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jueves, 2 de junio de 2016

§75 Forámenes del cráneo

Entonces, poseído por la más absoluta desesperación, hice mi acto de fe, y ya iba a cerrar los ojos para aguardar la muerte, cuando vi abrirse por encima de mi cabeza el agujero del pozo y descender en un ataúd a un hombre muerto, y tras él su esposa con los siete panes y el cántaro de agua.
Las Mil y una Noches, XLI El cuarto viaje de Simbad el Marino.
No podría decir las veces que he visto El jovencito Frankenstein (Mel Brooks, 1974), pero casi tantas como he leído reescritos los mismos comentarios, extraídos de las dos fuentes principales y más accesibles sobre la película, incluidos en cualquier edición digital, a saber, el audiocomentario del director y una entrevista de treinta y tantos minutos a Gene Wilder, co-guionista y autor de la idea original. A pesar de todo, la sensación que retengo es que cada visionado permite apreciar nuevos detalles, antes desapercibidos, ¿que no es posible? Pues el mismo Mel Brooks lo reconoce en el citado audio y se le puede considerar una autoridad en la materia.
Dicho esto, invito a aquellos que no hayan visto todavía la versión original a que no pierdan el tiempo (en otra cosa), porque los juegos de palabras y las resonancias no tienen traslación posible y se están perdiendo parte de la experiencia. Me gustaría decir que el vídeo siguiente tiene esa misma intención (desconozco sus motivos y, francamente, no creo que los aprobara), solo es una mixtura de instantes tan conocidos que no hará falta traducción; el que contiene la escena que quería comentar fue bloqueado por los que detentan aún los derechos legales, como si con ello ganaran alguna batalla a la piratería, pero no me entretendré en discutir más eso.

¡Dentro vídeo!

Según los testimonios, parece que el proyecto empezó a interesar a Brooks cuando Wilder (irónicamente se trata de una b&w movie) sugirió que el doctor se habría cambiado el apellido para evitar el menosprecio por su antepasado. Este cambio no sólo es una idea con muchas posibilidades (como luego demostraron), sino que es algo muy presente en el subconsciente de todos aquellos que han sido perseguidos, los emigrantes en general y es más que evidente en los judíos que llegaron a Estados Unidos a lo largo del siglo XX, muchos de los cuales buscarían refugio en la farándula (que es de armas tomar, como la legión extranjera) y de ahí, a los escenarios y el cine. Para esta película se reunieron un número considerable de ellos, hasta el punto de que se podría considerar una película coincidentemente judía.
Pero lo que espera toda buena madre judía para su hijo es que abra una consulta médica en Manhattan o alrededores, y las cabezas de los demás siempre han dado mucho juego (particularmente la psiquiatría, la estética y la estomatología). Freddy seguro que tuvo algún contratiempo anterior, puesto que le encontramos en la Universidad, que da prestigio y poco más —¡podría ser peor, podría tener que sustituir a Joel Fleischman en Alaska!—.
Precisamente le encontramos a punto de hacer una demostración práctica ante sus estudiantes, que se asemeja más de lo que debiera a lo que zurujanos, sacamuelas y vendedores de pócimas representaban en cada una de sus estaciones; como también es curioso que el protagonista de El médico (Phillipp Stölzl, 2013) hubiera de circuncidarse para ingresar en el bimaristán de Avicena.

ADN Normal
La insistente inquisición del alumno sobre los experimentos de la materia muerta, que tanto enfurecen al doctor Frankenstein (todavía Fronkonsteen), subrayan uno de los temas centrales del cine sobre la medicina, la ética, en sus distintas variantes:
  • Mad doctors, que en solitario o en grupos marginales, experimentan sobrepasando los límites de lo razonable. Incluso hoy en día, en que se publica e investiga en equipos, es un temor presente (inconsciente). Se le suele denominar el factor Frankenstein.
  • La criatura creada a partir de piezas, comparable al robot (término creado en 1920 por Karel Capek para su novela fantástica Russum's Universal Robots, derivado del checo robota, 'trabajo obligatorio', generalizado a partir del Yo robot de Asimov, 1940) induce el llamado complejo de Frankenstein, o temor lógico a ser superado por una máquina (no importa en qué campo, por no repetir materia).
  • El beneficio de los transplantes, que, de humanitario en origen, se ha convertido en algo de trascendencia económica y amenaza con la perpetuación del poder.
  • Y, no por último menos importante, la genética y la generación de vida. Tradicionalmente apuntado como una de las preocupaciones de la mujer y, en particular, de Mary Shelley (Mary Wollstonecraft Godwin de soltera, que perdería tres de sus cuatro hijos) cuando gestaba su Frankenstein.
En mi opinión, émulo de George Sand o Fernán Caballero, Fronkonstin ocultaría a Fronkonstina (o así debería ser).
He intentado en vano que Frankenstein me cuente en detalle la creación del ser; pero sobre este punto permaneció impenetrable.
— ¿Está usted loco, amigo mío? —me contestó— ¿Hasta dónde le va a llevar su absurda curiosidad? ¿Es que quiere crear, también, un ser diabólico, enemigo suyo y del mundo? Si no, ¿a dónde quiere ir a parar con sus preguntas? ¡No inista! Aprenda de mis sufrimientos, y no se empeñe en aumentar los suyos.
Mary Shelley, Frankenstein o el moderno Prometeo, 1818, Narración de Walton, v. III, c. 7, p.168-9
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Mary Shelley (1787-1851) a pesar de su producción literaria como narradora, dramaturga, ensayista, filosófica e incluso biográfica, es reconocida sobre todo por ser la autora de la novela gótica Frankenstein y como la esposa del poeta romántico Percy Bysshe Shelley.
Los estudios sobre sus trabajos menos conocidos apoyan la teoría de que a lo largo de su vida mantuvo una actitud política (y vital) muy radical para la época, basada en la idea de que la cooperación y la compasión, particularmente las practicadas por las mujeres en sus familias, son la vía para reformar la sociedad (desafío directo al romanticismo individual promovido por su marido y las teorías políticas educativas de su padre, William Godwin).
En 1816, Mary Godwin, Percy Shelley y su hijo viajaron a Ginebra con Claire Clairmont (hermanastra de Mary y amante ocasional de su marido). Planeaban pasar el verano con el poeta Lord Byron, cuyo reciente romance con Claire había devenido en un embarazo de ésta. El grupo llegó en mayo a Ginebra, en donde Mary comenzó a llamarse a sí misma «Sra. Shelley» (no contraerían matrimonio hasta diciembre tras el suicidio de la primera señora Shelley). Byron se les unió el 25 de mayo, con su joven médico y secretario, John William Polidori, y alquilaron la Villa Diodati, cercana al lago de Ginebra; Percy Shelley más tarde alquiló un edificio más pequeño llamado Maison Chapuis, ubicado en las cercanías. Pasaron el tiempo escribiendo, navegando en el lago y conversando hasta altas horas de la noche.

