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lunes, 17 de junio de 2019

§92 El mágico Leteo

Yo, maestro Eckhart, doctor en Sagrada Teología, protesto ante todo, tomando como testigo a Dios mismo, que siempre he rechazado, en cuanto he podido, todo error sobre la fe y toda corrupción de costumbres, ya que esos errores son contrarios a mi condición de maestro y a mi Orden. Por tanto, si se encontrasen proposiciones erróneas concernientes a lo que yo he dicho, escritas por mí, dichas o predicadas, en privado o en público, en cualquier momento o lugar, directa o indirectamente, según una doctrina sospechosa o falsa, yo las revoco aquí expresamente y públicamente, ante todos y cada uno de los presentes...

Hace unos días recibí La escalera de Jacob (Adrian Lyne, Jacob’s ladder, 1990), una película que no veía (creo recordar) desde su estreno y de la que guardaba muy vago recuerdo, salvo por la escena de la bañera, que me hizo revivir un episodio semejante de cuando tenía cinco años y que a mi madre le pone todavía los pelos como escarpias.
Pero no quería hablar de mi experiencia, cuyos huecos han debido rellenarse con fragmentos de la película juraría que mi médico dijo exactamente las mismas palabras, sino de lo que hacía que la considerase equivocada, quizás incompleta pero que dejé pasar, sin más.
Es aquí donde debo incrustar el aviso de que lo que viene a continuación incluye opiniones que no deberían anticiparse a quienes no la hayan visto y tengan intención de hacerlo. Y ya de paso descubrir las manzanas que se han colado en su metraje.


Bien, espero que haya quedado alguien para leer esto.
Mi tesis es que Jacob Singer no muere en Vietnam. Así de contundente.
Cuando vi la película en los noventa, no había los medios para analizar y buscar con tanto detalle, ni yo tenía el tiempo y el ánimo imprescindibles para abordar tal trabajo de forma analógica. Así que pasé por alto algunas cosas que han tenido que esperarme en el limbo.
Pero antes quiero dejar claro un axioma, que me parece universalmente aceptable: el narrador SOLO puede manifestar experiencias basadas en su propio acervo, incluido aquello que ha podido trasmitirle otro narrador (y así sucesivamente), salvo que se trate de un profeta (en este caso son siempre poco precisos o ambiguos) o un viajero del tiempo. Y creo que éstos no vienen hoy al caso.
La muerte de Jacob en Vietnam se habría producido en 1971, como consecuencia de las heridas del incidente del 6 de octubre. Pero:
  • A lo largo del metraje vemos una estampa de la ciudad (skyline) con las infaustas “torres gemelas” (WTC, 1973-2001), una fiesta en un apartamento, donde suenan Lady Marmalade y My Thang, que no se editarán hasta 1974, y un cromo de béisbol de Goose Goosage de la liga de 1973.
  • Jacob es secuestrado de las puertas del juzgado en un Ford LTD de 1975, el primero de una serie con unas luces traseras diferentes aunque intuí lo del coche, el modelo lo obtuve de la lista de errores (goofs) de la película en imdb.—
  • También hay al menos un par de libros anacrónicos, La biblia de las brujas, vol. 1, de 1981 y otro con el título de Chilbirth in America que, al no tener trascendencia en la trama, puede haberlo introducido por error el equipo de arte.
Repasando la biografía del protagonista encontramos algunas lagunas, como cuando su pareja comenta que Gabe murió antes de ir Jake a Vietnam. Al existir una carta del pequeño, en que dice que su madre le reclama dinero, debemos suponer que ya estaban separados.
  • Cuando llegamos a ver las placas militares descubrimos que nació el 14 de marzo de 1945, por lo que en 1971 tenía 26 años, había pasado seis terminado un doctorado en filosofía y ya tenía tres hijos que no son precisamente bebes ¡esto si que es correr!, aunque biológicamente sea posible.
  • Pero la fecha de su nacimiento no le hubiera llevado a Vietnam. En el sorteo de selección (draft) de 1970, para los nacidos entre 1940-45, su fecha obtuvo el puesto 354 y solo se llegó a llamar hasta el 195.
Entonces ¿no es razonable pensar que pudo haber tergiversado la muerte del chaval? Pudo utilizar el trauma como excusa, haber simulado ser opositor antes de ir al conflicto —no dudo que cambiara de opinión después— o simplemente dejar que Jezzy pensara lo que quisiera. Esa mentira le habría llevado a otra y a montar un castillo de naipes.
—Aventurémonos un poco más— ¿Y si en realidad se alistó como VOLUNTARIO y eso le avergonzaba? También habría sido un motivo de peso para el divorcio.
Esto plantearía nuevas incógnitas sobre cuándo pudo morir y mensaje que esconde la película.
  • Ateniéndonos a la trama conspirativa, los soldados habrían sido drogados con BZ mezclado en las latas de comida que transportan los helicópteros de los primeros compases del film.
  • El llamado trastorno de estrés post-traumático (PTSD) es consecuente con un tratamiento a base de fármacos o el consumo de LSD y opiáceos de muchos excombatientes. Y ésta habría sido la mejor fórmula para eliminar cabos sueltos: trastorno ciclotímico, adicciones varias y paranoia que fácilmente servirían para explicar accidentes, homicidios en trifulcas, suicidios y sobredosis de la corta lista de supervivientes.
  • El melancólico y atrabiliario Jacob Singer bien podría haberse convertido en adicto y fallecer de un “mal viaje”. ¿Por qué no un colapso en la bañera de los hielos? Todo lo que vemos a partir de ese punto es delirante y parece fruto de un cerebro al punto de cocción; lo que en absoluto contradice el mensaje de espiritualidad al que apunta el libreto original de Bruce Joel Rubin, también autor del oscarizado guión de Ghost, del mismo año, con el que guarda no pocas similitudes.
En conclusión, el momento final no sería real, representaría la “versión oficial” y con el mensaje del Pentágono a continuación, negando la experimentación con soldados en combate, conseguiría, por contraposición, plasmar una denuncia ¿sutil, verdad?—.
  • Es para estudio que aún hoy no se cuestione la última escena y se asuma que lo anterior es un cúmulo de errores y no viceversa: que el epílogo es una impostura intencionada, cercana a lo que representan las figuras de Escher o la copa de Rubin, utilizadas en la psicología de la Gestalt.
  • Lo que me lleva a reconocer que Adrian Lyne nos ha manipulado a conciencia, subiendo muchos puestos en el escalafón.

M C Escher, Relatividad (1953), litografía.

Lo que si sería sorprendente es que estuviera imaginando que escribo esta entrada desde la bañera de mis padres, con cinco añitos (♫ Oh, sonny boy ♫).

miércoles, 5 de junio de 2019

₰31 El anónimo


Mi apreciado ignorante:

     Nota que abuso de la confianza que depositas en mi por saberte desconocedor de los terribles hechos que se te atribuyen y que, de un tiempo a esta parte, van de boca en boca. Aunque te confío que las personas de tu círculo no prestan oído a tales tejemanejes y, más aún, alejan de ti las sombras de cualquier duda, son los menos, insisto, los que perseveran en poner el foco en circunstancias que favorecen sus propósitos y empañan tus méritos. No entraré en detalles, perversos en sí, pues me avergüenza tener tal conocimiento.
     Por ello, amigo mío (me siento ahora más cercano, si cabe) te recomiendo y casi te apremio a que tomes cartas en el asunto y desbarates la infamia urdida, desvelando lo que, por prudencia, llevas tiempo callando. Piensa en la acusación como parte fundamental en el devenir de la justicia y, ¡por Dios!, guarda tu buen nombre, como haría cualquiera, de la iniquidad. Piensa en los tuyos y en los que no entenderían otro proceder.
     Por último, desconfía de tomar consejo de los que no han desvelado por tu bien ganada reputación y vence tu natural cautela asestando un golpe de gracia. Sabe que tienes la verdad de tu lado y el respaldo de quienes admiran tu determinación y te suscriben.

     Con la esperanza de haber contribuido a tu causa,

     Le Corbeau


Le corbeau
"Nevermore"

domingo, 6 de enero de 2019

₰25 La ardilla de Estrabón

Esto es el Oeste, Señor. Cuando la leyenda se convierte en hecho, se imprime la leyenda”.
JOHN FORD, El hombre que mató a Liberty Valance (1962)

No se si la leí o la escuché, pero recuerdo de mi infancia la historia de la ardilla que podía recorrer de parte a parte la península ibérica sin necesidad de tocar el suelo. Para mi, más allá de su exactitud, representaba el lugar perfecto que necesariamente tuvo que romperse para dar entrada al progreso.
Años más tarde me fui topando con textos que desmontaban uno por uno los cimientos de aquella leyenda, desde su mismo origen, ilocalizable en la obra de Estrabón; aunque la mayor parte de ésta se haya perdido en el tiempo. O por el hecho de que hubiera osado escribir su Geografía de Iberia sin poner un pie sobre ella. Pero la mejor, sin duda, la inutilidad de los planes de reforestación retratada por Delibes en Las ratas. Entonces sospeché que pudo ser una forma de propaganda y las diatribas, su oposición. Y me posicioné.
Y así, como si de Cartago tras la derrota se tratara, el tema pasó un tiempo en mi olvido. Resurgiría, cual fénix, con la película La ardilla roja (1993). Calculo que Julio Medem pudo tener la misma asociación de ideas, ya que va de una impostura que termina imponiéndose. Era la posmodernidad  y, en ella, el lenguaje creaba la realidad. No es seguro, pero en ella, nada lo era.
Y si ahora estoy escribiendo es porque la he visto citada para explicar cómo las nuevas conexiones sociales pueden determinar el devenir (o ya lo hacen), al escapar a todo control y estar expuestas a todo tipo de influencias. La ardilla vuelve a tener a su alcance todas las ramas, proclaman los vendedores de hachas.

