Un muchacho miraba hacia un lugar indeterminado. A unos
pasos había un balón y otros más allá se intuía la portería, entre dos árboles.
Imaginé que estaba concentrado en el disparo, así que guardé silencio. Al cabo
de un rato no tuve por menos que preguntar si le pasaba algo. Respondió que
esperaba calmarse, no fuera a matar a alguien.
Ante tal extemporánea reacción, me alejé para no suscitar
más violencia.
Había llegado a casa cuando me planteé si el joven no estaría
entrenando hasta que vio a un conocido, seguramente cercano, querido ... ocultarse
en la maleza con alguien inapropiado.
«En los mismos ríos entramos y no entramos,
[pues] somos y no somos [los mismos]»
Heráclito
En la anterior entrada —¡qué lejos me parece, pido perdón!— dejaba suspendida una inquietante idea que vuelve a mi con la imagen de un hombre saliendo del río que hay frente a mi casa: la oportunidad perdida y la imposible vuelta atrás para repetir el intento. Al menos, en las mismas condiciones. El hombre no puede volver al mismo río, porque cambia en cada instante, ni él tampoco es el mismo al cabo del tiempo.
Platón interpretó este aforismo como negación misma del conocimiento de las cosas, puesto que todo tiene que ser reformulado constantemente, llegando a despreciar el uso de los sentidos para comprender la realidad.
Heráclito en cambio se refería (unos sesenta años antes) a que la existencia de opuestos en la naturaleza no implicaba necesariamente una contradicción, sino que formaban una unidad armónica, que no estática (panta rei, todo fluye). Suponía que el universo estaba llamado a oscilar entre estados de expansión y reversión de todas las cosas al fuego primordial (su logos es una incipiente formulación del huevo cósmico y el Big-bang).
Aunque este precepto del fuego como principio natural, como lo fuera el agua o el aire para otros filósofos, era más metafórico que fisico y simbolizaba el movimiento y el cambio constante, en suma, el tiempo.
Este tema es obsesivo en la película de La ley de la calle y en todas las escenas hay algo que lo sugiere: las nubes, la sucesión del día por la noche y los múltiples relojes —aunque no lo pretenda, encontrarlos podría llegar a ser un pasatiempo— que avanzan al ritmo de la música de Stewart Copeland, que da voz a sus tictacs. La sensación que resulta es de premura, que asfixia a los personajes (el calor les hace sudar como si se acabara el aire en su confinamiento) y anticipa su final. El chico de la moto ha vuelto, para terminar una historia que había quedado inconclusa.
Este personaje, al que se refieren constantemente como símbolo de un tiempo pasado casi mítico, como el rey exiliado o el flautista (de Hamelin), que todos hubieran seguido por su carisma, es también una manifestación de aquella discordia de Heráclito, el principio contrapuesto que ponía en marcha el mecanismo de la creación, "pues no habría armonía si no hubiese agudo y grave, ni animales si no hubiera hembra y macho, que están en oposición mutua". Pero la ciudad ya no es la misma. Él tampoco. Su momento, como el de las bandas que comandaba, ha pasado, adormecido por las drogas que Rusty tanto detesta (toma batidos y afirma que la coca-cola le deshace interiormente, aunque no para de fumar y beber alcohol) porque han usurpado su trono.
Escena de La ley de la calle (Francis F. Coppola, 1983)
La importancia de la familia consanguínea y los hermanos para Coppola remite irremediablemente a El Padrino (1972) y sus secuelas, aunque está presente en buena parte de sus films, como interpretación personal de los dramas shakespeareanos (fundamentalmente Hamlet, Ricardo III, Rey Lear y Macbeth). La escena comienza con la cómica marcha de Dennis Hopper hacia casa, en la que su sombra juega con la del perro, en otro plano distinto del pasillo, que recuerda a la caverna de Platón.
En el apartamento encuentra a sus hijos, que son unos perfectos extraños, pero increíblemente no le son hostiles. Han logrado superar esa fase y se comportan como bolas de billar (presentes a ras del suelo), que chocan y rebotan en un toma y daca continuo que ya no les produce ningún dolor. Si el padre es una sombra, el chico de la moto, quien ha leído probablemente todos sus libros, apilados por doquier a falta de estanterías, también tiene algo de irreal. Su discromatopsia (la más conocida, que no única, es el daltonismo) está en sintonía con su actitud contra lo establecido y la autoridad, tan propio de la generación beat. El joven Rusty-James —para mi, un beatnik, al que todos consideran una caricatura de su hermano— quizás tenga en su juventud, una oportunidad, la del que todavía no ha agotado su intento.
A continuación, un breve monólogo de Benny (Tom Waits), no presente en la novela original —no me canso de buscar insertos, por las intenciones que demuestran—, refuerza esta sensación del tiempo perdido.
“El tiempo es una cosa muy curiosa. Un elemento muy curioso. Cuando eres joven, eres un niño, tienes tiempo para todo. Luego pasas un par de años de aquí para allá y no es importante. Pero cuanto más viejo eres, más te preguntas: ¿Cuánto tiempo me queda?”
La relectura que hace Coppola de la obsesión por que los peces de colores (luchadores de siam o betta splendens) de la novela original sean liberados en el río, obligando a Rusty, otro pez de agua dulce, a alcanzar el mar, pienso que le debió venir al documentarse sobre el origen de estos peces de la cuenca del Mekong. Inevitablemente surgiría en su mente la asociación con Vietnam y el conflicto que acababa de retratar en Apocalypse Now (1979). Y dado su gusto por establecer simetrías entre sus películas es posible que decidiera invertir el viaje hacia el mar, para mostrar el rechazo de la siguiente generación, los jipis (Rusty y el capitán Willard parecen destinados a suceder a sus desquiciados referentes y ambos terminan tomando otra vía).