El perfecto enclave para devorar historias de fantasmas alemanas

Mary Shelley, en 1831, describió aquel verano como «húmedo y poco amable en lo que respecta al clima, ya que la lluvia incesante nos obligó a encerrarnos durante días en la casa». Entre otros temas, las conversaciones se basaban en los experimentos del filósofo del siglo XVIII Erasmus Darwin, del cual se decía que había animado materia muerta, y de la posibilidad de devolverle la vida a un cadáver o a distintas partes del cuerpo. Sentados alrededor de una fogata en la villa, el grupo también se entretenía leyendo historias de fantasmas alemanas —literal de la wikipedia—. Esto llevó a Byron un día a sugerir que cada uno escribiese su propia historia sobrenatural. Poco después, durante un sueño, Mary concibió la idea de Frankenstein. Comenzó a escribir lo que asumió que sería una historia corta y con la ayuda de Shelley llegó a convertirse en su primera novela, Frankenstein o el Moderno Prometeo, que publicaría anónimamente en 1818, aunque la crítica asumió que era obra de su marido (por el prólogo de Percy y estar dedicado a su héroe político William Godwin). Más tarde describiría el verano en Suiza como «el momento en que por primera vez salté de la infancia a la vida real».
La muerte de Percy determinó que tuviera que hacerse cargo de la familia, de las deudas y del legado literario de su marido y de su padre sin descuidar el propio (Frankenstein pago muchas facturas y alguna que otra extorsión).
La última década de su vida estuvo plagada de enfermedades, probablemente vinculadas al tumor cerebral que se sospecha acabó con ella a los 53 años.
En el primer aniversario de su muerte, la familia inspeccionó su escritorio. Allí encontraron trozos de cabello de sus hijos fallecidos, un cuaderno que había compartido con Percy Shelley y una copia del poema de éste titulado Adonaïs, junto con una página envuelta en seda, la cual contenía algunas de sus cenizas y los restos de su corazón. Fuente wikipedia

sábado, 20 de febrero de 2016

§61 Etopeya de un calavera

“Las cosas son como son.”
No hace demasiado que extraía una escena con la misma sentencia, que también una madre transmitía a su hijo como legado (El Abuelo que saltó por la ventana y escapó, Felix Herngren, 2013). Esto seguramente ha influido en mi elección de hoy. Pero no voy a ceder (todavía) a la comodidad de repetir argumentos aprovechando la oportunidad que se presenta, sino que trataré de buscar de otra perspectiva, aunque solo sea por puro ejercicio.
Algo parecido hizo Jim Mickle en esta su segunda oportunidad: Stake land (2010).
En primer lugar, no se debería caer en la trampa de lo anecdótico de si los monstruos que aparecen son vampiros, son zombis o son un mestizo de ambos (he encontrado vampizombis y zombipiros, que podrían servir a mi categoría de seres indecidibles). Y esto me recuerda algo que me decía mi padre, gallego de pro: un gallego es una persona que cuando te la encuentras en la escalera no sabes si sube o si baja. Alguno pensará que no hay relación, pero bien sabe el gallego hacia dónde va. El problema es nuestro. Yo lo interpreto de la misma forma: no me quedaría quieto el tiempo suficiente para averiguar qué es en realidad y si cumple con la ortodoxia de unos u otros. Huyes, si puedes, o lo matas, si se deja ¡al gallego no, por Dios!.
El foco de atención debe ponerse en las personas, en concreto, a cómo afrontan la nueva realidad, si pueden llegar a ser más perniciosos que las bestias o si se dejan domeñar por el ímpetu del primer vocero que aparezca. Mister (Nick Damici es también el asaz guionista y, por lo tanto, conocedor de las entrañas del personaje) podría ser uno de esos personajes que se elevan en estas circunstancias. En este caso, por la coherencia de sus convicciones y pese a sus contradicciones y ambigüedades manifiestas —¡hasta podría ser un ortodoncista de Brooklyn! (por la matrícula de su Chevy), con una vida muy convencional. En esto creo se parece bastante al Max de George Miller (Mad Max 2, 1981).
La película se decanta finalmente por retratar al guerrero, al hombre de la frontera, a partir de su código de conducta y desde la perspectiva del que lo recibe, su hijo-aprendiz. Bueno, hasta esta escena, que solo se puede entender en un sentido: el alumno (narrador) ha comprendido que su maestro siempre estuvo observando sus evoluciones, hasta decidir que su labor había concluido.