Todo es mentira y todo es verdad.

¡feliz año 2019!



martes, 27 de diciembre de 2016

§86 Realidad virtual

Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.

Es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.

Es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero paroxismo;
enfermedad que crece si es curada.

Éste es el niño Amor, éste es su abismo.
¿Mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo!
Francisco de Quevedo

Me contaba un compañero que en una escapada de fin de semana había hecho parada rápida en Avila para una visita al Palacio de Polentinos, reconvertido desde 1993 en Archivo histórico militar, y que alberga un museo. La gracia y pertinencia del asunto está en que su hijo Diego, ante uno de los maniquís uniformados que jalonan el recorrido, exclamó:
—¡Mira, papá, un hombre disfrazado!
No hace demasiado tiempo, la sala habría estado llena de público y algún transeunte ofendido le habría interpelado por la interferencia o por infantil. Pero en la actualidad el ejército es materia que no se airea y los museos inspiran poco o a rancio. Así que su definición se me antoja imprecisa solo por lo que al primero se refiere: el hombre, o el muñeco, según se mire.
Aunque la imagen, trasunto de la sociedad que nos ha tocado, da para más reflexiones. Así, el remedo simula ser un hombre y el uniforme le convierte en soldado. Le sitúa en un contexto, perteneciente a un grupo o un bando, con una identidad y unos valores (disciplina, valor, protección, lealtad y sacrificio), que hoy son tan poco estimados, ¡que se le tacha de títere! Como la mona de la seda. Y es que el alistamiento viene de lista y no de listo (y resulta una aceptable salida profesional y no lo contrario).
Si hablamos de indumentaria, solo hay que ver a frailes, payasos, cocineros y policías (si encontramos alguno). La utilería adecuada también es parte indispensable, aunque parezca que no hayan evolucionado el agricultor, el sastre o el médico. Es curioso que alguno de los citados haya sabido reconvertirse y, como las glorias del celuloide, pueda exprimir su caché en televisión. Esto me conduce a la interpretación.
Cuando el actor afronta un papel empieza con la ficha de su personaje, rellenando los huecos de su currículum vitae, para que se adapten al guión, como si se tratara de una entrevista laboral. Estar correctamente ataviado también le ayuda a meterse en su piel, comprender cómo se siente y cómo se desenvolverá después —también del traje— o qué voz tendrá (en el teatro romano a la máscara se la denominaba per sona, literalmente "por sonido", ya que la voz era un rasgo fundamental para la identificación de los papeles, como actualmente lo es para los doblajes de los actores famosos).
Imaginemos a Simon, un vendedor de coches que finge ser un espía en apuros, como método para seducir fácilmente a las mujeres. Harry, un agente de contraespionaje, trata de parecer un vendedor de suministros informáticos; aunque lo más grave es que trate de demostrarle a su pareja que su trabajo es apasionante. Juno, ejecutiva de una empresa de importación de arte, tapadera de grupos terroristas —no puedo evitar que me asalte la imagen de unos puzzles en los que cabezas, cuerpo y pies son intercambiables (¿a lo mejor Cameron tuvo uno?). Pero creo que me estoy desviando...—
Prácticamente todos los personajes tienen otro trabajo vocacional, de riesgo asegurado, que gana en importancia sobre la propia vida. Salvo Helen, que aunque también engaña, es exactamente lo que parece: una mujer crisálida a punto de metamorfosear (por cambio total e irreversible). Algo así cuenta Mentiras arriesgadasMentiras verdaderas en Hispanoamérica, que sí refleja el oxímoron del título original, True lies—.
Escena de Mentiras arriesgadas (James Cameron, 1994)


[Para los que buscan los créditos musicales: I Never Thought I´d See The Day (Sade), Alone in the Dark (John Hiatt) y Shadow Lover (Brad Fiedel)] 

La elección de la escena se debió, en parte, a las trabas a la divulgación de contenidos por parte de la Fox (curiosamente en España solo la ha editado en DVD, inicialmente licenciada por Universal y sin ningún extra), porque mi primera opción era la escena del corvette: Bill Paxton y Arnold Schwarzenegger llegan a intercambiar asiento, mientras la cámara transita de un lado a otro mostrando sus perfiles. Los dos de ambos. No los profesionales, los de sus caras. Bueno, también —a mi jefe seguro que le encanta cómo Simon intenta cerrar la venta, como buen profesional que es. Mi jefe, evidentemente—.
El coche, que fue diseñado para convertirse en el deportivo americano, estuvo a punto de ser descartado (de la y no por la cadena de producción) por su escasa potencia y su rígida suspensión trasera —no me extraña que Arnold, en la escena, quisiera pensárselo un poco—. No fue hasta que el ingeniero exiliado soviético Zora Arkus (luego, ex-soviético) le metió mano a su motor V8, cuando comenzó su leyenda (el modelo que aparece no es el clásico moderno, sino el de 1958, con ópticas dobles solo en el frontal).
No me resisto a añadir que la cantidad de destellos que se le colaron al operador deben de ser la causa de la obsesión de Cameron por la posición del sol —me refiero evidentemente al rodaje de Titanic, de 1997—.
La escena del estriptis (de strip, desnudo y tease, engañar) es de una de las más recordadas y está entre las más sensuales  —"doucement"— que se han filmado. No le quita ningún valor la referencia más que evidente a Nueve semanas y media (Adrian Lyne, 1986) de la coreografía, el claroscuro, la sumisión ciega y la elección musical; su secreto está en la original parodia de Jamie Lee Curtis, en línea con su papel en la más lograda Un pez llamado Wanda (Charles Crichton, 1988); "la graciosa torpeza, un principio de éxtasis", parafraseando al simpar Jorge Luis Borges (El aleph, 1945).
Como prueba de la importancia que tiene en la película, se puede revisar la francesa Dos espías en mi cama (Claude Zidi, 1991) —que no he podido encontrar en español—. He leído, en varios sitios, la animada decepción de los espectadores que ya conocían las "Mentiras", al no encontrar la discreta exhibición de Miou-Miou y poco sobre los reciclados americanos, el caos controlado y sus armas inteligentes.

 Del canal Diaries of a Movie Geek

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El oxímoron (une los lexemas ξύς oxýs: ‘agudo, punzante’ y μωρός morós: ‘fofo, romo, tonto’, por tanto, él mismo es un oxímoron), dentro de las figuras literarias en retórica, es una figura lógica que consiste en usar dos conceptos de significado opuesto en una sola expresión, que genera un tercer concepto. Dado que el sentido literal de oxímoron es opuesto, ‘absurdo’ (por ejemplo, «un instante eterno»), se fuerza al lector o al interlocutor a comprender el sentido metafórico (en este caso: un instante que, por la intensidad de lo vivido durante su transcurso, hace perder la noción del tiempo).

Para los que gusten de ellos, la página oximoron.com. Yo me quedo con la soledad compartida del blogger.

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sábado, 12 de noviembre de 2016

§83 Cálculo bezoar

En mi yo no vivo ya,
y sin Dios vivir no puedo;
pues sin él y sin mí quedo,
este vivir ¿qué será?
Mil muertes se me hará,
pues mi misma vida espero,
muriendo porque no muero.
San Juan de la Cruz, Coplas del Alma
Tras una visita reciente a Segovia, con parada en el Convento de los Carmelitas Descalzos, donde reposan los restos de San Juan de la Cruz, dejé en el recibidor de mi memoria, unos conocidos versos. Disputados aquéllos, como éstos. Fragmentados, confundidos.
Y solo unos días después, echo mano de ellos, como del paraguas con las primeras gotas, a propósito de cuán ajenas llegan a ser sus vidas o de no haberlas comprendido bien antes. 
Fuera de contexto, parece haber un gran parecido entre mística y erotismo, cuando en realidad solo comparten en el éxtasis el desbordamiento de los sentidos; se confunden experiencias e intercambian resultados, exigiendo máxima comprensión por parte del observador, inquisidor al cabo. Por ello no resulta extraño que la mística (mystikos, cerrado, misterioso) aparezca en momentos clave de la historia de las religiones (sobre todo las monoteístas) y que, cuando se acompaña de manifestaciones físicas sobrenaturales, se la relacione con la santidad o se la persiga por herética, según cuadre. Lo que me lleva al convencimiento de que la mística castellana del s. XVI logró sobrevivir por la conveniencia de su contrapeso al protestantismo; gracias a lo cual se conservó más de una obra maestra de la literatura y otras terminaron en la hoguera.
Una mirada hacia los mecanismos que la generan permite diferenciarla de una simple afición hedonista (masoquista en estos estadios). La teología define la ejercitación del espíritu para la perfección a través de dos vías, la iluminativa y la purgativa. Con la excepción para unos pocos elegidos, de alma tocada por la Gracia, sólo está disponible la vía ascética. De aquí que las privaciones forzosas en determinadas épocas o circunstancias puedan determinar una mayor propensión de los creyentes, incluso espontánea e inconscientemente.
La Bruja (Robert Eggers, 2015), nos acerca un catálogo de experiencias más o menos conocidas o reconocibles, mezclando con mesura lo natural, lo cotidiano y lo espiritual, desde el comienzo mismo, en que la familia de Thomasin abandona cierta confortabilidad por lugares inexplorados, que lindan con lo amenazador. El poblado y el bosque, como metáfora de quienes se apartan (o no) de las normas y optan por asumir riesgos.