- Vamos ¡Lee mi futuro!
- No tienes futuro
- ¿Qué quieres decir?
- Tu futuro se acabó
(diálogo de Sed de Mal)
En otro orden, la realización en blanco y negro con un estilo muy vanguardista en sus angulaciones extrañas y tratamiento del alto contraste, dista mucho del clasicismo de El Padrino, por ejemplo, de forma que parece una obra mucho más temprana. Quizás una vuelta a unos orígenes y gustos más personales, donde Sed de Mal (1956) es su referente. Rizando el rizo, tal vez un intento de tomar el relevo de su admirado Orson Welles, antes de que fuera demasiado tarde, en un típico síntoma de crisis de los cuarenta —para no insistir en las palabras de Benny, añadiré que la experiencia es un regalo fantástico en el billar, pero a partir de cierta edad no te hace ganar campeonatos o pregúntenle a Felson el rápido—.
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El billar es un deporte que obtuvo la carta olímpica en Atenas 2004, aunque no haya llegado todavía a ser incluido en ellos (se postula que el snooker podría ser deporte invitado en Tokio 2020).
Su origen se remonta a culturas tan antiguas como Grecia y Egipto, pero no fue hasta el siglo XVII cuando empezó en Europa a tomar forma el juego que se conoce en la actualidad. De unos inicios nobles y exclusivos, con destacados personajes históricos entre sus aficionados, como el Rey Luis XI, Napoleón, el Cardenal Richelieu, Deng Xiao Ping y Brigitte Bardot, a lo largo del siglo XX fue tomando mala fama por los antros, las apuestas y los buscavidas que suelen poblar su mundo.
Su nombre parece proceder de la palabra francesa bille, bola, aunque los ingleses defienden la etimología de su fundador un tal Bill Yar. En España se hizo popular entre los afrancesados en tiempos de Fernando VII, de quienes se decía que le "hacían la pelota" cuando le preparaban la situación de manera que le resultase fácil hacer una carambola y meter las bolas en sus respectivos agujeros. Este curioso hecho también se recoge en la famosa frase: "Así se las dejaban a Fernando VII". Fuente wikipedia
R. A. Müller: Geschichte der Universität, 1990, S. 189 (Städtische Sammlungen Tübingen).
Existe una gran cantidad de modalidades de juego, aunque se suele hacer una primera distinción entre juegos de carambolas y el tipo pool (con agujeros o troneras). Su popularidad también ha permitido que parte de su jerga se incorpore al lenguaje cotidiano:
Ataque y atacar la bola, también tiro.
Banda: cada una de las cuatro repisas elásticas que delimitan la mesa y cuya intervención es tan importante como la de las bolas.
Bola blanca o cue ball: es la que el jugador debe impulsar con el taco. En la mayoría de las ocasiones es de tamaño y/o peso diferente de las demás o está magnetizada, lo que explica el misterio de que la mesa la devuelva.
Bola 8 o negra:cuando se juega con las 15 bolas no se considera dentro de ninguno de los dos grupos (lisas o rayadas) y tiene un valor especial que varía según el juego o el momento de este. Suele asociarse al concepto destino.
Buchaca o tronera (procede de burjaca o bolsa de cuero que llevaban los peregrinos)
Carambola: doble resultado que se alcanza mediante una sola acción.
Carro: falta que consiste en que el taco toca la bola dos veces por estar muy cerco o tocándose.
Chapolin: variante del juego en que un jugador elige banda de color.
Chamba o acertar por chamba, carambola que sale por casualidad
Cosmético, tiza de yeso de color azul
Diamante: cada una de las marcas en forma de rombo situadas a intervalos regulares a lo largo de las bandas y que se utilizan como referencia para calcular las trayectorias.
Flecha: la parte más fina del taco.
Huevera, también triángulo, bandeja para colocar las bolas.
Limar: acto de apuntar repetidamente el taco sobre la bola.
Lujo o bricol es lanzar a banda antes de acometer la carambola.
Piña y hacer una piña: la forma en que se colocan las bolas para comenzar el juego.
Porra o maza, la parte más gruesa del taco
Puente: la posición del taco sobre la mano
Rotura: el saque
Seguro: jugada que deja al contrario una posición en que no puede jugar directamente sobre ninguna bola.
Taco, el palo de billar.
Tacada es el número de carambolas que se realizan en una entrada.
La frase “no dar bola”, que nació junto a las mesas de billar, data de los años 20, cuando ese juego estaba en su apogeo. Era común que a la salida del colegio o cuando se hacían pellas (del diminutivo del latin, pila, pelota), los estudiantes se entretuvieran en algún café anotando carambolas. En ese ambiente, los clientes más temidos por el dueño eran los jugadores novatos, capaces de desgarrar el paño de un tacazo mal dado o romper una vidriera o un espejo. “A ése no le den bola (o bolas)“ era la consigna que recibían en tal caso los estudiantes.
"Cuando jugaba al billar, era como un buen psiquiatra, curé a muchos de sus ilusiones y fantasías"
George Hegerman, conocido como Minnesota Fats, jugador profesional.
"Nunca juegues a las cartas o al billar con un tipo que tenga el nombre de una ciudad en su apodo"
Claudio, rey de una tarde, rey soñado,
no sintió que era un sueño hasta aquel día
en que un actor mimó su felonía
con arte silencioso, en un tablado.
(fr. del poema Los espejos, de Jorge Luis Borges)
Pueda parecer al visitante despistado que hay bastante de esnobismo y de búsqueda de la originalidad por la originalidad en este blog. Más es al contrario, pues no sólo no son un fin, sino que son el resultado del descarte de lugares que, por más de frecuentados, espantan al interés. Y no tanto en lo referido a los datos (que más que ineludibles, son imprescindibles), como a su interpretación. Intentar ejercer de original es, como mínimo, una quimera, cuando el mundo es, cada vez más, un salón de espejos que se multiplican hasta lo indefinible.
