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sábado, 5 de marzo de 2016

§62 Heterochromia iridum

 [Pierre Coffin dotó a Bob de un ojo de cada color como homenaje a David Bowie, a quien echamos de menos]
Abrió la espaciosa caja y Dorothy vio que estaba llena de anteojos de todo tamaño y forma... y todos ellos tenían vidrios verdes. El guardián halló uno apropiado para la niña y se lo puso. Estaba asegurado por dos bandas doradas que rodeaban la cabeza, donde se aseguraba con una cerradura cuya llave llevaba el hombrecillo colgada del cuello. Cuando los tuvo puestos, Dorothy comprobó que no podría sacárselos de ningún modo; pero, claro está, no deseaba que la cegara el resplandor de la Ciudad Esmeralda, razón por la cual no dijo nada.
Lyman Frank Baum, El maravilloso mago de Oz (1900), capitulo 10: El guardián de la puerta.
Los minions me parecen unos perfectos robaplanos. Ya en su primera aparición en Gru, mi villano favorito (Pierre Coffin y Chris Renaud, 2010) quedó patente que la cámara les adoraba y que tarde o temprano les llegaría el estrellato. Porque pertenecen a esa casta de personajes que mejoran cualquier producción, con ese je ne sais quoi que vende —¡ya lo creo que vende!—. Y por eso esta tercera entrega, de la que son los protagonistas oficiales, fue la primera película de animación en la que no participaban ni Disney ni Pixar que obtenía una recaudación de más de 1 billón de dólares. Una minucia.
Su historia comienza en los títulos de crédito (inspirados en los peces piloto que acompañan a los tiburones), que se remontan al origen de la vida para contarnos qué les diferencia del resto de los seres vivos: su perseverancia por servir y acompañar a un líder, estableciendo una relación simbiótica de la que no sabemos muy bien qué obtienen a cambio. Quizás llenar un vacío existencial. Yo tengo la excéntrica teoría de que se trata de algo laboral y que son víctimas del síndrome de Maripili —¡lo siento, no le puse yo el nombre, sino Carmen García Ribas (ibidem, 2006)!— Según la doctora, el/la sumis@ Maripili quiere agradar a todo el mundo, lucha para ser buen@ en cada uno de los papeles que le ha tocado ejercer durante su vida, aunque esto implique un desgaste extremo tanto físico como psíquico, y se desmorona cuando recibe un mensaje de rechazo o de censura.
Tampoco es que sean muy exigentes en cuanto a cualidades para la jefatura. Sólo que tenga la útil capacidad de sobrevivir(les), o de quedar en pie el último en caso de duda. Pero esto es precisamente lo que les hace tan difícil encontrar uno duradero y no la “carta de villanía” que pueda acreditar; a la que incomprensiblemente se alude en toda la saga. Todo ello desemboca finalmente en su liberación del anfitrión, y por tanto del personaje de Gru (si así lo desean en un futuro), toda vez que han logrado cerrar el círculo argumental demostrando que su filiación se debe solo a su propia determinación. Así que en el fondo se trata de una declaración de igualdad.
Para poder llegar a esta revelación el autor optó por precisar algún personaje de esta peculiar horda, siendo tres los elegidos (en el proceso se pidieron voluntarios) con un claro paralelismo entre Kevin, Stuart y Bob y las tres huerfanitas del primer filme (Margo, Edith y Agnes), incluido el detalle de la mascota de peluche. Este mimetismo se volverá a repetir de forma evidente en el fragmento del concurso.