La escena, concebida a base de la alternancia de planos y contraplanos directos, eliminando cualquier distracción, se precipita en el momento de regurgitar la manzana indigesta, que resume el triunfo de la provocación sobre la inocencia; más próxima que a las tentaciones bíblicas (Moises, Elías y Jesucristo no parecen tener repercusiones adversas al ayuno y la solitud), a las vistas en Simón del desierto (Luis Buñuel, 1965) y su erotismo irruptor en el comedimiento.
Hablando de tentaciones, largo he guardado la referencia, en cuanto a manzanas se refiere, al cuento de Blancanieves, por los hermanos Grimm, que incluye hasta tres tentaciones, una cinta de pelo, un peine y la fatídica manzana; unificadas en la versión Disney y con la radical diferencia de recuperar a la joven a la vida tras expulsar el trozo atorado en la garganta. Podría resultar que el trago de la manzana es un trance necesario para poder conseguir el deseo —la escena es tan icónica que no me ha costado encontrar el fragmento—.

Escena de Blancanieves y los siete enanitos (David Land, 1937) 

Otro detalle interesante es la utilización de la regurgitación como forma de mostrar la reversión. A diferencia del vómito, que es una reacción natural del cuerpo, el cuerpo regurgitado no ha sido alterado por los jugos gástricos y parece intacto. Guarda cierta similitud con los restos inconvenientes (de cerezas, cierto) que salen en Las Brujas de Eastwick (George Miller, 1987). Sirven para ilustrar, desde la guerra de sexos, la conexión con el demonio (menor) del erotismo que disfrutan las brujas —¡traviesas, acaso pretenden que creamos que no se daban cuenta de que les faltaban huesos!—, vanalizando de paso la contención puritana.


Una de las cosas más curiosas que cabría imaginarse salir de un estómago es un bezoar. La gema o piedra en cuestión se forma por acumulación de restos indigeribles. No parece tan increíble si pensamos en las perlas, ni tan rebuscadas si consideramos las egagrópilas con las que están emparentadas. Históricamente las de cabra fueron apreciadas como preservativo contra el arsénico, lo que es químicamente correcto. 
En el primer libro de Harry Potter, Severus Snape dice en una de sus clases: «Un bezoar es una piedra extraída del estómago de una cabra y te salvará de la mayoría de los venenos.» J. K. Rowling introdujo este detalle aun a sabiendas de que pasaría inadvertido. En la película Snape le hace varias preguntas al niño para evaluarle y solo Hermione —¡cómo no!— sabe de qué se trata.
Y con ésta son tres películas con manzana en una entrada, puesto que en el comedor de Howards aparecen centros con la fruta: ¡5x3 puntos para Gryffindor!

Escena eliminada de Harry Potter y la piedra filosofal (Chris Columbus, 2001) en YouTube

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La palabra bezoar viene del persa pâdzahr, que significa "contraveneno" o "antídoto", pues en la Antigüedad se creía que el bezoar podía curar y anular los efectos de todos los venenos. Aunque no actúa contra todos los venenos como se creía, algunos tipos de tricobezoares (bezoares formados con pelo) pueden anular efectos del arsénico. Antiguamente los boticarios alquilaban o vendían bezoares a muy altos precios.
El origen de los bezoares se encuentran en las montañas del oeste de Persia, donde dieron nombre a ciertas cabras salvajes de esa zona, ancestro de la cabra doméstica. El uso de las piedras llegaría a Europa desde Oriente Medio en algún momento de el siglo XI, siendo muy populares hasta el siglo XVIII.
Un amuleto muy escaso que valía mas que el oro. Solo reyes y gente hacendada podían permitírselos. Se utilizaban engarzados en copas de oro donde se vertía la bebida que podía estar envenenada. Así de esta forma el invitado bebía y brindada tranquilamente.
El bezoar es mencionado en el libro de Oscar Wilde El retrato de Dorian Gray (1890) como proveniente de un ciervo de Arabia, y explica que puede curar la peste. La piedra-bezoar es mencionada en la novela de Augusto Roa Bastos Yo el Supremo (1974), procede del interior de una vaca y tiene propiedades curativas y místicas. Fuente wikipedia

Copa de bezoar del tesoro del galeón Nuestra Señora de Atocha.

martes, 19 de abril de 2016

§69 Una manzana podrida

About an old proverb, the words that say:
“A rotten apple‘s better thrown away
Before it spoils the barrel.” That is true
When dealing with a bad apprentice too.
Geoffrey Chaucer, The Cook's Tale
En castellano no es un concepto tan común como en tierras anglosajonas, pero a nadie se le escapa el significado de una manzana podrida, ni que dañe a sus vecinas, parafraseando el proverbio del siglo XIV. En repetidas ocasiones he oído decir alegremente que son las malas compañías, la rama torcida y otras formas de prejuicio tan afines a la sabiduría popular, por otra parte muchas veces tan certera, sin detenerse en intenciones, si son justificables o justificadas y, sobre todo, en las consecuencias.
Comienza la cadena en la inmediata adyacente, la manzana vecina, que transita de la envidia provocada por la insolente precocidad, (que se confunde a menudo con asaz procacidad) al rechazo natural por las postrimerías, pasando por el desprecio al ajado cuando se hace evidente. Escucha después con avidez la que guarda la portería las noticias que escurren de arriba, tomando lo que le parece, imaginando más de lo que debe. Y todas las demás recrean aquí y allá lo que su alcance les permite. Así parece más que barril, pozo de sabidurías anegadas de caución a la mudanza, que no por menos esperada deja de ser ominosa a fin de cuentas.
Quien fue artífice de tal disposición tenía motivos (los suyos), aunque no fueran precisamente la nobleza o el azar, sino la economía (definitivamente, la suya), también de esfuerzo y espacio. Y siendo causa y beneficiado principales del desorden, va, maldice la suerte y escarba curioso la montonera por si haya maca, la expurga y acaba con la algazara que se ha montado. Que ya se sabe lo que pasa cuando muere el perro.
Luego están el observador y el comentarista ocasional de cafetería, que aún ajenos aportan generosos pábulo al batiburrillo y lo agrandan, lo difunden y generalizan, cual pan nuestro. Y si da para abundar, el que lo traslada, el que lo descarga, seguido del que prepara el mostrador, el de las voces, el comerciante, el cajero, el comprador y quien finalmente se regocija, que para eso paga. La sociedad del consumo del chisme en pleno.
Pero si la galana lo merece, será gran desperdicio que se marchite a solas, derroche que su aroma no despierte a otras la sazón y pérdida sino revienta las duelas ceñidas por flejes de conveniencia.
Me retuerce las tripas tan vulgar contención (y de acá, el vómito).

Escena de Horizontes Lejanos (1952) de Anthony Mann

Tampoco parece James Stewart muy de acuerdo con el tópico de las manzanas cuando se aplica a las personas. Como la mayoría de los colonizadores de cualquier historia tiene un pasado del que no está orgulloso y busca empezar de nuevo. Tierras de nuevas oportunidades donde se le juzgue sólo por lo que aporta, puedan remover los errores con los cimientos y forjar un futuro, tan impredecible como el de cualquiera. Solo por esta metáfora —y poder escuchar de nuevo "Nunca debimos abandonar el Mississippi"— merece recuperar esta entretenida epopeya de Anthony Mann, injustamente olvidado, como otros padres del western.
Visto desde hoy, es fácil caer en la cuenta de que el marcado Cole, un Arthur Kennedy magnífico en cada uno de sus papeles secundarios, no recibiría apenas recompensas (cinco nominaciones al oscar, ningún galardón), mientras que el apuesto Troy, Rock Hudson (una nominación por Gigante en 1956, que tampoco obtuvo premio), una de las estrellas favoritas para el público femenino de los 50's, se convirtiera en un icono cultural al declarar públicamente padecer sida (dos meses antes de fallecer) y su homosexualidad. Burt Lancaster, uno de los pocos amigos que le quedaban, leyó el último mensaje del actor antes de su muerte:
“No estoy feliz por tener sida, pero si esto puede ayudar a otros, al menos puedo saber que mi propia desgracia tiene un valor positivo”.
Esto hizo que el presidente Ronald Reagan —quien había sido amigo personal de Hudson— se viera obligado a hacer frente a una epidemia que su administración había ignorado durante cerca de un lustro, con consecuencias fatales para los enfermos.
Pese a ello, hasta 1987 el presidente no se pronunció públicamente sobre el VIH/sida, que en círculos conservadores se veía como un "castigo de Dios" contra los homosexuales por su estilo de vida.

