Mostrando entradas con la etiqueta máquina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta máquina. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de junio de 2016

§75 Forámenes del cráneo

Entonces, poseído por la más absoluta desesperación, hice mi acto de fe, y ya iba a cerrar los ojos para aguardar la muerte, cuando vi abrirse por encima de mi cabeza el agujero del pozo y descender en un ataúd a un hombre muerto, y tras él su esposa con los siete panes y el cántaro de agua.
Las Mil y una Noches, XLI El cuarto viaje de Simbad el Marino.
No podría decir las veces que he visto El jovencito Frankenstein (Mel Brooks, 1974), pero casi tantas como he leído reescritos los mismos comentarios, extraídos de las dos fuentes principales y más accesibles sobre la película, incluidos en cualquier edición digital, a saber, el audiocomentario del director y una entrevista de treinta y tantos minutos a Gene Wilder, co-guionista y autor de la idea original. A pesar de todo, la sensación que retengo es que cada visionado permite apreciar nuevos detalles, antes desapercibidos, ¿que no es posible? Pues el mismo Mel Brooks lo reconoce en el citado audio y se le puede considerar una autoridad en la materia.
Dicho esto, invito a aquellos que no hayan visto todavía la versión original a que no pierdan el tiempo (en otra cosa), porque los juegos de palabras y las resonancias no tienen traslación posible y se están perdiendo parte de la experiencia. Me gustaría decir que el vídeo siguiente tiene esa misma intención (desconozco sus motivos y, francamente, no creo que los aprobara), solo es una mixtura de instantes tan conocidos que no hará falta traducción; el que contiene la escena que quería comentar fue bloqueado por los que detentan aún los derechos legales, como si con ello ganaran alguna batalla a la piratería, pero no me entretendré en discutir más eso.

¡Dentro vídeo!

Según los testimonios, parece que el proyecto empezó a interesar a Brooks cuando Wilder (irónicamente se trata de una b&w movie) sugirió que el doctor se habría cambiado el apellido para evitar el menosprecio por su antepasado. Este cambio no sólo es una idea con muchas posibilidades (como luego demostraron), sino que es algo muy presente en el subconsciente de todos aquellos que han sido perseguidos, los emigrantes en general y es más que evidente en los judíos que llegaron a Estados Unidos a lo largo del siglo XX, muchos de los cuales buscarían refugio en la farándula (que es de armas tomar, como la legión extranjera) y de ahí, a los escenarios y el cine. Para esta película se reunieron un número considerable de ellos, hasta el punto de que se podría considerar una película coincidentemente judía.
Pero lo que espera toda buena madre judía para su hijo es que abra una consulta médica en Manhattan o alrededores, y las cabezas de los demás siempre han dado mucho juego (particularmente la psiquiatría, la estética y la estomatología). Freddy seguro que tuvo algún contratiempo anterior, puesto que le encontramos en la Universidad, que da prestigio y poco más —¡podría ser peor, podría tener que sustituir a Joel Fleischman en Alaska!—.
Precisamente le encontramos a punto de hacer una demostración práctica ante sus estudiantes, que se asemeja más de lo que debiera a lo que zurujanos, sacamuelas y vendedores de pócimas representaban en cada una de sus estaciones; como también es curioso que el protagonista de El médico (Phillipp Stölzl, 2013) hubiera de circuncidarse para ingresar en el bimaristán de Avicena.

