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domingo, 6 de enero de 2019

₰25 La ardilla de Estrabón

Esto es el Oeste, Señor. Cuando la leyenda se convierte en hecho, se imprime la leyenda”.
JOHN FORD, El hombre que mató a Liberty Valance (1962)

No se si la leí o la escuché, pero recuerdo de mi infancia la historia de la ardilla que podía recorrer de parte a parte la península ibérica sin necesidad de tocar el suelo. Para mi, más allá de su exactitud, representaba el lugar perfecto que necesariamente tuvo que romperse para dar entrada al progreso.
Años más tarde me fui topando con textos que desmontaban uno por uno los cimientos de aquella leyenda, desde su mismo origen, ilocalizable en la obra de Estrabón; aunque la mayor parte de ésta se haya perdido en el tiempo. O por el hecho de que hubiera osado escribir su Geografía de Iberia sin poner un pie sobre ella. Pero la mejor, sin duda, la inutilidad de los planes de reforestación retratada por Delibes en Las ratas. Entonces sospeché que pudo ser una forma de propaganda y las diatribas, su oposición. Y me posicioné.
Y así, como si de Cartago tras la derrota se tratara, el tema pasó un tiempo en mi olvido. Resurgiría, cual fénix, con la película La ardilla roja (1993). Calculo que Julio Medem pudo tener la misma asociación de ideas, ya que va de una impostura que termina imponiéndose. Era la posmodernidad  y, en ella, el lenguaje creaba la realidad. No es seguro, pero en ella, nada lo era.
Y si ahora estoy escribiendo es porque la he visto citada para explicar cómo las nuevas conexiones sociales pueden determinar el devenir (o ya lo hacen), al escapar a todo control y estar expuestas a todo tipo de influencias. La ardilla vuelve a tener a su alcance todas las ramas, proclaman los vendedores de hachas.

Todo es mentira y todo es verdad.

¡feliz año 2019!



miércoles, 25 de mayo de 2016

§74 Voces de la noche

♫ In the wee small hours of the morning
While the whole wide world is fast asleep
You lie awake and think about the girl
And never, ever think of counting sheep
When your lonely heart has learned its lesson
You'd be hers if only she would call
In the wee small hours of the morning
That's the time you miss her most of all
When your lonely heart has learned its lesson
You'd be hers if only she would call
In the wee small hours of the morning
That's the time you miss her most of all
En las primeras horas de la mañana
Mientras todo el mundo duerme
Te despiertas y piensas en ella
Y nunca, nunca en contar ovejas
Cuando tu corazón ha aprendido la lección
Serías suyo si solo te llamara
En las primeras horas de la mañana
Es el momento en el que más la extrañas
Cuando tu corazón ha aprendido la lección
Serías suyo si solo te llamara
En las primeras horas de la mañana
Es el momento en el que más la extrañas
[Traducción propia]
Suena la balada In the Wee Small Hours cantada por Carly Simon —inolvidable su Let the River Run, Oscar a la mejor canción en 1989—, que fue escrita por David Mann y Bob Hilliard especialmente para Frank Sinatra (de ahí que en esta versión se haya adaptado la letra para una mujer). Con ella se abría su álbum homónimo de 1955, considerado uno de los primeros "álbum concepto", pues todas las melodías se relacionan con sentimientos de soledad, introspección, amores perdidos, relaciones fallidas, depresión y vida nocturna, cuando hasta entonces lo normal era que los discos incluyeran una selección aleatoria de éxitos.

Sinatra pisó por primera vez España en mayo de 1950 y lo hizo con el único propósito de encontrarse con Ava Gardner, que estaba rodando Pandora y el holandés errante en la Costa Brava
Su portada retrata a Sinatra, parado en una calle misteriosa y desierta, iluminada de azul, reflejo del estado de ánimo del artista tras su separación de Ava Gardner. Fue un éxito de ventas que relanzó su carrera, alcanzando la posición 3 de las listas EE.UU., donde permaneció 18 semanas,  y se convirtió en el mayor éxito del cantante desde Songs by Sinatra de 1947. Rolling Stone lo colocaría en el número 101 de la lista de los mejores álbumes de todos los tiempos.

Escena de Algo para recordar de Nora Ephron (1993)

"¡Bienvenidos a lo mejor de Marcia Fieldstone, psicóloga clínica y la amiga que usted nunca tuvo!"
La protagonista de esta escena es la inefable locutora, doctorada en la misma universidad que la doctora Elena Francis (cum laude, ambas) y su voz calma, hipnótica y llena de esa seguridad que hace que generaciones de corazones solitarios quieran seguir escuchando, profundizando, asimilando, cual mentalista de las ondas. Meg Ryan cede a la tentación y con aparente inocencia consuma el engaño a su prometido, que ronca plácidamente en el dormitorio de arriba. Con un simpático gesto enciende la radio y coge la manzana (el eficaz símbolismo de Eva) que se dispone a pelar, ensimismada con la evocación de un romanticismo que anhela tanto.
A pesar de todo, el tono es tan elevado que abruma. Me refiero a la melodía, la cocina de rosa con esa profusión de detalles de las estampas de los cincuenta, la nevera barrigona. Tienta, incluso hoy, tanto a los románticos irreductibles, como espanta a los más sensatos, que anotan cada uno de los tópicos trasnochados que acumula toda la película. No deja indiferente a nadie, casi seguro porque está fuera del tiempo —no quiero decir que sea intemporal, sino que no encaja en ningún momento, como una ensoñación o un desvelo—.
Sin querer, me viene a la mente El pequeño Nemo en el país de los sueños (Winsor McCay, New York Herald, 1905-1911), el primer clásico del cómic, en el que se cuentan las aventuras de un niño que despertaba siempre en la última viñeta. Pero sus sueños tenían una continuidad narrativa que también enganchaba —claro que también lo relaciono con Matrix (1999), que no tiene nada que ver con ésta—.
Cosas de la noche, que, a veces, juega con la realidad.