1984: Rock Hudson en una recepción con los Reagan casi un año y medio antes de su fallecimiento. Fuente wikipedia
__________
Se denomina fruta a aquellos frutos comestibles obtenidos de plantas cultivadas o silvestres que, por su sabor generalmente dulce-acidulado, por su aroma intenso y agradable, y por sus propiedades nutritivas, suelen consumirse mayormente en estado fresco, como jugo o como postre (y en menor medida, en otras preparaciones, una vez alcanzada la madurez organoléptica, o luego de ser sometidos a cocción). Su consumo aporta pocas calorías y un alto porcentaje de agua (entre 80 y 95 % de su peso fresco), por lo que facilita la hidratación del organismo. Algunas frutas son fuentes de ácidos grasos esenciales para el organismo, tales como los frutos secos. Son además una importante fuente de energía para el organismo por su alto contenido en hidratos de carbono solubles de rápida disponibilidad.
Las transformaciones que se producen en las frutas debido a la maduración son:
  • Degradación de la clorofila y aparición de pigmentos amarillos nombrados carotenos y rojos, denominados antocianos.
  • Degradación de la pectina que forma la estructura.
  • Transformación del almidón en azúcares y disminución de la acidez, así como pérdida de la astringencia.
Estas transformaciones pueden seguir evolucionando hasta el deterioro de la fruta. El etileno es una hormona vegetal que genera la fruta antes de madurar y es fundamental para que se produzca. En las frutas maduras su presencia determina el tiempo de la maduración, por lo que el control de sus niveles es clave para su conservación. En las no climatéricas la presencia de etileno provoca una intensificación de la maduración: en el caso del producido por las manzanas, se suele aprovechar para acelerar el proceso en frutas verdes para presentarlas maduras en el supermercado.
La manipulación de la maduración también se puede hacer modificando la temperatura, la humedad relativa y los niveles de oxígeno, dióxido de carbono y etileno. Fuente wikipedia

martes, 5 de enero de 2016

§54 Apetito zombi

—Son zombis, mi querido niño: muertos vivientes. En el mundo real se mueven, hablan y creen ser libres para matarse los unos a los otros en vuestra preciosa guerra española. Pero sus almas están aquí, y el brujo dispone de su voluntad como del aire que ahora respiramos.
Javier Cosnava, 1936Z La Guerra Civil zombi (2012). cap.1.

Que una de las primeras películas que haya visto este año sea de zombis no debería parecer extraño. No por gusto, precisamente, aunque no lo desdeño. Sino por apetito. El de un público creciente que devora cada nueva propuesta y que demuestra también que se están haciendo bien las cosas.
Por poner un ejemplo, en 2010 Frank Darabont (director de Cadena perpetua, 1994) inauguraba la exitosa serie The Walking Dead, basada en el cómic homónimo de Robert Kirkman, que ha llegado a ser nominada a premios tan prestigiosos como el del gremio de escritores de América y el Globo de Oro, en su categoría de mejor serie dramática. Las temporadas segunda a cuarta fueron introducidas por varios webisodios de cinco minutos de duración, del reconocido mago del maquillaje Greg Nicotero, que también ha dirigido varios episodios en las temporadas regulares. En 2015, su sexta temporada se complementa con una serie derivada, Fear The Walking Dead
Nuevos brotes, que amplían y diversifican el mensaje y el medio, aparecen constantemente como ramas evolutivas y mutaciones del virus original, endémico en los Estados Unidos.
Rebuscando entre las cepas más virulentas, le ha tocado el turno al videojuego Dead Rising, desarrollado por Capcom (igual que la saga Resident Evil) en exclusiva para XBox 360 en 2006. La originalidad del juego se centraba en el uso de armas que combinan dos o más artefactos casuales (armas-combo) y que los enemigos finales no eran tanto los zombis, que incordian y son muchos —como debe ser—, como una serie de psicópatas que se han acomodado en este mundo apocalíptico.
Los problemas legales y litigios de los propietarios con George A. Romero (por las similitudes en la trama con El amanecer de los muertos, de 1978), que no pudieron frenar la difusión del juego, habrán sido decisivos para que la película se plantee como una secuela del juego.

Escena de Dead Rising: Watchtower (2015) de Zach Lipovsky

La acción se traslada de la ficticia ciudad de Willamette, Colorado, a la no menos fantástica East Mission, en Oregón; Estado curiosamente surcado por el río Willamette —¿corrección geográfica?—. En su comunidad han logrado convivir juntos en armonía ciudadanos e infectados tratados con un medicamento llamado Zombrex; al final del juego original se podía activar el modo prórroga para buscar los ingredientes de una medicina que detenía temporalmente el proceso de zombificación. Con el estallido de este nuevo brote los infectados son confinados en una zona de Cuarentena pendientes de transporte, mientras que al resto de la población se le permite la evacuación por sus medios. Los periodistas preguntan con razón a los afectados ¿se siente abandonado por el Gobierno?
Está claro que esta línea argumental es suficiente armazón para montar un juego de survival horror, pero las posibilidades temáticas que ofrecen los infectados, estando a medio camino entre la población y los monstruos, son ciertamente interesantes. Lástima que no sea la vía que ha terminado por elegir el guionista —¡game over, you lose!—, pero se anuncia una serie que podría enmendarlo —soñar es gratis—.
Eso no quita para que el resultado final no tenga algo que satisfaga el paladar del gourmet, como esta escena, en la que se nota el interés del realizador por aportar un toque de calidad, filmando una escena de acción en una sola toma. No es trepidante, pero contiene ese condimiento desmitificador del héroe que somos todos, que en apenas media calle ha perdido sus flamantes cachivaches; Edward Wright ya nos había dejado un par de planos secuencia sorprendentes en Zombies Party (2004) que son todo un referente. Enlace cinemafreaks

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“Cuando el pasado junio un hombre blanco perpetró una masacre en una iglesia de Charleston, en la que murieron tiroteadas nueve personas de raza negra, el presidente Obama declaró con tanta rotundidad como impotencia: "Esto no pasa en otros países avanzados". La violencia y el odio racial es una de las lacras de Estados Unidos que más preocupan al primer inquilino afroamericano de la Casa Blanca. Sin embargo, Obama está a punto de finalizar su mandato sin haber conseguido ningún avance ni en la lucha contra el racismo ni en un acceso más restrictivo a las armas. De nada han servido sus intentos para modificar la legislación. La oposición política, la fuerza de lobbies como la Asociación Nacional del Rifle y la inercia enquistada durante generaciones -no olvidemos que la segunda enmienda de la Constitución da derecho a los estadounidenses a portar armas- han frustrado cualquier cambio.”
Racismo y libertad total para poseer armas, la combinación diabólica de EEUU, frag. de Editorial de El Mundo de 12/08/15.
El Lexington Minuteman (1900), representa al Capitán de la Milicia John Parker.

La Segunda Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, aprobada el 15 de diciembre de 1791, es la que otorga el derecho a la posesión de armas a los ciudadanos, con muy pocas limitaciones. Su texto se puede traducir: “Siendo necesaria una Milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado libre, (se establece) el derecho del pueblo a poseer y portar Armas, (el cual) no será infringido” —entiéndase esto último como “quebrantado por la ley”—.
Los primeros colonos americanos vieron la necesidad de incluir el derecho a poseer y portar armas y formar milicias estatales para sus propósitos. Durante el período pre-revolucionario las milicias estaban formadas por Lealistas y Patriotas, pero cada vez fueron más las legislaciones coloniales que excluían a los partidarios del imperio británico. Por otra parte el parlamento inglés estableció para la defensa de sus intereses un embargo a las armas de fuego y las municiones a las colonias americanas.
La restricción a la Defensa Propia, aunque no fuera el objetivo de tal medida, fue utilizada como argumento por los Patriotas. Del mismo modo, una vez declarada la Independencia, sirvió para la estrategia de aquellos que querían ver limitado el poder que otorgaba el texto constitucional al gobierno frente a los Estados. El Congreso les envió veinte enmiendas, de las que fueron aprobadas inmediatamente diez, conocidas como la Carta de Derechos de los Estados Unidos.
El 28 de junio de 2010 la Corte Suprema de los Estados Unidos sentenció que ninguna ley estatal o local podía restringir el derecho a poseer o portar armas que reconoce la Segunda Enmienda. Fuente wikipedia


lunes, 28 de diciembre de 2015

§52 El pimentero japonés

—En tercer lugar y finalmente, ¡quiero hacer un anuncio!— Pronunció esta última palabra en voz tan alta y tan repentinamente que quienes todavía podían se incorporaron en seguida.—Lamento anunciarles que aunque ciento once años es tiempo demasiado breve para vivir entre ustedes, como ya dije, esto es el fin. Me voy. Los dejo ahora. ¡Adiós!
J.R.R.Tolkien, La comunidad del Anillo, p.25