ADN Normal
La insistente inquisición del alumno sobre los experimentos de la materia muerta, que tanto enfurecen al doctor Frankenstein (todavía Fronkonsteen), subrayan uno de los temas centrales del cine sobre la medicina, la ética, en sus distintas variantes:
  • Mad doctors, que en solitario o en grupos marginales, experimentan sobrepasando los límites de lo razonable. Incluso hoy en día, en que se publica e investiga en equipos, es un temor presente (inconsciente). Se le suele denominar el factor Frankenstein.
  • La criatura creada a partir de piezas, comparable al robot (término creado en 1920 por Karel Capek para su novela fantástica Russum's Universal Robots, derivado del checo robota, 'trabajo obligatorio', generalizado a partir del Yo robot de Asimov, 1940) induce el llamado complejo de Frankenstein, o temor lógico a ser superado por una máquina (no importa en qué campo, por no repetir materia).
  • El beneficio de los transplantes, que, de humanitario en origen, se ha convertido en algo de trascendencia económica y amenaza con la perpetuación del poder.
  • Y, no por último menos importante, la genética y la generación de vida. Tradicionalmente apuntado como una de las preocupaciones de la mujer y, en particular, de Mary Shelley (Mary Wollstonecraft Godwin de soltera, que perdería tres de sus cuatro hijos) cuando gestaba su Frankenstein.
En mi opinión, émulo de George Sand o Fernán Caballero, Fronkonstin ocultaría a Fronkonstina (o así debería ser).
He intentado en vano que Frankenstein me cuente en detalle la creación del ser; pero sobre este punto permaneció impenetrable.
— ¿Está usted loco, amigo mío? —me contestó— ¿Hasta dónde le va a llevar su absurda curiosidad? ¿Es que quiere crear, también, un ser diabólico, enemigo suyo y del mundo? Si no, ¿a dónde quiere ir a parar con sus preguntas? ¡No inista! Aprenda de mis sufrimientos, y no se empeñe en aumentar los suyos.
Mary Shelley, Frankenstein o el moderno Prometeo, 1818, Narración de Walton, v. III, c. 7, p.168-9
__________
Mary Shelley (1787-1851) a pesar de su producción literaria como narradora, dramaturga, ensayista, filosófica e incluso biográfica, es reconocida sobre todo por ser la autora de la novela gótica Frankenstein y como la esposa del poeta romántico Percy Bysshe Shelley.
Los estudios sobre sus trabajos menos conocidos apoyan la teoría de que a lo largo de su vida mantuvo una actitud política (y vital) muy radical para la época, basada en la idea de que la cooperación y la compasión, particularmente las practicadas por las mujeres en sus familias, son la vía para reformar la sociedad (desafío directo al romanticismo individual promovido por su marido y las teorías políticas educativas de su padre, William Godwin).
En 1816, Mary Godwin, Percy Shelley y su hijo viajaron a Ginebra con Claire Clairmont (hermanastra de Mary y amante ocasional de su marido). Planeaban pasar el verano con el poeta Lord Byron, cuyo reciente romance con Claire había devenido en un embarazo de ésta. El grupo llegó en mayo a Ginebra, en donde Mary comenzó a llamarse a sí misma «Sra. Shelley» (no contraerían matrimonio hasta diciembre tras el suicidio de la primera señora Shelley). Byron se les unió el 25 de mayo, con su joven médico y secretario, John William Polidori, y alquilaron la Villa Diodati, cercana al lago de Ginebra; Percy Shelley más tarde alquiló un edificio más pequeño llamado Maison Chapuis, ubicado en las cercanías. Pasaron el tiempo escribiendo, navegando en el lago y conversando hasta altas horas de la noche.

El perfecto enclave para devorar historias de fantasmas alemanas

Mary Shelley, en 1831, describió aquel verano como «húmedo y poco amable en lo que respecta al clima, ya que la lluvia incesante nos obligó a encerrarnos durante días en la casa». Entre otros temas, las conversaciones se basaban en los experimentos del filósofo del siglo XVIII Erasmus Darwin, del cual se decía que había animado materia muerta, y de la posibilidad de devolverle la vida a un cadáver o a distintas partes del cuerpo. Sentados alrededor de una fogata en la villa, el grupo también se entretenía leyendo historias de fantasmas alemanas —literal de la wikipedia—. Esto llevó a Byron un día a sugerir que cada uno escribiese su propia historia sobrenatural. Poco después, durante un sueño, Mary concibió la idea de Frankenstein. Comenzó a escribir lo que asumió que sería una historia corta y con la ayuda de Shelley llegó a convertirse en su primera novela, Frankenstein o el Moderno Prometeo, que publicaría anónimamente en 1818, aunque la crítica asumió que era obra de su marido (por el prólogo de Percy y estar dedicado a su héroe político William Godwin). Más tarde describiría el verano en Suiza como «el momento en que por primera vez salté de la infancia a la vida real».
La muerte de Percy determinó que tuviera que hacerse cargo de la familia, de las deudas y del legado literario de su marido y de su padre sin descuidar el propio (Frankenstein pago muchas facturas y alguna que otra extorsión).
La última década de su vida estuvo plagada de enfermedades, probablemente vinculadas al tumor cerebral que se sospecha acabó con ella a los 53 años.
En el primer aniversario de su muerte, la familia inspeccionó su escritorio. Allí encontraron trozos de cabello de sus hijos fallecidos, un cuaderno que había compartido con Percy Shelley y una copia del poema de éste titulado Adonaïs, junto con una página envuelta en seda, la cual contenía algunas de sus cenizas y los restos de su corazón. Fuente wikipedia

