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martes, 2 de julio de 2019

§93 La petite grand mort

Los espejos y la cópula son abominables, porque multiplican el número de los hombres.
            (Jorge Luis Borges, “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”, Ficciones, 1944)
Hay tantos sexos como personas.
            (Sin autoría definida, la considero cita apropiada)

Alguien, a quien llamaré J, me ha señalado que en las aproximadamente cien entradas de este blog aún no he abordado el sexo como tema central. No creo que haya sido por pudor, ni por interés o la falta de él. Quizás por el medio. En fin, le he buscado remedio, trayendo a cuento una película que, si bien en su día revolvió el panorama y ha envejecido muy dignamente, hoy probablemente no se la tenga en la consideración debida. En parte, por una secuela que no debió producirse, en parte, por el sambenito de clásico, que espanta incluso a los trasnochadores. Me refiero a Instinto básico, de Paul Verhoeven, de 1992.
Lo que estoy a punto de escribir puede parecer increíble, pero no me avergüenza: fue mi primera vez con un filme en el que el sexo (no romántico) tenía una función narrativa esencial y no de transición. Una canción, una persecución o una escena de sexo son, para la trama, normalmente prescindibles (se entendería la historia si se decidiera su elipsis o su censura). Aquí casi es al revés.
Este fue el argumento con el que se defendió el director ante la MPAA de la temida clasificación NC-17 (solo adultos), que le hubiera impedido su exhibición en la mayoría de las salas. Para más inri, las restricciones de su contrato con Tristar le obligaban a conseguir una clasificación R (menores acompañados). Lo lograría tras dura batalla con ambas y renunciar a cuarenta y cinco segundos, que pueden verse en la edición europea.
Quien sabe si ya sabía dónde se metía y le divirtió el hermanamiento con otro europeo (mentalidad más que origen) que también había tenido que luchar con las autoridades para mantener algunas escenas de Psicosis (1960):
Se cuenta que algunos censores insistían en que se veía uno de los senos de Janet Leigh. Al cabo de unos días se volvió a presentar para la aprobación, habiendo mantenido los planos, cada uno de los censores invirtió su postura inicial: los que lo habían visto, ahora no lo veían y los que no, ahora sí. La película fue calificada R después de que se quitara una toma de los glúteos de la doble de la actriz (extracto).
En cualquier caso, hay un descarado homenaje al maestro del suspense, sobre todo de Vértigo (1958), que en una entrevista afirma haber estudiado y conocer al dedillo; sin que se le pueda acusar de apropiación, aunque la línea es siempre tenue.
Con estos ingredientes y un guión hecho rápidamente y preñado de errores, construyó un notable thriller en torno al instinto de matar. Aunque en realidad nos cuela, en una línea paralela, el instinto carnal (igualmente básico), con tal naturalidad que puede desplegar todo un catálogo sexual en su magnífica complejidad. Hasta permitirse el lujo de hacer una elipsis del único contacto romántico (lo ortodoxo es heterodoxo).
La elección de San Francisco no es casual, evidentemente, y la reacción furibunda de las comunidades homosexuales que pudiera sorprender, se entiende si se considera que en aquel momento su postura no era ni mucho menos uniforme. Había muchos reparos a la exposición porque la película habla (y mucho) de diversidad, lo no binario, lo no definido o indefinible y desde el punto de vista del malvado.
En un intento por boicotearla, se repartieron octavillas que, aún destripando el final, no pudieron impedir que se convirtiera en el éxito de taquilla del año. Aún así, no voy a caer en la tentación.


El mensaje decía: —¡Catherine lo hizo! (Catherine did it!).
—¡Y tanto que lo hizo!
La película comienza con un auténtico estallido. Un éxtasis sexual seguido de un asesinato tan violento que nos hace olvidar lo anterior. Pero, sobre todo, nos impide percibir que es algo que no nos esta permitido presenciar. Es la visión del asesino (o como mucho la reconstrucción forense) y los datos que aporta no pueden ser menos fiables. Sin embargo, va a determinar nuestra interpretación de la película (hipótesis fuerte).
Eso es la suspensión de incredulidad o inmersión en la trama que la propia Catherine cita. Y ciertamente ella busca esa implicación, que considera vital. Por eso, no debe extrañar su elección de parejas en un boxeador y un roquero o que recree en sus novelas crímenes que, digamos, ha presenciado.
Desde mi punto de vista, poco le importaron a Verhoeven los errores del guión, que le llevaron a prescindir durante un tiempo del guionista y a un intento de reescritura, cuando se dio cuenta de que encajaban en la historia que quería contar. Me explico:
El principal fallo del guión está en que la policía no recurra a cotejar el ADN del asesino (prueba habitual desde mediados de los ochenta, de lo que se puede inferir que la idea original era vieja). Esto hubiera identificado sin lugar a dudas al asesino (en una metalectura, su identidad sexual) y por eso utiliza el detector, falible en teoría.
El siguiente error es conceptual. La descripción del crimen en el libro no da una coartada (alibi) a la autora, si nos atenemos a la definición. Sí es un impedimento para acusarla sin pruebas tangibles o testigos. Lo que nos devolvería al punto anterior.
Por eso se necesita la referencia a sus libros que, al igual que su pasado, la convierten en la sospechosa. Pero entonces ¿qué sentido tiene que siga utilizando un picahielos? No será falta de creatividad (el libro, afirma, se escribe solo), ni creo que sea el arma a utilizar en su nueva obra (lugar que ocuparía la pistola).
Por cierto, tampoco conocemos el final de Love Hurts (El amor duele), pero es dudoso que Pistolero (Shooter) sea su continuación.
Tal como lo veo, que Nicky tenga la oportunidad de leer un fragmento (de nuevo, aunque en otro sentido, lo que no se debe saber) es lo que le va a salvar, restituirse y quedarse con la chica; y es totalmente necesario para que el mecanismo funcione y cargue la psiquiatra con la culpa. La escritora consigue que el final del libro (y la película) incluya las dos alternativas posibles, que parecían antagónicas cuando eran expuestas por los protagonistas (she got it!).
Y finalmente, la peluca. El elemento más prescindible y absurdo. Absolutamente impropio, salvo que exista una sólida razón: ser el disfraz de quien necesita ocultar, negar, desviar su identidad. La prueba de cargo (y falso dilema).
Para quien piense todavía que los detalles tal vez no fueron importantes para la producción, un par de ejemplos. El uso de pseudónimo, de alguien que no oculta nada, como Catherine Woolf (sin duda homenaje de la escritora a Virginia Woolf), o las matrículas de sus Lotus Esprit S4 (2GQI123 y 2GQI124, que no aluden a ningún coeficiente intelectual, sino a genderqueer identity) uno blanco y otro negro, según el día.
Siempre he pensado coches, casas y perros son elegidos por sus dueños, no solo en las películas, como reflejo de su personalidad. Por eso Catherine, que huye de constreñirse, tiene dos casas (una con un Picasso y esculturas que parecen fracturadas y la de la playa, donde prima la armonía, su cubil de escritor), dos coches y dos amantes. Camino de su casa vemos la bahía y el puente Golden Gate, de vuelta al apartamento de Nick, la pirámide Transamerican (denominada a veces por los lugareños “el pene de Pereira”).