Escena de Mr. Holmes (2015) de Bill Condon


No voy a descubrir que Sherlock Holmes es uno de los grandes personajes de ficción de todos los tiempos, ni mi predilección por él. Debido a ésta dedico periódicamente un buen tiempo a buscar nuevas (y viejas) figuraciones suyas, sin descartar algunos trasuntos más o menos confesos; aunque me declaro defensor del original no desdeño los apócrifos, ni los interesantes ejercicios de puesta al día que han reverdecido los relatos de sir Arthur Conan Doyle.
Ya teníamos sus peripecias de juventud de El Secreto de la Pirámide (Barry Levinson, 1985), que tiene el honor añadido de ser el primer largometraje con un personaje creado totalmente por ordenador, el caballero de la vidriera (aunque sería más apropiado decir: creado con un ordenador por el entonces trabajador de Lucasfilms John Lasseter, diez años antes de dirigir Toy Story). Pero faltaba un acercamiento al personaje en su vejez, o al menos tras su apogeo, que pudiera esclarecer algunas lagunas, seguramente intencionadas y por ello sublimes, dejadas por el autor. Brechas que han permitido descubrir a lo largo de los años nuevas formas de abordar el mito.
En este punto recuerdo una de mis lecturas obligatorias de estudiante en que se citaba un informe a la Cambridge University Press, que resume la autosuficiente mentalidad victoriana:
No podemos, en esta generación, formular una historia definitiva; pero sí podemos eliminar la historia convencional, y mostrar a qué punto hemos llegado en el trayecto que va de ésta a aquélla, ahora que toda la información es asequible, y que todo problema es susceptible de solución.
Edward Carr, Qué es la Historia, p.9.
El llamado canon holmesiano —también lo he visto llamar sherlockiano— se compone de 4 novelas y 56 relatos, normalmente relatados por el Dr. Watson (solo dos son narrados por Holmes, anteriores a su relación, y cuatro por un narrador onmiscente) que comienzan hacia el centro o al final de la acción (in media res e in extrema res), abruptos y que obligan a la retrospección; esta forma de narrar es muy cinematográfica y moderna (flashbacks) y uno de los aspectos que seguramente más me atraen. Juntos conforman la discontinua biografía de Sherlock Holmes. Siempre he pensado que ésta es la mejor forma de abordar la vida de cualquier personaje, real o de ficción, muy similar al que adoptan las series televisivas actuales, donde el personaje central es desenfocado a voluntad durante sus aventuras y el espectador resuelve mentalmente el puzzle de su biografía.
Mr. Holmes (Bill Condon, 2015) hace justo lo contrario, seguramente para intentar centrar la atención en la magnífica recreación de Ian McKellen (aunque pueda parecer una prolongación de su Gandalf, el tempo que marca es hipnótico), con tramas que parecen menores y que son sólo un marco: el caso de la armonicista de cristal, Ann Keller (curiosa mezcla de los nombres de Anne Sullivan y Helen Keller), la búsqueda del pimentero japonés y el apacible retiro de Holmes en su villa en las inmediaciones de Cuckmere Haven. No es el último caso de Sherlock, ni un inédito, es la sencilla historia de un hombre que se enfrenta a la senilidad, para la que nadie está preparado, su némesis definitiva; la sociedad no supone ninguna ayuda y la familia, si todavía se conserva alguna, amorosamente planea su confinamiento. No me extraña que el público desprevenido la haya ignorado, sino criticado, por la osadía de enunciar en voz clara un problema irresoluto y que pocos quieren afrontar —salvedad de vendernos un plan de pensiones—. Es uno de los muchos ejemplos en los que la insensible publicidad hace fracasar un producto al venderlo como algo que no es.
A mi sólo me ha disgustado que la denodada lucha que ha afrontado en su viaje (espiritual y real), que da la auténtica dimensión del personaje, se haya visto empequeñecida desde la novela:
Había estado fuera casi dos meses, durante los cuales había atravesado la India en un tren militar, había navegado con la Armada Real hasta Australia y después había puesto pie, por fin, en las costas de un Japón ocupado tras la guerra. Para volver había tomado las mismas interminables rutas de la ida...
Mitch Cullin, Mr. Holmes, c.1

Armónica de cristal
No quiero dejar pasar la ocasión de señalar otra original (y cinéfila, sin duda) secuencia en que Holmes va a la proyección de una película sobre uno de sus casos, interpretada por Nicholas Rowe (el mismo que hiciera de él en la citada El secreto de la pirámide), que le exaspera. El protagonista un adulto muy alejado de aquel prometedor joven —y también como actor, me temo—. El disgusto por la distorsión de su persona no solo atañe a las formas de vestir, sus costumbres y manías, creadas por el autor —¿Doyle, Watson?— para vender historias, va más allá del simple reproche al amigo añorado, se prolonga hasta la realidad de un anciano que pierde rápidamente sus facultades y se convierte en un ser patético —en el sentido etimológico—.
Por si fuera poco, el autor, con cierta gracia, lo enfrenta al joven Roger, curioso lector y promesa de futuro, que no ha atesorado recuerdos de las historias "invisibles" que le relataba su padre, por que era demasiado pequeño y no había desarrollado aún la capacidad de evocar.
Ambos personajes, niño y anciano, forjarán un vínculo amistoso que no es nada extraño, tanto en la literatura y el cine, como en la vida real. Se ve favorecido además por su condición de huérfanos, no sólo de algún ser muy cercano, también de recuerdos esenciales. Quizás los ancianos se vuelvan como niños o traten de compensar lo que no supieron dar a sus hijos, quizás los nietos tengan la capacidad de ver a sus abuelos sin taras o éstos sean los únicos que les dedican tiempo. En este caso, su curiosidad por todo y la afición por las abejas les hará inseparables. 
En la escena seleccionada la narración se anticipa a la imagen, como si la palabra sirviera para despertar el recuerdo perezoso y arrastrarnos al escenario siguiente, haciendo que el ritmo sea ciertamente agónico.

Colofón: Escribir un blog a modo de diario estimula la búsqueda y guarda de los preciados recuerdos que tejen las historias. La memoria es mi amiga y mi mortal enemiga.

[A mi padre]

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La pimienta de Sichuan es un polvo resultante de la molienda de los frutos del pimentero japonés. Pese a su nombre, no tiene otra relación con la pimienta que su sabor picante. Es de la familia de los cítricos y Sichuan, una región de China. Wikipedia

La jalea real es una sustancia segregada por unas glándulas de la cabeza de las abejas obreras jóvenes, que sirve de alimento a todas las larvas durante los primeros tres días de su vida. La abeja reina y las larvas que darán lugar a nuevas reinas reciben siempre jalea real como alimento. Es una sustancia neuroquímica potente, como se dice en la película, pero no tiene mucho de jalea, a diferencia del concentrado de miel, agua y polen que reciben las obreras. Wikipedia

La armónica de cristal es un instrumento musical inventado por Benjamin Franklin en 1762 basado en la automatización del tañido del juego de copas musicales. En algunos lugares estuvo prohibida por considerar que provocaba cáncer a quienes la tocaban. Hoy se sabe del peligro de intoxicación por plomo en la manipulación de cristales y pinturas realizadas con métodos antiguos (caso de Goya y Caravaggio). No tiene ninguna relación con las armónicas, que son instrumentos de viento. Wikipedia

Hellen Keller, escritora y oradora sordociega sufrió un proceso de criptomnesia (fenómeno por el cual se produce una alteración de la memoria en evocar un recuerdo y no reconocerlo como tal, de manera que la idea parece nueva) o al menos esa fue su defensa en la acusación de plagio de una obra de la escritora de cuentos Margaret Canby. Keller es reconocida por su ejemplo de superación más que por sus obras, de carácter político activista. Wikipedia

Cerca de Cuckmere Haven se encuentran las Siete Hermanas (Seven Sisters), acantilados, que se ven en la película, permanentemente expuestos a la erosión del viento y el mar y que por ello conservan su característico color blanco. A menudo son confundidos con las famosas Rocas Blancas de Dover, que al estar más protegidas por su puerto están más cubiertas de vegetación. Como curiosidad, son uno de los fondos de pantalla incluidos en Windows 7. Wikipedia