domingo, 10 de abril de 2016

§68 Préstamos alemanes

No hay más felicidad para el hombre que comer y beber y gozar él mismo del bienestar de su trabajo. Y yo considero que esto viene de la mano de Dios.

Eclesiastés 2-24
El cine bélico, en general, y el que narra distintos episodios de la Segunda Guerra Mundial aglutinan tantos títulos que renuncio a dedicarle tan poco espacio que me obligaría a enumerar sólo los tópicos. Por ello me centraré en una escena que me ha llamado la atención (se puede encontrar el mismo corte en la red en versión original, pero no en castellano) que pertenece al metraje de Corazones de Acero. La película, aunque no puede dejar de mostrar los horrores del conflicto, se centra en las relaciones del pequeño equipo que forma un tanque con la excusa de la incorporación de un soldado bisoño. No parece muy original, pero si destacable, al menos para mi, porque he sido parte (y lo sigo siendo) de numerosas unidades de tamaño similar al del que se habla.

Escena de Corazones de Acero (2014) de David Ayer

Esta convivencia, en el mejor de los casos, deriva en un tipo de amistad muy particular que nace de la camaradería y se sustenta en la consecución de objetivos comunes —con frecuencia recuerdo haber comentado que "no tenemos porqué ser amigos, ya somos compañeros"—. Y cuando se alcanzan los resultados (o cambian) se pueden formar nuevos equipos y las relaciones tienden a desaparecer, sin que medie disensión: la camaradería itinerante en la ejecución de un destino común a la luz fría y penetrante de la inexorable e irrebasable posibilidad del propio morir (Pedro Laín Entralgo).
Por cierto, el origen de camarada está en la estrecha amistad que se forjaba entre soldados y oficiales que vivían en la misma cámara, en el ejército Español del siglo XVI. La función del camarada era, entre otras, la de hacerse cargo del testamento en caso de fallecimiento en combate de uno de los integrantes, amén de otras responsabilidades personales de las que la organización del Ejército no se hacía cargo. Las cámaras solían estar integradas por un capitán y cinco o seis oficiales. Y en el caso de la tropa en igual número de soldados.
Los camaradas vivían juntos, compartiendo beneficios, pertenencias, peligros e infortunios. La organización de la camaradería se extendió en Europa por la influencia de la Infantería Española en las guerras de Flandes.
Por eso los integrantes del Fury acogen al novato con generosidad, esperando que les recompense rápidamente con la precisión que necesitan de su puesto: matar alemanes. No solo nazis. Cualquier elemento armado que suponga una amenaza para la supervivencia, incluidos los niños. Lo que prima es acabar con el enemigo. Así es el trabajo y, cuando se hace bien, es el mejor de todos. El único que tenemos. Nuestra existencia. Por eso interpreto la frase "el mejor trabajo que he tenido" como una exaltación de la vida (y, en este caso, a pesar de ser o precisamente por ser precaria, terrible y probablemente corta).
Ese momento es tan fulgurante como efímero. Cuando ocurre, ya ha pasado. Como al hacer repaso del año. En el momento que termina la celebración hay que empezar con el siguiente trabajo y el contador de logros pasa a marcar cero de nuevo. La vida continúa.

El Panzer I, antepasado del Panther y el Tiger, no parece visto así muy temible. ¿Qué pensaría Franco cuando Hitler le envió 4 unidades al comienzo de la Guerra Civil?
A esta dura realidad se suma lo inevitable de la intimidad en el tanque, más claustrofóbico que un submarino, más constreñido que una celda y lo menos ergonómico que pueda haber —¡frío, viciado, incómodo, alguien da más? He leído, no se dónde, que Patton ordenó que llevaran una escoba—; es difícil algún virtuosismo de cámara en tal espacio, pero el operador ha conseguido que El Biblia parezca dentro de un confesionario, donde una manilla simula una cruz y que el sargento esté imbuido por una aureola casi premonitoria.
Pero en la guerra no hay bandos buenos.