Escena de Los minions (2015) de Pierre Coffin


El trío cómico es un esquema que está plenamente desarrollado en el circo moderno desde 1870, con los estereotipos del Oliver o clown blanco, dominante e inteligente, al que acompaña el Augusto, impertinente y travieso, y el Contraugusto o Augusto del Augusto, que nada entiende y termina desastrando todo. Del espectáculo ambulante y el vodevil pasaron al cine y la televisión, caso de los hermanos Marx y, en España, Gaby, Fofo y Miliki son Los payasos de la tele.
También hay buenos ejemplos en la literatura, como en El maravilloso mago de Oz, obra de Lyman Frank Baum (1900); aunque sea más conocida la versión cinematográfica de Victor Fleming (y otros tres), El Mago de Oz (1939), donde en los tres pintorescos peones —villanos, al fin y al cabo— de la granja del tío Henry se reconoce al espantapájaros, al león cobarde y al hombre de hojalata, que acompañarán a Dorita a la Ciudad Esmeralda.
Ahora que lo pienso, el trío también fue utilizado por J.K. Rowling para su serie sobre Harry Potter (1997-2007). Su protagonista también presenta los mismos síntomas: miedo a no complacer a los demás, miedo a no ser querido, al éxito y a no cumplir con los estereotipos de la sociedad. Pero esta es otra historia con una intencionalidad diferente.
Todos estos ejemplos tienen, creo, su origen común en la Comedia del Arte, género teatral tragicómico y popular del siglo XVI. En la que aunque sus argumentos eran generalmente repetitivos, construidos a partir de una improvisada farsa amorosa, se popularizó por reproducir las tensiones sociales a partir de una trupe de personalidades reconocibles: amos y criados. Todos ellos enmascarados como en el Carnaval, lo que simboliza o facilita el engaño y la confusión que iguala a todos los estamentos.
David Robert Jones, The Thin White Duke, Ziggy Stardust,
siempre Bowie
Volviendo a la escena, ésta me interesó irremediablemente por la travesura de poder quedar atrapado una noche en un centro comercial para disfrutar de todas sus posibilidades —¡quién no lo ha imaginado alguna vez esconderse en una juguetería?—. Entre las que está, por supuesto, la de ver la programación televisiva más allá del umbral de las nueve, que en mi época señalaba la familia Telerín y su ¡vamos a la cama!
Recuerdo la programación de El Santo, una especie de James Bond televisivo que utilizaba el nombre y los atributos de santos católicos, según requería la ocasión (elección acertada para la tribu amarilla, que seguro también utiliza el santoral cuando se alumbra un nuevo minion) y Embrujada —otro caso del síndrome de Maripili, y seguramente más reconocible para el público americano que El Santo, que era inglés—. Respecto a la escenificación del concurso The Dating Game, no creo que se hiciera algo parecido en España hasta Contacto con tacto (1992-94), a su vez traslación de la fórmula de Studs de la Fox, presentado por Bertín Osborne —quien, por cierto, hubiera hecho un Gru memorable, "¡pisha, de la que no hemo librao!"— y que se recostaba en el sillón como el presentador de la cadena villana.
Según esta interpretación no resulta extraña la fascinación instantánea que les causa Scarlett y su éxito en el competitivo mundo de los villanos —“hay un hombre malo en la ciudad y ese hombre es una mujer”—. 
En definitiva, los minions no quieren ser pitufos (su color es diametralmente opuesto), pero tampoco Gargamel, quien, por cierto, asiste a la convención, aunque no esté acreditado. Son mucho más trendy que Scarlett y Herb juntos. Y me gusta pensar que su torpeza y simplicidad son artificios, las armas con que pueden derrotar a cualquier oponente, y que, como en la mencionada Comedia del Arte, se ríen del espectador al que parodian, que termina riéndose de si mismo y de lo absurdo de la vida... donde todos somos minions.