Coda final: Repico la pregunta ¿y el picahielos? Ese añadido que no puede ser un final alternativo, sino una pregunta: ¿quién fantasea con un picahielos bajo el colchón?


Sano como una manzana.

lunes, 17 de junio de 2019

§92 El mágico Leteo

Yo, maestro Eckhart, doctor en Sagrada Teología, protesto ante todo, tomando como testigo a Dios mismo, que siempre he rechazado, en cuanto he podido, todo error sobre la fe y toda corrupción de costumbres, ya que esos errores son contrarios a mi condición de maestro y a mi Orden. Por tanto, si se encontrasen proposiciones erróneas concernientes a lo que yo he dicho, escritas por mí, dichas o predicadas, en privado o en público, en cualquier momento o lugar, directa o indirectamente, según una doctrina sospechosa o falsa, yo las revoco aquí expresamente y públicamente, ante todos y cada uno de los presentes...

Hace unos días recibí La escalera de Jacob (Adrian Lyne, Jacob’s ladder, 1990), una película que no veía (creo recordar) desde su estreno y de la que guardaba muy vago recuerdo, salvo por la escena de la bañera, que me hizo revivir un episodio semejante de cuando tenía cinco años y que a mi madre le pone todavía los pelos como escarpias.
Pero no quería hablar de mi experiencia, cuyos huecos han debido rellenarse con fragmentos de la película juraría que mi médico dijo exactamente las mismas palabras, sino de lo que hacía que la considerase equivocada, quizás incompleta pero que dejé pasar, sin más.
Es aquí donde debo incrustar el aviso de que lo que viene a continuación incluye opiniones que no deberían anticiparse a quienes no la hayan visto y tengan intención de hacerlo. Y ya de paso descubrir las manzanas que se han colado en su metraje.


Bien, espero que haya quedado alguien para leer esto.
Mi tesis es que Jacob Singer no muere en Vietnam. Así de contundente.
Cuando vi la película en los noventa, no había los medios para analizar y buscar con tanto detalle, ni yo tenía el tiempo y el ánimo imprescindibles para abordar tal trabajo de forma analógica. Así que pasé por alto algunas cosas que han tenido que esperarme en el limbo.
Pero antes quiero dejar claro un axioma, que me parece universalmente aceptable: el narrador SOLO puede manifestar experiencias basadas en su propio acervo, incluido aquello que ha podido trasmitirle otro narrador (y así sucesivamente), salvo que se trate de un profeta (en este caso son siempre poco precisos o ambiguos) o un viajero del tiempo. Y creo que éstos no vienen hoy al caso.
La muerte de Jacob en Vietnam se habría producido en 1971, como consecuencia de las heridas del incidente del 6 de octubre. Pero:
  • A lo largo del metraje vemos una estampa de la ciudad (skyline) con las infaustas “torres gemelas” (WTC, 1973-2001), una fiesta en un apartamento, donde suenan Lady Marmalade y My Thang, que no se editarán hasta 1974, y un cromo de béisbol de Goose Goosage de la liga de 1973.
  • Jacob es secuestrado de las puertas del juzgado en un Ford LTD de 1975, el primero de una serie con unas luces traseras diferentes aunque intuí lo del coche, el modelo lo obtuve de la lista de errores (goofs) de la película en imdb.—
  • También hay al menos un par de libros anacrónicos, La biblia de las brujas, vol. 1, de 1981 y otro con el título de Chilbirth in America que, al no tener trascendencia en la trama, puede haberlo introducido por error el equipo de arte.
Repasando la biografía del protagonista encontramos algunas lagunas, como cuando su pareja comenta que Gabe murió antes de ir Jake a Vietnam. Al existir una carta del pequeño, en que dice que su madre le reclama dinero, debemos suponer que ya estaban separados.
  • Cuando llegamos a ver las placas militares descubrimos que nació el 14 de marzo de 1945, por lo que en 1971 tenía 26 años, había pasado seis terminado un doctorado en filosofía y ya tenía tres hijos que no son precisamente bebes ¡esto si que es correr!, aunque biológicamente sea posible.
  • Pero la fecha de su nacimiento no le hubiera llevado a Vietnam. En el sorteo de selección (draft) de 1970, para los nacidos entre 1940-45, su fecha obtuvo el puesto 354 y solo se llegó a llamar hasta el 195.
Entonces ¿no es razonable pensar que pudo haber tergiversado la muerte del chaval? Pudo utilizar el trauma como excusa, haber simulado ser opositor antes de ir al conflicto —no dudo que cambiara de opinión después— o simplemente dejar que Jezzy pensara lo que quisiera. Esa mentira le habría llevado a otra y a montar un castillo de naipes.
—Aventurémonos un poco más— ¿Y si en realidad se alistó como VOLUNTARIO y eso le avergonzaba? También habría sido un motivo de peso para el divorcio.
Esto plantearía nuevas incógnitas sobre cuándo pudo morir y mensaje que esconde la película.
  • Ateniéndonos a la trama conspirativa, los soldados habrían sido drogados con BZ mezclado en las latas de comida que transportan los helicópteros de los primeros compases del film.
  • El llamado trastorno de estrés post-traumático (PTSD) es consecuente con un tratamiento a base de fármacos o el consumo de LSD y opiáceos de muchos excombatientes. Y ésta habría sido la mejor fórmula para eliminar cabos sueltos: trastorno ciclotímico, adicciones varias y paranoia que fácilmente servirían para explicar accidentes, homicidios en trifulcas, suicidios y sobredosis de la corta lista de supervivientes.
  • El melancólico y atrabiliario Jacob Singer bien podría haberse convertido en adicto y fallecer de un “mal viaje”. ¿Por qué no un colapso en la bañera de los hielos? Todo lo que vemos a partir de ese punto es delirante y parece fruto de un cerebro al punto de cocción; lo que en absoluto contradice el mensaje de espiritualidad al que apunta el libreto original de Bruce Joel Rubin, también autor del oscarizado guión de Ghost, del mismo año, con el que guarda no pocas similitudes.
En conclusión, el momento final no sería real, representaría la “versión oficial” y con el mensaje del Pentágono a continuación, negando la experimentación con soldados en combate, conseguiría, por contraposición, plasmar una denuncia ¿sutil, verdad?—.
  • Es para estudio que aún hoy no se cuestione la última escena y se asuma que lo anterior es un cúmulo de errores y no viceversa: que el epílogo es una impostura intencionada, cercana a lo que representan las figuras de Escher o la copa de Rubin, utilizadas en la psicología de la Gestalt.
  • Lo que me lleva a reconocer que Adrian Lyne nos ha manipulado a conciencia, subiendo muchos puestos en el escalafón.

M C Escher, Relatividad (1953), litografía.