Y, por supuesto, las avispas, que también son himenópteros, como las abejas y las hormigas, nos deberían gustar más. Son parasitoides, es decir, ponen huevos en sus anfitriones, la mayoría son insectos plaga, controlando de forma natural su número sin afectar a los cultivos. El Alien (Ridley Scott, 1979) de los insectos. Avispapedia

jueves, 17 de diciembre de 2015

§51 Historias de radio macuto

No es radio macuto, no,  dijeron.  Que se lo han  oído decir al  tonto l´haba del comandante.
Luis Goytisolo, Recuento (1973), p. 137.
Ver en 2015 de nuevo Grease (Randal Kleiser, 1978) da la que probablemente sea la visión más ajustada sobre la película, el musical de época, que se disfruta más o menos según el gusto personal por el género, la estética y la propia música. Para mi generación, la de las carpetas decoradas con profusión de recortes y posters de revista, el estreno de Brillantina, que es como se la dio en llamar durante un tiempo, fue un acontecimiento cifrado en meses de continuadas colas ante las taquillas. Si la memoria no me falla, todavía no se llevaban los minicines y se proyectó en un teatro (hoy desaparecido) de mi ciudad. Y le dieron una calificación de menores de 14 años acompañados, lo que te obligaba a convencer al hermano mayor o a tu madre para que te llevaran. Yo me tuve que pegar a un grupo, como último recurso —sí, yo fui a la EGB—.
Circularon sobre la película todo tipo de rumores, anécdotas y chismes varios que te llegaban por radio macuto —se decía: "Aquí radio macuto, mil paridas por minuto", rima facilona que pensabamos había inventado algun amigo nuestro, pero que ya se decía durante la Guerra Civil, nada menos—. En realidad, todo te llegaba por radio macuto en aquella España donde lo nuevo era tabú, y si eras adolescente, lo viejo también. El whatsapp es el nuevo radio patio.

Escena de Grease (1978) de Randal Kleiser

En la escena se menciona uno de los mitos más célebres de la época y no es John Travolta, sino la aspirina mezclada con Coca-Cola. He llegado a oír —como todo el mundo— que era un afrodisíaco, sentido que se le da en la película, una droga super-adictiva y un veneno que te fulmina horas después de ingerirla, sin dejar rastro.
Parece que la versión original del infundio parte de una supuesta carta que en 1930 un médico de Illinois habría dirigido a una revista de una Asociación Médica americana, advirtiendo de que los adolescentes mezclaban estos ingredientes para crear una bebida embriagadora. La denuncia, sin fundamento, habría provocado la suspensión del buen doctor. No he encontrado rastro de la carta, ni del galeno, pero el bulo debió mutar para encontrar otra fórmula, que se demostró más eficaz. Lo que si he encontrado es una noticia en El País de 21/12/1992:
El entrenador de una selección infantil de fútbol de Uruguay, Ruiz Martínez, fue expulsado y suspendido de por vida después de admitir haberle suministrado coca-cola con aspirinas a sus muchachos para mejorar su rendimiento.
¡Y el tal Martínez tenía 41 años por aquel entonces! Lo que me quita un gran peso de encima por la cantidad de tonterías que he creído, las que hecho y las porquerías que he tomado por dar pábulo a un rumor —¡me encanta esta expresión! Por si no lo sabes, la definición de pábulo es alimento que se toma para subsistir, que era precisamente lo que hacíamos cuando le dábamos crédito—.
Un dato curioso: los productores de la película no consiguieron que la multinacional pagara por sacar a Sandy (Olivia Newton-John) bebiendo su refresco (product placement), fundamentalmente porque no creyeron que triunfara, la película. Por ello en post-producción se borraron groseramente los anuncios de la marca de casi todos los planos. La paradoja es que para la remasterización la empresa quiso pagar para que se no se volvieran a difuminar.

La más y Lamas

No había vuelto a ver Grease desde el estreno de Pulp Fiction (Tarantino, 1995), y solo algunas escenas por referencias obvias, hasta que me ofrecí a buscar fundamento para el disfraz de un amigo —esa es otra historia—. Pero, además de reafirmar mi opinión sobre ella, ha hecho que descubra esta pequeña joya, que justifica este recordatorio: cómo corre el chisme en el auto-cine, mostrado en un precioso y preciso travelling lateral. Rizzo, que camina por detrás de los coches, no puede evitar que la noticia la alcance. No hay vehículo de transmisión que corra más que un rumor.

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El marketing viral emplea técnicas de mercadotecnia para intentar explotar redes sociales y otros medios electrónicos tratando de producir incrementos exponenciales en "reconocimiento de marca" (brand awareness), mediante procesos de autorreplicación viral análogos a la expansión de un virus informático. Se suele basar en el boca a boca mediante medios electrónicos; usa el efecto de "red social" creado por Internet y los modernos servicios de telefonía móvil para llegar a una gran cantidad de personas rápidamente.
Además, la actividad de los usuarios en los medios sociales permite conocer aspectos del comportamiento de los consumidores que, hasta ahora, no habían podido ser observados ni medidos de forma tan directa. Esta información resulta de gran valor para las marcas, ya que permite que los responsables de su gestión posean nuevos y diferentes criterios para tomar decisiones en sus estrategias, tanto en la comunicación en su entorno online, como en las decisiones que afecten al resto de niveles de la gestión de su negocio.
La popularidad creciente del marketing viral se debe a la facilidad de ejecución de la campaña, su coste relativamente bajo, (comparado con campañas de correo directo), buen "targeting", y una tasa de respuesta alta y elevada. La principal ventaja de esta forma de marketing consiste en su capacidad de conseguir una gran cantidad de posibles clientes interesados, a un bajo costo.
Por lo anterior, podemos afirmar que las relaciones con los usuarios se convierten en un componente mucho más importante para los negocios y las marcas que los precios bajos o las promociones llamativas. Para el marketing de relaciones los usuarios son el activo más importante de la organización. Esto resulta interesante desde el punto de vista de la investigación de mercados, ya que el conocimiento del consumidor, de forma directa, facilita la definición del público objetivo hacia el que se destinan las acciones de marketing, así como la forma de dirigirse a él. Igualmente, propicia información relevante para el diseño de productos, acciones promocionales y estrategias de comunicación.
¿Cómo crees que consiguió Barack Obama ser el candidato presidencial que más dinero ha recaudado en la historia estadounidense con una donación media por debajo de los 100 dólares? ¿Crees posible que Starbucks España emplee a una persona para seguir todas las conversaciones que se generan en las redes sociales y así detectar nuevas ideas para sus establecimientos y productos?
La tarea más difícil para cualquier compañía consiste en adquirir y retener una gran base de clientes. Mediante el uso de Internet y los efectos de la publicidad por e-mail, los esfuerzos de comunicación negocio-a-cliente (business-to-consumer o B2C) consiguen mucho mayor impacto que muchas otras herramientas. El marketing viral es una técnica que evita las molestias del spam: impulsa a los usuarios de un producto/servicio específico a contárselo a sus amigos. Esa es una recomendación "boca a boca" positiva.
Tipos de campaña viral:

  • Pásalo: un mensaje que alienta al usuario a pasarlo a otros. La forma más burda del mismo son las cadenas de correo.
  • Viral incentivado: ofrece una recompensa por reenviar el mensaje o por dar la dirección de correo de alguien. Es mucho más efectivo cuando la oferta requiere que un tercero haga algo.
  • Marketing encubierto: un mensaje viral que se presenta como una página, actividad, o noticia atractiva o inusual. Se realiza un esfuerzo especial para que parezca que el descubrimiento es espontáneo, para promover el comportamiento memético natural.
  • Clubes de fans o asociaciones amigas: en esta estrategia algún usuario crea un entorno para comentar promociones y atraer las críticas. En algunos casos se lleva a cabo por personas ajenas a la empresa, a las que se recompensa de forma directa o con promociones especiales.
  • Marketing del rumor: se entiende como tal a anuncios, noticias o mensajes que rozan los límites de lo apropiado o de buen gusto, como los líos amorosos de los actores que protagonizan una película.
  • Bases de datos gestionada por el usuario: al invitar a otros miembros a participar en su comunidad crean una cadena de contactos que alienta a otros a registrarse, típica de los servicios de contactos.

