing with a bad apprentice too.
Geoffrey Chaucer, The Cook's Tale
En castellano no es un concepto tan común como en tierras anglosajonas, pero a nadie se le escapa el significado de una manzana podrida, ni que dañe a sus vecinas, parafraseando el proverbio del siglo XIV. En repetidas ocasiones he oído decir alegremente que son las malas compañías, la rama torcida y otras formas de prejuicio tan afines a la sabiduría popular, por otra parte muchas veces tan certera, sin detenerse en intenciones, si son justificables o justificadas y, sobre todo, en las consecuencias.
Comienza la cadena en la inmediata adyacente, la manzana vecina, que transita de la envidia provocada por la insolente precocidad, (que se confunde a menudo con asaz procacidad) al rechazo natural por las postrimerías, pasando por el desprecio al ajado cuando se hace evidente. Escucha después con avidez la que guarda la portería las noticias que escurren de arriba, tomando lo que le parece, imaginando más de lo que debe. Y todas las demás recrean aquí y allá lo que su alcance les permite. Así parece más que barril, pozo de sabidurías anegadas de caución a la mudanza, que no por menos esperada deja de ser ominosa a fin de cuentas.
Quien fue artífice de tal disposición tenía motivos (los suyos), aunque no fueran precisamente la nobleza o el azar, sino la economía (definitivamente, la suya), también de esfuerzo y espacio. Y siendo causa y beneficiado principales del desorden, va, maldice la suerte y escarba curioso la montonera por si haya maca, la expurga y acaba con la algazara que se ha montado. Que ya se sabe lo que pasa cuando muere el perro.
Luego están el observador y el comentarista ocasional de cafetería, que aún ajenos aportan generosos pábulo al batiburrillo y lo agrandan, lo difunden y generalizan, cual pan nuestro. Y si da para abundar, el que lo traslada, el que lo descarga, seguido del que prepara el mostrador, el de las voces, el comerciante, el cajero, el comprador y quien finalmente se regocija, que para eso paga. La sociedad del consumo del chisme en pleno.
Pero si la galana lo merece, será gran desperdicio que se marchite a solas, derroche que su aroma no despierte a otras la sazón y pérdida sino revienta las duelas ceñidas por flejes de conveniencia.
Me retuerce las tripas tan vulgar contención (y de acá, el vómito).
Escena de Horizontes Lejanos (1952) de Anthony Mann
Tampoco parece James Stewart muy de acuerdo con el tópico de las manzanas cuando se aplica a las personas. Como la mayoría de los colonizadores de cualquier historia tiene un pasado del que no está orgulloso y busca empezar de nuevo. Tierras de nuevas oportunidades donde se le juzgue sólo por lo que aporta, puedan remover los errores con los cimientos y forjar un futuro, tan impredecible como el de cualquiera. Solo por esta metáfora —y poder escuchar de nuevo "Nunca debimos abandonar el Mississippi"— merece recuperar esta entretenida epopeya de Anthony Mann, injustamente olvidado, como otros padres del western.
Visto desde hoy, es fácil caer en la cuenta de que el marcado Cole, un Arthur Kennedy magnífico en cada uno de sus papeles secundarios, no recibiría apenas recompensas (cinco nominaciones al oscar, ningún galardón), mientras que el apuesto Troy, Rock Hudson (una nominación por Gigante en 1956, que tampoco obtuvo premio), una de las estrellas favoritas para el público femenino de los 50's, se convirtiera en un icono cultural al declarar públicamente padecer sida (dos meses antes de fallecer) y su homosexualidad. Burt Lancaster, uno de los pocos amigos que le quedaban, leyó el último mensaje del actor antes de su muerte:
“No estoy feliz por tener sida, pero si esto puede ayudar a otros, al menos puedo saber que mi propia desgracia tiene un valor positivo”.
Esto hizo que el presidente Ronald Reagan —quien había sido amigo personal de Hudson— se viera obligado a hacer frente a una epidemia que su administración había ignorado durante cerca de un lustro, con consecuencias fatales para los enfermos.
Pese a ello, hasta 1987 el presidente no se pronunció públicamente sobre el VIH/sida, que en círculos conservadores se veía como un "castigo de Dios" contra los homosexuales por su estilo de vida.
1984: Rock Hudson en una recepción con los Reagan casi un año y medio antes de su fallecimiento. Fuente wikipedia
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Se denomina fruta a aquellos frutos comestibles obtenidos de plantas cultivadas o silvestres que, por su sabor generalmente dulce-acidulado, por su aroma intenso y agradable, y por sus propiedades nutritivas, suelen consumirse mayormente en estado fresco, como jugo o como postre (y en menor medida, en otras preparaciones, una vez alcanzada la madurez organoléptica, o luego de ser sometidos a cocción). Su consumo aporta pocas calorías y un alto porcentaje de agua (entre 80 y 95 % de su peso fresco), por lo que facilita la hidratación del organismo. Algunas frutas son fuentes de ácidos grasos esenciales para el organismo, tales como los frutos secos. Son además una importante fuente de energía para el organismo por su alto contenido en hidratos de carbono solubles de rápida disponibilidad.