Lo que si sería sorprendente es que estuviera imaginando que escribo esta entrada desde la bañera de mis padres, con cinco añitos (♫ Oh, sonny boy ♫).

miércoles, 18 de abril de 2018

Un microrrelato

Hace ya bastante tiempo que no publicaba nada. Estudios (¡a mi edad!), cambios en el trabajo y la ubicación. Excusas, excusas, excusas.
El otro día se me ocurrió un argumento, una pequeña pieza que me planteé sintetizar en 100 palabras y una imagen. Este es el resultado. Espero que os haga reflexionar.

₰1: Atropello
Podría haberla acompañado y acelerado su paso.
Podría haber tomado otro camino o haberse entretenido, como solía.
Podría haber circulado más despacio. Pudo parar. Pedir auxilio.
Intenté por todos los medios a mi alcance que siguieran buscando al conductor. Removí cielo y tierra. Cuando pasó un tiempo y ya nadie recordaba el accidente, acudí al único que entonces podía ayudarme.
No pregunté de qué medios se sirvió. Y no hizo falta que me advirtiera que de nada serviría ante un tribunal. Solo era un nombre y ninguna prueba.
Aunque gracias a él conseguí que la justicia volviera la vista atrás.



martes, 27 de diciembre de 2016

§86 Realidad virtual

Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.

Es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.

Es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero paroxismo;
enfermedad que crece si es curada.

Éste es el niño Amor, éste es su abismo.
¿Mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo!
Francisco de Quevedo

Me contaba un compañero que en una escapada de fin de semana había hecho parada rápida en Avila para una visita al Palacio de Polentinos, reconvertido desde 1993 en Archivo histórico militar, y que alberga un museo. La gracia y pertinencia del asunto está en que su hijo Diego, ante uno de los maniquís uniformados que jalonan el recorrido, exclamó:
—¡Mira, papá, un hombre disfrazado!
No hace demasiado tiempo, la sala habría estado llena de público y algún transeunte ofendido le habría interpelado por la interferencia o por infantil. Pero en la actualidad el ejército es materia que no se airea y los museos inspiran poco o a rancio. Así que su definición se me antoja imprecisa solo por lo que al primero se refiere: el hombre, o el muñeco, según se mire.
Aunque la imagen, trasunto de la sociedad que nos ha tocado, da para más reflexiones. Así, el remedo simula ser un hombre y el uniforme le convierte en soldado. Le sitúa en un contexto, perteneciente a un grupo o un bando, con una identidad y unos valores (disciplina, valor, protección, lealtad y sacrificio), que hoy son tan poco estimados, ¡que se le tacha de títere! Como la mona de la seda. Y es que el alistamiento viene de lista y no de listo (y resulta una aceptable salida profesional y no lo contrario).
Si hablamos de indumentaria, solo hay que ver a frailes, payasos, cocineros y policías (si encontramos alguno). La utilería adecuada también es parte indispensable, aunque parezca que no hayan evolucionado el agricultor, el sastre o el médico. Es curioso que alguno de los citados haya sabido reconvertirse y, como las glorias del celuloide, pueda exprimir su caché en televisión. Esto me conduce a la interpretación.
Cuando el actor afronta un papel empieza con la ficha de su personaje, rellenando los huecos de su currículum vitae, para que se adapten al guión, como si se tratara de una entrevista laboral. Estar correctamente ataviado también le ayuda a meterse en su piel, comprender cómo se siente y cómo se desenvolverá después —también del traje— o qué voz tendrá (en el teatro romano a la máscara se la denominaba per sona, literalmente "por sonido", ya que la voz era un rasgo fundamental para la identificación de los papeles, como actualmente lo es para los doblajes de los actores famosos).
Imaginemos a Simon, un vendedor de coches que finge ser un espía en apuros, como método para seducir fácilmente a las mujeres. Harry, un agente de contraespionaje, trata de parecer un vendedor de suministros informáticos; aunque lo más grave es que trate de demostrarle a su pareja que su trabajo es apasionante. Juno, ejecutiva de una empresa de importación de arte, tapadera de grupos terroristas —no puedo evitar que me asalte la imagen de unos puzzles en los que cabezas, cuerpo y pies son intercambiables (¿a lo mejor Cameron tuvo uno?). Pero creo que me estoy desviando...—
Prácticamente todos los personajes tienen otro trabajo vocacional, de riesgo asegurado, que gana en importancia sobre la propia vida. Salvo Helen, que aunque también engaña, es exactamente lo que parece: una mujer crisálida a punto de metamorfosear (por cambio total e irreversible). Algo así cuenta Mentiras arriesgadasMentiras verdaderas en Hispanoamérica, que sí refleja el oxímoron del título original, True lies—.
Escena de Mentiras arriesgadas (James Cameron, 1994)


[Para los que buscan los créditos musicales: I Never Thought I´d See The Day (Sade), Alone in the Dark (John Hiatt) y Shadow Lover (Brad Fiedel)] 

La elección de la escena se debió, en parte, a las trabas a la divulgación de contenidos por parte de la Fox (curiosamente en España solo la ha editado en DVD, inicialmente licenciada por Universal y sin ningún extra), porque mi primera opción era la escena del corvette: Bill Paxton y Arnold Schwarzenegger llegan a intercambiar asiento, mientras la cámara transita de un lado a otro mostrando sus perfiles. Los dos de ambos. No los profesionales, los de sus caras. Bueno, también —a mi jefe seguro que le encanta cómo Simon intenta cerrar la venta, como buen profesional que es. Mi jefe, evidentemente—.
El coche, que fue diseñado para convertirse en el deportivo americano, estuvo a punto de ser descartado (de la y no por la cadena de producción) por su escasa potencia y su rígida suspensión trasera —no me extraña que Arnold, en la escena, quisiera pensárselo un poco—. No fue hasta que el ingeniero exiliado soviético Zora Arkus (luego, ex-soviético) le metió mano a su motor V8, cuando comenzó su leyenda (el modelo que aparece no es el clásico moderno, sino el de 1958, con ópticas dobles solo en el frontal).
No me resisto a añadir que la cantidad de destellos que se le colaron al operador deben de ser la causa de la obsesión de Cameron por la posición del sol —me refiero evidentemente al rodaje de Titanic, de 1997—.
La escena del estriptis (de strip, desnudo y tease, engañar) es de una de las más recordadas y está entre las más sensuales  —"doucement"— que se han filmado. No le quita ningún valor la referencia más que evidente a Nueve semanas y media (Adrian Lyne, 1986) de la coreografía, el claroscuro, la sumisión ciega y la elección musical; su secreto está en la original parodia de Jamie Lee Curtis, en línea con su papel en la más lograda Un pez llamado Wanda (Charles Crichton, 1988); "la graciosa torpeza, un principio de éxtasis", parafraseando al simpar Jorge Luis Borges (El aleph, 1945).
Como prueba de la importancia que tiene en la película, se puede revisar la francesa Dos espías en mi cama (Claude Zidi, 1991) —que no he podido encontrar en español—. He leído, en varios sitios, la animada decepción de los espectadores que ya conocían las "Mentiras", al no encontrar la discreta exhibición de Miou-Miou y poco sobre los reciclados americanos, el caos controlado y sus armas inteligentes.