__________
[Los préstamos lingüísticos se refieren a una palabra o morfema de un idioma, tomada o prestada con poca o ninguna adaptación por la influencia cultural que supone. Tienen las formas de extranjerismos (en este caso, germanismos), más o menos adaptados, y calcos semánticos (lo que se adopta es la traducción literal).]
Los nazis consiguieron sacar provecho de la insatisfacción generalizada de su país por la crisis económica y el resultado de la guerra partiendo de la base del ideal Volksgemeinschaft (‘comunidad del pueblo’), una sociedad armoniosa, libre de conflictos y de barreras entre las clases sociales, que se había hecho popular durante la Primera Guerra Mundial, convirtiéndolo en la clave de su pensamiento. Propugnaba una unidad casi mística relacionada con la doctrina del Blut und Boden (‘sangre y tierra), la relación del campesino con su tierra. 
Utilizaron políticas populistas como el Winterhilfswerk (‘auxilio de invierno del pueblo alemán’), campaña para financiar obras de caridad que aliviaran las necesidades de los menos privilegiados y contribuyeran a la estabilización interna. El movimiento Kraft durch Freude (‘fuerza a través de la alegría’) fue una organización nazi dedicada a estructurar, vigilar y uniformar el tiempo libre de la población; era parte de la Deutsche Arbeitsfront (‘frente alemán del trabajo’), sindicato unificado nacionalsocialista. Organizaba viajes, excursiones y vacaciones, como una agencia de viajes del Tercer Reich. En realidad la más grande del mundo de los años 30.
Y consiguieron convencer al pueblo alemán de que ellos les llevarían los cambios que necesitaban. Primero otorgándoles una nutrida representación en las urnas, luego permitiéndoles subvertirlas tras el incendio del Reichstag con el Gleichschaltung (‘coordinación, unificación’) proceso mediante el cual se estableció el control totalitario sobre el individuo, la sociedad y la economía, que culminó con el nombramiento de Hitler como Canciller.
Todos estos términos, aparentemente progresistas, pero en realidad vehículo de difusión del nacionalsocialismo, han quedado en el olvido de las buenas intenciones. Al período que le siguió, en cambio, le debemos otros préstamos que lograron más proyección.
GESTAPO (contracción de Geheime Staatspolizei, ‘policía secreta del estado’) formada por oficiales de carrera y profesionales del derecho, cuya función fue investigar y combatir todas las tendencias peligrosas para el nuevo estado: los casos de traición, espionaje y sabotaje, además de los ataques criminales al partido nazi; lo que de facto le otorgó carta blanca, situándola por encima de la ley y cualquier control jurisdiccional.
Schutzhaft (‘custodia preventiva’) era un procedimiento de la Gestapo que le permitía ordenar el encarcelamiento sin procedimientos legales, incluso en campos de concentración, con el "simple" consentimiento firmado de la persona acusada.
Reichsministerium für Volksaufklärung und Propaganda (‘Ministerio del Reich para la ilustración pública y propaganda’) fue el departamento responsable de la regulación de la prensa, la literatura, el arte visual, el cine, el teatro, la música y la radiodifusión. Aunque la palabra propaganda es usada a veces como sinónimo de exageración o abuso, en realidad significa expansión, diseminación; tomaron el nombre de una institución poco conocida de la Iglesia orientada a la propaganda de la fe (Sacra Congregatio de Propaganda Fide), fundada en 1622 por el papa Gregorio XV (hoy Congregación para la evangelización de los pueblos).
La Blitzkrieg (literalmente ‘guerra relámpago’) nombre que recibe una táctica militar de ataque que implica un bombardeo inicial, seguido del uso de fuerzas móviles atacando con velocidad y sorpresa para impedir que el enemigo pueda llevar a cabo una defensa coherente. 
Cierro este pequeño repaso con los sobradamente conocidos Panzerkampfwagen, abreviado Panzer (‘vehículo blindado de combate’), Waffen Schutzstaffel o Waffen-SS (‘escuadras de protección armadas’), Sonderkommandos (‘comandos especiales’), Konzentrationslager (‘campo de concentración’), Zyklon B (un pesticida con base de cianuro), Endlösung (‘solución final, Holocausto’), bunker y Totalen Krieg de Goebbels (‘guerra total’); aunque ésta fuera una contribución a la guerra de secesión americana de W. T. Sherman, a quien homenajearon bautizando con su nombre los carros de combate.
Ustedes no pueden calificar la guerra en términos más duros de lo que yo haré. La guerra es crueldad, y ustedes no la pueden civilizar; y aquellos que llevaron la guerra a nuestro país merecen todas las maldiciones y condenas que la gente pueda verter sobre ellos.
(...) Quiero la paz, y creo que sólo se puede alcanzar a través de la unión y de la guerra, y conduciré siempre la guerra con el propósito de un éxito temprano y perfecto.
Fragmentos de la carta del mayor general William T. Sherman al alcalde y Consejo de la ciudad de Atlanta, 12 de septiembre de 1864.