Escena de Stake Land (2010) de Jim Mickle

Todos tenemos algo de “calaveras”, más o menos. ¡Quién no hace locuras y disparates alguna vez en su vida? ¿Quién no ha hecho versos, quién no ha creído en alguna mujer, quién no se ha dado malos ratos algún día por ella, quién no ha prestado dinero, quién no lo ha debido, quién no ha abandonado alguna cosa que le importase por otra que le gustase, quién no se casa, en fin?… todos lo somos; pero así como no se llama locos sino a aquellos cuya locura no está en armonía con la de los más, así sólo se llama “calaveras” a aquellos cuya serie de acciones continuadas son diferentes de las que los otros tuvieran en iguales casos.
Mariano José de Larra, Los calaveras (1935)
Estoy totalmente de acuerdo con la interpretación que Larra daba de los calaveras, que se puede resumir en algo así como "genio y figura". Por eso no me resulta nada extraño que Mister lleve una colgada al cuello. De hecho es algo muy coherente con la estampa del cazador que llega al poblado y a cambio de mostrar sus trofeos (los colmillos arrancados a sus víctimas son prueba de su utilidad a la comunidad y de la deuda que tienen con él), obtiene provisiones, un trago y el hueco en el lecho de la camarera, antes de proseguir su camino; la obligación de avituallar a los ejércitos, sino de participar en la milicia, es tan antigua como la civilización misma.
Pero cuando llegan a esta parada, el interés de la chica se decanta por Martin en una toma cálidamente iluminada, por contraste con el frío exterior, quien demuestra con estúpido entusiasmo juvenil que es digno sucesor del gran calavera.
Aunque también se podría interpretar como que Mister por fin ha encontrado una niñera sensata dispuesta a cargar con el chavalín (esto es broma, como demuestra la continuación de la película).

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San Sebastián era un soldado del ejército romano que llegó a ser jefe de la primera cohorte de la guardia pretoriana en tiempos de Maximiliano. Fue denunciado por ser cristiano y condenado por pertinaz a morir asaeteado. Lo llevaron al estadio y cumplieron la sentencia dándolo por muerto (la imagen más conocida del santo le representa vivo y ensartado). Sin embargo sus amigos descubrieron que estaba aún con vida y lo llevaron a casa de Irene, viuda de Cástulo, otro mártir cristiano. Ella lo mantuvo escondido y le curó sus heridas hasta quedar restablecido.
Sus amigos le aconsejaron ausentarse de Roma a lo que Sebastián se negó, presentándose ante un emperador desconcertado al que reprochó su conducta por perseguir a los cristianos. Maximiliano mandó entonces que lo azotaran hasta morir. Los soldados cumplieron esta vez sin error su misión y tiraron su cuerpo a un lodazal. Los cristianos recogieron sus restos y los enterraron en la Vía Apia, en la célebre catacumba que lleva el nombre del santo (288).
Su culto está muy extendido, siendo invocado contra la peste y contra los enemigos de la religión. Se le llama el Apolo cristiano y es uno de los santos más representados en el arte. Fuente wikipedia

 
San Sebastián cuidado por Santa Irene (1634-1643)
George de La Tour además de por su forma de iluminar las escenas se caracteriza por su preferencia por los santos asociados a la peste, especialistas en prevenir el contagio y mujeres que curan heridos. Fuente wikipedia

martes, 5 de enero de 2016

§54 Apetito zombi

—Son zombis, mi querido niño: muertos vivientes. En el mundo real se mueven, hablan y creen ser libres para matarse los unos a los otros en vuestra preciosa guerra española. Pero sus almas están aquí, y el brujo dispone de su voluntad como del aire que ahora respiramos.
Javier Cosnava, 1936Z La Guerra Civil zombi (2012). cap.1.

Que una de las primeras películas que haya visto este año sea de zombis no debería parecer extraño. No por gusto, precisamente, aunque no lo desdeño. Sino por apetito. El de un público creciente que devora cada nueva propuesta y que demuestra también que se están haciendo bien las cosas.
Por poner un ejemplo, en 2010 Frank Darabont (director de Cadena perpetua, 1994) inauguraba la exitosa serie The Walking Dead, basada en el cómic homónimo de Robert Kirkman, que ha llegado a ser nominada a premios tan prestigiosos como el del gremio de escritores de América y el Globo de Oro, en su categoría de mejor serie dramática. Las temporadas segunda a cuarta fueron introducidas por varios webisodios de cinco minutos de duración, del reconocido mago del maquillaje Greg Nicotero, que también ha dirigido varios episodios en las temporadas regulares. En 2015, su sexta temporada se complementa con una serie derivada, Fear The Walking Dead
Nuevos brotes, que amplían y diversifican el mensaje y el medio, aparecen constantemente como ramas evolutivas y mutaciones del virus original, endémico en los Estados Unidos.
Rebuscando entre las cepas más virulentas, le ha tocado el turno al videojuego Dead Rising, desarrollado por Capcom (igual que la saga Resident Evil) en exclusiva para XBox 360 en 2006. La originalidad del juego se centraba en el uso de armas que combinan dos o más artefactos casuales (armas-combo) y que los enemigos finales no eran tanto los zombis, que incordian y son muchos —como debe ser—, como una serie de psicópatas que se han acomodado en este mundo apocalíptico.
Los problemas legales y litigios de los propietarios con George A. Romero (por las similitudes en la trama con El amanecer de los muertos, de 1978), que no pudieron frenar la difusión del juego, habrán sido decisivos para que la película se plantee como una secuela del juego.