 Del canal Diaries of a Movie Geek

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El oxímoron (une los lexemas ξύς oxýs: ‘agudo, punzante’ y μωρός morós: ‘fofo, romo, tonto’, por tanto, él mismo es un oxímoron), dentro de las figuras literarias en retórica, es una figura lógica que consiste en usar dos conceptos de significado opuesto en una sola expresión, que genera un tercer concepto. Dado que el sentido literal de oxímoron es opuesto, ‘absurdo’ (por ejemplo, «un instante eterno»), se fuerza al lector o al interlocutor a comprender el sentido metafórico (en este caso: un instante que, por la intensidad de lo vivido durante su transcurso, hace perder la noción del tiempo).

Para los que gusten de ellos, la página oximoron.com. Yo me quedo con la soledad compartida del blogger.

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jueves, 31 de diciembre de 2015

§53 Un argumento demoledor

Mi mamá dice que la vida es como una caja de bombones, nunca sabes qué te va a tocar.
Forrest Gump (Robert Zemeckis, 1994)
Creo que no me equivoco mucho si digo que aquel personaje de Tom Hanks debió inspirar la novela El abuelo que saltó por la ventana y se largó (Jonas Jonasson, 2009) y que por ello la película de Felix Herngren no puede evitar relacionarse y ser comparada con aquella. Supongo que esto es lo que pasa cuando eres un director sueco, no te apellidas Bergman y tienes que adaptar un bestseller mundial.
Aunque también hay que reconocer que el autor del libro tenía mucho más claro qué elementos funcionaban y cómo dosificarlos.
De todas formas, la intención de mi cita iba por otros lares. Era subrayar la decisiva influencia de la sabiduría materna, que todos sacamos de una forma o de otra de vez en cuando. El principio básico que determina las decisiones de Allan Karlsson se encuentra en las últimas palabras que su madre le regala antes de fallecer: "Las cosas son como son y pasará lo que tenga que pasar". Esto, que podría parecer una perogrullada, en realidad ha mantenido ocupados a pensadores de todos los tiempos y es uno de los pilares de ideologías y religiones dispares y ha provocado no pocas guerras en el mundo: el debate sobre el libre albedrío. Típico de una madre de las de antes, de las que decían siempre la última palabra o terminaban la frase con una zapatilla en la mano.
Sin embargo, la figura paterna no pertenece tanto al ámbito del hogar y no tiene una influencia tan decisiva. Su padre, que parecía un idealista, un insensato o ambas cosas, le dejó una herencia mucho más material: una joya con forma de huevo, unas muñecas rusas y una cámara de fotos. Como dice el protagonista, narrador de sus memorias, un buen legado. 

Escena de El Abuelo que saltó por la ventana y se largó (Felix Herngren, 2013)


A posteriori pensé que el contenido de la caja podía tener un significado simbólico. No sería como la ofrenda de los Reyes Magos, pero el primero prometía, el Fabergé. Claro que esto es lo que ocurre cuando se introducen elementos que no están en la historia original en una película que voy a ver.
La novela cuenta que su madre solo recibió un huevo de pascua de madera lacada realizado por un tal Fabbe, que vendió a un comerciante y que éste se convirtió en el tercer propietario de un automóvil de la comarca, el primer Volvo (claro que no salió hasta 1927, el ÖV4; OV es la abreviatura de Vagn Oppen, coche abierto en sueco y el 4 significa que tiene cuatro asientos) —¡quién iba a pensar que el primer vehículo sueco sería un descapotable!—.
Su padre también llamaba Carl a este artista amigo suyo, del que da algún otro dato, que hace que se le pueda identificar como el famoso joyero. El huevo azul que aparece no pertenece a la colección imperial, fue un encargo del propietario de unas minas de oro en Siberia para su esposa. Recuerda una piña y alberga en su interior un elefante al que está unido por una cadena —¡qué ocurrencia!— El de la película pudo ser un modelo para su fabricación. Ahora sólo falta relacionarlo con mi teoría.

http://lillianelegance.blogspot.com.es/p/faberge.html
Huevo de elefante, mahout incluido.
La construcción de una biografía suele comenzar con el nacimiento, sino antes, por la gran importancia que se ha dado históricamente a los antepasados, dejar clara la limpieza de sangre y patente la nobleza de cuna. Y se continúa cronológicamente hasta el presente, marcando el paso entre las clásicas fases de la vida. A esta fórmula, se la denomina ab ovo, desde el huevo —¡mira por dónde!— 
Es cierto que en ese momento ya tenía diez años, pero este suceso marca el inicio de su afición por la pirotecnia. Otro sueco, un químico llamado Alfred Nobel, había inventado la dinamita y parece que se ganó bien la vida, pues al final dejó una fortuna de 33 millones de coronas, cien mil para su familia y el resto para unos premios que llevan su nombre. Y una cosa llevó a la otra y esta a la siguiente, como ocurre cuando abres una matrioska.

No tiene pajarito, pero si un telémetro incorporado

El tercer presente, la cámara, es el elemento más controvertido, puesto que la industria fotográfica rusa no se desarrolló hasta después de la Segunda Guerra Mundial, tras incautarse de las fábricas del este de Alemania, de las más prestigiosas y avanzadas en ese momento. El modelo parece una Moskva, que tuvo varias versiones con fuelle plegable. Según los expertos, una cámara excelente que se puede adquirir todavía a unos precios asequibles. Indudablemente representa el recuerdo y augura que va a vivir acontecimientos memorables a lo largo de su vida.

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Peter Carl Fabergé, conocido también como Karl Gustavovich Fabergé (1846–1920), fue un joyero ruso, considerado uno de los orfebres más destacados del mundo. Realizó 69 huevos de Pascua entre los años 1885 a 1917, de los que se conservan 61.
En 1870 pasó a ser el responsable de la empresa familiar de joyería en San Petersburgo. Con una excelente reputación como diseñador, trabajaba con metales y piedras preciosos con los que materializaba diseños de diferentes estilos como ruso antiguo, griego, renacentista, barroco, art nouveau, naturalista y caricaturesco. Sus obras fueron expuestas en la Exposición Panrusa de Moscú de 1882 y recibieron la medalla de oro. Su éxito le reportó el nombramiento de orfebre y joyero de la Corte Imperial Rusa y de otras muchas monarquías europeas. 
Para la Pascua de 1883, el zar Alejandro III le encargó un obsequio para su mujer, la zarina María, con las únicas especificaciones de que debía ser único y contener una sorpresa. El regalo consistió en un huevo con cáscara de platino que contenía dentro uno más pequeño de oro. Al abrirse este último, se encontraba una gallina de oro en miniatura que tenía sobre su cabeza una réplica de la corona imperial rusa. Este particular Huevo de Pascua le gustó tanto a la emperatriz que el zar le ordenó realizar uno nuevo para cada Pascua.
Once fueron en total los huevos que Alejandro III le regaló a su mujer. Luego, su hijo Nicolás II continuó con esta tradición y mandó otros para regalarle a su mujer y a su madre. Otros siete huevos de Pascua fueron encargados por Alejandro Ferdinandovich Kelch, dueño de minas de oro en Siberia, para su esposa Bárbara. Asimismo personajes de la época como Alfred Nobel —otra vez—, el príncipe Yussupov y los duques de Marlborough, entre otros de categoría no imperial, suman un total de otros ocho huevos. Fuente wikipedia