domingo, 7 de febrero de 2016

§59 Catábasis

¡Roto el encanto del himno
que las contenía esclavas,
de nuevo las negras Furias
a Eurídice le arrebatan!
               Poema Orfeo de Vicente Wenceslao Querol

Tenía unos siete años cuando mi padre regaló a mi hermana una postal con una geisha que, dependiendo desde donde la miraras, sonreía y guiñaba un ojo por coquetería o complicidad. Fue la primera vez que me enfrenté a una imagen indecidible. Desde entonces he sentido una gran curiosidad sobre todo lo relacionado con las ilusiones ópticas y los objetos imposibles.
El ascensor pertenece a la categoría (que llamo) de espacios indecidibles. No pertenece a ninguno de los pisos y pertenece a todos. ¡Bien!, se puede considerar como un sistema independiente en virtud de su verticalidad, por oposición a la horizontalidad de los niveles. Y también es cierto que tiene reglas propias. La cortesía dice que se debe ceder el acceso de entrada a las demás personas, salvo en los ascensores, donde se invierte el algoritmo —he introducido intencionadamente este término porque es el que rige el comportamiento del propio aparato— de las normas sociales.
Pero no hay que olvidar lo importante: forma parte del edificio.
Para lograr un funcionamiento más eficaz, los ascensores poseen una memoria que almacena las peticiones de llamada, que atiende priorizando las que responden al sentido de movimiento de la cabina en cada momento. Parece simple, aunque en los hoteles siempre vemos a personas que se empeñan en dar al botón de bajar, cuando en realidad lo que quieren es subir, o viceversa; así se aumenta el caos de pasajeros, sobre todo a la hora del desayuno —esto último, que pensamos todos, bien lo podría haber dicho un habitante de Mundodisco (Terry Pratchett).

Imagen del curioso ascensor llamado paternoster
Dentro del ascensor, también se establecen directrices propias, como renunciar al espacio personal para dar cabida a más viajeros. Cosa que facilita tener un encargado con autoridad suficiente. Recuerdo en especial mi experiencia en el ascensor de las minas de sal de Wieliczka (cerca de Cracovia), en la que descubrí que no tengo atisbo de claustrofobia.
Otro tema es la dilatación del tiempo en el trayecto y la incomodidad de los silencios que, como dice el Capitán, se soluciona con un poco de música.
Volviendo a las fobias, Woody Allen ya había sacado partido del ascensor como vehículo para el descenso a los infiernos o catábasis en Desmontando a Harry (1997).

Escena de Capitán América: El soldado de invierno (2014) de Anthony y Joe Russo

En esta escena (para mi crucial para la película), Nick Furia ejerce de trasunto de Mefistófeles en un monólogo que Samuel L. Jackson recita como si se tratara de un film de Tarantino, mientras bajan al inframundo de Cleveland. De hecho el abuelo bien podría ser el padre de Jules Winnfield (Pulp Fiction, 1994) y la pistola (la Cobra Derringer cabría perfectamente en la fiambrera), la habría heredado de Django (Django desencadenado, 2012) —aunque habla de una Magnum 22, se refiere a la munición, de un calibre pequeño y barato, popular en armas de defensa personal—. 
Sus sibilinos argumentos son los mismos que se utilizaron tras los atentados del 11-S, que han derivado en la renuncia voluntaria de los ciudadanos a parte de sus derechos en pro de la seguridad. El peligro que representa priorizar esta línea de pensamiento es uno de los temas centrales de la película.