Escena de Dead Rising: Watchtower (2015) de Zach Lipovsky

La acción se traslada de la ficticia ciudad de Willamette, Colorado, a la no menos fantástica East Mission, en Oregón; Estado curiosamente surcado por el río Willamette —¿corrección geográfica?—. En su comunidad han logrado convivir juntos en armonía ciudadanos e infectados tratados con un medicamento llamado Zombrex; al final del juego original se podía activar el modo prórroga para buscar los ingredientes de una medicina que detenía temporalmente el proceso de zombificación. Con el estallido de este nuevo brote los infectados son confinados en una zona de Cuarentena pendientes de transporte, mientras que al resto de la población se le permite la evacuación por sus medios. Los periodistas preguntan con razón a los afectados ¿se siente abandonado por el Gobierno?
Está claro que esta línea argumental es suficiente armazón para montar un juego de survival horror, pero las posibilidades temáticas que ofrecen los infectados, estando a medio camino entre la población y los monstruos, son ciertamente interesantes. Lástima que no sea la vía que ha terminado por elegir el guionista —¡game over, you lose!—, pero se anuncia una serie que podría enmendarlo —soñar es gratis—.
Eso no quita para que el resultado final no tenga algo que satisfaga el paladar del gourmet, como esta escena, en la que se nota el interés del realizador por aportar un toque de calidad, filmando una escena de acción en una sola toma. No es trepidante, pero contiene ese condimiento desmitificador del héroe que somos todos, que en apenas media calle ha perdido sus flamantes cachivaches; Edward Wright ya nos había dejado un par de planos secuencia sorprendentes en Zombies Party (2004) que son todo un referente. Enlace cinemafreaks

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“Cuando el pasado junio un hombre blanco perpetró una masacre en una iglesia de Charleston, en la que murieron tiroteadas nueve personas de raza negra, el presidente Obama declaró con tanta rotundidad como impotencia: "Esto no pasa en otros países avanzados". La violencia y el odio racial es una de las lacras de Estados Unidos que más preocupan al primer inquilino afroamericano de la Casa Blanca. Sin embargo, Obama está a punto de finalizar su mandato sin haber conseguido ningún avance ni en la lucha contra el racismo ni en un acceso más restrictivo a las armas. De nada han servido sus intentos para modificar la legislación. La oposición política, la fuerza de lobbies como la Asociación Nacional del Rifle y la inercia enquistada durante generaciones -no olvidemos que la segunda enmienda de la Constitución da derecho a los estadounidenses a portar armas- han frustrado cualquier cambio.”
Racismo y libertad total para poseer armas, la combinación diabólica de EEUU, frag. de Editorial de El Mundo de 12/08/15.
El Lexington Minuteman (1900), representa al Capitán de la Milicia John Parker.

La Segunda Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, aprobada el 15 de diciembre de 1791, es la que otorga el derecho a la posesión de armas a los ciudadanos, con muy pocas limitaciones. Su texto se puede traducir: “Siendo necesaria una Milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado libre, (se establece) el derecho del pueblo a poseer y portar Armas, (el cual) no será infringido” —entiéndase esto último como “quebrantado por la ley”—.
Los primeros colonos americanos vieron la necesidad de incluir el derecho a poseer y portar armas y formar milicias estatales para sus propósitos. Durante el período pre-revolucionario las milicias estaban formadas por Lealistas y Patriotas, pero cada vez fueron más las legislaciones coloniales que excluían a los partidarios del imperio británico. Por otra parte el parlamento inglés estableció para la defensa de sus intereses un embargo a las armas de fuego y las municiones a las colonias americanas.
La restricción a la Defensa Propia, aunque no fuera el objetivo de tal medida, fue utilizada como argumento por los Patriotas. Del mismo modo, una vez declarada la Independencia, sirvió para la estrategia de aquellos que querían ver limitado el poder que otorgaba el texto constitucional al gobierno frente a los Estados. El Congreso les envió veinte enmiendas, de las que fueron aprobadas inmediatamente diez, conocidas como la Carta de Derechos de los Estados Unidos.
El 28 de junio de 2010 la Corte Suprema de los Estados Unidos sentenció que ninguna ley estatal o local podía restringir el derecho a poseer o portar armas que reconoce la Segunda Enmienda. Fuente wikipedia


domingo, 29 de noviembre de 2015

§49 Zombis bolches

Cuando los setenta y dos regresaron, dijeron contentos:
—Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.
—Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo —respondió él—. Sí, les he dado autoridad a ustedes para pisotear serpientes y escorpiones y vencer todo el poder del enemigo; nada les podrá hacer daño.
Lucas 10:17-19
En el mapa estratégico de 1940 Noruega jugaba un papel crucial. Si sus políticos se hubieran decantado por cualquiera de los bandos es seguro que el curso de la Segunda Guerra Mundial hubiera sido otro. Cuando el 1 de septiembre de 1939 Francia y los países de la Commonwealth declaraban la guerra a Alemania, en respuesta a la invasión de Polonia, la primera reacción de Noruega fue proclamar su neutralidad, como ya hiciera durante la Primera. Difícil equilibrio dadas sus posibilidades: con una extensa costa que posibilitaba el control del Atlántico Norte, en particular la ruta marítima entre Inglaterra y Rusia; multitud de puertos y escondites naturales para embarcaciones en sus fiordos; y que el mineral de hierro de la minas de Suecia, clave para la industria bélica, se exportara fuera de Escandinavia desde sus puertos.
En marzo de 1940 el Reino Unido tomó la decisión de minar sus aguas territoriales, lo que aumentó las tensiones con Alemania y sirvió como argumento final para que el III Reich decidiera poner a Noruega bajo su control...
La ofensiva de 1944 permitió al Ejército rojo ocupar en pocas semanas la región de Finnmark (donde se desarrolla esta historia, en realidad está filmada en Islandia), la más septentrional de Noruega, pero no impidió que los nazis ejecutaran un plan de tierra arrasada con su proverbial eficacia.
Teniendo en cuenta este contexto no parece tan exótica la localización elegida; aunque vista la primera entrega, poco importa —por cierto, que en ella se ve por vez primera a un humano mordiendo a un zombi—. Esta es mucho más cómica y cafre, un verdadero festín de gags que revienta muchas de las leyes del comportamiento zombi.