Esto —que en absoluto es una disculpa— me sirve para enfocar la atención sobre uno de esos procesos que inconsciente y constantemente realizamos y que tanto ocupan a los semiólogos, la mera comparación de algo con una idea previa o conjunto de símbolos. Cuando se trata de la adaptación literaria puede superponerse el texto original a nuestra visión y, a veces, a una interpretación histórica contrastada. Las semejanzas y diferencias que resultan añaden una intencionalidad de la que pueden extraerse conclusiones, a lo mejor distintas. Y quizás alguna contenga algo original.
Desde el punto de vista filosófico, la emisión del mensaje ya lo transforma en una obra nueva, pero esta línea la dejo para otro día más nublado.
Anamorfismo de Istvan Orosz
La biografía de un escritor está en sus obras; en pocas como en Tristana está don Benito, al tiempo que juega con espejos y bambalinas.
Pedro Ortiz-Armengol, Vida de Galdós (2000) p.309.
Me parece curiosa la frase sobre todo porque las bambalinas laterales son las "patas" del telón de un escenario, un espacio protegido de la mirada del público por donde se mueven el traspunte, el regidor o el director de escena entre un nutrido grupo de tramoyistas, utileros, racionistas o avisadores, comparsas y actores en tránsito (de aquí "entre bambalinas") y que desear que se rompa una "pata" sea de buen agüero en el teatro (deseo de tantas representaciones que se rompa por el uso).
Cuando seleccioné Tristana, fue la de Buñuel, pero acaso canjeé un sambenito por un sanluis. Me explico: suele considerarse Tristana (1892) una obra de su tiempo, decimonónica, exégesis española de Casa de Muñecas de Ibsen (1879); a Buñuel no le gustaba especialmente, pero veía facilidades en su adaptación a la pantalla. Y por ello, aunque se ajusta con bastante fidelidad al argumento original, al menos hasta la mitad —“hasta la rodilla”, permítamese el juego— con sutiles cambios, consigue con un simple gesto dar la campanada para que pueda interpretarse como la (des)ilusión por un futuro (im)posible.
Mire usted señorita. En los tiempos aquellos de mucha religión la gente sabía las cosas por las campanas, y las obedecía. Había toque de agonía, toque de muerto, el de fuego, bandera de gloria, llamado a misa y repliques de gran devoción. La gente oía y allá iban a visitar al agonizante, a enterrar al muerto o a buscar los trabucos cuando tocábamos arrebatos. Hoy ya son otros tiempos. La gente tiene prisa por buscar dinero, no escuchan, hasta se quejan del municipio cuando tocamos a misa porque dicen, fíjese usted, que los despertamos.
Ibid, Buñuel.
Aunque los elementos ya estaban presentes en el texto de Galdós, la visión de Buñuel es más moderna —¡por supuesto!—. Tanto que consiguió la "indiferencia" de D. Manuel Fraga, que sorprendentemente no cambió nada de nada, a pesar de su oposición inicial y el recuerdo del escándalo provocado por Viridiana (1961); algo provocaría que D. Manuel fuera destituido a finales de 1969, aunque tal vez no tenga nada que ver con esta película.
Escena de Tristana (Luis Buñuel, 1970)
Una de las cosas que me llama la atención de las películas de Buñuel es el montaje encabalgado de ciertas escenas, con un diálogo o un narrador que se mete en el siguiente plano, algo que permite una transición dinámica sin introductorias, que lleva directamente a la acción. Esto es tanto más llamativo al comienzo de una película, que es cuando se presenta a los personajes principales: Tristana, Saturna y Saturno, primero que a Don Lope, lo que ya es en sí una diferencia sutil y efectiva.
Que la historia se desarrolle en Toledo y no en las zonas de Cuatro Caminos o Chamberí responde, es de suponer, a la lógica del presupuesto. Toledo encuadra mejor una sociedad tradicionalista que cualquier reconstrucción que se hiciera en aquel momento de Madrid (que también nos parecería provinciana, pero no entonces).
Ya comenté, a propósito de una escena de Buñuel y la Mesa del rey Salomón (Carlos Saura, 2001), el conocimiento y ¿porqué no? cariño de Buñuel por Toledo, por haberse conservado tal y como la llegó a conocer tiempos ha, por sus cuestas y su empedrado, que hace de cualquier avance sea algo más trabajoso, hasta insufrible para un impedido y por si hiciera falta énfasis sobre el desafortunado dicho de que “la mujer honrada la pierna quebrada y en casa”.
Los quites taurinos han evolucionado hacia regates y remates balompédicos, mucho más lógicos para la explanada del colegio y que le permiten poner una zancadilla, como ejemplo de rivalidad, pero también de inmovilismo —mi padre me contó que en sus años, cuando no había otra, componían una pelota de trapo y cualquier cosa, y las porterías, de libros y ladrillos, que para señalar valían, pero lo del juez de línea con banderita es todo un lujo—.
En Galdós, los chicos eran solo huérfanos y habrían alborotado lo suyo (el silencio se hace notar más), y Saturno un mero apunte comparado con el protagonismo que le otorga Buñuel cuando le obsequia con la manzana, sustituto de una naranja y una perra chica —el cambio de fruta no puede ser casual y, por cierto, la moza también come un huevo pasado por agua—. Representa la primera edad de los hombres de Tristana, aunque es tan imperfecto como los siguientes. Como dice su maestro, es vago y anda "papando moscas" (con la boca abierta), pero ¿quién sabe?
A renglón seguido se presenta a Lope, vividor y seductor, de los que van a menos por méritos propios, la tentación de dejarse llevar (Horacio, el tercero, también la defraudará con su fuga mundi) al precio de dejarle colarse entre sus sábanas. Saturna llama a Tristana " la entenada de Don Lope", lo que en principio significa ahijada o pupila, pero que en realidad es la fórmula social que consiente en que vivan bajo el mismo techo.