Cobra Derringer

Sin embargo, la catábasis debe ir seguida de una anábasis o resurrección para que pueda ser considerada distinta de una simple muerte:
... fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos ...
Credo católico
La imagen de Jesucristo en los infiernos ha constituido uno de los debates más encarnizados de la fe cristiana y origen de algunas herejías, como la de Pelagio. Sin profundizar demasiado, una de las consecuencias de su pensamiento es la definición del "limbo" (medius locus), espacio indecidible, que no es el cielo ni el infierno, que acoge las almas de los nonatos y los que no han cometido pecados personales, pero que, como no han recibido el bautismo, no están libres del pecado original.

__________
El desarrollo del pelagianismo fue posible gracias a la amistad que el heresiarca contrajo en Roma con Celestio, abogado de noble ascendencia y asceta entusiasta. Quien, en su condición de hermano lego, se esforzó por convertir sus máximas prácticas, en principios teóricos que fueron propagados en Roma con éxito.
Tras la entrada de Alarico en Roma (410) embarcó para África del Norte, donde fue acusado por las tesis de su obra Contra traducem peccati (perdida), quintaesencia del pelagianismo:

  • Aun si Adán no hubiera pecado, habría muerto.
  • El pecado de Adán lo perjudicó sólo a él, no a la humanidad entera.
  • Los niños recién nacidos se encuentran en el mismo estado que Adán antes de la caída.
  • La humanidad entera ni murió a través del pecado o de la muerte de Adán, ni resucitó a través de la resurrección de Cristo.
  • La ley mosaica es tan buena guía para el cielo como el Evangelio.
  • Antes de la venida de Cristo hubo hombres que se mantuvieron sin pecado.

Aunque hoy no parezcan demasiado peligrosas, la controversia sobre la Gracia divina y el libre albedrío suponía el ser o no ser para la Iglesia como institución tal y como la conocemos.
El Concilio de Cartago (418) dejaría zanjada la disputa teológica y la Epístola tractoria del papa Zósimo, resumen de la causa, enviada a todos los obispos para su confirmación firmada, no lograron acabar con el movimiento, aunque dieron comienzo a la persecución de sus adeptos hasta su fin, aproximadamente un siglo después.
La figura de Pelagio aparece empleada como macguffin en la película El rey Arturo: La verdadera historia que inspiró la leyenda (Antoine Fuqua, 2004), donde se menciona que fue el mentor del joven Arturo. Fuente wikipedia

[Ahora si, puedo incluir sin peligro la hilarante escena de Woody Allen]



sábado, 15 de agosto de 2015

§32 La mueca de la foto

Existe la leyenda de que las máquinas fotográficas tienen la propiedad de robar el alma. Como en todas, es posible que haya un poso de verdad. Yo mismo pensé un día que la polaroid era mágica. Pero no he encontrado a ningún autor que defienda esa postura con seriedad. Por tanto, quienes la mencionan lo hacen como una referencia prestada. Incluso me viene la imagen de los indios huyendo de las máquinas. Que se lo digan a Edward Sheriff Curtis (1968-1952), el llamado fotógrafo de los indios, que se pasó la vida retratando el oeste americano. Paradógicamente preferirá destruir la mayoría antes que entregárselas a su esposa Clara, cuando el juez le otorgue la titularidad de su estudio y la posesión de todos los negativos en la sentencia de divorcio. 