Fuente wikipedia

Este vídeo musical Amo a Laura (2006) de Los Happiness es un ejemplo de campaña viral, en este caso de la MTV España, y aparece citado en el mismo artículo. Una de las chicas es la WAG (acrónimo de wifes and girlfriends) Lara Alvarez.



lunes, 23 de noviembre de 2015

§48 La cuchipanda del billabong

Era la personificación del demonio, se lo aseguro. Dios lo libre de caer bajo las garras de un hombre como él. Me tuvo bajo su poder en estos últimos veinte años y arruinó mi vida. Le diré primero cómo caí bajo sus garras. Ocurrió en los primeros años de la década 1860-1870, en las excavaciones mineras. Entonces era yo joven inquieto y de sangre ardiente, dispuesto a cualquier cosa. Caí en malas compañías, me dediqué a la bebida, no tuve suerte con los reclamos que efectué en las minas, me largué al monte y, en una palabra, me convertí en lo que usted llamaría salteador de caminos. Conmigo había cinco más y llevábamos una vida libre y salvaje, asaltando de tanto en tanto una granja de oveja o deteniendo los vagones que iban a las minas. Tomé el nombre de Jack de Ballarat y todavía se acuerdan en la colonia de la banda de Ballarat.
Arthur Conan Doyle, El misterio del valle Boscombe, p.15
Escena de Wolf Creek 2 (2013) de Greg McLean


El título de la película alude al nombre del Parque Natural que rodea un cráter formado por la caída de un meteorito hace unos 300 mil años, durante lo que llaman el Pleistoceno.
En la mitología australiana no hay dioses, sino seres sagrados, cuyas historias conforman la espiritualidad aborigen. El cráter, que llaman Kandimalal, aparece en el Tiempo del Sueño, época anterior a la Humanidad en que los espíritus de los antepasados dieron forma al mundo físico y establecieron sus normas. Su origen está en el paso de la Serpiente del Arco Iris, esencia del agua ligada a la fecundidad de la Tierra. Tras la salida del sol y el comienzo de la ensoñación la serpiente dio lugar a los wondkinas, seres con forma humana, sin boca y con la cabeza de casco de astronauta, que fueron los que dieron vida a la Humanidad. Luego volvieron a la serpiente que sigue viva en los pozos, las nubes y en algunas piedras.
Al releer estas líneas casi estoy tentado por glosar un fragmento de Las aventuras de Priscila, reina del desierto (1994), que le van a la pluma.
La película que nos ocupa solo coincide en situar los hechos en el mismo escenario, el inhóspito, remoto y maravilloso desierto australiano. Incluso diría que propone la subversión de aquella, donde los personajes pierden su alma para convertirse en víctimas y los hoscos habitantes, en el implacable verdugo, hermano del John Ryder de Carretera al Infierno (1986).
No parece el mejor reclamo turístico, pero en realidad así se consigue atraer más atención sobre la zona. Este fabuloso paraje, con el segundo cráter más grande de la superficie terrestre, es conocido hoy por las películas y el cafre que las protagoniza (para los curiosos, el más grande es el cráter Barringer, en Arizona, que aparece en Starman, de 1984, de John Carpenter).
En la cultura aborigen tienen un nombre para lo que nosotros conocemos como diablo o espíritu maligno, el bunyip. Los indígenas no se ponen de acuerdo en su descripción y características:
El Bunyip se representa como la fusión de un pájaro y de un cocodrilo. Tiene una cabeza que se asemeja a un emú, con un largo pico con bordes dentados, como el hueso de la raya. Su cuerpo y piernas participan de la naturaleza de la piel del cocodrilo. Las patas traseras son gruesas y fuertes y las delanteras son mucho más largas, pero también denotan poseer gran fuerza. Las extremidades están equipadas con largas garras, pero los negros dicen que su método habitual de matar es abrazando a su presa hasta la muerte. En el agua nada como una rana y en tierra camina sobre las patas traseras, con la cabeza erguida y en esa postura llega a medir doce o trece pies de altura.
Fuente wikipedia: bunyip
Aunque mi traducción no es muy buena, demuestra que casi es seguro que ninguna persona sobria ha sobrevivido al ataque de ser semejante. Algo parecido pasa con Mike Taylor, después de oírle cantar —es broma, claro—, que se ha instalado en el panteón aussie de hijos del diablo, al ladito de Humungus.


La canción se titula Tie Me Kangaroo Down, Sport (1957), de Rolf Harris, y dependiendo de quien la cante puede considerarse infantil o soez. Su letra reúne las peticiones de un granjero moribundo sobre lo que tienen que hacer sus amigos con los animales (una versión incluye a los abos, en alusión a los esclavos aborigenes). A continuación el joven, tirando de repertorio, lo intenta con Advance Australia Fair (1878), que sustituyó al Good Save The Queen en 1984 como himno nacional, que en algunos sectores se considera aburrida y sin sentido. 
La escena —por fin— que sigue a la monserga recuerda el fragmento de Tarantino de Four Rooms (1995). Este a su vez homenajea el episodio de Alfred Hitchcook presenta, de 1960, Hombre del Sur, escrito por Roald Dahl e interpretado por Steve McQueen y Peter Lorre. Hitch hizo un remake en 1985, con Steven Bauer y John Houston —que fue el primero que vi y el que más me impresionó—. Eso sí, John Jarratt no tiene que emplear ni un minuto en convencer al pipiolo inglés.

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Roadl Dahl (1916-1990) fue un famoso novelista y autor de cuentos británico. Su primer libro para niños fue Los Gremlins, que trataba de unas pequeñas criaturas malvadas que formaban parte del folclore de la RAF (de la que fue piloto durante la Segunda guerra mundial), publicado en 1943; el libro había sido encargado por Walt Disney para la película Gremlins (que nunca se hizo). Dahl continuó creando algunas de las historias para niños más conocidas del siglo XX, tales como Charlie y la fábrica de chocolate, Matilda, James y el melocotón gigante y California 2000.


Paralelamente, tuvo una exitosa carrera como escritor de macabros cuentos para adultos, en los que normalmente emplea el humor negro y los finales sorprendentes. Muchos de ellos fueron originalmente escritos para revistas estadounidenses, como Playboy y The New Yorker, y luego recogidos en antologías, que tuvieron gran éxito. Dahl escribió más de sesenta cuentos, algunos de los cuales sólo han sido publicados en forma de libro después de su muerte.
Su colección de cuentos Relatos de lo inesperado (Tales of the Unexpected) fue adaptada para una exitosa serie de televisión del mismo nombre. Algunos de sus cuentos son supuestamente extractos del diario de su (ficticio) tío Oswald, un caballero rico cuyas hazañas son el tema central.
Por un breve período en los años 1960, Dahl escribió guiones alimenticios. Dos de ellos, la película de James Bond, Sólo se vive dos veces (You only live twice, 1967) y Chitty Chitty Bang Bang (1968), fueron adaptaciones de novelas de Ian Fleming. Además, adaptó su texto para la película de Mel Stuart, Willy Wonka y la fábrica de chocolate, de 1971.

sábado, 31 de octubre de 2015

§44 La lista de suscriptores

Muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños. Y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Sólo yo. Estoy al borde de un precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan a él. En cuanto empiezan a correr sin mirar adonde van, yo salgo de donde esté y los cojo. Eso es lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Vigilarlos. Yo sería el guardián entre el centeno. Te parecerá una tontería, pero es lo único que de verdad me gustaría hacer. Sé que es una locura.
J.D. Salinger, El guardián entre el centeno, cap. 22 pag 72.