Nemo significa 'Nadie', como sabemos por Julio Verne

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El consultorio de Elena Francis fue un programa de radio emitido en España entre 1947 y 1984 de una duración de entre 30 y 60 minutos diarios, estructurados en torno a la correspondencia de las oyentes, fundamentalmente mujeres, en un tono muchas veces cercano a la confidencia.
El espacio surgió en un momento de renovación de los contenidos de los programas de radio como soporte publicitario del naciente negocio cosmético, pero pronto se reveló como una fenomenal forma de adoctrinamiento para la mujer dentro del régimen franquista (al que llegó a sobrevivir un tiempo). Detrás de la supuesta doctora se creó un grupo de "expertos", incluido un sacerdote y un psicólogo, que preparaban los guiones que interpretaron sucesivamente tres locutoras Maria Garriga, Rosario Caballé y, la más recordada, Maruja Fernández. A partir de 1966 se encargó de esta tarea el periodista y crítico taurino Juan Soto Viñoto —¡vaya usted a saber porqué!—.
Todo estaba estudiado, la música, la lectura de la pregunta de la oyente, un breve paréntesis amenizado por una melodía, en que parecía que la doctora meditaba la respuesta y el comentario. Era como un ritual, una misa, en que había muchas Francis, la amiga, la confidente, la directora espiritual, pero también la censora, la juez y la represora.

—"Hazte amiga de Francis"— rezaban las voces sobre el tema Indian Summer (también tuvo su versión por Frank Sinatra), que he llegado a odiar sin paliativos.
Cuando en 1982 Gerard Imbert en su libro Elena Francis, un consultorio para la transición, reveló la inexistencia del personaje y que se habían aprovechado de la ingenuidad de las mujeres españolas, los responsables todavía tuvieron la desfachatez de afirmar que “Elena Francis existe, es un ente físico. Se trata de una señora muy digna, muy preparada y muy amante de su intimidad, que tendrá en la actualidad entre 68 y 70 años. No es posible hablar con ella porque sigue una norma estricta de no conceder entrevistas ni aparecer en público".
Lo único auténticamente real eran las 20.000 cartas que llegaban cada mes de toda España al Instituto de Belleza bajo seudónimos como “una desgraciada”, “una mujer que sufre”, “una esclava del amor”, “una despechada”, “una víctima de su propio error” o “una pecadora arrepentida”. Fuente El País

viernes, 25 de marzo de 2016

§65 La turbamulta bantú

Hace unos días leí un homenaje dedicado a Ettore Scola por su fallecimiento. Es casi una obligación moral que las publicaciones tengan un obituario y que las especializadas encarguen un panegírico, sobre todo si no han tenido presente al difunto desde hace tiempo. Luego legiones de aficionados se suman al homenaje público y se cuelgan estampitas hasta que se agotan los pábilos del recuerdo. Si no surge antes un nuevo foco de atención.
No me malinterpreten. No condeno esta idolatría. Es algo connatural y pasa constantemente. Solo es la amargura del día siguiente por la infalibilidad del olvido. La auténtica celebración debería estar en poder compartir lo que sea en vida del autor y lacerarse sino por lo que no se haya hecho. En cambio se procesionan multitudes por mera participación. Por pertenencia. 
Algunos de los films de Scola influyeron decisivamente durante mis años universitarios: mixtura de humanismo y comunismo con mucho de comedia. Aquellos y él me resultan lejanos y entrañables y me maldigo por haberlos recluido tanto tiempo. Por eso no hubiera cedido tan fácil a la tentación si alguien no me hubiera pedido que escribiera sobre un tema tan universal como (supuestamente) inefable: la familia.
Bueno, hubiera podido esquivar (como suelo hacer con las peticiones, ya que los encargos me gusta cobrarlos) el compromiso eligiendo una buena película sobre la mafia o la camorra, centrándome en las relaciones entre sus miembros y sus códigos. Al fin y al cabo se autodenominan "familia" por algo. Pero me lo reservo para cuando le toque al trabajo.
Como empiezo a conocer las argucias de mi contertulio para provocarme, he decidido aceptar su guante y transcribir como preámbulo de mi diatriba:
Hogar, hogar... Unos pocos cuartitos, superpoblados por un hombre, una mujer periódicamente embarazada, y una turbamulta de niños y niñas de todas las edades. Sin aire, sin espacio; una prisión no esterilizada; oscuridad, enfermedades y malos olores.
Aldous Huxley, Un mundo feliz (1932) cap.3
Esta descripción de Su Fordería Mustafá Mond, evocando el pasado superado por la sociedad (¿utópica, distópica?) imaginada por Huxley, es un fragmento de una clase magistral a jóvenes adolescentes. ─¡Es didáctica! ¿Lo imaginan?─ Crea un contrapunto interesante de intenciones con la escena de Scola. Quien aunque rechaza frontalmente la ridícula complacencia por los delirios del Duce (del Führer y de todos los dictadores que en el mundo han sido, dicho sea de paso), su humanismo le lleva a excusar paternalmente a sus compatriotas, acaso sus padres, tíos o abuelos; a diferencia de las películas hechas dentro del régimen, como ocurre con La gran familia (1962) de Fernando Palacios, que seguramente a más de uno le haya venido a la mente. Por eso se toma el tiempo de planificar una bella toma sin cortes en el que nos presenta a toda la familia de Antonietta (Sofía Loren) en su ser natural ─huele a café expreso y ropa de plancha─. Aunque su intención sea quitarlos de en medio cuanto antes, como si fueran un ruido, para poder centrar la atención en el interludio de Gabriele y la susodicha -¡vaya ocurrencia la mía de utilizar esta película cuando el mismo autor tiene otra más propia, La Familia (1987)-.

Escena de Una jornada particular (1977) de Ettore Scola


Lo cierto es que la etimología de la palabra familia no ha podido ser establecida de modo preciso. Hay quienes afirman que procede del latín fames (“hambre”) ─aspecto interesante para comentar sobre la conocida trilogía de Suzanne Collins─, y otros del término famulus (“sirviente”). Por eso, se cree que, en sus orígenes, se utilizaba el concepto de familia para hacer referencia al grupo formado por los criados y los esclavos que un mismo hombre (pater familias) tenía como propiedad. Sea como fuere con el tiempo ha evolucionado de la convivencia al parentesco ─y al paso que vamos, si nada lo remedia, a la conveniencia administrativa─.
En realidad no se muy bien quién fue antes, ni quién la gallina. La sociedad y su germen, la familia, o el individuo, el primero en degenerarse. Y que la familia desestructurada es un sinsentido propiciatorio que ignora que la familia es la estructura y que sin una función es una carcasa vacía.