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La Comedia del Arte (Commedia dell'Arte) es un tipo de teatro popular nacido a mediados del siglo XVI en Italia. Normalmente no tenía más guión que un leve boceto o canovacci (una trama neutra y uniforme en la que se puede bordar todo lo que se quiera) al que agregaban improvisaciones e incorporaban máscaras y en la que cada actor tenía un repertorio de latiguillos y bromas a partir de las cuales construía su papel. En esto se diferencia de las representaciones literarias de la Corte, donde los jugadores eran aristócratas y académicos (Comedia Sostenuta), y las del teatro sagrado, interpretado por clérigos de la iglesia.
También se la conoce por los nombres de comedia all'improviso (que utiliza la improvisación), comedia popolare o comedia de maschere (de máscaras). Sus artífices, mezcla de saltimbanquis, mimos, músicos, espadachines, malabaristas y cantantes callejeros, son los primeros artistas profesionales. Se agrupaban en pequeñas compañías itinerantes de las que tenían cierta independencia e incluso podían cambiar a otras o fundar nuevas. Inicialmente utilizaron repertorios más o menos adaptados: comedias, fábulas, pastorales y tragicomedias. Pero la necesidad de tener que divertir a los espectadores para que pagaran por verlos hizo que cambiaran los esquemas de acuerdo a los gustos populares.
Poco a poco fueron dando a las mujeres la oportunidad de subir al escenario, pues desde los griegos, el escenario había sido un lugar reservado para los hombres en todos los roles. Así, inicialmente, el papel de Columbine fue interpretado por un hombre. Una vez asumida la participación de las mujeres, el teatro alcanzó una formulación moderna.
Hay tres tipos de personajes en la comedia del arte: los zannis o bufones que representan a los sirvientes, los vecchios u hombres viejos y los enamorados. Los únicos que usan máscara son los dos primeros, que también simbolizaban la lucha entre ricos y pobres. Cada uno tenía particularidades físicas: una joroba, una pierna más corta o un gran vientre, un vestuario fijo y hablaban simulando la lengua o el acento de su lugar de origen.

Los zanni
  • Polichinela (Pulcinella): vestido siempre de blanco y con un gorro puntiagudo. Tenía una nariz aguileña y barbilla prominente, con voz nasal y de elevado volumen. A veces tenía joroba. Era un astuto matón que no se separaba de su garrote para darle una paliza a quien no pensara como él.
  • Arlequín: es quizá el personaje más famoso de la comedia del arte. Su vestimenta es un traje hecho de parches y remiendos de colores que representaba su bajo estatus. Arlequín complica la historia, siendo muy mal mensajero pues siempre se distrae cambiando los planes y equivocándose en las órdenes recibidas. 
  • Brighella: viste con una camiseta blanca pantalones negros y una gorra verde. Es uno de los zannis más astutos, es cínico y sarcástico. 
  • Colombina: es la doncella de la enamorada y amante de Arlequín, es inteligente y astuta. Y siempre se veía envuelta en la intriga. 
  • Zanni: era el sirviente más pobre, hambriento y tonto de todos. Servia a Dottore, Capitano o Pantalone y nunca hacia un buen trabajo, pues se la pasaba durmiendo durante el trabajo o se escapaba buscando comida. En un principio era un solo personaje, pero después su nombre se usaría para designar a todos los sirvientes. 
Los vecchios
  • Pantalone: es un rico mercader veneciano, avaro, mezquino y enemigo de los jóvenes. Se caracteriza por tener una nariz ganchuda, barba puntiaguda y zapatos con las puntas levantadas. Es una típica mascara veneciana de la mitad del siglo XVI. Un señor inocente y crédulo, al que siempre buscaban burlar. Es rival de Arlequín. Para ocultar su edad en su afán de atraer a las mujeres, Pantaleone llevaba una extraña indumentaria turca, que consistía en un calzón ajustado a las piernas y ceñido hasta las rodillas. Curiosamente, del recorrido de la "comedia italiana por Europa y especialmente a su paso por Inglaterra, fue la imagen de Pantaleón la que puso de moda este tipo de calzones a finales del siglo XVII, y en su honor se los llamó "pantaloons".
  • Capitano: es arrogante y egocéntrico, arquetipo del fanfarrón. Detrás de su fachada de coraje siempre terminaba exhibido como un cobarde que le tiene miedo a casi todo. Abundaban los personajes de este tipo con nombres como Matamore, Fracassa, Spavento (espanto), Rodomonte, Spezza-Monti (fiende-montañas), Rinoceronte, Scarabombardon, Cerimonia, Giangurgolo (Juan Bocazas), Rogantino o Scaramouche con características propias y orígenes diversos.
  • Dottore: representa el arquetipo del que sabe, es feliz de saber y de enseñar sus ciencias. Relacionado a los libros (doctor de doctorados más que de medicina), representa a aquellos que dicen saber y no saben nada. Su verborrea denuncia su limitado conocimiento y su gran barriga demuestra que más que el intelecto cultiva su sibarismo. Llamado también Dottore Graziano o Dottore Balanzone, mantenía una imagen de erudito porque sabía aparentarlo aunque al final de la obra siempre se evidenciaban sus errores y su ignorancia siendo castigado al igual que Pantalone y Capitano.
Los enamorados
  • No suelen estar definidos psicológicamente, se limitan a suspirar y dejarse enredar por sus criados. Están siempre muy distraídos por el frenesí de su pasión. De entre todos destaca Isabella que tomó el nombre de Isabel Andreini, una de las más grandes actrices de la comedia, famosa por su talento, belleza y virtud. Vanidosos, siempre esperan al príncipe azul y son incapaces de ver que lo tienen al lado. Preocupados en exceso por el día en que consumarán el amor, revisan sus posturas y su apariencia, la pureza de sus sentimientos, su poesía, pero no miran la realidad tangible. No usaban máscara pero utilizaban maquillaje, por lo general una base blanca con los labios pintados de rojo.