Escena de Zombis Nazis 2 (2014) de Tommy Wirkola

He seleccionado esta escena (que no chafa ningún chiste), sobre todo porque el protagonista parece dirigirse al espectador, como si fuera consciente de la transcendencia épica de lo que acaba de realizar y sus posibilidades a futuro. Nos dice: ¡la que voy a armar!
Además incluye dos momento-zombi (hay muchos en el metraje) para citar: el zombi amedrentado por la resurrección de otros congéneres, amablemente consolado por el neo-friki, y el zombi que le habla al protagonista, al que llama "Amo mío" (sin comentarios).
La verdad, el guión solo destaca que estos seres se mueven por un motivo distinto que devorar cerebros, a saber, una misión inacabada en vida —imagina un Qué bello es vivir (Frank Capra, 1946) zombi— o la venganZa. Y esta también era la motivación del viejo Bub en El día de los muertos vivientes (George Romero, 1985). Si de venganzas se trataba, lo mejor hubiera sido resucitar a Charles Bronson (1921-2003), nacido Charles Dennis Buchinsky y que se cambió el apellido para no parecer comunista. Además luchó de verdad contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial, siéndole concedido el Corazón Púrpura. —y aquí digo yo— ¡Cojonudo!

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Einsatzgruppen (en alemán, «grupos operativos» o «grupos de operaciones», al que está dedicada la sala del museo que aparece en la película) era el nombre de un conjunto de escuadrones de ejecución itinerantes especiales formados por miembros de las Schutzstaffel (SS), SD y otros miembros de la policía secreta de la Alemania Nazi. Su tarea principal, en palabras del general Erich von dem Bach-Zelewski de las SS en los juicios de Núremberg, era «la aniquilación de los judíos (prioritario), los gitanos y los comisarios políticos». Según sus propios expedientes, mataron alrededor de un millón cuatrocientas mil personas, casi exclusivamente civiles, sin supervisión judicial ni respaldo alguno de la legalidad (no se efectuó ninguna lectura de acusaciones del derecho penal o administrativo). 
Los Eisatzkommandos fueron inicialmente grupos de exterminio adcritos a la RSHA (Oficina Central de Seguridad del Reich, es decir, bajo el mando de los MaPeD y su líder Reinhard Heydrich, y luego de su sucesor Ernst Kaltenbrunner), que ayudaron al plan Aktion T4 a limpiar los hospitales y centros de salud de todos los alemanes considerados inútiles para el régimen.
También asistieron a las unidades de la Wehrmacht en calidad de fuerzas móviles que actuaban desde la segunda línea tras el comienzo de la invasión. Después de la ocupación de Polonia en 1939, fueron encargados de asesinar a toda persona perteneciente a la Intelligentsia polaca, así como a sacerdotes y profesores y en general a las clases cultas. Los nazis consideraban Untermenschen o subhumanos a los individuos que no podían acreditar ascendencia aria en algún grado, y pretendieron utilizar las clases más bajas polacas como criados y esclavos.
A fines de mayo de 1941, los Einsatzgruppen fueron convocados a sus cuarteles y adoctrinados en el marco del programa Aktion Reinhard, en el nuevo escenario que se abriría pocos días más tarde. Se les instruyó explícitamente en las labores: primera, eliminar a las facciones guerrilleras de la retaguardia y, segunda, aniquilar la población judía. Tras la invasión de la URSS el 22 de junio de 1941 (Operación Barbarroja), su misión principal era matar a los oficiales, judíos y comisarios políticos, lo que suponía una escala de asesinatos selectivos mucho más grande que la aplicada en Polonia. En un principio había cuatro, cada uno estaba conectado logísticamente a un grupo de ejércitos. El Einsatzgruppe A se adjuntó al Grupo de Ejércitos del Norte.
Una plantilla normal de comando era 500 a 800 hombres. El oficial de la fuerza era un líder con rango equivalente a un comandante del ejército proveniente de las SD, SS, Kripo o la Gestapo que destacara por su frialdad y efectividad. En algunos casos sus comandancias las ocuparon miembros de las Waffen SS, y de la contratación de miembros reconocidos por su brutalidad local de la policía regional (como fue en Bielorrusia). Cuando la ocasión lo exigiera, los comandantes de la Wehrmacht presentes reforzarían la fuerzas de los Einsatzgruppen con parte de sus contingentes. A su vez estaban divididos en Einsatzkommandos y Sonderkommandos. Cuando una misión requería de un grupo de trabajo muy pequeño se podía formar una célula de acción, llamada Teilkommando de tan solo una docena de hombres.
La alta comandancia no era del todo ignorante de la tarea de los comandos y muchos de los generales de ejército preguntaron sobre estos contingentes, que actuaban tras sus espaldas brutalmente contra la población civil. El propio Hitler les explicó verbalmente que se trataba una misión especial para exterminar a todos los judíos y los comisarios políticos que hallasen en sus territorios asignados. Los Einsatzgruppen dependerían del comandante del grupo de ejércitos de su completa manutención, es decir, municionamiento, alojamiento, comida y transporte; pero sin tener el mando sobre ellos. En muchos casos las relaciones fueron muy estrechas, por no decir cordiales, y agradecían en sus informes a Himmler la comprensión del ejército. Fuente wikipedia