La familia bantú en pleno de la baraja Fournier
Creo que la persistencia de la familia ha radicado en establecer un "entorno controlado" donde poder criar a los hijos y prepararlos para el auténtico desastre que es el mundo exterior. Esto a pesar de la enorme cantidad de recursos que se tienen que destinar para mantenerla en pie (abogados, terapeutas y médicos entre otros) y deshacer los males que se hayan podido perpetrar dentro de ella ─personalmente creo que aún así compensa en ausencia de una alternativa viable─.
Nuestro Freud fue el primero en revelar los terribles peligros de la vida familiar. El mundo estaba lleno de padres, y, por consiguiente, estaba lleno de miseria; lleno de madres, y, por consiguiente, de todas las formas de perversión, desde el sadismo hasta la castidad; lleno de hermanos, hermanas, tíos, tías, y, por ende, lleno de locura y de suicidios.
Ibid
Es muy posible que el título se otorgue con tanta gratuidad como la amistad. No cuando es real y sincero. Entonces los parientes son como los amigos, que se cuentan con los dedos de una mano. Scola ironiza sobre ello cuando en otra escena llaman al timbre y ella se pregunta quién será, a lo que él responde “Amigos. ¿No es lo que dicen siempre?”
Y no es que tenga problemas con mi familia (sólo me hablo con unos pocos, a los que adoro), ni que haya tenido una mala infancia (río y lloro por igual al recordarla). Es que no hemos tenido tapujos en hacernos un homenaje en vida.

__________
Aldous Leonard Huxley (1894-1963), novelista y ensayista inglés de prosa enciclopédica y a la vez visionaria. Pertenece a una familia de sólida tradición intelectual. A los 16 años sufrió un ataque grave de queratitis punctata que le dejó prácticamente ciego durante 18 meses; sus esfuerzos por recuperar la visión quedaron plasmados en El arte de ver (1942). Debido a ello hubo de abandonar la idea de estudiar medicina, se graduó en literatura inglesa en el Balliol College de Oxford y trabajó para la célebre revista Athenaeum y como crítico de teatro en la Westminster Gazzette.
Sus primeras publicaciones fueron colecciones de versos y cuentos como los de La envoltura humana (1922). Ya en 1921 publicó su primera novela, Los escándalos de Crome, crítica mordaz de los ambientes intelectuales. Viajó constantemente con su esposa, tanto por Europa como por América y la India. Residió en Italia, donde escribió una de sus obras notables, Contrapunto (1928), en la cual despliega su solidez intelectual y técnicas novedosas del arte de la novela.
En 1932 publicó Un mundo feliz, tal vez su libro más conocido: una ficción futurista de carácter visionario y pesimista de una sociedad regida por un sistema de castas con ayuda de una sustancia, que llama soma. En 1936 publicó Ciego en Gaza, de carácter autobiográfico, en el que desarrolló la contraposición entre intelecto y sexo.
Tras ello comenzó su "época mística"; en 1941 se acercó a la literatura religiosa de la India, tuvo contactos con La Sociedad Vedanta de Los Ángeles y colaboró en la revista Vedanta and the West hasta 1960. En 1944 publicó El Tiempo debe detenerse, inspirada por El Libro Tibetano de los muertos, y en 1946 una colección comentada de textos místicos de todos los tiempos, La filosofía perenne, libro que ha ejercido influencia por el punto de vista tan abierto adoptado para sustentar la idea de lo sagrado; aquí contrapuso la espiritualidad mística a la técnica y pragmatismo modernos.
A partir de la década de 1950 inició una nueva etapa de su vida relacionada con las experiencias con las drogas, de las que resultó su popular libro Las puertas de la percepción (1954), que tuvo mucha influencia en la sociedad norteamericana (The Doors tomaron de aquí su nombre).
En 1960 le diagnosticaron un tumor en la lengua, que logra contener durante dos años a base de radioterapia. A pesar de su extrema debilidad por los duros tratamientos, continúa con los compromisos adquiridos impartiendo conferencias y asistiendo a congresos. Termina su último libro, Literatura y ciencia (1963), publicado dos meses antes de su muerte y en el que trata de aproximar el mundo del arte y el de la ciencia.
Muere el 22 de noviembre de 1963, el mismo día del asesinato del presidente John F. Kennedy (suceso por el que su fallecimiento pasó inadvertido). Según su propio deseo, le fue leído al oído, El Libro tibetano de los muertos. Fue incinerado y sus cenizas fueron trasladadas ocho años más tarde a Inglaterra, donde descansan junto a las de su familia.
Aldous Huxley tenía un saber enciclopédico, fruto de una gran curiosidad intelectual. Era un hombre de ingenio incisivo y pensamiento abierto que, además de interesarse profundamente por el misticismo y la psicodelia, lo hizo también por el mundo cotidiano y sus exigencias: la paz, la ciencia y la conservación de los recursos naturales. Su mentalidad no aceptó nunca el juego gratuito de las ideas, y en su pensamiento puede encontrarse la necesidad de aportar al mundo una estructura útil. Fuente Biografías y vidas y Wikipedia