Huevo de Alejandro III ecuestre.
Ecuestre lo que cuestre (Les Luthiers)



jueves, 17 de diciembre de 2015

§51 Historias de radio macuto

No es radio macuto, no,  dijeron.  Que se lo han  oído decir al  tonto l´haba del comandante.
Luis Goytisolo, Recuento (1973), p. 137.
Ver en 2015 de nuevo Grease (Randal Kleiser, 1978) da la que probablemente sea la visión más ajustada sobre la película, el musical de época, que se disfruta más o menos según el gusto personal por el género, la estética y la propia música. Para mi generación, la de las carpetas decoradas con profusión de recortes y posters de revista, el estreno de Brillantina, que es como se la dio en llamar durante un tiempo, fue un acontecimiento cifrado en meses de continuadas colas ante las taquillas. Si la memoria no me falla, todavía no se llevaban los minicines y se proyectó en un teatro (hoy desaparecido) de mi ciudad. Y le dieron una calificación de menores de 14 años acompañados, lo que te obligaba a convencer al hermano mayor o a tu madre para que te llevaran. Yo me tuve que pegar a un grupo, como último recurso —sí, yo fui a la EGB—.
Circularon sobre la película todo tipo de rumores, anécdotas y chismes varios que te llegaban por radio macuto —se decía: "Aquí radio macuto, mil paridas por minuto", rima facilona que pensabamos había inventado algun amigo nuestro, pero que ya se decía durante la Guerra Civil, nada menos—. En realidad, todo te llegaba por radio macuto en aquella España donde lo nuevo era tabú, y si eras adolescente, lo viejo también. El whatsapp es el nuevo radio patio.

Escena de Grease (1978) de Randal Kleiser

En la escena se menciona uno de los mitos más célebres de la época y no es John Travolta, sino la aspirina mezclada con Coca-Cola. He llegado a oír —como todo el mundo— que era un afrodisíaco, sentido que se le da en la película, una droga super-adictiva y un veneno que te fulmina horas después de ingerirla, sin dejar rastro.
Parece que la versión original del infundio parte de una supuesta carta que en 1930 un médico de Illinois habría dirigido a una revista de una Asociación Médica americana, advirtiendo de que los adolescentes mezclaban estos ingredientes para crear una bebida embriagadora. La denuncia, sin fundamento, habría provocado la suspensión del buen doctor. No he encontrado rastro de la carta, ni del galeno, pero el bulo debió mutar para encontrar otra fórmula, que se demostró más eficaz. Lo que si he encontrado es una noticia en El País de 21/12/1992:
El entrenador de una selección infantil de fútbol de Uruguay, Ruiz Martínez, fue expulsado y suspendido de por vida después de admitir haberle suministrado coca-cola con aspirinas a sus muchachos para mejorar su rendimiento.
¡Y el tal Martínez tenía 41 años por aquel entonces! Lo que me quita un gran peso de encima por la cantidad de tonterías que he creído, las que hecho y las porquerías que he tomado por dar pábulo a un rumor —¡me encanta esta expresión! Por si no lo sabes, la definición de pábulo es alimento que se toma para subsistir, que era precisamente lo que hacíamos cuando le dábamos crédito—.
Un dato curioso: los productores de la película no consiguieron que la multinacional pagara por sacar a Sandy (Olivia Newton-John) bebiendo su refresco (product placement), fundamentalmente porque no creyeron que triunfara, la película. Por ello en post-producción se borraron groseramente los anuncios de la marca de casi todos los planos. La paradoja es que para la remasterización la empresa quiso pagar para que se no se volvieran a difuminar.

La más y Lamas

No había vuelto a ver Grease desde el estreno de Pulp Fiction (Tarantino, 1995), y solo algunas escenas por referencias obvias, hasta que me ofrecí a buscar fundamento para el disfraz de un amigo —esa es otra historia—. Pero, además de reafirmar mi opinión sobre ella, ha hecho que descubra esta pequeña joya, que justifica este recordatorio: cómo corre el chisme en el auto-cine, mostrado en un precioso y preciso travelling lateral. Rizzo, que camina por detrás de los coches, no puede evitar que la noticia la alcance. No hay vehículo de transmisión que corra más que un rumor.

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El marketing viral emplea técnicas de mercadotecnia para intentar explotar redes sociales y otros medios electrónicos tratando de producir incrementos exponenciales en "reconocimiento de marca" (brand awareness), mediante procesos de autorreplicación viral análogos a la expansión de un virus informático. Se suele basar en el boca a boca mediante medios electrónicos; usa el efecto de "red social" creado por Internet y los modernos servicios de telefonía móvil para llegar a una gran cantidad de personas rápidamente.
Además, la actividad de los usuarios en los medios sociales permite conocer aspectos del comportamiento de los consumidores que, hasta ahora, no habían podido ser observados ni medidos de forma tan directa. Esta información resulta de gran valor para las marcas, ya que permite que los responsables de su gestión posean nuevos y diferentes criterios para tomar decisiones en sus estrategias, tanto en la comunicación en su entorno online, como en las decisiones que afecten al resto de niveles de la gestión de su negocio.
La popularidad creciente del marketing viral se debe a la facilidad de ejecución de la campaña, su coste relativamente bajo, (comparado con campañas de correo directo), buen "targeting", y una tasa de respuesta alta y elevada. La principal ventaja de esta forma de marketing consiste en su capacidad de conseguir una gran cantidad de posibles clientes interesados, a un bajo costo.
Por lo anterior, podemos afirmar que las relaciones con los usuarios se convierten en un componente mucho más importante para los negocios y las marcas que los precios bajos o las promociones llamativas. Para el marketing de relaciones los usuarios son el activo más importante de la organización. Esto resulta interesante desde el punto de vista de la investigación de mercados, ya que el conocimiento del consumidor, de forma directa, facilita la definición del público objetivo hacia el que se destinan las acciones de marketing, así como la forma de dirigirse a él. Igualmente, propicia información relevante para el diseño de productos, acciones promocionales y estrategias de comunicación.
¿Cómo crees que consiguió Barack Obama ser el candidato presidencial que más dinero ha recaudado en la historia estadounidense con una donación media por debajo de los 100 dólares? ¿Crees posible que Starbucks España emplee a una persona para seguir todas las conversaciones que se generan en las redes sociales y así detectar nuevas ideas para sus establecimientos y productos?
La tarea más difícil para cualquier compañía consiste en adquirir y retener una gran base de clientes. Mediante el uso de Internet y los efectos de la publicidad por e-mail, los esfuerzos de comunicación negocio-a-cliente (business-to-consumer o B2C) consiguen mucho mayor impacto que muchas otras herramientas. El marketing viral es una técnica que evita las molestias del spam: impulsa a los usuarios de un producto/servicio específico a contárselo a sus amigos. Esa es una recomendación "boca a boca" positiva.
Tipos de campaña viral:

  • Pásalo: un mensaje que alienta al usuario a pasarlo a otros. La forma más burda del mismo son las cadenas de correo.
  • Viral incentivado: ofrece una recompensa por reenviar el mensaje o por dar la dirección de correo de alguien. Es mucho más efectivo cuando la oferta requiere que un tercero haga algo.
  • Marketing encubierto: un mensaje viral que se presenta como una página, actividad, o noticia atractiva o inusual. Se realiza un esfuerzo especial para que parezca que el descubrimiento es espontáneo, para promover el comportamiento memético natural.
  • Clubes de fans o asociaciones amigas: en esta estrategia algún usuario crea un entorno para comentar promociones y atraer las críticas. En algunos casos se lleva a cabo por personas ajenas a la empresa, a las que se recompensa de forma directa o con promociones especiales.
  • Marketing del rumor: se entiende como tal a anuncios, noticias o mensajes que rozan los límites de lo apropiado o de buen gusto, como los líos amorosos de los actores que protagonizan una película.
  • Bases de datos gestionada por el usuario: al invitar a otros miembros a participar en su comunidad crean una cadena de contactos que alienta a otros a registrarse, típica de los servicios de contactos.

Fuente wikipedia

Este vídeo musical Amo a Laura (2006) de Los Happiness es un ejemplo de campaña viral, en este caso de la MTV España, y aparece citado en el mismo artículo. Una de las chicas es la WAG (acrónimo de wifes and girlfriends) Lara Alvarez.



lunes, 23 de noviembre de 2015

§48 La cuchipanda del billabong

Era la personificación del demonio, se lo aseguro. Dios lo libre de caer bajo las garras de un hombre como él. Me tuvo bajo su poder en estos últimos veinte años y arruinó mi vida. Le diré primero cómo caí bajo sus garras. Ocurrió en los primeros años de la década 1860-1870, en las excavaciones mineras. Entonces era yo joven inquieto y de sangre ardiente, dispuesto a cualquier cosa. Caí en malas compañías, me dediqué a la bebida, no tuve suerte con los reclamos que efectué en las minas, me largué al monte y, en una palabra, me convertí en lo que usted llamaría salteador de caminos. Conmigo había cinco más y llevábamos una vida libre y salvaje, asaltando de tanto en tanto una granja de oveja o deteniendo los vagones que iban a las minas. Tomé el nombre de Jack de Ballarat y todavía se acuerdan en la colonia de la banda de Ballarat.
Arthur Conan Doyle, El misterio del valle Boscombe, p.15
Escena de Wolf Creek 2 (2013) de Greg McLean


El título de la película alude al nombre del Parque Natural que rodea un cráter formado por la caída de un meteorito hace unos 300 mil años, durante lo que llaman el Pleistoceno.
En la mitología australiana no hay dioses, sino seres sagrados, cuyas historias conforman la espiritualidad aborigen. El cráter, que llaman Kandimalal, aparece en el Tiempo del Sueño, época anterior a la Humanidad en que los espíritus de los antepasados dieron forma al mundo físico y establecieron sus normas. Su origen está en el paso de la Serpiente del Arco Iris, esencia del agua ligada a la fecundidad de la Tierra. Tras la salida del sol y el comienzo de la ensoñación la serpiente dio lugar a los wondkinas, seres con forma humana, sin boca y con la cabeza de casco de astronauta, que fueron los que dieron vida a la Humanidad. Luego volvieron a la serpiente que sigue viva en los pozos, las nubes y en algunas piedras.
Al releer estas líneas casi estoy tentado por glosar un fragmento de Las aventuras de Priscila, reina del desierto (1994), que le van a la pluma.
La película que nos ocupa solo coincide en situar los hechos en el mismo escenario, el inhóspito, remoto y maravilloso desierto australiano. Incluso diría que propone la subversión de aquella, donde los personajes pierden su alma para convertirse en víctimas y los hoscos habitantes, en el implacable verdugo, hermano del John Ryder de Carretera al Infierno (1986).
No parece el mejor reclamo turístico, pero en realidad así se consigue atraer más atención sobre la zona. Este fabuloso paraje, con el segundo cráter más grande de la superficie terrestre, es conocido hoy por las películas y el cafre que las protagoniza (para los curiosos, el más grande es el cráter Barringer, en Arizona, que aparece en Starman, de 1984, de John Carpenter).
En la cultura aborigen tienen un nombre para lo que nosotros conocemos como diablo o espíritu maligno, el bunyip. Los indígenas no se ponen de acuerdo en su descripción y características:
El Bunyip se representa como la fusión de un pájaro y de un cocodrilo. Tiene una cabeza que se asemeja a un emú, con un largo pico con bordes dentados, como el hueso de la raya. Su cuerpo y piernas participan de la naturaleza de la piel del cocodrilo. Las patas traseras son gruesas y fuertes y las delanteras son mucho más largas, pero también denotan poseer gran fuerza. Las extremidades están equipadas con largas garras, pero los negros dicen que su método habitual de matar es abrazando a su presa hasta la muerte. En el agua nada como una rana y en tierra camina sobre las patas traseras, con la cabeza erguida y en esa postura llega a medir doce o trece pies de altura.
Fuente wikipedia: bunyip
Aunque mi traducción no es muy buena, demuestra que casi es seguro que ninguna persona sobria ha sobrevivido al ataque de ser semejante. Algo parecido pasa con Mike Taylor, después de oírle cantar —es broma, claro—, que se ha instalado en el panteón aussie de hijos del diablo, al ladito de Humungus.


La canción se titula Tie Me Kangaroo Down, Sport (1957), de Rolf Harris, y dependiendo de quien la cante puede considerarse infantil o soez. Su letra reúne las peticiones de un granjero moribundo sobre lo que tienen que hacer sus amigos con los animales (una versión incluye a los abos, en alusión a los esclavos aborigenes). A continuación el joven, tirando de repertorio, lo intenta con Advance Australia Fair (1878), que sustituyó al Good Save The Queen en 1984 como himno nacional, que en algunos sectores se considera aburrida y sin sentido. 
La escena —por fin— que sigue a la monserga recuerda el fragmento de Tarantino de Four Rooms (1995). Este a su vez homenajea el episodio de Alfred Hitchcook presenta, de 1960, Hombre del Sur, escrito por Roald Dahl e interpretado por Steve McQueen y Peter Lorre. Hitch hizo un remake en 1985, con Steven Bauer y John Houston —que fue el primero que vi y el que más me impresionó—. Eso sí, John Jarratt no tiene que emplear ni un minuto en convencer al pipiolo inglés.

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Roadl Dahl (1916-1990) fue un famoso novelista y autor de cuentos británico. Su primer libro para niños fue Los Gremlins, que trataba de unas pequeñas criaturas malvadas que formaban parte del folclore de la RAF (de la que fue piloto durante la Segunda guerra mundial), publicado en 1943; el libro había sido encargado por Walt Disney para la película Gremlins (que nunca se hizo). Dahl continuó creando algunas de las historias para niños más conocidas del siglo XX, tales como Charlie y la fábrica de chocolate, Matilda, James y el melocotón gigante y California 2000.