sábado, 20 de febrero de 2016

§61 Etopeya de un calavera

“Las cosas son como son.”
No hace demasiado que extraía una escena con la misma sentencia, que también una madre transmitía a su hijo como legado (El Abuelo que saltó por la ventana y escapó, Felix Herngren, 2013). Esto seguramente ha influido en mi elección de hoy. Pero no voy a ceder (todavía) a la comodidad de repetir argumentos aprovechando la oportunidad que se presenta, sino que trataré de buscar de otra perspectiva, aunque solo sea por puro ejercicio.
Algo parecido hizo Jim Mickle en esta su segunda oportunidad: Stake land (2010).
En primer lugar, no se debería caer en la trampa de lo anecdótico de si los monstruos que aparecen son vampiros, son zombis o son un mestizo de ambos (he encontrado vampizombis y zombipiros, que podrían servir a mi categoría de seres indecidibles). Y esto me recuerda algo que me decía mi padre, gallego de pro: un gallego es una persona que cuando te la encuentras en la escalera no sabes si sube o si baja. Alguno pensará que no hay relación, pero bien sabe el gallego hacia dónde va. El problema es nuestro. Yo lo interpreto de la misma forma: no me quedaría quieto el tiempo suficiente para averiguar qué es en realidad y si cumple con la ortodoxia de unos u otros. Huyes, si puedes, o lo matas, si se deja ¡al gallego no, por Dios!.
El foco de atención debe ponerse en las personas, en concreto, a cómo afrontan la nueva realidad, si pueden llegar a ser más perniciosos que las bestias o si se dejan domeñar por el ímpetu del primer vocero que aparezca. Mister (Nick Damici es también el asaz guionista y, por lo tanto, conocedor de las entrañas del personaje) podría ser uno de esos personajes que se elevan en estas circunstancias. En este caso, por la coherencia de sus convicciones y pese a sus contradicciones y ambigüedades manifiestas —¡hasta podría ser un ortodoncista de Brooklyn! (por la matrícula de su Chevy), con una vida muy convencional. En esto creo se parece bastante al Max de George Miller (Mad Max 2, 1981).
La película se decanta finalmente por retratar al guerrero, al hombre de la frontera, a partir de su código de conducta y desde la perspectiva del que lo recibe, su hijo-aprendiz. Bueno, hasta esta escena, que solo se puede entender en un sentido: el alumno (narrador) ha comprendido que su maestro siempre estuvo observando sus evoluciones, hasta decidir que su labor había concluido.