domingo, 14 de febrero de 2016

§60 Convidado de piedra

MUSICOS:
“Mientras en el mundo viva,
no es justo que diga nadie
qué largo me lo fiáis
siendo tan breve el cobrarse.”
Tirso de Molina, El Burlador de Sevilla (1612-25), acto tercero, p.138
Algunas de las mejores historias de Agatha Christie tienen el dudoso mérito de ser tan conocidas por sus adaptaciones cinematográficas que cada vez menos curiosos se acercan al texto para desentrañar la intriga original —y eso que son muy accesibles por extensión, el lenguaje utilizado en las traducciones e incluso precio—. En este caso concreto, habría que añadir el aliciente de que los finales propuestos traicionan la intención de la autora —he leído que una versión rusa y una reciente serie británica respetan su desenlace, pero no he tenido todavía oportunidad de comprobarlo. ¡Animo, pues, a recuperar el hábito de leer antes de ver! o de catar el auténtico, frente al sucedáneo, si lo prefieren—.
Aparte del epílogo, en  Diez Negritos (Peter Collinson, 1974) hay otras evidentes alteraciones de la novela: el escenario principal pasa de una acomodada residencia en una isla británica, a un palacio de lujo oriental en medio del desierto iraní (el hotel Shah Abbas de Isfahan, ciudad donde también se filmaron algunas estampas turísticas de su mezquita) y se introduce una subtrama “española”, tan innecesaria como pintoresca. Supongo que fruto de la cuota exigida en los acuerdos de la coproducción internacional.
En ella Rik Battaglia y Teresa Gimpera se encargan de proveer lo necesario al plan de Mr. Owen (hay un personaje en la novela llamado Isaac Morris, que ejerce similares funciones, también relacionado con el mundo de la delincuencia).
Como si de un cuento de Sherezade se tratase, mágicamente son trasladados a un fresquito atardecer madrileño, con el templo de Debod al fondo —aunque bien pensado, lo que en los sesenta era pura fantasía, hoy puede ser cotidiano—.

Escena de Diez Negritos (1974) de Peter Collinson



No se si por providencia, pero este escenario le añade un nuevo halo de misterio y maldición. Me explico: el templo está situado en un alto, en el que estuvo el Cuartel de la Montaña, donde se produjo un sangriento episodio al inicio de la Guerra Civil española. El 19 de julio del 36 el General Fanjul se hizo fuerte en sus dependencias, con 1500 de sus hombres y un puñado de falangistas, y proclamó el estado de guerra, que fue sofocado casi instantáneamente por tropas leales a la República. 
El edificio, que ya había sido seriamente dañado durante el asalto, recibió en el transcurso de la contienda numerosos impactos por su cercanía a la línea del frente, prácticamente estable desde 1937. Al finalizar la guerra quedaba tan solo un conjunto de ruinas. Posteriormente, ninguno de los proyectos para aprovechar el solar prosperó, hasta que fuera cedido al Ayuntamiento de la capital, que se planteó destinarlo a parque público. Antes de que D. Carlos Arias Navarro lo inaugurara en 1972, se decidió que albergara al templo egipcio “regalado” a España en 1968, como agradecimiento por la ayuda prestada para la preservación de algunos templos de Nubia (principalmente el de Abu Simbel —¡maravilloso, lo juro!—) amenazados por la finalización de las obras de construcción de la presa de Asuán. Además de España y por la misma colaboración, Italia recibió el Templo de Ellesiya (en el Museo Egipcio de Turin), Países Bajos el de Taffa (en el Rijksmuseum van Oudheden, de Leiden) y Estados Unidos, el Templo de Dendur, actualmente en el Metropolitan Museum de Nueva York (donde vimos pescar a Robert Neville en su estanque en Soy Leyenda, Francis Lawrence, 2007).
La reconstrucción se hizo por el método de anastilosis o estudio metódico del ajuste de los elementos de su arquitectura, añadiendo piedra nueva diferenciada para las partes perdidas que, en este caso, se trajo de las canteras de Villamayor, Salamanca.
Aunque los bloques exteriores fueron tratados químicamente para protegerlos y reforzarlos, la contaminación, el clima de Madrid, el vandalismo y otros malos usos han dejado profundas huellas en el monumento.
Ocho negritos viajaron por Devon (¿o Debod?)
Uno se escapó (el general) y quedaron
Siete.”
El templo de Debod se calcula que pudo haber sido erigido hacia el siglo I a. C. para el culto de Amon de Debod e Isis (dioses que no están emparejados en el panteón egipcio). Aunque muy discutible, existe una leyenda que logra relacionarlos: Leonardo da Vinci habría aceptado realizar encargo de retratar a la mujer de Francesco del Giocondo, llamada Mona Lisa, por la coincidencia del anagrama de Amon e Isis (Amon L'Isa). De la unión de los símbolos de la fertilidad masculina y femenina resultaría la (con)fusión de sexos de La Gioconda (Dan Brown, El Codigo da Vinci, Dan Brown, 2003, cap. 26).
Volviendo a la ubicación de la escena, el alto en el que se asienta el templo, y antes el cuartel, era conocido como la Montaña del Príncipe Pío, por su propietario Francisco Pío de Saboya, que la había recibido de Felipe V por su apoyo durante la guerra de Sucesión; como anécdota añadiré que murió ahogado en una presa en 1723. En ella se supone uno de los lugares en que las tropas francesas de Napoleón fusilaron a los sublevados del alzamiento de 1808, suceso inmortalizado por Francisco de Goya.

El 3 de mayo en Madrid, o ''Los fusilamientos''
1814. Óleo sobre lienzo, 268 x 347 cm.
El escenario planteado por el artista no se corresponde, sin embargo, con la zona del Príncipe Pío (aunque tampoco niega que aquí se produjeran). Analizando los perfiles de las torres de las iglesias, así como la puerta monumental, y la disposición de las casas al fondo o en el terraplén a la izquierda, la escena podría estar situada a la salida de la Puerta de la Vega, derribada en 1820, al final de la calle Mayor. La torre más alta podía ser así, la de la iglesia de Santa Cruz, conocida entonces como la "atalaya de Madrid", por ser la más alta de la ciudad y visible en la distancia. La otra, de menor altura, sería la de Santa María la Real, la iglesia de Palacio, y el desmonte contra el que están siendo fusilados, los terrenos cercanos al Palacio, emplazado a la izquierda, fuera de la escena, por lo que Goya pudo haber insinuado así (aquí también), que la muerte de los rebeldes había sido en defensa de la Corona, como en el ataque del 2 de mayo de 1808 en Madrid, o "La lucha con los mamelucos". Fuente Museo del Prado

__________
La decimatio era uno de los máximos castigos aplicados en el ejército romano. La palabra proviene del diezmado de tropas. Se trataba de una medida excepcional que se solía aplicar en casos de extrema cobardía o amotinamiento.
El castigo consistía en aislar a la cohorte seleccionada de la legión amotinada y dividirla en grupos de diez soldados. Dentro de cada grupo se echaba a suertes quién debía ser castigado (independientemente de su rango), el cual debía ser ejecutado por los nueve restantes, generalmente por lapidación o por golpes de vara.
Los supervivientes eran obligados a dormir fuera del campamento de su legión, hecho de gran peligro en época de guerra.
Supuestamente, el castigo debía aleccionar a los soldados supervivientes y a las demás cohortes, pues la muerte podía llegar aleatoriamente, a manos de los propios compañeros. Sin embargo, más habitualmente, la decimatio rompía el espíritu de cuerpo y la unión entre compañeros de armas (ejecutores por sorteo de sus propios hermanos de armas), minando la confianza hacia los comandantes de las legiones que ordenaban tal castigo: el emperador bizantino Mauricio advertía contra los castigos arbitrarios en su obra sobre ciencia militar Strategikon, indicando que hacían más daño que beneficio a la moral de la tropa. Fuente wikipedia

domingo, 24 de enero de 2016

§57 Disciplina de canelones


(Lo prometido es deuda.)