Las transformaciones que se producen en las frutas debido a la maduración son:
Degradación de la clorofila y aparición de pigmentos amarillos nombrados carotenos y rojos, denominados antocianos.
Degradación de la pectina que forma la estructura.
Transformación del almidón en azúcares y disminución de la acidez, así como pérdida de la astringencia.
Estas transformaciones pueden seguir evolucionando hasta el deterioro de la fruta. El etileno es una hormona vegetal que genera la fruta antes de madurar y es fundamental para que se produzca. En las frutas maduras su presencia determina el tiempo de la maduración, por lo que el control de sus niveles es clave para su conservación. En las no climatéricas la presencia de etileno provoca una intensificación de la maduración: en el caso del producido por las manzanas, se suele aprovechar para acelerar el proceso en frutas verdes para presentarlas maduras en el supermercado.
La manipulación de la maduración también se puede hacer modificando la temperatura, la humedad relativa y los niveles de oxígeno, dióxido de carbono y etileno. Fuente wikipedia
No hay más felicidad para el hombre que comer y beber y gozar él mismo del bienestar de su trabajo. Y yo considero que esto viene de la mano de Dios.
Eclesiastés 2-24
El cine bélico, en general, y el que narra distintos episodios de la Segunda Guerra Mundial aglutinan tantos títulos que renuncio a dedicarle tan poco espacio que me obligaría a enumerar sólo los tópicos. Por ello me centraré en una escena que me ha llamado la atención (se puede encontrar el mismo corte en la red en versión original, pero no en castellano) que pertenece al metraje de Corazones de Acero. La película, aunque no puede dejar de mostrar los horrores del conflicto, se centra en las relaciones del pequeño equipo que forma un tanque con la excusa de la incorporación de un soldado bisoño. No parece muy original, pero si destacable, al menos para mi, porque he sido parte (y lo sigo siendo) de numerosas unidades de tamaño similar al del que se habla.
Escena de Corazones de Acero (2014) de David Ayer
Esta convivencia, en el mejor de los casos, deriva en un tipo de amistad muy particular que nace de la camaradería y se sustenta en la consecución de objetivos comunes —con frecuencia recuerdo haber comentado que "no tenemos porqué ser amigos, ya somos compañeros"—. Y cuando se alcanzan los resultados (o cambian) se pueden formar nuevos equipos y las relaciones tienden a desaparecer, sin que medie disensión: la camaradería itinerante en la ejecución de un destino común a la luz fría y penetrante de la inexorable e irrebasable posibilidad del propio morir (Pedro Laín Entralgo).
Por cierto, el origen de camarada está en la estrecha amistad que se forjaba entre soldados y oficiales que vivían en la misma cámara, en el ejército Español del siglo XVI. La función del camarada era, entre otras, la de hacerse cargo del testamento en caso de fallecimiento en combate de uno de los integrantes, amén de otras responsabilidades personales de las que la organización del Ejército no se hacía cargo. Las cámaras solían estar integradas por un capitán y cinco o seis oficiales. Y en el caso de la tropa en igual número de soldados.
Los camaradas vivían juntos, compartiendo beneficios, pertenencias, peligros e infortunios. La organización de la camaradería se extendió en Europa por la influencia de la Infantería Española en las guerras de Flandes.
Por eso los integrantes del Fury acogen al novato con generosidad, esperando que les recompense rápidamente con la precisión que necesitan de su puesto: matar alemanes. No solo nazis. Cualquier elemento armado que suponga una amenaza para la supervivencia, incluidos los niños. Lo que prima es acabar con el enemigo. Así es el trabajo y, cuando se hace bien, es el mejor de todos. El único que tenemos. Nuestra existencia. Por eso interpreto la frase "el mejor trabajo que he tenido" como una exaltación de la vida (y, en este caso, a pesar de ser o precisamente por ser precaria, terrible y probablemente corta).
Ese momento es tan fulgurante como efímero. Cuando ocurre, ya ha pasado. Como al hacer repaso del año. En el momento que termina la celebración hay que empezar con el siguiente trabajo y el contador de logros pasa a marcar cero de nuevo. La vida continúa.
El Panzer I, antepasado del Panther y el Tiger, no parece visto así muy temible. ¿Qué pensaría Franco cuando Hitler le envió 4 unidades al comienzo de la Guerra Civil?
A esta dura realidad se suma lo inevitable de la intimidad en el tanque, más claustrofóbico que un submarino, más constreñido que una celda y lo menos ergonómico que pueda haber —¡frío, viciado, incómodo, alguien da más? He leído, no se dónde, que Patton ordenó que llevaran una escoba—; es difícil algún virtuosismo de cámara en tal espacio, pero el operador ha conseguido que El Biblia parezca dentro de un confesionario, donde una manilla simula una cruz y que el sargento esté imbuido por una aureola casi premonitoria.
Pero en la guerra no hay bandos buenos.