Paralelamente, tuvo una exitosa carrera como escritor de macabros cuentos para adultos, en los que normalmente emplea el humor negro y los finales sorprendentes. Muchos de ellos fueron originalmente escritos para revistas estadounidenses, como Playboy y The New Yorker, y luego recogidos en antologías, que tuvieron gran éxito. Dahl escribió más de sesenta cuentos, algunos de los cuales sólo han sido publicados en forma de libro después de su muerte.
Su colección de cuentos Relatos de lo inesperado (Tales of the Unexpected) fue adaptada para una exitosa serie de televisión del mismo nombre. Algunos de sus cuentos son supuestamente extractos del diario de su (ficticio) tío Oswald, un caballero rico cuyas hazañas son el tema central.
Por un breve período en los años 1960, Dahl escribió guiones alimenticios. Dos de ellos, la película de James Bond, Sólo se vive dos veces (You only live twice, 1967) y Chitty Chitty Bang Bang (1968), fueron adaptaciones de novelas de Ian Fleming. Además, adaptó su texto para la película de Mel Stuart, Willy Wonka y la fábrica de chocolate, de 1971.

viernes, 6 de noviembre de 2015

§45 Espeluznado

Porque muchos se extraviaron por sus especulaciones y su imaginación perversa falseó sus pensamientos.
Si no tienes pupilas, te faltará la luz; si careces de ciencia, no afirmes nada.
El hombre obstinado termina mal, y el que ama el peligro perecerá en él.
El corazón obstinado soportará muchos males, y el pecador acumula un pecado sobre otro.
No hay remedio para el mal del orgulloso, porque una planta maligna ha echado raíces en él.
El corazón inteligente medita los proverbios y el sabio desea tener un oído atento.
El agua apaga las llamas del fuego y la limosna expía los pecados.
El que devuelve los favores piensa en lo que vendrá después, y cuando esté por caer, encontrará un apoyo.
Eclesiastés 3.24-31
Esta película, considerada de culto, si esto tiene algún valor intrínseco, es uno de los mejores filmes de terror de su década. Por si ésto no fuera suficiente, trata dos temas particularmente interesantes, profundos y actuales. Me refiero a la transcendencia que se da a realizar algo por vez primera y, por otra parte, a la importancia de vivir el momento, casi de apurarlo.

Escena de The Descent (2005) de Neil Marshall



Como en otras muchas ocasiones, la producción de esta película se vio condicionada por la presión que suponía la existencia de otro proyecto, digamos similar, al otro lado del Atlántico, con otro sistema de producción y —¿por qué no?— gustos diferentes. En este caso, el guionista y director creo que se vio por ello obligado a realizar algunos cambios, como la ubicación geográfica, que pasó de Escocia a Carolina del Norte. Esto es una especulación mía, fundamentada en la extraña persistencia del nombre de la cueva no visitada, Boreham Cave, y que sirve únicamente para incluir el chiste de que una de ellas cree que se aburrirá terriblemente en esta aventura (bore significa tanto aburrir, como agujero). Los escenarios naturales son efectivamente de Escocia, pero observamos una falsa guía sobre la cueva que la situa en USA, y una matrícula de North Carolina, con el lema "First in Flight", que alude al primer vuelo de los hermanos Wright. Recuerdo haber leído sobre la carrera para conseguir realizar el primer vuelo y que algunos historiadores afirmaran que un tal Whitehead, emigrante alemán, habría logrado la hazaña dos años antes que los citados, pero que al no contar con el apoyo del Smithsonian Institution, no fue reconocida. Otra vez más, el primero en llegar no habría sido el ganador y El Condor, que es un ave foránea, habría sido derrotado por el Flyer I (que se puede traducir por primer folleto, vamos, marketing).
Bien cierto es que en este estado hay cuevas impresionantes, que justifican de sobra la nueva localización, como el Parque Nacional de Mammoth Cave, que es el sistema de grutas más grande del mundo (hasta 590 km de galerías, según las últimas exploraciones). Los expertos creen que en él podrían vivir miles de especies cavernícolas endémicas aún no descubiertas, todas ellas albinas y ciegas o carentes de ojos (y no me refiero al mito de la caverna). Pero el interés de las aventureras de la película es deportivo y no científico, es decir, espeleísmo y no espeleología (aunque no suele hacerse distinción). Lo que nos lleva al segundo tema, vivir el momento.
Se ha ido introduciendo en la sociedad como sucedáneo de lo anterior. La acumulación de experiencias extremas como prueba de una vida disfrutada plenamente. Volviendo a la escena, me llamó la atención la introducción de dos conceptos de vehículos de aventura claramente diferentes. Por un lado, el Ford Bronco II, llamado el John Wayne de los todoterrenos —casi no hace falta añadir nada más sobre su carácter, que la pegatina "rock girl" no consigue feminizar—, que dejaría de fabricarse en los 90, sustituído por el Explorer, como estrategia para evitar costosas indemnizaciones por sus probados problemas de estabilidad, seguramente a raíz del caso del jockey Bill Shoemaker; seguido de cerca por un BMW X5, considerado la mejor opción de los todoterrenos medianos por el Insurance Institute for Highway Safety. Aventura versus seguridad.
Las advertencias que se recitan a continuación —que sabemos a priori no van a ser tenidas en cuenta— y el venado pasto de los cuervos sirven al propósito de anticiparnos la fatalidad de este relato como de la vida misma.
En este punto, quiero pensar que el autor estaba pensando en el Eclesiastés, uno de los libros menos cristianos de la Biblia, del que tomo prestada la terna: Qui amat periculum. Su autor centra la reflexión en la incertidumbre de la existencia, invita a disfrutar de la vida, pues nunca podemos estar ciertos de qué nos deparará y recomienda aceptar con serenidad las desgracias y la adversidad, pues también ellas son tan pasajeras como lo es todo. Pero la conclusión principal tiene que ver con el conocido carpe diem: disfruta del día, aprovecha lo que la vida te ofrece para equilibrar el dolor. 
En esta línea, hay un colgante que lleva una de las chicas que lleva inscrita la leyenda "Love Each Day", otro lema de tres palabras. Creo que es accidental que la matrícula del BMW tenga las letras TWC, siglas del juego Three Word Challenge, que en esencia trata de dar un mensaje importante en solo tres palabras (y queda muy bien).
Voy a aprovechar este recurso lúdico para introducir otro propio. El azaroso lenguaje nos da una palabra para el terror en espeluznar (por desgracia, en desuso); para cuevas y grutas, en espelunco (arcaica y local, pero igualmente aceptada) y una rica tapa en espeluznado, consistente en rejos enharinados fritos, que bien pudieran llamarse espeleotemas gastronómicos. ¡Y bien ricos que están!