Dedicada a mi colega (de muchas cosas) Javier

(¿No sabías que era una distopía?)

—Eso —replicó la duquesa— más es darse de palmadas que de azotes. Yo tengo para mí que el sabio Merlín no estará contento con tanta blandura: menester será que el buen Sancho haga alguna disciplina de abrojos, o de las de canelones, que se dejen sentir, porque la letra con sangre entra, y no se ha de dar tan barata la libertad de una tan gran señora como lo es Dulcinea, por tan poco precio; y advierta Sancho que las obras de caridad que se hacen tibia y flojamente no tienen mérito ni valen nada.
Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha, II, 36, p. 1015-1016.

La sociedad japonesa, tremendamente anclada en sus raíces, se caracteriza aún hoy por un comportamiento social vertical que la hace muy diferente a las occidentales, fuertemente influenciadas por las ideas igualitarias. Por esta razón, la novela de Koushun Takami, que sitúa la acción en un presente alternativo del Japón desde la Segunda Guerra Mundial, pudo trasladarse a la pantalla sin dar demasiadas explicaciones (además de ser muy conocida por el público). Las personas con las que he intercambiado impresiones sobre ella la consideran absurda desde su comienzo, a pesar de que las tradiciones pedagógicas germánica y anglosajona han propiciado de alguna manera el individualismo del alumnado.
La novela se entiende perfectamente como una crítica del sistema educativo japonés, que se perpetúa sin que nadie sepa muy bien qué busca y que nadie se atreva a contradecir (aunque podría ser el de cualquier país que fomente la competencia y el utilitarismo como principales valores). Por ello los 42 estudiantes aceptan las reglas del juego y no muestran apenas compasión hacia sus compañeros.
En la película, la clase es la propia sociedad decadente, que de pronto se percata de estar viviendo la pesadilla del totalitarismo, y la prueba es un acontecimiento que sirve para dar vía de escape a los impulsos autodestructivos de la sociedad, al tiempo que la divide moralmente, impidiendo una rebelión organizada.

Escena de Battle Royale (2000) de Kinji Fukasaku


La escena reproduce de forma esperpéntica —¿o no?— el comienzo de un nuevo curso —respeto que muchos tengan el recuerdo placentero de cuadernos a estrenar—.
Como mi andadura en el sistema se inició durante los estertores de la dictadura franquista tengo mi propia experiencia de cómo se regían entonces los colegios. El mío no fue especialmente estricto, pero conservó intactas hasta el final las formas de levantarse, saludar, rezar, callar, numerarse, vestir y hablar como Dios manda. Más de un pescozón recibí por cuchichear con el par que me acompañó, por cercanía alfabética, durante toda la EGB; el condenado profesor debía tener antepasados indios, pues ninguno le oyó nunca acercarse.
Mi colegio constaba de una sola clase enorme, donde todos los cursos estaban distribuidos en mesas corridas, y todas las lecciones las impartía la misma persona, empezando por los cursos superiores, mientras los demás guardábamos respetuoso silencio. Así aprendíamos siempre algo de más, o esa era la teoría. Todavía recuerdo la rutina: lunes, lengua; martes, matemáticas; miércoles, naturales; jueves, sociales; y viernes, religión, caligrafía y dibujo. Sin gimnasia, que bastante ejercicio hacíamos en el recreo. Un camión del ejército pasaba cerca muchas mañanas con el pan de la tropa y corríamos como diablos para conseguir un bollo que otorgaba el furriel, que nos ahorraba la peseta del almuerzo.
Un día el profesor encontró bajo una de las mesas una rama enorme, arrancada por el viento, que había sido introducida de contrabando durante el recreo, por una peregrina ocurrencia. Durante años proporcionó la materia prima de las varas con las que se juzgó nuestra más mínima desviación de las normas de conducta.

(Vi romper muchas, más nunca cuándo se acabaron.)

El resto de la enseñanza obligatoria la pasé en un instituto público elegido por mis padres, donde todavía se discriminaba por sexo en edificios separados. De la calle venían ecos de las manifestaciones de la primera transición y el silencio pavoroso del tejerazo. En los años universitarios apenas encontraría reglas de comportamiento.
Quizás esto me haya proporcionado una perspectiva sobre los cambios en la sociedad y en el sistema educativo que no disponen generaciones posteriores. Casualmente supe de esta película por una de aquellas amistades del colegio.

La letra con sangre entra, de Francisco de Goya  (1780-85)

El éxito de las novelas de Suzanne Collins (Los Juegos del Hambre, 2008) y su posterior adaptación al cine, se vieron empañados por la publicación de numerosos comentarios sobre la cantidad de similitudes que guardan con las versiones de Battle Royale; incluido Stephen King que rápidamente aclaró que La larga marcha (1979) también podría haber sido referente de todas ellas. Mi admirado Gus Portokalos (Mi Gran Boda Griega, Joel Zwick, 2000) diría que todas tienen su origen en la leyenda griega de Teseo y el Minotauro.