martes, 15 de septiembre de 2015

§40 Tortilla del Sacromonte

MERCUCIO: Tienes razón, hablo de sueños, hijos de un cerebro ocioso, sólo engendro de la vana fantasía; sustancia tan ligera como el aire y más mudable que el viento.
SHAKESPEARE, Romeo y Julieta (Acto 1,Escena 3) 
JULIETA: ¿No puedo, loca, jugar con los restos de mis antepasados, arrancar de su paño mortuorio al mutilado Tybal y, en semejante frenesí, con el hueso de algún ilustre pariente, destrozar, cual si fuera con una porra, mi perturbado cerebro?
(Acto 4, Escena 4)

No es apta para todos los paladares esta receta granadina, que algunos considerarán empalagosa y otros, carente de gracia. Pero es que tras la cabezada del otro día, siguió un pequeño alboroto sobre las destrezas propias de un zombi y las que no lo son.

Escena de Memorias de un Zombi Adolescente (2013) de Jonathan Levine

Desde luego, irrumpir en una estancia en tropel y recibir un culatazo son; quedar pavisoso ante un arma, la porte quien la porte, parece; escuchar mientras tanto "Missing you" (John Waite, No Brakes, 1984) hasta ser descerrajado, dudoso. No es que opine que no tengan oído o gusto, que lo dudo; es que, tratándose de unas memorias, seguro que alguna licencia aquí y allá habrá.
Otro plato es lo que al picadillo de sesos concierne. No es por la presentación, pues el recipiente se resiste a ser profanado, cual abrefácil; ni el deleitoso regustillo (a propósito, no recuerdo chuparse los dedos a ninguno), babita incluida; sino la propia elección del bocado. Me explico. No existe referencia en los clásicos de Romero sobre tal predilección. Tengo entendido que hasta El Regreso de los Muertos Vivientes (1985) de John Russo, a la postre guionista del original de Romero, pero no considerada canónica, ni muy conocida, tal apetencia no aparece. El mito toma sustancia del especial de Halloween de 1992, que para muchos habrá sido a este mundillo su primer acercamiento, titulado Dial Z for Zombie, de ¡Los Simpson! Fuente Gizmodo
Y aunque un estudio recientemente publicado por Nature nos hable de un gen desarrollado por la tribu Fore de Nueva Guinea Papúa, por su costumbre de consumir a los difuntos, que dispensa protección contra el kuru y otras enfermedades degenerativas del cerebro, no hay capacidad humana extractora de experiencias ajenas por el aparato digestivo. Menos probable, una vez cadáver.
Se debe, por tanto y por el momento, considerar el éxtasis degustativo de neuronas como apócrifo, aunque la presentación indi con los sones de "Be the song" (2012) del EP The Melrose, de Foy Vance ("but I won't speak, ... I'll be the song"; pero no hablaré, ... seré la canción), como entremés, es un acierto que se reconoce.
En los epígrafes de la cabecera se intuye ya un acercamiento shakespeariano al universo zombi o, simplemente, voltea la tortilla, cambia todo por adolescente y lista para servir.

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Paracelso es el médico, alquimista y astrólogo más célebre de todos los tiempos, relacionado con la alquimia, con el saber hermético, con la creación del homúnculo, con la búsqueda de la Piedra Filosofal y un etcétera muy amplio que muy pronto le hizo ganar fama y envidias entre sus colegas.
Nació en Suiza en 1493, su verdadero nombre era Theophrastus Bombast von Hohenheim; sin embargo, se llamó a sí mismo Paracelso, que en latín significa “superior a Celso”, haciendo referencia a un médico romano del siglo I de nuestra era. 
Creía en el concepto griego de los cuatro elementos (agua, tierra, aire y fuego) y como tal, entre sus excentricidades encontramos que creía en la existencia de seres fantásticos y a cada uno de ellos correspondía un elemento: a los gnomos correspondía la tierra; a las nereidas el agua; a los silfos el aire y a las salamandras el fuego. También creía que el cosmos giraba en torno a tres sustancias espirituales: el mercurio, el sulfuro y la sal que de alguna manera definían la identidad humana: el sulfuro representaba al alma, la sal al cuerpo y el mercurio el espíritu.
En el campo de la alquimia, se decía que Paracelso fue el primero que logró transmutar el plomo en oro a través de métodos alquímicos. También pronto se hizo famoso al afirmar que había logrado crear un homúnculo, es decir un “hombrecillo”, creado artificialmente por medio de la alquimia, mientras intentaba encontrar la piedra filosofal. Era además afín a la filosofía hermética y todos sus estudios estaban relacionados con el saber hermético.
Como médico hizo grandes contribuciones a la disciplina siendo el primero en utilizar químicos y minerales, por ejemplo, a Paracelso debemos el láudano que era utilizado en aquel entonces para reducir los dolores; además combinaba todos estos conocimientos con su visión hermética del mundo: mencionaba que el bienestar emocional redundaba en el bienestar físico, esta idea no es desconocida en el siglo XXI pero, en pleno siglo XVI, resultaba una completa locura hablar en estos términos, así que podemos afirmar que Paracelso fue todo un visionario que se adelantó por mucho a su tiempo. Fuente Las cosas que nunca existieron
Según su discipulo Oswald Crollius, la referencia en sus escritos al Mumia patibuli es a la carne de un hombre que ha muerto de forma violenta y que se ha preservado al aire, que decía haber ingerido (se le acabarían los champiñones).