En la estructura de la película parte de la escena se repite al final, cerrando un anillo en torno a Don Lope, con una intención muy dispar a la literaria, que concluye de esta forma:
Por aquellos días, entrole a la cojita una nueva afición: el arte culinario en su rama importante de repostería. Una maestra muy hábil enseñole dos o tres tipos de pasteles, y los hacía tan bien, tan bien, que D. Lope, después de catarlos, se chupaba los dedos, y no cesaba de alabar a Dios. ¿Eran felices uno y otro?... Tal vez..
Benito Pérez Galdós, Tristana (Madrid, Enero de 1892)
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La anamorfosis es una técnica para la distorsión de una imagen mediante un dispositivo óptico (como por ejemplo utilizando un espejo curvo), o a través de un procedimiento matemático. Su resultado se ha utilizado en arte para forzar al observador a un determinado punto de vista preestablecido o privilegiado (también una forma de esconderlo), desde el que el elemento cobra una forma proporcionada y clara. La anamorfosis fue descrita en los estudios de Piero della Francesca sobre perspectiva.
Esta técnica se utiliza en el cine, como por ejemplo en el Cinemascope, en el que mediante lentes anamórficas se graban imágenes comprimidas que producen una pantalla ancha durante la proyección.
Inicialmente se utilizó para mejorar la estética de los edificios debido a la distorsión por acercamiento del espectador, como en los templos griegos y romanos, como para ampliar los espacios interiores (trampantojos). El espectacular resultado de Bramante para la Iglesia de Santa María presso San Satiro (1488, Milan) popularizó esta técnica en las iglesias renacentistas.
En la pintura, el más conocido es el efecto en el cuadro Los Embajadores, de Hans Holbein (Jean de Dinteville y Georges de Selve, c.1533) donde hay una calavera anamórfica, interpretada por unos como vanidad, por otros firma del autor (hohle bein, en alemán hueso hueco, recuerda a Holbein).
El afán de captar la imagen de las cosas llevó a los artistas del XVI y XVII a diseñar instrumentos como las pirámides visuales, las linternas mágicas y las cámaras oscuras, cuyos efectos todavía asombran a muchos espectadores (el año pasado pude disfrutar de que hay en la Plaza Vieja de La Habana).
Durante el diecinueve, la anamorfosis ayudó a los artistas románticos a expresar sus sentimientos. En este período surgen nuevos técnicas más complejas, como los espejos mágicos, dibujos distorsionados que difícilmente pueden reconstruirse sin ayuda de un espejo específico.
La solución es Julio Verne
En 1991 los hermanos Quay hicieron el mayor homenaje fílmico en su Anamorphosis o De Artificiali Perspectiva.
Algunos dibujantes de excepcional imaginación, como Piranesi en el siglo XVIII (época de la arquitectura visionaria) y Escher en el XX (época del surrealismo), han utilizado las perspectivas de tal modo que falsean el propio concepto de realidad visible. Las escaleras, muy utilizadas por ambos (en Escher, invirtiendo su sentido de forma extrañamente verosímil, pero imposible), son un recurso habitual en los trampantojos, debido a su complejidad (líneas y planos proyectándose y rotando en el espacio). Su dinamismo también se ha utilizado en el cine (Escaleras de Odessa en Acorazado Potemkin, de Serguei Eisenstein, de 1925, las que utiliza recurrentemente Alfred Hitchcock o las móviles del Colegio Hogwarts en la serie de Harry Potter).
La decoración urbana, que comenzó a utilizar el trampantojo en el Renacimiento, y especialmente con la arquitectura efímera del Barroco, sigue usándolo, tanto en su vertiente regular-institucional (Richard Haas) como en su vertiente irregular (por artistas callejeros más o menos espontáneos, como Julian Beever, Banksy Eduardo Relero o Zilda). Fuente wikipedia
Como todas las honradas historias romanas, ésta está escrita "desde el huevo a la manzana". Prefiero el minucioso método romano, que no omite nada, al de Homero y los griegos en general, que gusta de saltar al centro de los acontecimientos y luego retroceder o avanzar según sea su inclinación del momento. Sí, con frecuencia se me ocurrió la idea de reescribir la historia de Troya en prosa latina, para beneficio de nuestros ciudadanos más pobres que no saben leer en griego. Habría empezado por el huevo del cual fue empollada Elena y continuado, capítulo a capítulo, hasta las manzanas comidas como postres en la gran fiesta en celebración de la vuelta al hogar de Ulises y de la victoria de su esposa sobre sus cortejantes.
Robert Graves, Yo, Claudio (1934), cap. 3
En el transcurso de una comida con excelente compañía alguien comentó que desde hace poco un compañero había adquirido la muy sana costumbre de hacer una pausa cada mañana para almorzar una manzana. No era la primera vez que me encontraba con la misma determinación; desde que no se permite fumar en las cafeterías ya no se destaca por adoptar hábitos saludables. En Vitoria conocí a uno que se había preparado un rincón casi acogedor entre los cachivaches que se habían adueñado del almacén, con los que parecía llevarse mejor que con el resto del mundo. De alguna forma me recordaba la soledad del emperador Augusto cuando intentaba evitar ser envenenado comiendo las manzanas que recolectaba de los árboles de su jardín, en la novela de Robert Graves.
Cuando retorné de ese recuerdo me encontré en medio de una tormenta discursiva de ideas más o menos conexas a la anécdota y la cita a un conocido refrán anglosajón que podría traducirse por comer una al día del médico te alejaría (“An apple a day keeps the doctor away”). Para terminar refiriendo escenas y películas en las que aparecían, se nombraban o eran ingredientes. No muchas, ni (me temo) muy originales. No quedaba tiempo para más, lo que me dejó un comecome que todavía me dura.