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[Los préstamos lingüísticos se refieren a una palabra o morfema de un idioma, tomada o prestada con poca o ninguna adaptación por la influencia cultural que supone. Tienen las formas de extranjerismos (en este caso, germanismos), más o menos adaptados, y calcos semánticos (lo que se adopta es la traducción literal).]
Los nazis consiguieron sacar provecho de la insatisfacción generalizada de su país por la crisis económica y el resultado de la guerra partiendo de la base del ideal Volksgemeinschaft (‘comunidad del pueblo’), una sociedad armoniosa, libre de conflictos y de barreras entre las clases sociales, que se había hecho popular durante la Primera Guerra Mundial, convirtiéndolo en la clave de su pensamiento. Propugnaba una unidad casi mística relacionada con la doctrina del Blut und Boden (‘sangre y tierra), la relación del campesino con su tierra.
Utilizaron políticas populistas como el Winterhilfswerk (‘auxilio de invierno del pueblo alemán’), campaña para financiar obras de caridad que aliviaran las necesidades de los menos privilegiados y contribuyeran a la estabilización interna. El movimiento Kraft durch Freude (‘fuerza a través de la alegría’) fue una organización nazi dedicada a estructurar, vigilar y uniformar el tiempo libre de la población; era parte de la Deutsche Arbeitsfront (‘frente alemán del trabajo’), sindicato unificado nacionalsocialista. Organizaba viajes, excursiones y vacaciones, como una agencia de viajes del Tercer Reich. En realidad la más grande del mundo de los años 30.
Y consiguieron convencer al pueblo alemán de que ellos les llevarían los cambios que necesitaban. Primero otorgándoles una nutrida representación en las urnas, luego permitiéndoles subvertirlas tras el incendio del Reichstag con el Gleichschaltung (‘coordinación, unificación’) proceso mediante el cual se estableció el control totalitario sobre el individuo, la sociedad y la economía, que culminó con el nombramiento de Hitler como Canciller.
Todos estos términos, aparentemente progresistas, pero en realidad vehículo de difusión del nacionalsocialismo, han quedado en el olvido de las buenas intenciones. Al período que le siguió, en cambio, le debemos otros préstamos que lograron más proyección.
GESTAPO (contracción de Geheime Staatspolizei, ‘policía secreta del estado’) formada por oficiales de carrera y profesionales del derecho, cuya función fue investigar y combatir todas las tendencias peligrosas para el nuevo estado: los casos de traición, espionaje y sabotaje, además de los ataques criminales al partido nazi; lo que de facto le otorgó carta blanca, situándola por encima de la ley y cualquier control jurisdiccional.
Schutzhaft (‘custodia preventiva’) era un procedimiento de la Gestapo que le permitía ordenar el encarcelamiento sin procedimientos legales, incluso en campos de concentración, con el "simple" consentimiento firmado de la persona acusada.
Reichsministerium für Volksaufklärung und Propaganda (‘Ministerio del Reich para la ilustración pública y propaganda’) fue el departamento responsable de la regulación de la prensa, la literatura, el arte visual, el cine, el teatro, la música y la radiodifusión. Aunque la palabra propaganda es usada a veces como sinónimo de exageración o abuso, en realidad significa expansión, diseminación; tomaron el nombre de una institución poco conocida de la Iglesia orientada a la propaganda de la fe (Sacra Congregatio de Propaganda Fide), fundada en 1622 por el papa Gregorio XV (hoy Congregación para la evangelización de los pueblos).
La Blitzkrieg (literalmente ‘guerra relámpago’) nombre que recibe una táctica militar de ataque que implica un bombardeo inicial, seguido del uso de fuerzas móviles atacando con velocidad y sorpresa para impedir que el enemigo pueda llevar a cabo una defensa coherente.
Cierro este pequeño repaso con los sobradamente conocidos Panzerkampfwagen, abreviado Panzer (‘vehículo blindado de combate’), Waffen Schutzstaffel o Waffen-SS (‘escuadras de protección armadas’), Sonderkommandos (‘comandos especiales’),Konzentrationslager(‘campo de concentración’), Zyklon B (un pesticida con base de cianuro), Endlösung (‘solución final, Holocausto’), bunker y Totalen Krieg de Goebbels (‘guerra total’); aunque ésta fuera una contribución a la guerra de secesión americana de W. T. Sherman, a quien homenajearon bautizando con su nombre los carros de combate.
Ustedes no pueden calificar la guerra en términos más duros de lo que yo haré. La guerra es crueldad, y ustedes no la pueden civilizar; y aquellos que llevaron la guerra a nuestro país merecen todas las maldiciones y condenas que la gente pueda verter sobre ellos.
(...) Quiero la paz, y creo que sólo se puede alcanzar a través de la unión y de la guerra, y conduciré siempre la guerra con el propósito de un éxito temprano y perfecto. Fragmentos de la carta del mayor general William T. Sherman al alcalde y Consejo de la ciudad de Atlanta, 12 de septiembre de 1864.