domingo, 30 de agosto de 2015

§36 El zombi que duerme

(Dedicada a mi sobrina M.E.H.)
"Morir, dormir… ¿dormir? Tal vez soñar."
William Shakespeare, Hamlet, Acto 3º, Escena 1ª
Un día, buceando por la red sin objetivo fijo, me topé con algunas páginas en las que se preguntaba si los zombis dormían. La mayoría de las respuestas tomaban el tema a broma e incluso sugerían que si lo hacían con la madre de alguien. Como no era una cuestión muy relevante, la dejé en un rincón de la memoria, aunque debió parecerme lo suficientemente curiosa para permanecer allí hasta ahora.

Escena de La batalla de los malditos (2013) de Christopher Hatton

Así, cuando vi esta escena di un bote en la silla, cual Galileo de los zombis. Había encontrado la prueba. En sí se trata de una escena de lo más cotidiana, casi insulsa, salvo por el pequeño detalle de la escopeta de cañones recortados.
Una joven entra en un establecimiento de ultramarinos (me encanta este arcaísmo, hoy diríamos "un chino", sin más) en el que hay un empleado durmiendo por las largas jornadas de trabajo, el pluriempleo y lo soporífero del puesto. A esto no se le tiene que dar mucha importancia, por que normalmente no habla nuestro idioma (bastante tiene); si tuvieran un diagrama, como en El Corte Inglés, de dónde están las cosas, igual daría que no hablen.
Continúa la chica metiendo todo lo que puede en la faltriquera, sortea el cadáver del pasillo de las tiritas y cuando va al mostrador ve que el dependiente está echando una "siestecita". Como todo el mundo sabe, los productos de más valor están detrás del empleado (en este caso, olviden las cajas de los tintes). Cuando tenga cogidos los puros se va a dar cuenta de que no tiene un buen despertar. No voy a detenerme sobre el manido chiste de que el tabaco te puede matar.
Todo esto me recordó una anécdota de una de mis sobrinas. En esa ocasión se trataba de un vigilante recostado en un pupitre en una esquina del local y que intentaba infructuosamente no quedarse dormido a cada momento. Cada vez que mi sobrina terminaba una de las galerías y llegaba a su altura comentaba algo levantando la voz, para ayudar al pobrecito. Como digo, de lo más cotidiano.
Desde el punto de vista médico la somnolencia o letargo puede ser provocada por ciertas enfermedades o ser un síntoma de infecciones o de la acción de citocinas (el embarazo también, pero por alteración hormonal; la chica esconde un test de embarazo, función que ejerce la rana en La bella durmiente de los Hermanos Grimm, detalle que no aparece en la versión de Perrault) entre otras muchos trastornos que sería cansino detallar. El cuadro clínico asociado a la astenia (fatiga) incluye torpeza, modorra, insensibilidad y enajenamiento del ánimo. Justo lo que comporta ser un zombi clásico, de los de Romero de toda la vida.

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Los siete durmientes de Éfeso es una de las leyendas más antiguas del Cristianismo: Durante el reinado del emperador Decio (249-251 d. C.), se trató de imponer culto al emperador. Según la leyenda, el emperador visitó la ciudad anatolia de Éfeso y exigió a la población realizar un sacrificio a los dioses paganos, a lo que se resistieron solamente siete jóvenes nobles, cuyos nombres eran, según Simeón Metaphrastes: Maximiliano, Iámblico, Martín, Juan, Dionisio, Exacustodio y Antonino (según Gregorio de Tours: Aquílides, Diomedes, Diógeno, Probato, Estéfano, Sambato y Quiriaco). Decio les dejó tiempo para que reflexionaran y partió esperando que a su vuelta hubieran abjurado de sus creencias cristianas, pues de lo contrario serían ejecutados. Sin embargo, dieron todas sus posesiones a los pobres y huyeron a las fragosidades de la sierra llevando consigo sólo unas cuantas monedas, donde encontraron una gruta en que ocultarse. Los hombres de Decio los descubrieron allí dormidos y éste mandó taponar la boca de la cueva con grandes piedras para que murieran. La leyenda asegura, sin embargo, que los jóvenes siguieron durmiendo sin despertar ni sufrir hambre, sed o frío. Pero un cristiano vino y escribió en el exterior los nombres de los mártires y su historia. Fuente wikipedia

La Tirita fue un invento registrado por Dickson en 1920, un trabajador norteamericano que observaba a diario como su esposa se hacía pequeños cortes en los dedos mientras cocinaba. Para remediarlo, combinó el esparadrapo, la gasa y los desinfectantes en un solo elemento. 
En 1984 la Real Academia Española de la Lengua (RAE) incluyó la palabra tirita en el diccionario. Tiritas® es una marca registrada propiedad de Laboratorios HARTMANN, S.A. Fuente Tiritas y DermActive


domingo, 19 de julio de 2015

§26 Supersinestesia

Escena de Solo los amantes sobreviven (2013) de Jim Jarmusch

Es pertinente en este caso poner la escena al comienzo debido a la cantidad de elementos que el autor ha introducido en esta escena aparentemente perezosa, que voy a dividir en cuatro movimientos:
  1. El Adagio de Schubert. El Quinteto de cuerda en Do mayor es una de las muchas obras póstumas del autor y para muchos obra cumbre del Romanticismo musical. Fue terminada semanas antes de su muerte, estrenada veintidos años después y publicada tras otros tres. El sentimiento que contiene el Adagio hizo que fuera elegida por Pau Casals para su última hora (y esto tiene un gran significado para mi).
  2. El ostracismo de los científicos. Creo que es acertado decir que los grandes creadores o avanzados a su época han sufrido de la incomprensión de los "zombis" hasta llevarles al aislamiento, muchas veces buscado, como el protagonista de este film:
    ¡Qué descansada vida
    la del que huye el mundanal ruido
    y sigue la escondida
    senda por donde han ido
    los pocos sabios que en el mundo han sido!