De forma irremediable asociamos a esta fruta los temas de la tentación, la desobediencia y el castigo de la pérdida del paraíso terrenal —los de educación judeocristiana, por supuesto—. Esto es muy significativo, puesto que ésta sería la primera escena dramática de nuestra tradición. Desde un punto de vista puramente temático, un triángulo amoroso, en cuyo epicentro se encuentra nuestra amiga. Así que no íbamos tan desencaminados cuando buscábamos piezas semejantes en la cinematografía.
Hay otras coincidencias que me hacen pensar que otros antes debieron desandar el mismo camino, como que haya al menos dos empresas de distribución bautizadas con el nombre de alguna de sus variedades, a saber, Criterion y Cameo. Por cameo se conoce en el cine a una aparición breve de un personaje conocido que no altera la trama, aunque esta acepción viene de trasladar directamente del inglés el vocablo para camafeo; joya en que se reproduce el relieve de perfil de una persona. Por lo que quiero pensar que ambas se eligieron por el fruto, que desde el juicio de Paris se considera un tributo a la belleza.
Motivos menos excelsos llevaron a los Beatles elegir una manzana verde (la Granny Smith es característicamente ácida) como símbolo de su discográfica Apple Records, una de las divisiones de Apple Corps., creada para mejorar sus asuntos fiscales a su regreso de la India, donde habían coqueteado con trascendentalismo. Esta empresa, que ha continuado sacando ediciones en forma de recopilatorios pese a que sus derechos se extinguieron en 1978 y fueran adquiridos en 1983 por Michael Jackson, mantuvo un largo litigio por la marca con Apple Computers (hoy Apple Inc.) hasta un acuerdo en 2007, que resolvió esta nueva discordia por la manzana.
Jobs y Wozniak llamaron a su primer modelo McIntosh
Otros temas que se le asocian son los relacionados con las manzanas de la inmortalidad del Jardín de las Hespérides, el envenenamiento frustrado de Blancanieves, en el cuento de los hermanos Grimm y la supuesta fuente de inspiración para la teoría de la gravedad de Newton. Así que tratándose de un símbolo tan universal y recurrente (sensualidad, pecado, engaño, conocimiento y rivalidad) no me entra en la mollera que no me asaltaran más que un puñado de títulos y algunos con un poco de trampa.
Y es que la organización de la memoria es algo bastante azaroso, como mostraban los contenedores de esferas de Inside Out (Pete Docter y Ronnie del Carmen, 2015). Por ejemplo, se hizo una prueba entre 85 alumnos de UCLA con el siguiente resultado: todos afirmaron conocer el logotipo de Apple, pero solo uno logró dibujarlo correctamente y la mitad de ellos erró al elegir entre estas ocho variaciones:
Pero me resisto a pensar que en el olvido está la semilla del problema. Lo que me lleva a plantear el reto de encontrar un número razonable de ejemplos significativos. Para ello impongo algunas limitaciones bastante lógicas, como que tengan un mínimo de relevancia en la trama, no ser un mero elemento decorativo, evitar los logos informáticos, las alusiones arquitectónicas y a la "Gran Manzana"; denominación utilizada por un periodista deportivo de los años 20 en el contexto de las carreras de caballos, que se ha popularizado por interés municipal. Por otro lado, el término urbanístico "manzana de casas" parece derivar de mansana y mansilla (hay varios municipios españoles así llamados) que determinan el conjunto de casas en derredor de un manso; a su vez, porción de tierra entregada al siervo en el sistema feudal.
Creo que podría considerarse como el equivalente moderno a uno de los trabajos de Hércules, el onceno en concreto, que consistió en robar las manzanas del jardín de las Hespérides. No creo que vaya a ser tarea fácil, puesto que las herramientas de búsqueda —Google sería nuestro erómeno— no serán tan definitivas. Y del cómputo extraer el grado malus (manzano) de cinefilia —tan científico como una calificación de imdb o filmaffinity—.
"Cuando soy buena, soy muy buena, pero cuando soy mala, soy mucho mejor"
(Mae West)
Escena de La Tienda (1993) de Fraser Clarke Heston (hijo de Charlton)
El fragmento (encontrado en el canal de youtube "Anatomía de la escena", a cuyo autor saludo y reconozco el mérito de la selección) reproduce el mito de la manzana de la discordia. Es una adaptación del relato de Stephen King de 1991 sobre la llegada de un forastero a Castle Rock, quien concede deseos a cambio de pequeños favores sin importancia.
El joven lanzador (pitcher) lanza, como si fueran bolas (pitch es la bola en béisbol, pero también hace referencia a la presentación verbal o visual concisa de una idea para una película hecha por un guionista o director a un posible productor), toda una caja de manzanas —menuda idea—.
Pese a los errores de continuidad, la escena tiene una gran fuerza, en parte por la superposición de la narración deportiva con el clásico de Johann Strauss, hijo (Kaiser-Walzer op. 467, de 1889) Vals del Emperador, también conocido como Mano a mano.
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La manzana es una fruta pomácea comestible, fruto del manzano doméstico (Malus domestica). La tradición dice que sus raíces estarían en la zona de Almá-Atá o Almatý, antigua capital de la república soviética de Kazajistán. De hecho, Almaty es la forma adjetivada del sustantivo "manzana" en kazajo, popularmente traducida como "Padre de las Manzanas".
Se estima que existen entre 5000 y 20000 variedades de manzanas en el mundo, aunque el número comercial es lógicamente inferior. Se localizan preferentemente en zonas de clima templado-frío, pues es una de las especies frutales que requiere mayor cantidad de frío (temperaturas inferiores a 7 °C) durante el periodo de descanso invernal. Aunque de promedio requieren unas 1200 horas, existen cultivos en zonas subtropicales que requieren tan solo 200-300 (por ejemplo, Anna).