 ("Todos somos frutos")

__________

La Ley de Reforma Educativa del Milenio: Battle Royale

La ley BR (Battle Royale) se rige según estos artículos:

Artículo 1: Objetivo de Battle Royale
Se instituyó con el fin de formar una nación sana de cuerpo, mente y espíritu.
Artículo 2: Quiénes van a participar
Va destinada, una vez al año y aleatoriamente, a una clase elegida entre tercero o cuarto de secundaria o bachillerato. Es decir, la fase final de la educación. Esta ley se aplica a toda la población, sin distinción de raza, sexo, condición social, ideologías políticas, religión u orientación sexual.
Artículo 3: Orientación general de Battle Royale
Todos los estudiante sujetos a esta ley deben alegrarse, divertirse y apreciarla. El combate debe hacerse con ganas y apreciando la inmensa oportunidad de poder participar.
Artículo 4: Obligación de los participantes de Battle Royale
Todos los participantes tienen el deber de matarse los unos a los otros. Ninguno de los participantes debe negarse o rechazarlo. Ni siquiera intentar obstaculizar el juego.
Artículo 5: Medidas judiciales únicas y especiales para los participantes
Todos los participantes están exentos de cualquier delito judicial como asesinar a sus compañeros de clase; causar incendios; utilizar armas de cualquier clase; robar las armas; violar la intimidad y los derechos de los demás; incluida la utilización ilegal de medicamentos. Sin embargo, les está prohibido rebelarse contra el profesor supervisor, contra los militares y contra los miembros del comité, impedir su acción o vengarse. Se castigará severamente a los que se atrevan a cometer tales actos convirtiéndose en fugitivos de la justicia.
Artículo 6: El ganador
Battle Royale concluye con la victoria de un solo ganador, el único superviviente de todo el juego. Ninguna derogación a esta norma es posible.
Artículo 7: La vida del ganador después de Battle Royale
El Estado subvencionará al ganador durante toda su vida. Tendrá un estatus de ciudadano modelo y será un ejemplo a seguir para formar una nación sana de cuerpo, mente y espíritu. Todo el pueblo, pues, será partícipe de la financiación del ganador/a.
Artículo 8: Supervisor de Battle Royale
Se coloca a los responsables administrativos de Battle Royale bajo la autoridad del supervisor/a. Éste/ésta se elige en el seno del Comité de promoción de la ley BR, sobre recomendación de sus miembros. Está habilitado/a para infringir todas las leyes con el fin de hacer progresar eficazmente el juego. Aunque ni el Estado, ni el Comité se hacen responsables de la supervivencia del profesor/a.
Artículo 9: Indemnización a las familias de los perdedores
Las familias de los perdedores recibirán una indemnización por la pérdida del estudiante. Esta medida se presenta bajo una norma específica.
Artículo 10: Disposiciones complementarias al reglamento
Con el fin de garantizar el buen desarrollo de Battle Royale, algunas disposiciones complementarias podrán publicarse en caso de necesidad.
Fuente wikipedia

domingo, 10 de enero de 2016

§55 La piquera americana

Allí estaban sus abejas: el mundo seguía cambiando, como lo hacía él mismo, pero ellas permanecían inmutables. Y después de que cerrara los ojos y su respiración se relajara, sería una abeja la que le daría la bienvenida a casa; una obrera que se materializó en su pensamiento, lo encontró en alguna otra parte, se posó sobre su garganta y le picó.
Mitch Cullin, Mr. Holmes (2005) c.1
El cine, como generador de imágenes muy poderosas, pronto fue utilizado como medio de difusión ideológica. Su primer decidido impulsor fue Joseph Goebbels, desde el Ministerio de Propaganda en la Alemania Nazi; de aquí que la propaganda suela considerarse como algo negativo. Los americanos, por su parte, también hicieron sus pinitos para facilitar la colocación de bonos de guerra, un instrumento de financiación del Estado, como la deuda pública. Una de las formas derivadas de aquel cine comenzó casi inmediatamente después y se desarrollo durante la Guerra Fría: una vez eliminada la amenaza era importante mantener vivo su recuerdo y en las películas el mensaje llegaba más rápidamente y a mayor cantidad de público, sobre todo a las clases populares. Después pasó a la televisión, al mercado de vídeo doméstico y vídeo por demanda (on demand) que es como se ha difundido principalmente la que me ocupa.

Bond, Liberty Bond
Tras ver Survivor tengo la sensación de que intenta retener el recuerdo del horror del 11 de septiembre, revelando la existencia de una red global que relaciona toda actividad terrorista —no niego que la desestabilización sea un poderoso nexo de unión, además la película añade otros posibles: la ambición, la venganza y el oficio—.
Una vez pasado el cine de los abnegados bomberos y policías, le ha llegado el turno protagonista al personal de las embajadas, en concreto a los encargados de emitir los visados de entrada para Estados Unidos, que son como las abejas que guardan la piquera de la colmena.

Escena de Survivor (2015) de James McTeigue


Su papel se puede resumir en dos palabras identificación y seguridad. En la escena, que sigue al título, podemos reconocer, sin gran dificultad, Londres, su zona centro y el barrio de Mayfair, donde se encuentra la embajada americana. Después, los objetivos, incluida la jefa de Seguridad (el vigilante debe tenerle hecha una ficha biométrica o reconoce la moto que, por cierto, deja sobre la acera, como si la embajada no tuviera aparcamiento), para finalmente terminar con una reunión donde se nos informa de un mecanismo de control que identifica las falsificaciones.
La palabra identificar tiene una de las definiciones Rae más curiosas con las que me he encontrado últimamente: “Hacer que dos o más cosas, en realidad distintas, aparezcan y se consideren como una misma”. No es el concepto que asumimos normalmente, el que destaca la individualidad y se deriva del uso que le damos a documentos o claves particulares, sino el orgánico, que nos define como unidades que forman un conjunto organizado u ordenado, como larvas en las celdas del panal.
O dicho de otra forma, preferimos pensar que el sistema preserva nuestra diversidad, idea probablemente derivada del concepto derechos individuales que surgió en la Ilustración, cuando en realidad solo nos señala como miembros de un enjambre en particular. Además nuestra primera intuición se identifica progresivamente con esta otra cuando entra en peligro nuestra seguridad —nuevamente ambos conceptos aparecen relacionados—.
La pirámide de Maslow es una representación gráfica en cinco niveles jerárquicos de las necesidades humanas. La teoría defiende que, conforme se satisfacen las más básicas, se acometen las inmediatamente superiores. Los cuatro primeros se suelen agrupar como necesidades de déficit o primordiales, estando la seguridad en el segundo escalón. El superior es el de autorrealización, el primero que se sacrifica cuando las cosas se ponen feas.