Escena de Conociendo a Matsuko (2006) de Tetsuya Nakashima

El caso es que, tras reflexionar sobre la película, no podía dejar de pensar que la foto de Matsuko no solo había captado su esencia. La niña había aprendido que en su mueca residía el poder de arrancar una sonrisa a su padre. Y únicamente en ese momento podía sentir ella el calor del hogar. Pero tras la instantánea, su eficacia quedó transferida al papel y el gesto no le traerá sino complicaciones. Al final, solo queda esa imagen, de significado ininteligible (Rosebud, además de la última famosa palabra del magnate en Ciudadano Kane de 1941, de Orson Welles, es el nombre de una reserva siux creada en 1889 en Dakota del Sur).
La repetición es un recurso narrativo simple, pero realmente efectivo. El autor se vale de ella para remarcar el drama en cada uno de los actos de su película, en los que la protagonista se esfuerza al máximo y no recibe más que golpes, lo que la emparenta más con Justine (1791) del marqués de Sade, que con Amélie (2001) de Jean-Pierre Jeunet (curiosamente Matsuko viene a sonar como machuco, de machucar, que significa maltratar o machacar).

__________
Guido Boggiani (1861-1901) registró con su cámara las tribus angaites, leguas, sanapanás, caduveos, tobas, payaguás, bororo y chamacocos. Para estos pueblos las fotos representaban un verdadero peligro, pues en ese acto se "robaba" el alma o la voluntad del sujeto, que a partir de ese momento quedaba en posesión del fotógrafo. Estas tribus, con las cuales convivía directamente, empezaron a pensar que los males y enfermedades que padecían se debían a la actividad del nuevo “brujo”. Se lo vio por última vez el 24 de octubre de 1901, junto a su peón Félix Gavilán, cuando salió desde Asunción hacia el Gran Chaco.
Al no tenerse noticias de él, la comunidad italiana de Asunción organizó una expedición guiada por el explorador español José Fernández Cancio, que halló los restos del científico el 20 de octubre de 1904. Los indios habían separado la cabeza del cuerpo en ambos cadáveres. La cámara fotográfica fue enterrada con ellos. Fuente wikipedia

Nikomat: En 1.965, seis años después del nacimiento del sistema profesional Nikon F, se presentó la Nikkormat FT. Su introducción permitió al público general, amateurs, comprar una cámara Nikon a un precio asequible. Dado que estas cámaras fueron extremadamente bien construidas —dan la sensación de tener una roca entre las manos, algo que se ha perdido con los cuerpos actuales de policarbonato, siendo del tipo de cámara que aúna la solidez con una altísima precisión mecánica— hoy se encuentran muchas en el mercado de segunda mano tras haber pasado el test de dureza del paso del tiempo. El bloqueo del espejo está presente en todas, excepto en el modelo FS, un lujo que sólo se tenía en las cámaras de tipo profesional. Fuente arturogonzalez.net

domingo, 2 de agosto de 2015

§30 La pila del robot

(Entrada dedicada a mi amigo J.M.G.)

Escena de Autómata (2014) de Gabe Ibáñez.

Voy a divagar un rato sobre la precisión del lenguaje. Para ello, lo mejor es ponerse en el contexto de las máquinas lógicas, que demuestran lo poco concreto que puede llegar a ser.
Tomemos la palabra reflexivo, que tiene dos significados perfectamente diferenciables. Por un lado denota al que piensa antes de hablar o actuar. Por otro, al que es capaz de reflejar y, en algunos contextos, reproducir. La película que nos ocupa (y gran parte de la ciencia-ficción) se podría decir que trata de la capacidad reflexiva de las máquinas, con un claro margen de error.
En la escena, el marido, se queja de que su perro está muerto y que únicamente le pidió al robot que se lo cepillara. ¡Hombre, dicho de ese modo, menos mal que el robot no decidió calzárselo, en el sentido no admitido por la RAE! Cualquier robot se lo hubiera cargado (sin cogérselo), sobre todo si se habla de cepillar al mejor amigo de su mujer. Si hubiera sido un examen, también se lo habrían cepillado a él.
Bromas aparte, la mayor se encuentra en buscar argumentos que apoyen nuestra reclamación, tanto en las cláusulas de las pólizas de seguros, como en el manual de instrucciones de un electrodoméstico (y eso que en este caso se cuenta con una versión en español -ver la portada-). Todos los actores de la sociedad, para regocijo de los abogados, están sujetos a la interpretación que se dé de estos textos y el relato del siniestro (el demandante no tiene que serlo y el siniestro, tampoco -ya me estoy liando y liándote-).
En otro orden, que el robot sostenga el cepillo (sin pedir nada), en actitud sospechosamente inocente, me ha recordado (perdonen a mis neuronas) la escena en la que Roger O. Thornill agarra el cuchillo criminal en Con la muerte en los talones (1959), de Alfred Hitchcock. Curiosamente ambas películas fueron presentadas en el Festival de San Sebastián, en el 63º y 7º, respectivamente (también se puede relacionar a Hitchcock con la suegra del protagonista, dicho sea de paso).
Por último, quiero añadir que se ha hecho escarnio debido a la extensa relación de los filmes homenajeados (o expoliados) por esta película. Aunque no es mi estilo, quiero añadir a la lista Hardware (1990), de Richard Stanley, en la que también se dan cita robots, desierto y Dylan McDermott.