Escena de Stake Land (2010) de Jim Mickle

Todos tenemos algo de “calaveras”, más o menos. ¡Quién no hace locuras y disparates alguna vez en su vida? ¿Quién no ha hecho versos, quién no ha creído en alguna mujer, quién no se ha dado malos ratos algún día por ella, quién no ha prestado dinero, quién no lo ha debido, quién no ha abandonado alguna cosa que le importase por otra que le gustase, quién no se casa, en fin?… todos lo somos; pero así como no se llama locos sino a aquellos cuya locura no está en armonía con la de los más, así sólo se llama “calaveras” a aquellos cuya serie de acciones continuadas son diferentes de las que los otros tuvieran en iguales casos.
Mariano José de Larra, Los calaveras (1935)
Estoy totalmente de acuerdo con la interpretación que Larra daba de los calaveras, que se puede resumir en algo así como "genio y figura". Por eso no me resulta nada extraño que Mister lleve una colgada al cuello. De hecho es algo muy coherente con la estampa del cazador que llega al poblado y a cambio de mostrar sus trofeos (los colmillos arrancados a sus víctimas son prueba de su utilidad a la comunidad y de la deuda que tienen con él), obtiene provisiones, un trago y el hueco en el lecho de la camarera, antes de proseguir su camino; la obligación de avituallar a los ejércitos, sino de participar en la milicia, es tan antigua como la civilización misma.
Pero cuando llegan a esta parada, el interés de la chica se decanta por Martin en una toma cálidamente iluminada, por contraste con el frío exterior, quien demuestra con estúpido entusiasmo juvenil que es digno sucesor del gran calavera.
Aunque también se podría interpretar como que Mister por fin ha encontrado una niñera sensata dispuesta a cargar con el chavalín (esto es broma, como demuestra la continuación de la película).

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San Sebastián era un soldado del ejército romano que llegó a ser jefe de la primera cohorte de la guardia pretoriana en tiempos de Maximiliano. Fue denunciado por ser cristiano y condenado por pertinaz a morir asaeteado. Lo llevaron al estadio y cumplieron la sentencia dándolo por muerto (la imagen más conocida del santo le representa vivo y ensartado). Sin embargo sus amigos descubrieron que estaba aún con vida y lo llevaron a casa de Irene, viuda de Cástulo, otro mártir cristiano. Ella lo mantuvo escondido y le curó sus heridas hasta quedar restablecido.
Sus amigos le aconsejaron ausentarse de Roma a lo que Sebastián se negó, presentándose ante un emperador desconcertado al que reprochó su conducta por perseguir a los cristianos. Maximiliano mandó entonces que lo azotaran hasta morir. Los soldados cumplieron esta vez sin error su misión y tiraron su cuerpo a un lodazal. Los cristianos recogieron sus restos y los enterraron en la Vía Apia, en la célebre catacumba que lleva el nombre del santo (288).
Su culto está muy extendido, siendo invocado contra la peste y contra los enemigos de la religión. Se le llama el Apolo cristiano y es uno de los santos más representados en el arte. Fuente wikipedia

 
San Sebastián cuidado por Santa Irene (1634-1643)
George de La Tour además de por su forma de iluminar las escenas se caracteriza por su preferencia por los santos asociados a la peste, especialistas en prevenir el contagio y mujeres que curan heridos. Fuente wikipedia

domingo, 19 de julio de 2015

§26 Supersinestesia

Escena de Solo los amantes sobreviven (2013) de Jim Jarmusch

Es pertinente en este caso poner la escena al comienzo debido a la cantidad de elementos que el autor ha introducido en esta escena aparentemente perezosa, que voy a dividir en cuatro movimientos:
  1. El Adagio de Schubert. El Quinteto de cuerda en Do mayor es una de las muchas obras póstumas del autor y para muchos obra cumbre del Romanticismo musical. Fue terminada semanas antes de su muerte, estrenada veintidos años después y publicada tras otros tres. El sentimiento que contiene el Adagio hizo que fuera elegida por Pau Casals para su última hora (y esto tiene un gran significado para mi).
  2. El ostracismo de los científicos. Creo que es acertado decir que los grandes creadores o avanzados a su época han sufrido de la incomprensión de los "zombis" hasta llevarles al aislamiento, muchas veces buscado, como el protagonista de este film:
    ¡Qué descansada vida
    la del que huye el mundanal ruido
    y sigue la escondida
    senda por donde han ido
    los pocos sabios que en el mundo han sido!