    (La cita a Fray Luis de León hubiera quedado genial)
  3. La acción a distancia y la teoría del entrelazamiento de Einstein. La elegante forma en que Eve evita que se nos cuente es el mejor chiste de la película. La paradoja EPR, en honor a Einstein, Podolski y Rosen, es pertinente por el paralelismo que se hace con el amor como fuerza cósmica (¡ya he desvelado de qué va todo esto, en fin!).
  4. La Gibson L2. Es muy coherente que un buscador de instrumentos musicales mágicos esté "escondido" en Detroit, ya que en Michigan estuvo la factoría de las famosas guitarras Gibson, origen de todas las guitarras eléctricas. La forma en que por el tacto conoce sus características supone una suerte de super-sinestesia (parece ser que Tesla además de memoria fotográfica tenía un grado de sinestesia, por lo que el personaje de Eve representa a Tesla y el de Adam a Schubert; el otro personaje importante, que no sale en esta escena, es el de John Hurt, sobre el que existe toda una teoría fascinante que se ha añadido a la trama de este film).

Por supuesto, los cuatro movimientos conforman una escena del más puro Romanticismo, con personajes y actitudes de otro tiempo, que podrían verse como intemporales, o al menos Jim Jarmusch así los ve.

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Calvin Hoffman escribió numerosos artículos y varios libros, el más difundido: The Murder of the Man Who Was Shakespeare (1955). En ellos, analiza el por qué considera a Marlowe autor de las obras de Shakespeare, en términos parecidos a los que hoy se barajan para intentar demostrarlo. De él parten las sospechas sobre su muerte y también apunta las similitudes entre ambas obras. Hoffman detalló cientos de "paralelismos" entre ellas.
Desde entonces, el debate se ha extendido y el número de personalidades de la literatura y el teatro que se han sumado a las dudas sobre la autoría de Shakespeare, ha ido creciendo (The Shakespeare Autorship Coalition).
Hoffman legó fondos, administrados por el King's School de Canterbury, para un premio anual a un ensayo sobre el tema de Marlowe y la autoría de las obras de Shakespeare. También, para otro premio al trabajo que logre probar irrefutablemente la autoría de Marlowe, premio que hasta el momento no se ha otorgado. Fuente Wikipedia

domingo, 26 de abril de 2015

§1 Las reglas de Zombieland

Para mi segunda entrada tuve pocas dudas. En el momento que vi Bienvenidos a Zombieland (2009), de Ruben Fleisher, tuve muy claro que el germen de la película estaba en los comentarios sobre alguna escena de zombis desde un punto de vista lógico-paranoide. ¿Quién no se vuelve paranoico ante tal perspectiva?
Pero al mismo tiempo consiguen atrapar la atención del espectador al presentar de forma novedosa (?) un universo que parecía trillado. Los carteles que presentan-señalan las famosas reglas de Columbus* son un buen uso de un recurso de forma recurrente. La reiteración de ideas le da comicidad, al modo en que Charles Schluz lo hacía en los cumpleaños de Charlie Brown. Columbus me recuerda a Carlitos.
Volviendo a la película, quizá en el montaje de este comienzo está también el fallo, al presentar las reglas casi de forma paralela a como se las va a encontrar el personaje acto seguido. Me llamó mucho la atención que la regla #1 se presentara en un campo de futbol y poco después en un parking, con una similitud absoluta de marcas.

Escena de Bienvenidos a Zombieland (2009) de Ruben Fleisher


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Para los curiosos, en Wikipedia se han recopilado el resto de las reglas, que reproduzco:

1. Cardio.
2. Mata y remata.
3. Cuidado con los baños.
4. Usa cinturón de seguridad.

6. Sartén de hierro fundido.
7. Viaja ligero. Además de con pocas cosas se refiere a viajar solo.
8. Pégate a un tipo duro (Columbus crea esta regla y anula la anterior al conocer a Tallahassee).

12. Toallas de papel Bounty.

15. Bola de bolos.
16. Agilitarse.
17. No seas un héroe, cambiado hacia el final de la película por Sé un héroe (Cuando Columbus se enfrenta a los zombis para rescatar a Wichita y Little Rock enfrentándose además a su fobia a los payasos.)
18. Entrar en calor (Calienta).
19. Bolsas Ziploc.

21. Evita los clubs de strip-tease (Aparece en un póster)
22. Por tu vida, asegura la salida.

29. El sistema de compañeros.

31. Revisa el asiento de atrás (es añadida por Columbus al estar a punto de morir por no hacerlo).
32. Disfruta de las pequeñas cosas, aunque eso signifique destruir muchas cosas (la añade inspirado por Tallahassee.)
33. La navaja suiza.
34. Calcetines limpios.

48. Higiene.
49. Siempre ten copias de seguridad.

Las demás no se, pero esta última es muy útil cuando tienes un blog.