__________
Cary Grant es el protagonista de una novela de espías titulada 54 (2002) de Wu Ming (Foundation), pseudónimo de un grupo de escritores italianos. La trama le situa en Hollywood, tremendamente aburrido con su nueva vida después de haberse retirado de su carrera como estrella de cine. Tanto Alfred Hitchcock como el MI6 están intentando convencerlo para que vuelva a actuar. Mientras que la propuesta de Hitchcock es clara y precisa (el maestro del suspense está preparando la filmación de Atrapa a un ladrón (1955), aquella del MI6 es vaga y poco plausible: Grant tiene que viajar a Yugoslavia para encontrarse con el presidente Tito. Fuente wikipedia

54 también es un número natural, compuesto y abundante, un número de Leyland, el código telefónico de Argentina, el número atómico del Xenon y una película de 1998, de Mark Christopher, sobre una discoteca. Fuente wikipedia


sábado, 25 de julio de 2015

§27 La máquina de peluches

Escena de La Señal (2014) de William Eubank

Esta escena inaugura la película, sin otro preámbulo. Parece un comienzo inocente, con un chico con muletas que da la clave a un niño para que pueda conseguir su premio. Pero un tercero ha puesto la máquina ahí para que nadie consiga el peluche por 1$. No se trata de una máquina de habilidad, sino de un dispositivo programado para dar premios cuando es rentable (la legislación española distingue entre las categorías A y B, aunque ambas están bajo la denominación de máquinas recreativas, y su regulación incluye la protección a los menores).
Sugiero que aquellos que han visto artificiosidad en los giros argumentales de la cinta no se percataron de que estaban frente a una máquina de garra (o grua). O pensaron que, como los juguetes de Toy Story (1995), podían subvertir la supremacía del Gancho colándose por una portezuela.
Por otro lado, la inclusión de esta imagen también sugiere que somos como peluches y podemos ser extraídos de nuestro mundo; o que nuestro mundo sea una recreación controlada. Paranoias aparte, creo que la ciencia-ficción nos recuerda, cada cierto tiempo, que no demos todo por sentado y que abramos los ojos (al fin y al cabo la gente sigue siendo víctima de variantes del "tocomocho"). Aunque al final nuestro dolar termina sino en ésta, en alguna otra.
La señal, a la que se refiere el título, es como la musiquita de estas máquinas (prohibida actualmente en España para las tragaperras) que nos llama a jugar, pero también un reto (¿estás inquieto? en el sentido de disconforme, subversivo, como le ocurría a Neo en Matrix, de 1999; ¿es casual la participación de Laurence Fishburne?) y, por lo tanto, un mecanismo de defensa del sistema: la moderna Garra de Arquímedes

__________
La garra de Arquímedes, conocida en latín como manus ferrea, fue un arma de asedio de la antigüedad, diseñada por Arquímedes para defender la ciudad de Siracusa, y en concreto la parte de la muralla que lindaba con el mar. Aunque no está clara su forma exacta, los relatos de los historiadores antiguos parecen describirla como algún tipo de grúa equipada con gancho de metal que era capaz de elevar a las naves atacantes parcialmente por encima del agua, para luego dejarlas caer, causando la escoración o el hundimiento del barco.
Polibio narra que la intervención de Arquímedes en el ataque romano a Siracusa fue decisivo, hasta el punto de que desbarató la esperanza romana de tomar la ciudad por asalto, teniendo que modificar su estrategia y pasar al asedio de larga duración, situación que duró ocho meses, hasta la caída definitiva de la ciudad. Fuente Wikipedia