    (La cita a Fray Luis de León hubiera quedado genial)
  3. La acción a distancia y la teoría del entrelazamiento de Einstein. La elegante forma en que Eve evita que se nos cuente es el mejor chiste de la película. La paradoja EPR, en honor a Einstein, Podolski y Rosen, es pertinente por el paralelismo que se hace con el amor como fuerza cósmica (¡ya he desvelado de qué va todo esto, en fin!).
  4. La Gibson L2. Es muy coherente que un buscador de instrumentos musicales mágicos esté "escondido" en Detroit, ya que en Michigan estuvo la factoría de las famosas guitarras Gibson, origen de todas las guitarras eléctricas. La forma en que por el tacto conoce sus características supone una suerte de super-sinestesia (parece ser que Tesla además de memoria fotográfica tenía un grado de sinestesia, por lo que el personaje de Eve representa a Tesla y el de Adam a Schubert; el otro personaje importante, que no sale en esta escena, es el de John Hurt, sobre el que existe toda una teoría fascinante que se ha añadido a la trama de este film).

Por supuesto, los cuatro movimientos conforman una escena del más puro Romanticismo, con personajes y actitudes de otro tiempo, que podrían verse como intemporales, o al menos Jim Jarmusch así los ve.

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Calvin Hoffman escribió numerosos artículos y varios libros, el más difundido: The Murder of the Man Who Was Shakespeare (1955). En ellos, analiza el por qué considera a Marlowe autor de las obras de Shakespeare, en términos parecidos a los que hoy se barajan para intentar demostrarlo. De él parten las sospechas sobre su muerte y también apunta las similitudes entre ambas obras. Hoffman detalló cientos de "paralelismos" entre ellas.
Desde entonces, el debate se ha extendido y el número de personalidades de la literatura y el teatro que se han sumado a las dudas sobre la autoría de Shakespeare, ha ido creciendo (The Shakespeare Autorship Coalition).
Hoffman legó fondos, administrados por el King's School de Canterbury, para un premio anual a un ensayo sobre el tema de Marlowe y la autoría de las obras de Shakespeare. También, para otro premio al trabajo que logre probar irrefutablemente la autoría de Marlowe, premio que hasta el momento no se ha otorgado. Fuente Wikipedia

jueves, 16 de julio de 2015

§25 El caimán albino

Las calurosas noches de verano tienen como resultado delirantes pesadillas o, como en esta escena, conversaciones de bar o de terraza donde algún tertuliano saca a colación alguna historia interesante.
Poco hace sospechar que estos personajes están atrapados rodeados por la policía.
El antro, "La última oportunidad de Dino", se cuenta que fue un local clandestino durante la ley seca y no parece que tenga mejor reputación en el momento del relato, sobre todo dada las horas en que se cuenta. Está decorado con pósters, uno de Bogart (Callejón sin salida, 1947), como si fuera un guiño a Cayo Largo (1948), basada en una obra teatral de Broadway, de Maxwell Anderson. El uso de los espejos en ambas, intentando airear la claustrofobia de la situación, me hace pensar que Spacey, además de consultar a Lumet, estudió a fondo la película de Huston y de ahí el homenaje, totalmente justificado.

Escena de La trampa del Caimán (1996) de Kevin Spacey

La historia que cuenta Law (William Fichtner, por cierto, magnífico) nos da una justificación naturalista de la dura realidad (en el bestiario intento recopilar comportamientos animales muy humanos, ¿o era al revés?), y Matt Dillon previamente se había confesado ante el espejo en una línea similar. La vida como un juego, pero uno que hay que ganar a toda costa.
Hay otra leyenda sobre un hombre caimán que inspiró la conocida melodía de "Se va el Caimán", del barranquillero José María Peñaranda, que se dedica (y se seguirá dedicando) a dirigentes que llevan demasiado tiempo en el poder y que tienen secuestrado al pueblo. 

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Cuentan que hace mucho tiempo existió un pescador muy mujeriego que tenía por afición espiar a las mujeres plateñas que se bañaban en las aguas del río Magdalena. Previendo que podría ser descubierto entre los arbustos, se desplazó a la Alta Guajira para que un brujo le preparara una pócima que lo convirtiera temporalmente en caimán, para que no sospecharan entre las bañistas y poderlas admirar a placer. El brujo (cual Morfeo en Matrix, 1999) le preparó dos pócimas, una roja que lo convertía en animal, y otra blanca que lo volvía hombre de nuevo. Fuente Wikipedia