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Édouard-Alfred Martel (1859-1938), abogado francés apasionado de las ciencias naturales y la geografía, es considerado el fundador de la espeleología moderna. Ya de joven fue un gran lector de la obra de Jules Verne, que le habría iniciado en el gusto por la aventura. En 1866, de vacaciones con sus padres, visitó las grutas de Gargas en los Pirineos. Otros viajes le permitieron recorrer Alemania, Austria e Italia.
En 1886, después de terminar su servicio militar, se convirtió en abogado en el Tribunal de Comercio del Departamento del Sena. Martel consagró su tiempo libre y las vacaciones a viajar a través de Francia. En junio de 1888, se adentró con algunos compañeros en una cavidad rocosa por la que se abisma un arroyo conocido como Bonheur (felicidad) y reaparecen más lejos, en el abismo de Bramabiau. Esta expedición reconoce dos kilómetros de galerías.
En julio de 1890, se casó con Aline de Launay, hermana de Louis de Launay, profesor de geología y futuro miembro de la Academia de Ciencias. La colaboración de Louis de Launay proporcionará una base científica a algunas de las publicaciones Martel, incluyendo artículos en la revista La Nature, de la que Martel y Launay serán luego sucesivamente editores jefes. En 1894, publicó Les Abîmes, una obra en la que describió las maravillas del mundo subterráneo que había descubierto y visitado durante las seis campañas que realizó desde 1888 hasta 1893.
En 1895, amplió su campo de investigación y organizó expediciones en Irlanda e Inglaterra. Descubrió el lago subterráneo de Marble Arch en Irlanda del Norte. En Yorkshire hizo el primer descenso en la sima de Gaping Gill, un pozo regado de 110 m. Ese mismo año, fundó la Sociedad de Espeleología y lanzó un boletín periódico, Spelunca.
Con su supervisor y compañero Louis Armand, exploró el subsuelo de la isla de Mallorca. En las cuevas del Drach, cerca de Porto Cristo, descubrió el lago subterráneo más grande de la época (Llac Martel).
En 1891, resultó gravemente intoxicado. Un cadáver de ternero en descomposición había contaminado el agua que Martel había tomado de una fuente. Dirigió una carta al Prefecto de Lot comunicándole este suceso. En 1894, demostró en Les abîmes que «la presencia de materia en descomposición en el fondo de una sima podría contaminar una fuente distante unos cientos de metros o varios kilómetros». En sus escritos, no cesó de denunciar repetidamente la contaminación del agua por los animales muertos.
Gracias a los esfuerzos conjuntos de Martel y del profesor Eugène Fournier, se introdujo el artículo 28 en la ley relativa a la salud pública de 1902 que prohibió el abandono de cadáveres de animales y de detritos putrescibles en las cuevas. Este texto es conocido como la ley Martel. Fuente wikipedia.


miércoles, 15 de julio de 2015

§24 Eleuterofobia

Juan Raul Pérez va a ser liberado de una cárcel cubana tras veinte años de confinamiento. Jimmy Carter había conseguido el único acercamiento entre Estados Unidos y Cuba, hasta el momento presente. Hoy en La Habana se hace mención al hotel donde se alojó "no en calidad de presidente americano" (claro que también se conmemora la estancia de Al Capone en el Hotel Sevilla y en cada esquina a Hemingway, por ejemplo).
Acabo de regresar de La Habana y tengo la sensación de que le ocurre lo mismo que al protagonista de esta película. Tiene miedo a la libertad y por ello se aferra a los fantasmas de su pasado. No es que no quiera, es que se siente seguro en su celda. Cuando recuerdo las manifestaciones de los españoles ante la muerte de Franco tengo una sensación de déjà vu.
Una de las cosas que más gusta de La Habana vieja a todo el mundo son sus carros de los 50, que increíblemente han sobrevivido a la república, la abarrotan y llenan de color. No se si mantendrán todavía alguna tripa original, pero sus carrocerías son dignas de un museo, que tiene su sede en las calles principales.
En la escena onírica que nos ocupa (hay un fragmento que no he incluido por que salen solo algunos títulos de crédito) aparece un Cadillac Fleetwood, lo que parece el esqueleto de una ceiba y unos personajes que entran en el agua vestidos (¡he podido comprobar que es frecuente bañarse con camiseta! Esperemos que no cunda el ejemplo). El protagonista pierde el sombrero (alusión a Muerte entre las Flores, 1990), se le encharcan los zapatos y se le encarama un cangrejo. Aunque no sepamos de psicoanálisis nos damos cuenta que este tipo necesita un cambio y que el confinamiento no le sienta muy bien.
Tuve la tentación de incluirla en el bestiario, pero el "marialito" se lo reservo a Tony Montana (El precio del poder, 1983).

Escena de Cuando salí de Cuba (1995) de Mira Nair

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El nombre propio Eleuterio procede del griego έλεύθέρος, adjetivo que significa "que se comporta como un hombre libre, que tiene rasgos de libre"... El santoral cristiano primitivo incluye una gran cantidad de santos llamados San Eleuterio. Esta singularidad poco estadística tiene su origen en las más antiguas canonizaciones, en las que a veces, sobre todo en el imperio oriental, se reconocía como santos o supuestos mártires a individuos enterrados en cuya inscripción funeraria figuraba, junto al auténtico nombre, la especificación έλεύθέρος, es decir, liberto, su condición social (no busques en Praga la plaza Namesti, ni en Vitoria la calle Kalea, como una que yo me sé). Fuente DeChile.net

domingo, 28 de junio de 2015

§21 El dominguero

Escena de El chico ideal (1998) de Frank Coraci.

Esta película la he visto por recomendación de un amigo, aunque no entiendo muy bien porqué lo hizo. Pero no es para tanto. Al fin y al cabo me encantan los ochenta y esta es una peli "de época". A medio camino entre el exhaustivo reverencial y el chiste fácil. Hoy se ven con simpatía las refencias a Buscando desesperadamente a Susan (1985), la cazadora del Thriller (1982), la arruga de Corrupción en Miami (1984) y Dallas, presente durante toda la década. Hay muchos más, por lo que es muy entretenido encontrarlas.
Más allá de algunos momentos musicales (todos están en Youtube), llama la atención este corte, la prueba de conducción de limusina, que puede estar inspirada en el popular juego Driver. Pero como el juego es contemporáneo de la película, se trataría de un anacronismo en el 1985 que se narra. Aunque no chirría, probablemente por la macarrada de matrícula personalizada que lleva (viene a ser "soy un pervertido"). Y de fondo la animosa You Make My Dreams de Daryl Hall y John Oates, del album Voices (1980).
En España quitaron esa prueba para sacar el carnet, pero no es probable que esta escena fuera decisiva para ello. 

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La primera limusina alargada fue creada utilizando un Lincoln Continental en 1954, considerándose un récord en los vehículos de transporte de lujo. Hoy en día las limusinas son conducidas normalmente por chóferes y hasta mediados de los noventa fueron asociadas frecuentemente a los millonarios y estrellas de rock. Se usan también para ocasiones especiales como bodas y fiestas.
Fuente wikipedia