Algunas variedades
Akane
Crabapple
Granny
Smith
McIntosh
Rome Beauty
Ambrosia
Criterion
Pero de
Cehegín
Newtown/Pippin
Splendor
Arkansas
Black
Egremont
Russet
Gravenstein
Old Apple
Spur
Blackjohn
Empire
Honeycrisp
Pol Apple
Starkrimson
Braeburn
Esperiega
Idared
Pink lady
Starking
Bramley
Fuji
Jazz
Pinova
Verde
doncella
Cameo
Gala
Jonagold
Red
Delicious
Willie
Sharp
Cortland
Ginger Gold
Jonathan
Red El
Winesap
Cox's
Orange Pippin
Golden
Delicious
Lodi
Reineta
Winter
Banana
Con ella se ha representado el deseo pecaminoso por el fruto del árbol del conocimiento (malus puede significar maldad y manzano) que provocó la expulsión del Edén, la utopía por antonomasia. En el arte, se utilizó como símbolo de la nueva Eva, es decir la Virgen María, que intercedería por la salvación de la Humanidad. Por ello en muchas imágenes románicas la Virgen lleva en su mano derecha una manzana. Esta simbología cultural y del conocimiento ha llegado hasta el presente, como en la elección del motivo para los Premios Max de las Artes Escénicas, creados por Juan Brossa: una manzana plateada con un antifaz dorado. En palabras del creador "parece una cabeza y al mismo tiempo una manzana, un fruto pecaminoso y frívolo; el antifaz aporta la dimensión dramática y el misterio escénico".
Sirve para explicar algunos de los cuentos tradicionales, como el de Blancanieves, en el que juega un papel fundamental. En primer lugar por la importancia del color rojo, asociado con la sangre y la muerte: aparentemente es la manzana perfecta, brillante y atrayente, cuando en realidad produce la muerte ipso facto. Por tanto, lleva implícito el engaño.
En resumen, teniendo en cuenta el color o la textura, quién la ofrece, la persona a quién va dirigida, si está entera o apurada, puede significar cosas bien dispares. Wikipedia
Porque muchos se extraviaron por sus especulaciones y su imaginación perversa falseó sus pensamientos.
Si no tienes pupilas, te faltará la luz; si careces de ciencia, no afirmes nada.
El hombre obstinado termina mal, y el que ama el peligro perecerá en él.
El corazón obstinado soportará muchos males, y el pecador acumula un pecado sobre otro.
No hay remedio para el mal del orgulloso, porque una planta maligna ha echado raíces en él.
El corazón inteligente medita los proverbios y el sabio desea tener un oído atento.
El agua apaga las llamas del fuego y la limosna expía los pecados.
El que devuelve los favores piensa en lo que vendrá después, y cuando esté por caer, encontrará un apoyo.
Eclesiastés 3.24-31
Esta película, considerada de culto, si esto tiene algún valor intrínseco, es uno de los mejores filmes de terror de su década. Por si ésto no fuera suficiente, trata dos temas particularmente interesantes, profundos y actuales. Me refiero a la transcendencia que se da a realizar algo por vez primera y, por otra parte, a la importancia de vivir el momento, casi de apurarlo.
Escena de The Descent (2005) de Neil Marshall
Como en otras muchas ocasiones, la producción de esta película se vio condicionada por la presión que suponía la existencia de otro proyecto, digamos similar, al otro lado del Atlántico, con otro sistema de producción y —¿por qué no?— gustos diferentes. En este caso, el guionista y director creo que se vio por ello obligado a realizar algunos cambios, como la ubicación geográfica, que pasó de Escocia a Carolina del Norte. Esto es una especulación mía, fundamentada en la extraña persistencia del nombre de la cueva no visitada, Boreham Cave, y que sirve únicamente para incluir el chiste de que una de ellas cree que se aburrirá terriblemente en esta aventura (bore significa tanto aburrir, como agujero). Los escenarios naturales son efectivamente de Escocia, pero observamos una falsa guía sobre la cueva que la situa en USA, y una matrícula de North Carolina, con el lema "First in Flight", que alude al primer vuelo de los hermanos Wright. Recuerdo haber leído sobre la carrera para conseguir realizar el primer vuelo y que algunos historiadores afirmaran que un tal Whitehead, emigrante alemán, habría logrado la hazaña dos años antes que los citados, pero que al no contar con el apoyo del Smithsonian Institution, no fue reconocida. Otra vez más, el primero en llegar no habría sido el ganador y El Condor, que es un ave foránea, habría sido derrotado por el Flyer I (que se puede traducir por primer folleto, vamos, marketing).
Bien cierto es que en este estado hay cuevas impresionantes, que justifican de sobra la nueva localización, como el Parque Nacional de Mammoth Cave, que es el sistema de grutas más grande del mundo (hasta 590 km de galerías, según las últimas exploraciones). Los expertos creen que en él podrían vivir miles de especies cavernícolas endémicas aún no descubiertas, todas ellas albinas y ciegas o carentes de ojos (y no me refiero al mito de la caverna). Pero el interés de las aventureras de la película es deportivo y no científico, es decir, espeleísmo y no espeleología (aunque no suele hacerse distinción). Lo que nos lleva al segundo tema, vivir el momento.
Se ha ido introduciendo en la sociedad como sucedáneo de lo anterior. La acumulación de experiencias extremas como prueba de una vida disfrutada plenamente. Volviendo a la escena, me llamó la atención la introducción de dos conceptos de vehículos de aventura claramente diferentes. Por un lado, el Ford Bronco II, llamado el John Wayne de los todoterrenos —casi no hace falta añadir nada más sobre su carácter, que la pegatina "rock girl" no consigue feminizar—, que dejaría de fabricarse en los 90, sustituído por el Explorer, como estrategia para evitar costosas indemnizaciones por sus probados problemas de estabilidad, seguramente a raíz del caso del jockey Bill Shoemaker; seguido de cerca por un BMW X5, considerado la mejor opción de los todoterrenos medianos por el Insurance Institute for Highway Safety. Aventura versus seguridad.