Escena de Conspiración (1997) de Richard Donner

Al terminar la producción de Asesinos (1995) Joel Silver preguntó a uno de los guionistas, Brian Helgeland (los otros dos eran los hermanos Wachowski), si tenía algún otro proyecto en mente. Lo había: Teoría de la Conspiración. Parte de la idea de que desde la década anterior se había incrementado la predisposición del público a creer en este tipo de tramas, más allá de la ficción; han pasado veinte años y sólo sé que el boletín de Jerry no se publicaría en papel.
Aunque el argumento central de una teoría de la conspiración en Estados Unidos normalmente giraría en torno a la muerte de su presidente, en su defecto un candidato, a manos de un pistolero solitario, la película ya apunta a la existencia de fases dentro de un plan maestro, centrándose en si hay una forma de fabricar un ejecutor y si alguien la estaba utilizando.
En la escena del apartamento de Jerry (he seleccionado un fragmento significativo dada su longitud) se nos bombardea con gran cantidad de sugerencias, algunas de ellas improvisadas por un muy bien descentrado Mel Gibson y otras de los diseñadores de producción que se pueden ver por toda la casa:
  • Comienza con The Grateful Dead. Hay en esto una relación curiosa: Ken Kesey, de los Merry Prankster (una comuna móvil que los seguía a todos los conciertos) y autor de Alguién voló sobre el nido del cuco (1959), y Robert Hunter, letrista, cantante y poeta estadounidense, conocido por su asociación con Jerry García y Bob Dylan, fueron voluntarios en pruebas MK ULTRA en la Universidad de Stanford. Les pagaron por tomar LSD, psilocibina y mescalina e informar de sus experiencias. Este es el germen de la cultura hippie
  • La verdad sobre los Ovnis —en el boletín de Jerry, aunque no se desarrolla—.
  • El secreto sísmico del transbordador espacial —trama que se sugiere cierta en la película—.
  • La conexión Oliver Stone-George Bush y la interpretación de la historia americana reciente en sus películas JFK (1991) y Nixon (1995), aunque hoy podríamos añadir World Trade Center (2006), W (2008, sobre George W. Bush) y la serie documental La historia no contada de EEUU (2012). En realidad casi toda su filmografía se inspira en hechos reales. Pero Lee Harvey Oswald, Arthur Herman Bremer y John Hinkley Jr., tres pistoleros solitarios, se cruzaron en las historias de estos presidentes.
  • Caras humanas en Marte —en el boletín—, teoría que nace tras la publicación de unas fotografías hechas por el Viking 2 de una formación rocosa en la zona llamada Cidonia, en las que el capricho de la luz hizo que aparecieran rostros en su relieve; la tendencia del cerebro a reconocer patrones como formas conocidas se denomina pareidolia. 
  • El asesinato de John Lennon por Mark David Chapman, otro pistolero solitario, a las puertas del edificio Dakota donde residía. Este famoso y exclusivo inmueble tiene sus propias leyendas, algunas relacionadas con el rodaje de La Semilla del Diablo (1968) de Roman Polanski. Aunque otros muchos famosos han vivido allí, como Alec Baldwin, Lauren Bacall, Leonard Bernstein, José Ferrer, Roberta Flack, Judy Garland, Steve Guttenberg, Judy Holliday, Boris Karloff, Rudolf Nuréyev, Robert Ryan, Jason Robards y Aleister Crowley; se dice que en 2005 Antonio Banderas y Melanie Griffith intentaron adquirir un apartamento, pero no lograron la aprobación de sus vecinos. Por cierto, Yoko Ono sigue residiendo allí.
  • El control de libros en librerías y bibliotecas —que también aparece en Seven (1995) de David Fincher, para los asesinos en serie— dada la coincidencia, más allá de la casualidad, en muchos crímenes de las preferencias literarias de sus autores. Queda ejemplificada aquí con El Guardián entre el centeno (1951), de Jerome D. Salinger, que portaba Chapman cuando perpetró el asesinato de Lennon, y que aparece entre las pertenencias de Charles Manson, Lee H. Oswald, John Hinkley y Sirhan B. Sirhan (asesino confeso de Robert F. Kennedy). El protagonista del libro, Holden Caulfield, representa al joven furibundo frente a una sociedad llena de hipocresía —lo prefiero a “rebelde sin causa”, que de tan manido ha perdido ese carácter—. Salinger expresó su deseo de que el libro no fuera trasladado al cine.
  • El programa MK ULTRA (Mind Kontrol Ultra), aquí llevado a cabo por el Dr. Jonás (Patrick Stewart), un personaje que podría estar basado en el Dr. Ewen Cameron, autor del concepto “conducción psíquica”, que la CIA encontró particularmente interesante. En pocas palabras, defendía que el borrado de memoria y la reconstrucción completa la psique era un medio para volver a educar a la gente... Sus experimentos consistían en la reproducción de bucles de ruidos o sentencias simples a pacientes en coma inducido por sustancias como el LSD y drogas paralizantes. Documentos desclasificados en 1977 revelaron que aunque los experimentos se realizaron en Canadá, algunos de los sujetos analizados, no todos voluntarios, eran ciudadanos de los Estados Unidos. Estos experimentos se asemejan a otros realizados por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Casualmente Cameron fue miembro del tribunal médico de Nuremberg.
  • El movimiento scoutt de Baden-Powell —el fragmento ya no recoge esta alusión—, que muchos asocian con la masonería por la similitud de ritos, como la Iniciación, el Saludo y el Juramento. Un apunte, su fundador, durante el asedio de Mafeking, en las guerras anglo-boers, permitió que la Logia local Austral Nº2534 pudiera seguir reuniéndose y posteriormente que se fundase una Logia con su nombre en Melbourne, la Logia Baden Powell Nº488.48
  • El fenómeno Betty Crocker —omitido en la traducción—, marca creada en 1921 para dar una respuesta personalizada a las amas de casa (algo así como la Elena Francis americana,  programa de radio incluido). El nombre fue una decisión de marketing, por considerarse alegre para la mayoría de los americanos, combinado con el apellido del director de la compañía. Como curiosidad añadiré que puede encontrarse repostería de esta marca en los estantes de Mercadona.
  • La Easy-Bake Oven, cocinita de juguete —en la traducción se sustituye por el horno microondas, para hacerlo inteligible—, actualmente fabricado por Hasbro. El juguete original utilizaba una bombilla incandescente como fuente de calor y en ella se podían realizar sencillas recetas (aparece en el episodio s4e21 de Fringe, en el que el Dr. Bishop hornea un pastel de limón con cerebros de cerdo y cortexiphan).
  • 4-23-12 (¡ésta es buena!) muchos vieron en la combinación del café una fecha profética y esperaron a ver qué pasaba.
  • Antes de caer la botella de cerveza, la M de Miller se ve como el número 911 (11 de septiembre). Esta marca se puede adquirir en todo el mundo, aunque la sede de la empresa está en Londres, otra elección que hace pensar.
  • En otro estante puedo distinguir más libros: Under Fire de Oliver L. North (sobre el Iran-Contra); The Reagan Foreign Policy, de William G. Hyland; Unbounding the Future, the Nanotechnology Revolution, de Eric Drexler, Chris Peterson y Gayle Pergamit; y My Life In Court, de Louis Nizer, memorias del abogado de los famosos. Curiosa selección, pero no son los libros de un lelo.
  • El exterior de la vivienda fue filmado en Thompson Street, en el distrito Soho de Manhattan. Desde esta calle en particular se hicieron algunas filmaciones del atentado del World Trade Center.
  • Jodie Foster fue inicialmente la elegida para hacer de Alice, pero por su papel en Taxi Driver (1976) y, sobre todo, por el acoso sufrido por parte de John Hinkley, declinó la oferta. El frustrado magnicida se trasladó a New Haven cuando la actriz entró en la Universidad de Yale. Pero como no logró acceder a ella urdió planes que llamaran su atención, como secuestrar un avión, suicidarse delante de ella o matar a un personaje importante. La elección fue matar al presidente Jimmy Carter, pero fue detenido antes y recluido en un centro psiquiátrico hasta 1981, año en que comenzó el mandato de Ronald Reagan.
La tecnología doméstica actual hace que cualquiera pueda hallar tal cantidad de coincidencias que justifiquen enunciar nuevas teorías, que me duele la cabeza solo de pensarlo. ¡Gracias a Dios que tenemos el café! El café es un amigo. Seguro.
De hecho, lo primero que se da a un sintecho, antes incluso de preguntar su nombre, es café y una manta. Además de hacer que nos sintamos más agusto, el café tiene efectos positivos que incluyen reducir el riesgo de demencia y Alzheimer, Parkinson y gota; como analgésico, antidiabético, antineoplásico, broncodilatador y cardioprotector, laxante y diurético; mejora el rendimiento cognitivo y la memoria a corto plazo. Aunque también se dice que Alá hizo que se lo dieran a Mahoma ¡vaya usted a saber por qué!
Con solo una porción de las palabras que se incluyen en este texto seguro que consigo un puñado de suscriptores nuevos en Langley, condado de Fairfax (pero no por John).

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Un documento de 1955 de MK-ULTRA sobre un estudio con drogas da indicios del estado y de la magnitud de los esfuerzos de la CIA. Sobre su contenido habría que preguntar a un farmacéutico.

  • Sustancias que promovían el pensamiento ilógico y la impulsividad hasta el punto en que el sujeto perdía credibilidad en público. 
  • Sustancias que aumentaban la eficacia de la mentalización y de la percepción.
  • Materiales que prevenían o contrarrestaban los efectos del alcohol.
  • Materiales que promovían los efectos intoxicantes del alcohol.
  • Materiales que producen síntomas y signos de enfermedades reconocibles en forme reversible de manera que pueden ser usados para hacer creer a las personas que están enfermas, etc.
  • Materiales que ayudan a una inducción rápida de hipnosis o potencian su utilidad.
  • Sustancias que mejoraban las capacidades de los individuos para soportar la privación sensorial, la tortura y la coerción durante la interrogación y el así llamado "lavado de cerebro".
  • Materiales y métodos físicos que producen amnesia para los eventos precedentes o durante su uso. 
  • Métodos físicos para producir shock y confusión durante periodos extendidos de uso y uso subrepticio.
  • Sustancias que producen incapacidad física como parálisis de las piernas, anemia aguda, etc.
  • Sustancias que producen euforia "pura" sin depresión posterior.
  • Sustancias que alteran la estructura de la personalidad de tal manera que el receptor se ve facilitado a ser dependiente de otra persona.
  • Un material que produce confusión mental como la del tipo que en la que el individuo se ve impedido a cuestionar las órdenes que se le dan.
  • Sustancias que reducen la ambición y la eficiencia laboral cuando son administradas en cantidades indetectables.
  • Sustancias que promueven déficit auditivos o visuales, preferiblemente sin efectos permanentes.
  • Una píldora Nocaut que puede ser dada subrepticiamente en bebidas, comida, cigarros, como aerosol, etc., que debía ser segura de usar produciendo amnesia, y portátil para ser usada por agentes de campo.
  • Un material que pudiera ser administrado subrepticiamente por las vías descritas anteriormente, y que en pequeñas dosis hiciera que un hombre quedara completamente inhabilitado.

¡Y luego va el médico y te quita el chorizo! Fuente wikipedia