En la película el sicario está a salvo de controles por que se sabe demasiado poco de él. Solo es visible su trabajo. Se le conoce, indudablemente por su precisión, como el relojero y tiene su tapadera ¡en una relojería!
—¡Lo siento! No pude evitar asociar ésto con el discurso de Orson Welles, en la noria del Prater, de El Tercer Hombre (Carol Reed, 1949):
Recuerda lo que dijo no sé quién. En Italia, en treinta años de dominación de los Borgia no hubo más que terror, guerras, terror y matanzas, pero surgieron Miguel Angel, Leonardo da Vinci y el Renacimiento. En Suiza, por el contrario, tuvieron quinientos años de amor, democracia y paz. ¿Y cuál fue el resultado? El reloj de cuco.
Ironías aparte, la consecuencia de la identificación positiva del potencial agresor es la picadura, que en las abejas lleva acarreada la muerte del defensor, que se auto sacrifica por su comunidad, y la automática y eficaz limpieza de todo resto de la agresión. Como en ocasiones no son capaces de trasladar los restos (si se trata de un roedor o de una polilla grande) los envuelven de una sustancia llamada propóleo (de pro y polis, algo así como para bien de la ciudad), un potente antibiótico que puede aislar definitivamente el foco de infección, convirtiéndolo en una momia —este verano pude ver unos ejemplares en un una granja-museo en Poyales del Hoyo, provincia de Avila, visita que recomiendo—.
Moraleja: no saquen ninguna del último párrafo.

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El documento nacional de identidad (dni) o carnet de identidad se crea a instancias del General Franco en 1944 para todos los ciudadanos de nacionalidad española, aunque él no estrenó el suyo, que tenía el número uno, hasta 1951. Reservó los siguientes para su esposa e hija (del cuarto al noveno han quedado vacantes). En 1961 al permitirse el regreso de la Familia Real se asignaron al futuro rey y su esposa los números 10 y 11, reservándose hasta el 99 para sus descendientes en la sucesión. El número 13, que hubiera correspondido a la infanta Cristina, fue descartado por la superstición. El actual rey Felipe tiene el 15 y sus hijas Leonor y Sofía, respectivamente 16 y 17.
A lo largo de 2006-7 se implantó la evolución lógica al dni electrónico, que se diferencia del tradicional por un chip que pretende garantizar la identidad de la persona que lleva a cabo las gestiones y transacciones electrónicas que se realicen con él.
En cuanto a la unicidad de la numeración de estos documentos la administración encargada de su gestión vela por la asignación de números únicos. No obstante, desde la creación de este documento en España se han producido diferentes situaciones que han derivado en la asignación de un mismo número a múltiples ciudadanos. Así para el año 1992 había en España unos 200.000 ciudadanos con un número de dni no único. El hecho de que este número no sea único es bien conocido en las profesiones relacionadas con las bases de datos informatizadas, en donde no se utiliza este campo como identificador único pues existen colisiones (números repetidos). Este error se corregirá al fallecer los afectados puesto que es perpetuo por motivos legales.
Los números más bajos no correspondieron en el pasado a personas ya fallecidas. Nadie ostenta “un número de un muerto”, como se suele decir.
Los primeros obligados a formalizarlo fueron los presos y los que permanecían en libertad vigilada.
Zaragoza fue la primera capital de provincia donde se expidió el documento y Burgos en acoger el proyecto electrónico.
Durante la conquista de América existió un antecedente, llamado cédula de composición, que acreditaba la identidad del que se embarcaba hacia el Nuevo Mundo. Fuente dni.zeo.es

lunes, 27 de julio de 2015

§28 La bilocación

La reciente desaparición de José Sazatornil (uno más) me lleva a rever esta película (y escribir estas glosas, humilde homenaje que le rindo, con permiso de todos los Amanecistas). Su interpretación hace difícil disociarle de su papel de Cabo Gutiérrez, el Cabo Santo.

Escena de Amanece que no es poco (1989) de José Luis Cuerda

Cierto que ayuda que la escenificación sea magnífica.
Suponemos que le acaban de sacar de la cama, porque se está poniendo la guerrera sobre el pijama (uniforme de la benemérita de noche, -¡genialidad!-). Y por otro plano sabemos que la Casa cuartel es también la Biblioteca municipal y que su cama está entre estanterías de libros con signatura. Le custodian a la izquierda Napoleón y a la diestra, según se mira la escena, Eisenhower. Además se nos recuerda, de pasada, que todos los foráneos han de registrar su ocupación al instalarse en el pueblo (aunque algunas profesiones se elijan por sufragio). Por último, recoge las denuncias de los cívicos vecinos, restituye el órden y puede imponer sanciones. En suma es el Guardián del saber, los usos y las costrumbres, el factotum.
Bruno, el transgresor, es reprendido por su tendencia a los actos escandalosos, en lugar de practicar, como se le recomendó, la mística sudamericana: es decir, la de levitar u oler bien (montar en bicicleta fue un sustituto de conveniencia por cuestión de costes, tal y como se puede comprobar en el guión original, p.68; curiosamente otra manifestación mística, la bilocación, está relacionada con el olor, pero la profesa otro vecino, claro que le ayuda la ingesta del vino destinado al Oficio). Y es que la situación política en el extranjero preocupa profundamente al Cabo.
Pero el gran delito del argentino es plagiar a Fulkner (tal y como se entiende), en concreto, la traducción de Pedro Lecuona para la editorial argentina Goyanarte (tal y como apunta Tito Valverde y yo he comprobado). Puede (y esto es de cosecha) que la elección se deba a que se le considera rival literario de Hemingway (de parecida forma a como lo fueron Quevedo y Góngora). La obra en cuestión, Luz de Agosto (1932), como otras del autor, sitúa los hechos en el imaginario condado de Yoknapatawpha (en Misisipi; "Amanece" se sitúa en un pueblo no determinado de la provincia de Albacete). Aunque la distinta solución a los problemas planteados en ella dice mucho de la devoción por el autor y la superioridad alcanzada en esta villa sobre aquellas tierras.