Las advertencias que se recitan a continuación —que sabemos a priori no van a ser tenidas en cuenta— y el venado pasto de los cuervos sirven al propósito de anticiparnos la fatalidad de este relato como de la vida misma.
En este punto, quiero pensar que el autor estaba pensando en el Eclesiastés, uno de los libros menos cristianos de la Biblia, del que tomo prestada la terna: Qui amat periculum. Su autor centra la reflexión en la incertidumbre de la existencia, invita a disfrutar de la vida, pues nunca podemos estar ciertos de qué nos deparará y recomienda aceptar con serenidad las desgracias y la adversidad, pues también ellas son tan pasajeras como lo es todo. Pero la conclusión principal tiene que ver con el conocido carpe diem: disfruta del día, aprovecha lo que la vida te ofrece para equilibrar el dolor.
En esta línea, hay un colgante que lleva una de las chicas que lleva inscrita la leyenda "Love Each Day", otro lema de tres palabras. Creo que es accidental que la matrícula del BMW tenga las letras TWC, siglas del juego Three Word Challenge, que en esencia trata de dar un mensaje importante en solo tres palabras (y queda muy bien).
Voy a aprovechar este recurso lúdico para introducir otro propio. El azaroso lenguaje nos da una palabra para el terror en espeluznar (por desgracia, en desuso); para cuevas y grutas, en espelunco (arcaica y local, pero igualmente aceptada) y una rica tapa en espeluznado, consistente en rejos enharinados fritos, que bien pudieran llamarse espeleotemas gastronómicos. ¡Y bien ricos que están!
__________ Édouard-Alfred Martel (1859-1938), abogado francés apasionado de las ciencias naturales y la geografía, es considerado el fundador de la espeleología moderna. Ya de joven fue un gran lector de la obra de Jules Verne, que le habría iniciado en el gusto por la aventura. En 1866, de vacaciones con sus padres, visitó las grutas de Gargas en los Pirineos. Otros viajes le permitieron recorrer Alemania, Austria e Italia.
En 1886, después de terminar su servicio militar, se convirtió en abogado en el Tribunal de Comercio del Departamento del Sena. Martel consagró su tiempo libre y las vacaciones a viajar a través de Francia. En junio de 1888, se adentró con algunos compañeros en una cavidad rocosa por la que se abisma un arroyo conocido como Bonheur (felicidad) y reaparecen más lejos, en el abismo de Bramabiau. Esta expedición reconoce dos kilómetros de galerías.
En julio de 1890, se casó con Aline de Launay, hermana de Louis de Launay, profesor de geología y futuro miembro de la Academia de Ciencias. La colaboración de Louis de Launay proporcionará una base científica a algunas de las publicaciones Martel, incluyendo artículos en la revista La Nature, de la que Martel y Launay serán luego sucesivamente editores jefes. En 1894, publicó Les Abîmes, una obra en la que describió las maravillas del mundo subterráneo que había descubierto y visitado durante las seis campañas que realizó desde 1888 hasta 1893.
En 1895, amplió su campo de investigación y organizó expediciones en Irlanda e Inglaterra. Descubrió el lago subterráneo de Marble Arch en Irlanda del Norte. En Yorkshire hizo el primer descenso en la sima de Gaping Gill, un pozo regado de 110 m. Ese mismo año, fundó la Sociedad de Espeleología y lanzó un boletín periódico, Spelunca.
Con su supervisor y compañero Louis Armand, exploró el subsuelo de la isla de Mallorca. En las cuevas del Drach, cerca de Porto Cristo, descubrió el lago subterráneo más grande de la época (Llac Martel).
En 1891, resultó gravemente intoxicado. Un cadáver de ternero en descomposición había contaminado el agua que Martel había tomado de una fuente. Dirigió una carta al Prefecto de Lot comunicándole este suceso. En 1894, demostró en Les abîmes que «la presencia de materia en descomposición en el fondo de una sima podría contaminar una fuente distante unos cientos de metros o varios kilómetros». En sus escritos, no cesó de denunciar repetidamente la contaminación del agua por los animales muertos.
Gracias a los esfuerzos conjuntos de Martel y del profesor Eugène Fournier, se introdujo el artículo 28 en la ley relativa a la salud pública de 1902 que prohibió el abandono de cadáveres de animales y de detritos putrescibles en las cuevas. Este texto es conocido como la ley Martel. Fuente wikipedia.
Llegó entonces á Efeso un Judío, llamado Apolos, natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en las Escrituras. Este era instruído en el camino del Señor; y ferviente de espíritu, hablaba y enseñaba diligentemente las cosas que son del Señor, enseñando solamente en el bautismo de Juan.
Hechos 18:24-25 RVR
Al igual que Coop, me he retrasado un poco. No por haber pinchado. Tampoco he recogido ningún dron autoestopista. Se me antojó darme una vuelta por Donostia aprovechando el festival de cine internacional. Y, sinceramente, no se que me ha gustado más, la ciudad, las tapas o los pases. Y de extra he tenido la oportunidad de ver en persona a Ellen Page, que es tan pequeña como parece, y estrechar la mano del increíble Mamoru Hosoda. Todo un lujo, caro, pero estimulante.
La escena que he seleccionado pertenece a Interestelar (2014) de Christopher Nolan. Seguramente una elección poco común para una película de ciencia ficción, pero me interesó por varios aspectos:
En primer lugar, y evidente, que Matthew le tiene cogido el tranquillo a ésto de sentarse tras una mesa y ser interrogado (casi esperaba que le pidiera unas birras al jefe de estudios). Y con respecto a su actitud, se puede observar cómo cambia de activa a reactiva según a qué hijo se refiera. Diríase a priori que está más interesado en el futuro del chico, pero quizás esté más seguro de las posibilidades de la niña. De cualquier forma, se subraya el concepto "agricultores incultos", que podría traducirse en ciudadanos incultos o votantes. Más allá del amor fraternal, se intuye una postura revolucionaria, que es más evidente a continuación.
Y este es el punto que hizo que la rescatara de algún lugar de mi memoria. Cómo los gobiernos regulan la información según sus intereses. Cada individuo puede, y debe, interpretar lo que percibe. El peligro está en la verdad cuando se institucionaliza. De manual.
Había visto recientemente El niño 44 (2015) de Daniel Espinosa, en la que se decía que no hay "asesinatos en el paraíso". A los pocos días se anunciaban denuncias contra una editorial por destacar en los textos escolares a Esperanza Aguirre por haber introducido el bilingüismo en la educación de la Comunidad de Madrid. The Propaganda Game (2014) de Alvaro Longoria, que he tenido la oportunidad de ver en el Zinemaldia, presenta la "verdad" de la vida en Corea del Norte gracias al único extranjero que trabaja para el régimen, que resulta ser español. Se presentó uniformado, condecorado y alineado cual discípulo de Goebbels.
Lo curioso es que liceo es una forma utilizada en algunos países para llamar a los centros de enseñanza, y Liceo uno de los nombres dados al dios Apolo. Y que si Cooper se excusaba por llegar tarde (apologize to your teacher!), al final premiaba a su hija con partido y chuches (panem et circenses) por defender las misiones Apollo.
Para los amantes de las teorías conspiratorias, una de la más jugosas es precisamente la del primer alunizaje, supuestamente filmado por Kubrick, quien habría dejando pistas de ello en su film El Resplandor (1980). Fuente wikipedia.
__________ Apolo era descrito como el dios de la divina distancia, que amenazaba o protegía desde lo alto de los cielos, siendo identificado con el sol y la luz de la verdad. Hacía a los hombres conscientes de sus pecados y era el agente de su purificación; presidía las leyes de la religión y las constituciones de las ciudades, era símbolo de inspiración profética y artística, siendo el patrono del más famoso oráculo de la Antigüedad, el oráculo de Delfos, y líder de las musas. Era temido por los otros dioses y solamente su padre y su madre podían contenerlo. Era el dios de la muerte súbita, de las plagas y enfermedades, pero también el dios de la curación y de la protección contra las fuerzas malignas. Además, era el dios de la belleza, de la perfección, de la armonía, del equilibrio y de la razón, el iniciador de los jóvenes en el mundo de los adultos, estaba conectado a la naturaleza, a las hierbas y a los rebaños, y era protector de los pastores, marineros y arqueros.
Apolo fue identificado sincréticamente con un gran número de divinidades mayores y menores en sus diferentes lugares de culto, y sobrevivió secretamente a lo largo del florecimiento del cristianismo primitivo, que se apropió de muchos de sus atributos para adornar sus propios personajes sagrados como Cristo y el Arcángel San Miguel. Sin embargo, en la Edad Media Apolo fue identificado por los cristianos muchas veces con el Demonio. Fuente wikipedia
Para mi segunda entrada tuve pocas dudas. En el momento que vi Bienvenidos a Zombieland (2009), de Ruben Fleisher, tuve muy claro que el germen de la película estaba en los comentarios sobre alguna escena de zombis desde un punto de vista lógico-paranoide. ¿Quién no se vuelve paranoico ante tal perspectiva?
Pero al mismo tiempo consiguen atrapar la atención del espectador al presentar de forma novedosa (?) un universo que parecía trillado. Los carteles que presentan-señalan las famosas reglas de Columbus* son un buen uso de un recurso de forma recurrente. La reiteración de ideas le da comicidad, al modo en que Charles Schluz lo hacía en los cumpleaños de Charlie Brown. Columbus me recuerda a Carlitos.
Volviendo a la película, quizá en el montaje de este comienzo está también el fallo, al presentar las reglas casi de forma paralela a como se las va a encontrar el personaje acto seguido. Me llamó mucho la atención que la regla #1 se presentara en un campo de futbol y poco después en un parking, con una similitud absoluta de marcas.
Escena de Bienvenidos a Zombieland (2009) de Ruben Fleisher
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Para los curiosos, en Wikipedia se han recopilado el resto de las reglas, que reproduzco:
1. Cardio.
2. Mata y remata.
3. Cuidado con los baños.
4. Usa cinturón de seguridad.
6. Sartén de hierro fundido.
7. Viaja ligero. Además de con pocas cosas se refiere a viajar solo.
8. Pégate a un tipo duro (Columbus crea esta regla y anula la anterior al conocer a Tallahassee).
12. Toallas de papel Bounty.
15. Bola de bolos.
16. Agilitarse.
17. No seas un héroe, cambiado hacia el final de la película por Sé un héroe (Cuando Columbus se enfrenta a los zombis para rescatar a Wichita y Little Rock enfrentándose además a su fobia a los payasos.)
18. Entrar en calor (Calienta).
19. Bolsas Ziploc.
21. Evita los clubs de strip-tease (Aparece en un póster)
22. Por tu vida, asegura la salida.
29. El sistema de compañeros.
31. Revisa el asiento de atrás (es añadida por Columbus al estar a punto de morir por no hacerlo).
32. Disfruta de las pequeñas cosas, aunque eso signifique destruir muchas cosas (la añade inspirado por Tallahassee.)
33. La navaja suiza.
34. Calcetines limpios.
48. Higiene.
49. Siempre ten copias de seguridad.
Las demás no se, pero esta última es muy útil cuando tienes un blog.