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Luz de Agosto. La novela tiene dos hilos conductores. El primero es la historia de la persecución que emprende Lena Grove del hombre que la embarazó. La historia externa nos presenta el periodo de tres semanas y se cierra con la misma Lena ya alumbrada reemprendiendo su búsqueda, la que de este modo asume un aliento mítico. La segunda es la historia de la atormentada existencia de Joe Christmas, un hombre negro que emprende una desordenada "epopeya", en la que termina ajusticiado (linchado por asesinar a una mujer blanca de la que era amante) en un Deep South (traducible por el Sur profundo), heredero de la tradición esclavista y segregacionista, que es incapaz de asumir a un personaje mestizo como Christmas (a lo que hay que añadir que el propio Christmas es un outsider dentro de esta sociedad tradicionalista, casi buscando la autocondenación). Fuente Wikipedia

miércoles, 15 de julio de 2015

§24 Eleuterofobia

Juan Raul Pérez va a ser liberado de una cárcel cubana tras veinte años de confinamiento. Jimmy Carter había conseguido el único acercamiento entre Estados Unidos y Cuba, hasta el momento presente. Hoy en La Habana se hace mención al hotel donde se alojó "no en calidad de presidente americano" (claro que también se conmemora la estancia de Al Capone en el Hotel Sevilla y en cada esquina a Hemingway, por ejemplo).
Acabo de regresar de La Habana y tengo la sensación de que le ocurre lo mismo que al protagonista de esta película. Tiene miedo a la libertad y por ello se aferra a los fantasmas de su pasado. No es que no quiera, es que se siente seguro en su celda. Cuando recuerdo las manifestaciones de los españoles ante la muerte de Franco tengo una sensación de déjà vu.
Una de las cosas que más gusta de La Habana vieja a todo el mundo son sus carros de los 50, que increíblemente han sobrevivido a la república, la abarrotan y llenan de color. No se si mantendrán todavía alguna tripa original, pero sus carrocerías son dignas de un museo, que tiene su sede en las calles principales.
En la escena onírica que nos ocupa (hay un fragmento que no he incluido por que salen solo algunos títulos de crédito) aparece un Cadillac Fleetwood, lo que parece el esqueleto de una ceiba y unos personajes que entran en el agua vestidos (¡he podido comprobar que es frecuente bañarse con camiseta! Esperemos que no cunda el ejemplo). El protagonista pierde el sombrero (alusión a Muerte entre las Flores, 1990), se le encharcan los zapatos y se le encarama un cangrejo. Aunque no sepamos de psicoanálisis nos damos cuenta que este tipo necesita un cambio y que el confinamiento no le sienta muy bien.
Tuve la tentación de incluirla en el bestiario, pero el "marialito" se lo reservo a Tony Montana (El precio del poder, 1983).

Escena de Cuando salí de Cuba (1995) de Mira Nair

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El nombre propio Eleuterio procede del griego έλεύθέρος, adjetivo que significa "que se comporta como un hombre libre, que tiene rasgos de libre"... El santoral cristiano primitivo incluye una gran cantidad de santos llamados San Eleuterio. Esta singularidad poco estadística tiene su origen en las más antiguas canonizaciones, en las que a veces, sobre todo en el imperio oriental, se reconocía como santos o supuestos mártires a individuos enterrados en cuya inscripción funeraria figuraba, junto al auténtico nombre, la especificación έλεύθέρος, es decir, liberto, su condición social (no busques en Praga la plaza Namesti, ni en Vitoria la calle Kalea, como una que yo me sé). Fuente DeChile.net

viernes, 26 de junio de 2015

§20 Los mojigatos

"Puedes aprender muchos de las personas observando el comportamiento de ciertos animales..." esta frase puede resumir mi etiquetado de escenas dentro de un bestiario. La película entera puede presentarse con ella. El título elegido, Musarañas (2014), de Juanfer Andrés y Esteban Roel.
Prácticamente toda la acción transcurre en un piso típico del centro de Madrid, en una España que ya ha superado la posguerra, pero donde no se ven los techos, con un papel estampado de flores (de "pitimini") cubriendo las paredes, muebles castellanos, ganchillo e imágenes religiosas. Muchas. Vamos, la casa de mi abuela.
En ella solo cabe un pequeño resquicio a la vanidad, el espejo (espejo, espejito), justificado por la profesión de la protagonista.
Aunque es evidente la relación con la película Misery (1990), de Rob Reiner, pierna incluída, y se la ha relacionado con ¿Qué fue de Baby Jane? (1962), de Robert Aldrich, por el tour de force de la protagonista, creo que los autores quisieron llevar su película al terreno de los cuentos no contados a la niña de la que no se dice su nombre (¿la rosa?): Caperucita, Blancanieves y Cenicienta tienen todos los ingredientes para hacer películas y hasta series de terror, como últimamente nos están demostrando.
También me llama la atención que prácticamente nada de lo que se dice se hace a la cara, todo o es mentira o se esconde o se canda (tabú). Debieron tomar buena cuenta quienes redactaron la sinopsis (no digo más).
Ah, la inmobilización de la pierna es digna de la Santa Inquisición (que me perdonen los médicos).
Todas estas características y algunas más, como la comicidad malsana, han sido aludidas en las críticas a esta película, sobretodo por el apadrinamiento del film por Alex de la Iglesia. En estos casos es frecuente que aparezca la palabra esperpento, que quiero ver como alusión al "género" creado por Valle-Inclán*.

Escena de Musarañas (2014) de Juanfer Andrés y Esteban Roel.


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En efecto, don Ramón del Valle-Inclán (1869-1936), una de las grandes  figuras españolas de la llamada Generación del 98, produjo una variada obra, que  abarca géneros como la poesía, la narración, el ensayo y el teatro… Entre sus obras tienen especial importancia las que tituló «Esperpentos», textos narrativos en que prefiere la forma dialogada, y aun teatral y farsesca, donde pone de manifiesto su estilo irónico, satírico y sarcástico, su mentalidad desgarrada e hiriente y su tendencia a presentar una imagen deformada y grotesca de la realidad. Como lo señala el DRAE en su definición, los «esperpentos» de  Valle Inclán pueden considerarse como un género específico, del cual él sería el creador. Fuente fundéu